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CORRESPONDENCIA
Miércoles, 29 de Junio de 2005
Cuando el cuerpo se rebela, es que el alma sufre. A Marina.- unicornioazul
La carta de Marina (27 junio) me ha tocado profundamente. La podría haber escrito yo, sin cambiar casi ni una coma....
Marina, me permito contarte mi historia, la de tantos: pitaje a trancas y barrancas. "Señor que vea" repetido hasta la saciedad, hasta perderle el sentido a las palabras... Acto de entrega heroica ya que "no vi nada": dejar a mi familia, la prueba de fuego de un centro de estudio "hipermercado" en la que la "disolución en la masa" resultaba angustiosa y en las que éramos domesticadas por personajes increíbles.
Para que comprendiera la dimensión de la obediencia en Casa, una vez, durante la charla, mi directora no me dejo salir de la salita hasta que no me puse delante de ella a cuatro patas y ladré como me lo pedía.... muy pedagógico. Después de eso, un centro de mayores en el que no pintaba nada. Y eso compaginado con mis estudios en la Universidad más descreída de los alrededores. Yo y mis faldones nos hicimos famosos, para mayor gloria de Dios! Allí, el proselitismo a lo bestia (las numerarias de mi centro que trabajaban en colegios traían niñitas a montones) era imposible, y hasta la simple amistad se resistía, disfrazada como iba. En esas circunstancias, el espoleo apostólico constante solo era una fuente de angustia. Me volqué en el estudio que se me daba bien, y así se me pasó el tiempo tratando de compaginar lo imposible: mis ilusiones, mis ganas de cambiar el mundo, mi juventud...
Mis deseos de crecer y de volverme una mujer (tenia 19 anos) se estrellaban contra el infantilismo reductor, los razonamientos sibilinos, los distintos "tratamientos de lujo" y prebendas de las mayores, las correcciones fraternas ridículas y mezquinas, contra las directoras formateadas, inmaduras hasta el tuétano y mangoneadoras de la intimidad de las personas... todo un universo de agobio y superficialidad. Cuantas broncas no me he llevado en el confesionario porque me pasaba hasta la asfixia lo que bauticé la "súper-estructura". Me explicaban en todos los tonos que la culpa la teníamos mi soberbia, mi espíritu critico y yo... Domine ut videam.... Solo pensar en envejecer con mis vecinas me arrancaba las lágrimas. Y así hice la fidelidad: las Directoras lo veían clarísimo! Y paso lo que tenia que pasar. Empecé por no dormir, y luego dormirme en la oración de la mañana y desayunarme 40 correcciones fraternas por lo mismo. Luego ataques de bulimia (en aquella época ni sabia que me pasaba). De constitución delgada, engorde hasta darme asco. Luego vinieron los ataques de angustia y más tarde los miedos irracionales a salir sola, a estar con gente, a dormir, a no dormir...
A nivel profesional, aspiraba a quedarme en la Universidad, pero a la "opusina" se le ponían trabas y mi "libertad de mujer corriente" no arreglaba nada (no podía asistir a las reuniones en la tarde, no podía hablar en el despacho con mi Director de tesis...) Comenzaron temporadas en las que solo podía llorar. Me agarraba al clavo ardiendo de la oración pero aquello era un desierto. Fuera de los cauces previstos, a nadie se le podía comentar nada, ni a nadie se le hubiera ocurrido acercarse como una hermana para ver que pasaba. Y comenzaron los viajes a un policlínico afín a la Obra, y las consultas con una eminencia... no se en que, ya que jamás elegí un médico ni se me explico un tratamiento. Tampoco se me dio nunca un diagnostico ni los resultados de los distintos tests que me hicieron pasar. Solo medicación de caballo que afectaban mi memoria y mi concentración y que me impedía seguir con mis estudios. En ese periodo, a menudo sola en aquella casa, se comenzaron a revelar las distintas carencias y se me despertó una verdadera "hambre y sed" de familia verdadera, de cariño sincero.
A esas alturas, y ante la magnitud del desastre -había dejado de comer, me acostaba y me levantaba llorando, y me paso los demas detalles- la dirección espiritual cambio de tono: las enfermas éramos el tesoro de la Obra. Dios me quería así, era su voluntad y lo tenía que asumir. Y como no tenia cura, aquello era mi nueva vocación específica. Ante semejante panorama, llego el punto de ruptura. Desapareció la esperanza, las fuerzas para seguir luchando por la vocación e incluso por mi vida. Y comencé a pedirle a Dios que me quedara dormida y que no despertara mas... Que en su infinita bondad me relevara del peso de una vocación que no podía corresponder Yo que había entregado la fuerza de la juventud y mi alegría para ahogar el mal en abundancia de bien, me encontraba pidiéndole a Dios la muerte a los 24 anos... La infinita misericordia de Dios (y lo digo en serio y con infinito agradecimiento) me despertó el instinto de supervivencia, la luz roja de que algo andaba mal. Dios no podía querer algo así, tenia que salir, rápido, para salvar mi vida. Y sin decir nada, ya no tenía fuerzas para más explicaciones, organicé mi salida.
El acoso no tardo: le había dado pena al padre, todavía les debía dinero (de verdad!), todas las maldiciones del Apocalipsis me iban a hacer encima, siempre seria infeliz y haría infeliz a los otros ya que había fracasado... Pero a pesar de todo, en pocos meses ya había recobrado mi salud, mi peso normal, retomado mis estudios y descubierto, maravillada, la vida ordinaria de una chica de 25 anos. Hoy, 10 anos después, no me arrepiento de nada. Tengo un buen trabajo, un marido maravilloso que me enseño el amor humano y el divino, una niña preciosa y otro bebe en camino, montones de amigos, paz en el alma y la sonrisa en los labios, aunque alguna noche aun tenga pesadillas "opusinas".
La historia ha sido tal vez un poco larga, pero estoy convencida de que Dios nos ha creado como una unidad en armonía y que cuando la cabeza y el corazón no van bien y el cuerpo se rebela es que el alma esta sufriendo. Pocas personas mayores he visto yo en la Obra con semblante sereno, con alegría natural, de esa que brilla en los ojos. Y muchas miradas he visto apagarse a mi lado, infantilizadas, cuadriculadas y rígidas, perdiendo de vista la naturalidad, la espontánea alegría, el calor humano y la comprension que hacen del hombre una verdadera criatura de Dios. No se si esto te puede servir y no soy quien para dar consejos, pero agarrate a la infinita misericordia de Dios y sigue tu corazón.
Con todo cariño,
Unicornio Azul
(PS, perdonar algunas faltas, ya que mi teclado no es espanol!!!!!(je,je)
Recordando mi proceso de salida. Para Marina.- Norbertito
Querida Marina:
Me imagino que no soy el único que contestará a tu mensaje de este lunes. Aunque he estado en la otra sección y en otro país (sé que es otro país porque en el mío no hay centro de estudios), he tenido una experiencia muy similar.
Primero querría aconsejarte leer un escrito que publiqué el 11 de mayo de este año sobre mi primera confesión fuera de la Obra. Creo que te puede ayudar a aclarate en esos momentos en que tu alma y tu conciencia estan pertubados con todas las barbaridades que te cuentan y las presiones que estan haciendo sobre tu conciencia. Si quieres, te puedo poner en contacto con el sacerdote numerario con el que hablé (lo cito en el escrito citado) y que me dejo mucho más tranquilo (puedes pedir mi correo a los orejas). Me dijo claramente que si en conciencia pienso estar haciendo lo que debo (irme de la Obra), no era ni pecado mortal, ni siquiera una falta. Es una cosa que parece evidente, pero cuando uno esta en ese trance y con la presión de las directoras sobre tu conciencia, ya no hay muchas cosas evidentes. Por lo que oir eso de la boca de un sacerdote numerario fue muy importante para mi.
Me paso una situación muy parecida a la tuya hace un año y medio cuando lo estaba pasando muy mal. Estaba en plena crisis y me decían que a lo mejor estaba con un poco de depresión. Por suerte, no me convencieron nunca de tomar pastillas. Al contrario, como estaba totalmente angustiado y ya no podía dormir más de 3-4 horas por noche por esas angustias (duró unas tres semanas por lo que realmente estaba hecho un zombí), pedi -y logré- poder salir del centro unos días para poder dormir normalmente. Decía que simplemente querría estar más a gusto antes de tomar cualquier iniciativa respecto a mi pertenencia a la Obra (eso era pura verdad, aunque en el fondo no veía otro solución que la salida). Antes de permitirme ir a casa de mis padres (viven a unos 10 minutos de mi centro), me proposieron todo tipo de planes complicados para tratar de evitar esa solución. Pero tuvieron que reconocer que era lo más sencillo y practico por lo que a los 4 días me permitieron irme del centro.
La verdad es que también me costaba un poco irme del centro y de la Obra porque eramos muy pocos en ese centro (el director, 2 sacerdotes, 1 numerario joven y yo de consejo local; así que el director se quedo sin cl durante unos 6 meses...) y me llevaba muy bien con el director (nos conociamos desde unos 20 años atras en el club y habíamos vivido juntos en el mismo centro durante unos 11 años). En realidad, a mi lo que más me costo era de dejar a los otros de la Obra, ya que sabía que no iba a poder verlos de la misma manera y eramos muy pocos en mi región por lo que las relaciones son más fuertes y amistosas. Al mismo tiempo, ya era una vida que no tenía ningún sentido y si bien tenía un poco de temor de salir a la vida real después de 16 de numerario, no veía otra solución porque, como te pasa ahora, me aborrecía la perspectiva de envejecer en la Obra y me sentía muy muy solo.
Creo que lo más urgente para ti ahora es de tomar un poco de distancia porque bien dices que no estas en lo mejor para tomar una decisión cuando estas bajo pastillas. Pide irte del centro. Cambiate de psiquiatra (normalmente, no se puede dejar las pastillas de golpe, hay que hacerlo poco a poco, por eso necesitas verlo con otro medico). Yo tuve suerte, porque después de tres semanas de vivir con mis padres y de estar ya en mucho mejor forma, el Consiliaro me dijo: "regresa al centro y puede ser que tendrás que tomar pastillas durante una temporada". Esa idea de tener que tomar algo porque la vida de numerario me provocaba problemas, me convenció de manera definitiva que eran los directores que estaban equivocados y acabo con la confianza que tenía con ellos. Por lo que en vez de regresar al centro, escribi la carta al Padre. Como ya no tenía confianza con los directores, decidí enviar directamente la carta a Roma (si quieres hacerlo, puedes escribir a Javier Echevarría, Viale Bruno Buozzi 75, 00197 ROMA, ITALIA) y al mes tenía la dispensa (a pesar de que era el periodo de las fiestas de Navidad). De hecho, todo sintoma de posible depresión desaparecieron directamente al irme de la Obra, lo que me confirmó que lo de las pastillas es un estafa tremenda y solo sirve para tratar de evitar que la gente se vaya de la Obra (como lo han contado otros en esa web últimamente).
Otra cosa respecto a la dispensa. A uno de los directores de la comisión de mi país, se le escapo que la respuesta del Padre a una carta de pedida de dispensa siempre es positiva, dejando a los directores de la delegación o comiión regional la facultad de dar la dispensa o de denegarla, por lo que el poder de otorgarla se deja en manos de la delegación. Te digo eso por lo que contaba Minerva este domingo que el Padre le había denegado la dispensa. Dicen eso en algunos casos para demorar la respuesta y tratar de hacer cambiar de idea a la persona, estafandola una vez más.
Por lo demás, tienes toda la razón, no puedes dejar pasar mucho más el tiempo. No hay una edad para rehacer la vida, pero si sigues así 10 ó 20 años más, lo peor que te puede pasar es que después de tanto tiempo de pastillas y tratamientos (que seguirán si no te vas ahora) te será mucho más dificil y costoso recuperar una vida normal. Además que imagino que siendo subdirectora del ce y directora de centro, tampoco habrás podido desarrollar normalmente tu vida profesional.
Hace poco, estuve con un amigo que se acaba de salir de la Obra (también de numerario, pero después de unos 20 años) y me contó que fue a hablar con un antiguo Consiliario de otro país que conocía muy bien y que le había tranquilizado muchísimo. Claro que se puede seguir amando a Dios. Es más, este antiguo Consiliario (que sigue en la Obra!) le dijo que a lo mejor fuera de la Obra podría hacer mucho más apostolado! El problema al que te enfrentas es lo de siempre, estas hablando con directoras que interpretan su papel y no se atreven a decir que Dios nos quiere con cualquier cosa que hagamos. Que si nos equivocamos, siempre podemos rectificar y pedirle perdón. Para mi, eso es justamente lo que indica claramente que estan jugando con las conciencas de los fieles de la Prelatura. Porque uno que se va de la Obra, es una falta que la Obra nunca va a 'perdonar'. Me imagino que sabes que un numerari@ que se va después de la fidelidad, ya no puede volver a la Obra (ahora, ni siquiera como super; esta previsto así en la nueva edición del Vademecum de los conselos locales). La Obra, nunca perdona. Eso no me parece nada evangelico.
No quiero hablar solo de manera negativa. He oido una vez a un ex-numerario decir que la vida te devuelve todo lo que te ha quitado, después de irte de la Obra. Te puedo asegurar que a solo año y medio de irme de la Obra, nunca he sido tan feliz que ahora. Es verdad que he tenido la suerte de encontrarme con una chica magnifica -ahora es mi mujer- al poco de irme de la Obra y cada día es una gozada como nunca había podido imaginar que era posible.
Como decía Juan Pablo II, "¡No temas!" o "¡Duc in altum!" No te quedes en la orilla de la vida verdadera, en las cupulas de cristal que rodean la vida de los numerari@s. La vida vale la pena ser vivida plenamente. No dejes que te encierran en miedos de infelicidad, ¡cuando la infelicidad es la vida que llevas ahora! Recuerda que el unico pecado que Dios no puede perdonar es el pecado contra el espiritu, es decir justamente pensar que El ya no puede nada para nosotros. El nos quiere como somos, no como quieren que seamos los directores.
Mucho animo y valentia y ya verás que este mal sueño se acabará más pronto de lo que piensas.
Con todo cariño. Un fuerte abrazo,
Norbertito
Mi experiencia antes y después de irme. Para Marina.- Piturro
Querida Marina, primero de todo, lo de irte ha de ser una decisión tuya, tomada libremente, y solo tu puedes decidir sobre tu futuro, por lo tanto va por adelantado, que con esta contestación no tengo intención de moverte a nada.
Simplemente te voy a contar mi experiencia de antes y de después y te dejo a ti la libertad de tomar tus decisiones. Yo he sido numeraria durante 24 años, oficialmente hace muy poco que me fui, extraoficialmente ya puedo hablar de un año.
Los últimos años, seis, me los pase empastillada, tratando una enfermedad que todavía dudo que la tuviese, pues a día de hoy no tomo pastillas y estoy estupendamente, cada vez veo con mas claridad que mi enfermedad se llamaba dudas reales de si estaba en el sitio que me correspondía en la vida y que la voluntad de otros era que estuviese allí a cualquier precio, ahora que me he tomado yo la iniciativa sobre que hacer con mi vida, no solo no tomo pastillas, sino que no tengo angustias, ni destemples, ni estrés causado por el exceso de trabajo, y te garantizo que llevo un ritmo muy fuerte, de casi 12 horas diarias.
He de decirte, que lo de condenarse es una chorrada, Dios te quiere, es tu Padre y te quiere por encima de todo eso, acuérdate que es un Ser Misericordioso y que su justicia no es la que entendemos los hombres, con lo de ser feliz, te puedo decir que es posible, yo ya lo soy y estoy a escasos meses de mi salida, cuesta rehacer la vida, pero eso dependerá de ti y de las ganas que tengas de hacerlo, yo estoy empezando y tengo los 40 cumplidos, estoy estrenando profesión, yo era administradora de las de ciencias domesticas, estoy estrenando amistades, estoy estrenando vida, planes, ilusiones; pero lo que mas ilusión me hace de todo esto es que ahora mis decisiones las tomo yo, y las asumo, cosa que antes no era así.
Además no he terminado mi relación con Dios, practico, me confieso cuando lo necesito y Dios me protege, por que me concede lo que le pido, Dios no se olvida así como así de sus criaturas, como tampoco lo hará de ti después de haberle dedicado parte de tu juventud, todavía estas en plena flor de la vida, en una causa que tu has creído noble, y que quizás lo sea, lo importante es que tu lo has hecho por que te parecía lo mejor.
Es importante que te des cuenta de que te enfrentas a una decisión importante, pero eres tu sola la que debes tomarla y en esto te digo, que no hagas caso a ciegas a lo que leas en esta Web, pero tampoco hagas caso a ciegas a lo que te digan en la charla, escucha todos los puntos de vista, eso es síntoma de inteligencia, y luego decide por tu cuenta, así es como serás libre y tendrás certeza de que la opción escogida será la adecuada.
Creo que te diría muchas mas cosas, pero si quieres que te diga algo mas, mándale un correo a los orejas, ellos sabrán como localizarme y podré seguir ayudándote, si es lo que quieres.
Un abrazo, ¡animo, valor y al toro!
Piturro
Testimonios varios. Para Marina.- E.B.E.
Mi agradecimiento a Minerva y a Marina por sus testimonios.
Lo único que se me ocurre ahora para tu situación, Marina, es que si quieres hablar con las directores, que vayas con alguien más que te acompañe, alguien de tu familia o tal vez una orejas, pero no sola. Será una tortura y no conseguirás nada. Las directoras difícilmente dialogarán contigo, querrán presionarte (más aún si saben o vas a decirles que escribiste a la web). Y el único sentido que puede tener una conversación con las directoras es para comunicarles tu decisión, no para consultarles nada.
Si quieres, para tu tranquilidad de conciencia, diles que vas a tomarte un descanso de la Obra más que irte de la institución. De esa forma, por ejemplo en casa de tus padres y si fuera mejor en una ciudad donde no haya centros de la Obra, comenzarás a mejorar y ahí sí podrás tomar una decisión totalmente tranquila, justo como las directoras te aconsejan. Pero seguir viviendo cerca de la Obra, no creo que te haga mejorar y menos aún te ayude a tomar decisiones.
Saludos, E.B.E.
Soy muy feliz. Para Marina.- Horacio
Me parece muy valiente por tu parte escribir sobre ti misma. Yo tenía treinta años cuando dejé la Obra, en 1976. Había estado diez años en el Opus Dei y durante casi todo ese tiempo había sido director o subdirector en dos centros. Y era subdirector cuando me escapé por una ventana trasera de la residencia, con dos maletas, y abandoné la Obra.Me marché sin pedir permiso a nadie ni discutí la cuestión de dejar la Obra. ¿Para qué preguntar cuando ya sabes cual va a ser la respuesta?. Había escuchado demasiadas confidencias como para hacerme ilusiones.
El primer año me resultó a la vez difícil y estimulante. Como no conocía a nadie más que hubiera dejado la Obra y con quien poder hablar me sentí muy solo. Doy gracias por el tiempo que pasé en la Obra y también doy gracias por tener el coraje de marcharme. He sido muy feliz durante los 29 años que han transcurrido desde que me fui. Y las cosas que aprendí en la Obra me han resultado muy útiles, tanto en mi vida familiar como profesional.
Brevemente te diré que tengo una esposa estupenda y tres hijos fenomenales y soy muy feliz.Acudo ocasionalmente a reuniones en centros del Opus Dei siempre tengo la sospecha de que los que me conocieron dentro de la Obra me miran a veces con cierta envidia. Quizás debiera tener el detalle de no parecer tan contento.
Yours Horatio
(Correo original en inglés...)
(Leer artículo completo...)
No podrás decidir si no sales del ambiente donde estás.- Para Marina.- Miguel A.
Se lo que estas pasando, yo me fuí del centro el año pasado y estaba en las mismas condiciones que tú: llevaba 12 años de numerario, y desde hacía unos meses vivía en un centro de mayores. Un buen día cansado ya de tanto hacerme esperar y de tanto decirme que me tenía que poner bueno, y de no dejarme ir a descansar a otros sitios, y ver que no mejoraba e incluso día a día iba empeorando decidí irme. Llamé a mi hermana, que por cierto es de otra ciudad y vino al centro a buscarme.
Yo te aconsejo que hagas lo mismo, llama a un familiar y que te venga a buscar, avisa a la directora la noche antes pero cuando lo tengas todo organizado y no te puedas volver atrás, y después desde tu casa (tu verdadera casa con tu verdadera familia) decide si quieres escribir la carta de dispensa o si quieres volver al centro, pero no podrás decidir con la cabeza fría si no sales del ambiente en el que estas.
Yo decidí no volver y ahora tengo una vida estupenda, un trabajo genial y una novia que me quiere, he descubierto que es sentirse amado de verdad y querer con el corazón y con obras y no de palabra.
Si puedo serte de ayuda, o para cualquier consulta no dudes en ponerte en contacto conmigo que te atenderé encantado.
Un besazo de alguien que te entiende
Miguel A.
Consejos para salirse. Para Marina.- Tartarin
Hola Marina:
Estas en un dilema difícil, creo que la solución salta a la vista, pero has sido manipulada para no aceptarla. Aquí van algunas ideas que te pueden servir de ayuda para que veas más claro.
1. Una primera idea es que lo importante es que en esta cuestión te sinceres plenamente delante de Dios, cuando yo decidí -en mi primer intento- salirme de la Obra le pedí al mismo Señor que me facilitara la salida por que ya no veía que ese fuera mi camino. Dios no te quiere forzar a seguir en el Opus Dei, El quiere tu felicidad y si te sientes asfixiada en la Prelatura ya es hora de tomar una decisión en conciencia al respecto. Curiosamente -desde el punto de vista que nos vendieron en la Obra - la Providencia no me abandono en ese momento y créeme que tuve ciertas facilidades para salirme del Opus Dei sin muchas preocupaciones y con la conciencia en paz.
2. Otra idea es que la misma Iglesia desde el principio de tu supuesta llamada te dejo en libertad de no persistir en esa decisión si tú no veías que eso fuera lo tuyo. No se si hayas leído el Vademécum de los consejos locales, estos dicen claramente -y los estatutos del Opus Dei- que eres libre de salirte prácticamente durante el primer año y medio de tu decisión de estar en la Obra sin que esta decisión tenga ningún efecto disciplinar o una carga moral negativa implícita. Otra cosa es que manipularon tu conciencia para hacerte entender, sin decírtelo explícitamente, que esto era equivalente a cometer un pecado grave (equivalente al pecado contra el Espíritu Santo, incluso). Además incluso después de la oblación, tuviste cinco años a prueba donde la terminación del convenio con la Prelatura podía ser realizada por ti -y por ellos a su conveniencia- cualquier 19 de marzo. Esto del periodo de prueba es muy tradicional en la Iglesia y es el tiempo en el que verdaderamente se realiza un discernimiento vocacional, para los religiosos se denomina el noviciado, para los sacerdotes es el seminario y me atrevería a decir que para los casados es el noviazgo. En el Opus Dei se te negó este derecho aunque ahora te sea difícil aceptarlo.
3. Una cuestión mas humana, y no por esto menos importante, es que tal vez la perseverancia en el Opus Dei se arregla muchas veces por la dependencia. Créeme que si no puedes vivir sin el Opus Dei es que este no te ha realizado ningún bien. Una señal que defendería la vocación de numerario seria que uno pudiera prescindir en cualquier momento de los controles que te imponen dentro y de las dependencias afectivas que te inducen. No creo que Dios quiera una perseverancia basada en la dependencia sicológica de la persona, sino en todo lo contrario: la autodeterminación libre de coacciones de ningún género. El Opus Dei, tal vez te sea difícil aceptarlo, es como una madrastra que no quiere que te separes de ella y que para ello no duda en aplicar varios tipos de chantaje.
4. Consecuencia de lo anterior: no tengas miedo a vivir fuera de la Obra. Es una vida en la que tu misma deberás asumir riesgos por tu cuenta para conseguir lo que quieres, pero en el mundo financiero las ganancias muchas veces son proporcionales al riesgo. Además, Dios te creo para eso, para arriesgarte: el mismo Javier Echevarria dijo en una de sus homilías que amar es arriesgarse. Esto es lógico, porque uno no sabe con que le van a salir los demás, pero por otro lado Dios te creo lo suficientemente fuerte para afrontar esos riesgos. Creo que podrás arriesgar más, y amar más, fuera de ese mundo controlado en el que vives.
5. Prudencia, no se si sepas que tienes el derecho a la intimidad en lo que se refiere a tu vida interior respecto a tus directoras. Esto esta en el CIC (Codex Iuris Canonici), canon 630, este se refiere a los institutos de vida consagrada, pero es obvia su aplicación al caso de los fieles corrientes:
630 § 1. Los Superiores reconozcan a los miembros la debida libertad por lo que se refiere al sacramento de la penitencia y a la dirección espiritual, sin perjuicio de la disciplina del instituto. § 2. De acuerdo con la norma del derecho propio, los Superiores han de mostrarse solícitos para que los miembros dispongan de confesores idóneos, con los que puedan confesarse frecuentemente. § 3. En los monasterios de monjas, casas de formación y comunidades laicales más numerosas, ha de haber confesores ordinarios aprobados por el Ordinario del lugar, después de un intercambio de pareceres con la comunidad, pero sin imponer la obligación de acudir a ellos. § 4. Los Superiores no deben oír las confesiones de sus súbditos, a no ser que éstos lo pidan espontáneamente. § 5. Los miembros deben acudir con confianza a sus Superiores, a quienes pueden abrir su corazón libre y espontáneamente. Sin embargo, se prohíbe a los Superiores inducir de cualquier modo a los miembros para que les manifiesten su conciencia.
Eres libre de seguir mi consejo (o el de tus directoras) o de no seguirlo, esto incluso lo dice San Josemaría en una de sus cartas (una de esas que se guardan en las comisiones y asesorias, lamentablemente no recuerdo la fecha exacta de esa carta). En la dirección espiritual no se puede imponer, solo se puede aconsejar y cada uno en conciencia decide. Esto sin disminuir el derecho de los Obispos y del Papa de imponer penas y sanciones por actos moralmente ilícitos y de señalar claramente ciertas acciones como malas, pero salirse del Opus Dei no tiene este carácter.
Bueno y ahora mi consejo al respecto, no te hagas la mártir por ser ¨salvajemente¨ sincera respecto a tus directoras (concepto erróneo a tenor del canon 630 del CIC), piensa bien lo que les vas a decir para que por lo menos no desperdicies tu tiempo con esto. La que tiene que decidir acerca de tu vida eres tu y creo que no necesitas ir a buscar alguien que te de un par de palmaditas en el hombro para que te quedes tranquila respecto a la decisión que tomes. Confía en tu conciencia y en tu sentido común y si quieres pide consejo de algún sacerdote santo que conozcas y que no este obligado por sus superiores a imponerte una perseverancia forzada en algo a lo que ni la misma Iglesia te obliga.
6. Como tal vez ya te has dado cuenta de que mucha gente que gobierna en el OD es incongruente, no tiene coherencia interna, no se a que mas esperas. Tu mismo lo dices, algunas de esas personas tienen incluso una mentalidad infantil, ¿por que confías aun en sus juicios respecto a temas que son de suma delicadeza? ¿No será su infantilismo una consecuencia de haber delegado durante demasiados años su responsabilidad y sus decisiones en otras personas? ¿Quieres terminar así? ¿No serán esas personas demasiado dependientes del Opus Dei?
7. Yo confío en tu capacidad de tomar las riendas y la responsabilidad de tu vida. Esta mañana rece por ti en la Misa y le encomendé al Señor ¡oh paradoja! que vieras claramente tu camino (esta vez si). Uno de esos placeres ¨extraños¨ de dejar la Obra es que descubres un gran placer en tomar esas pequeñas decisiones que ya habías automatizado dentro y lo mejor es que además puedes tomar esas grandes decisiones que habías postergado por delegar la responsabilidad acerca de lo mas importante de tu vida en manos incompetentes. Y que aunque fueran muy competentes tampoco tenían el derecho de tomar esas decisiones por ti, esto es poco sano para la mente.
Saludos,
Tartarin
Está clarísimo que quieres irte: vete lo antes posible.- Luis Usera
he leido con atención, y con cariño tu escrito. Lo único que me sorprende es el título. Está clarísimo que quieres irte. Es más, yo lo que te recomiendo es que te vayas lo antes posible. Me parece que está muy claro que no te gusta la vida que llevas y que no tiene demasiado sentido que sigas formando parte de algo que no te interesa y que te hace daño.
Entiendo bien lo que sientes porque yo estuve en una situación parecida a la tuya. También era director de un centro pero tuve la desgracia de que después me llevaron la delegación como director de San Rafael. La diferencia fundamental entre nuestras experiencias es que yo el día que entendí que no me gustaba lo que estaba viviendo dije que me iba y me fuí.
No te recomiendo que imprimas tu mensaje y lo lleves a la charla. Lo que tienes que hacer es sentarte un rato delante de un sagrario, decidir qué quieres hacer con tu vida y en qué situación te encontrarías más cómoda para querer a Dios y a los que te rodean. Y una vez que lo decidas hacerlo.
No te dejes influir por tonterías del tipo "vas a ser infeliz" o "vas a perder la felicidad eterna". Eso es una estupidez de tal calibre que ni siquiera la voy a comentar. Si quieres, con más tranquilidad te podría dar argumentos de lo que te digo, porque hay muchísimos. Por ahora lo único que te digo es que hagas lo que te de la gana, porque eso es lo importante. Y si no te gusta el Opus Dei y la vida que estás llevando en esa institución, pues te vas y no pasa absolutamente nada. No te dejes engañar, por favor. Tienes 30 años, toda la vida por delante y me daría mucha pena que dentro de diez o quince años te arrepientas de no haber sido capaz de ser coherente y decidir qué quieres hacer con tu vida.
Nunca he animado a una persona a dejar el Opus Dei porque pienso que es un tema muy personal. Pero en tu caso, y después de leer tu escrito me parece tan claro que estás en el sitio equivocado que no me da ningún miedo decírtelo. Vete cuanto antes, y sobre todo, no te pases varios meses hablando con todo tipo de gente que se vea en la obligación de opinar sobre lo que debes o no debes hacer con tu vida. Haz lo que te de la gana y lo que pienses que es mejor para ti, en la Presencia de Dios.
Un beso, y que te vaya bien. Si quieres que hablemos más despacio de estos temas, le pides mi correo a los orejas y estoy a tu disposición.
Luis Usera
No llevas el mundo sobre tus hombros. Para Marina.- Karel
Estimada Marina:
Impone mucho dar consejos respecto a la situación que narras en Quiero irme, creo, pero como hay algunas cosas que me suenan en 'tu historia' te cuento cómo las viví yo por si te sirve.
Fui numerario desde los catorce años y medio hasta los 31. También en un determinado momento empecé a temer de veras la posibilidad de una depresión. Se lo conté al director de la Delegación y su respuesta fue que no debía preocuparme: "La depresión se evita durmiendo lo suficiente y haciendo deporte". No me convenció: parecía un ejemplo supino del recetario -"en Casa tenemos toda la farmacopea"- del que tira quien en realidad no te entiende, no te puede contar toda la verdad o, simplemente, tiene otras prioridades en ese momento.
Siempre viví en un centro de San Rafael y me aterraba la idea de cambiar a un centro de San Gabriel, pues en los cursos anuales veía que los numerarios mayores eran raros hasta decir basta. Recuerdo que en cierta ocasión fui al curso de retiro con uno que hasta poco tiempo antes había vivido en un centro de jóvenes, en el que era un 'crack': iba de excursión en excursión, de campamento en campamento, de convivencia de estudio en convivencia de pitables.... En el trayecto me contó que sus fines de semana, ya en el centro de mayores, habían cambiado sustancialmente: "Ahora le estoy cogiendo el gustillo a los arreglos". Parecerá tonto, pero casi me da un síncope al imaginarme a mí mismo tratando de coger el gustillo a los arreglos para llenar el fin de semana... Y no era el único ejemplo: mi jefe es numerario y, aunque la empresa cierra los fines de semana, se pasa por allí un rato todos los sábados y domingos a realizar tareas ligeras mientras escucha música en su despacho. Temo que en su casa no tiene la suficiente intimidad como para descansar a pierna suelta... aparte de que si va a la sala de estar probablemente tenga que escuchar la música que ya ha puesto otro... ;-)
Luego está el punto de que las grandes decisiones hay que tomarlas en los buenos momentos, no en los malos. Me parece que esto es cierto como regla general. Por ejemplo, en toda trayectoria profesional hay momentos en los que te sientes poco reconocido o ninguneado, en los que la incertidumbre parece apoderarse de la empresa y tu propio puesto, etcétera. En esos momentos, que casi siempre son en realidad transitorios, lo mejor es 'esperar y ver', porque precipitar un cambio podría ser fácilmente a peor: no es bueno tomar decisiones bajo el miedo.
Sin embargo, creo que esto no se cumple en el caso de los numerarios. Al menos, yo no conocí ninguno -ninguno en sus cabales- que se fuese en un ataque de ira o de repente. La mayoría de los numerarios funcionamos por acumulación: empiezas a pensar que eso no es lo tuyo y lo rechazas por tentación contra la vocación; el asunto vuelve y, hop, llegas al curso anual y te reconstruyes como puedes y, hala, a empezar de nuevo. La comezón retorna y, zas, es Navidad y te marchas al curso de retiro, del que regresas con la agenda llena de propósitos y fórmulas que, esta vez sí, serán infalibles. Y así, una y otra vez, vas reescribiendo tu hoja de ruta hasta que un día algo hace que te des cuenta de que no, simplemente no: se acabó, me marcho. Eso no es un 'momento malo': es el final de un proceso paulatino en el que la necesidad de irse se impone a pesar de todos los capones que le has ido dando cada vez que asomaba la cabecita...
Yo estuve no menos de cinco años en esa situación. Pero no podía irme porque no había nadie al otro lado: en particular, mi familia tenía motivos bien fundados para reprocharme que, al marcharme a vivir a un centro, les había dejado en la estacada desde el punto de vista afectivo, económico y moral; en suma, me había tocado incorporarme al centro de estudios precisamente tras una crisis -que prefiero no detallar- que les había dejado en una situación muy comprometida. Las relaciones con ellos no mejoraron con los años, gracias a la peculiar manera de vivir el dulcísimo precepto que hay en Casa. En ese contexto el detonante de mi marcha sólo podía ser uno: me enamoré de una compañera de trabajo, con quien ahora estoy casado: es posible que no pueda acabar este texto esta noche porque nuestro tercer hijo puede nacer en cualquier momento... Lo mejor y más justo que puedo decir de ella es que es una de esas mujeres como La Piedra.
Obviamente, cuando conté todo esto en el centro y dije que quería la dispensa, también me repitieron que las grandes decisiones hay que tomarlas en los momentos buenos, no en la vorágine del enamoramiento. Pero no era cierto: no se trataba de una crisis, sino del desenlace de una situación anormal contenida durante muchísimo tiempo. De hecho, mi principal problema real en esas circunstancias no era dejar de ser de la Obra, sino el riesgo de llegar engañado al matrimonio: pensar que la música de violines y el olor a azahar que me acompañaban todo el día durarían eternamente. Gracias a Dios -ahí sí que puedo decir gratias tibi, Deus, gratias tibi; vera et una Trinitas...- tuve amigos casados que me orientaron y, sobre todo, toneladas de Providencia con la mujer que me cazó.
Luego está el tema de ser un desgraciado. Aquí, de nuevo, sólo puedo remitirme a mi experiencia: ya me gustaría tener la mitad de luces que un Ruiz Retegui o un Esquivias para explicar el fundamento hondo de lo -cuando menos- desafortunado de la expresión. Cuando quise irme consulté con varios numerarios que habían sido directores de los sucesivos centros por los que pasé y también con algunos curas numerarios. Todos tenían en común que me conocían muuuuuuuuuy bien (y que me querían, por cierto). Ninguno me dijo lo de ser un desgraciado si abandonaba la vocación; es más, todos insistieron en que ese argumento estaba 'desfasado' (creo que se tendrían que haber hecho mucha violencia para enmendar sin más la plana a nuestro Padre y decir que tal tesis era una solemne estupidez). Hubo dos excepciones, pero vinieron de personas que tenían que velar por la institución, no por mí: el director del centro en el que vivía en ese momento y el vocal de San Miguel de la Delegación. La presión fue tan continuada que en una de las últimas charlas fraternas le dije a uno de ellos: "Es posible que Dios me pida cuentas por marcharme; pero a ti te las pedirá también por todo lo que me digas y, si me voy desesperado, responderás por ello".
De hecho, conservo dos tesoros enormes que sólo puedo atribuir a la formación recibida en la Obra: una confianza grande en la Providencia y un sentido bastante vivo de la filiación divina. Y eso me ha acompañado siempre. Recuerdo que la Semana Santa anterior a dejar el centro la pasé en una ciudad célebre por sus pasos y la devoción popular que les acompañan. Me quedé extasiado ante una imagen de la Virgen que llevaban en procesión y que pararon delante de mis narices. Como ya entonces tenía metido el rejón del enamoramiento, le dije: "Si dejo el Opus Dei, Tú no me abandonarás, ¿verdad?". Y tuve la seguridad de que, en efecto, no me abandonaría. (Tal vez he contado ya esto en otro post; si me estoy repitiendo lo siento de verdad). Desde entonces no he hecho más que tocar la Providencia con las manos.
Y un último apunte, por si te sirve. Hay una cosa a la que periódicamente doy vueltas sin poder evitarlo. Cuando nuestro Padre llegaba a un centro preguntaba siempre: "¿Estáis contentos? ¿Hacéis corrección fraterna?". Durante los años que pasé en la Obra, incluso los últimos, muchas veces estaba contento, pues al fin y al cabo llevaba una vida de sacrificio y todita orientada hacia Dios y los demás. Pero no era feliz. Ahora, muchas veces no estoy contento -estoy preocupado, harto de los niños, hastiado de no tener tiempo para leer y cultivarme un poco, experimentando los roces (a veces lacerantes) de la convivencia real, tan ajena a la cortesía sin intimidad que reina entre los numerarios- pero soy feliz. Antes estaba contento pero vacío, clamando continuamente por una vida llena. Ahora escasea la placidez de una vida espiritual (y no espiritual) reglada, pero soy feliz.
Puede que nunca leas estas líneas -lo dudo, porque tu mensaje sugiere que, aunque lo cuentes en la charla (¡sí, señora: valiente, honesta y clarita!) y te lo prohíban, acabarás volviendo por aquí-, pero tal vez sirvan para otra persona que se asome por primera vez, como tu has hecho en estos días.
Abrazos y ánimo: no llevas el mundo sobre tus hombros y Dios te mirará siempre con ojos de misericordia, incluso aunque te equivocases.
karel
Marina... sólo hay un camino.- Ángel
Querida Marina:
No suelo intervenir en casos como el tuyo, ya que hay otros que lo hacen –y muy bien- con experiencia más reciente que la mía. Sin embargo, tu edad y los años que llevas dentro me han traído recuerdos. Tenía yo un poco más de 27 años y 11 como numerario, cuando el problema, que me resistía a encarar, finalmente hizo crisis.
En ese momento me dije: la voluntad de Dios, que busca la felicidad del hombre, no puede ser que reduzca el afán de mi vida a perseverar a toda costa para mayor gloria del Opus Dei, aunque objetivamente existan elementos están dañando mi salud y estabilidad emocional. ¿Qué es más importante las organizaciones o el bienestar de las personas?, me pregunté.
Tomé la decisión de irme sin escuchar a nadie, pensando sólo en mis necesidades personales, para evitar el chantaje emocional, ni esperar plazos . Intuía que si dialogaba, como tú haces, nunca saldría del laberinto. De esa forma, en el mundo real y sin consejos interesados y manipulaciones de mis sentimientos, enfrenté mis problemas que –en una atmósfera de libertad- desaparecieron más rápido de lo yo creía.
Han pasado más de 30 años y te aseguro que no he arrepentido. Acerté al pensar que era joven y estaba a tiempo, tenía como ves más o menos tu edad, de rehacer y controlar el rumbo de mi vida. Pero, además, tú tienes una ventaja respecto a mí: está página web, una Oreja importantísima que escucha y conoce los problemas. Yo di un salto al vacío, pensando que lo que me sucedía, era algo excepcional.
Han tenido que pasar muchas décadas, para que a través de las experiencias y documentos aquí publicados, mi experiencia personal de más de 11 años adquiera, en la madurez de mi vida y con las heridas cerradas, un sentido y las piezas terminen por encajar en su lugar.
Finalmente, creo que el que hayas escrito -y con suma claridad- es que ya decidiste y sólo te falta abrir la puerta y salir al mundo. ¿Da cierto temor?, por supuesto y de eso se aprovechan. Sin embargo, ocurre como en una vieja película de mi juventud, de las primeras que vi después de tener prohibido desde la adolescencia el cine, que se llamaba Fuga en el siglo XIII.
En ese siglo el poder de un grupo se mantenía teniendo a la gente encerrada bajo tierra, con el temor de de que al aire libre sólo existía destrucción. Para evitar la sobrepoblación no se podía vivir más de 30 años. Llegada a esa edad los habitantes eran sacrificados. Pero hubo uno que se negó a morir en plena juventud, consiguió romper el tabú y abrió un escape al exterior. Así descubrieron afuera lo que les había sido negado: un mundo rebosante de vida, verdor y fecundidad.
Con la fuga se terminó la opresión. Por eso, Marina, no te dejes sacrificar a los 30 años y abre tu propio camino a la libertad de una nueva vida. Un abrazo y cuenta con mi apoyo
Ángel
El mundo y la vida no acaban en el Opus Dei. Para Marina.- Edu
Querida Marina,
Estás siendo muy valiente y muy noble con tu postura. Yo también fui de la Obra (27 años) y la salida no fue nada fácil; las puertas no están abiertas. Tu paso por consejos locales indica que has sido una persona recta y fiel. Ten por seguro que Dios tendrá en cuenta esos años de entrega que no han sido en balde.
Sin embargo, el mundo y la vida no acaban en el Opus Dei. Si ahora sientes que la institución te está haciendo daño no dudes en ser fuerte y hablar claro. Dejar la Obra después de varios años implica en muchos casos empezar de cero. El mundo real no tiene NADA que ver con el que pintan dentro de la Obra. Lo que sí te puedo decir después de casi dos años fuera es que compensa haber salido. Ahora me he percatado de cuánta mentira, engaño y falsedad hay ahí dentro. Un cúmulo de normas, costumbres, instrucciones, indicaciones, notas, avisos, experiencias y demás sandeces que no hacen sino volver loco a quien trata de seguirlas. Yo también pasé por un proceso aparentemente depresivo y tuve que acudir a un psiquiatra de “la cosa” (como la llaman algunos). Es increíble que las dudas de vocación se traten como enfermedades. El caso es que tuve que tomar siete pastillas al día para poder “sobrevivir”. Eran para la ansiedad, la depresión y para dormir.
A la semana de abandonar la Obra dejé de tomar las pastillas y no las he vuelto a probar. Soy una persona feliz y lo único que te puedo aconsejar es que hables con franqueza, seas firme y, si no ves claro tu futuro ahí dentro te vayas cuanto antes. Lo que sí es cierto es que la Obra no es familia y mucho menos madre. Si al final te vas, comprobarás quién es tu verdadera familia. Ellos, desde luego no. También te garantizo que te lo harán pasar mal hasta que te vayas pero merece la pena. No tengas miedo a las amenazas, que son falsas. La vida es mucho más rica de lo que piensa el Opus.
Ante algunos reproches recientes contra esta web, quiero también aprovechar y agradecer a l@s orejas todo el trabajo que realizan. Muchas de las críticas que se hacen hay que achacarlas a los autores de los artículos o cartas, no a l@s orejas por publicarlos.
Un abrazo muy muy fuerte de
Edu
Corres el riesgo de morir de éxito.- Mafalda
En contestación al escrito de Marina (27 de junio).
Hola Marina, del título no te tomes en serio la primera parte eh?. ¡¡Te queda una nueva vida que estrenar!!.
Algunas de las cosas que pones y como las pones, me recuerdan tanto a mi salida que me pasma. Si sientes que puedes querer más a Dios en otra situación es, a mi parecer, lo más importante y lo que te dará paz ante cualquier ataque o duda o mirada atrás que puedas tener en el futuro. Una razón muy noble y de una claridad meridiana. Sin libertad no hay auténtico amor...
¿Algo que decirte?. Lo tienes tan claro y es de una rectitud lo que expones que es como para pedirte consejo a ti, chica!!. En mi caso la salida la veía como un paso que me pedía Dios para quererle más, una gozada!!.
Me obligué a seguir obedeciento hasta el 19 de marzo, en todas las indicaciones que me hacían. Lo entendía como lealtad al compromiso hecho con Dios...sin darme cuenta que entregar la intimidad y la conciencia de esa manera va en contra de lo más sagrado, y por tanto del que Te quiere. Me hicieron pasar por tanta gente, buscando el argumento más fascinante que me hiciera cambiar de idea, (como si fuera cuestión de argumentos el tema...), y mi intimidad la vio tanta gente, tanta... que la sensación de violación psicológica y espiritual que tuve hasta varios meses después no se la deseo a nadie.
Gracias por tu testimonio. Me llena de alegría y emociona ver como las personas dan un paso buscando la verdad.
No se cuan lejos estamos geográficamente, pero si puedo ayudarte, aquí estoy. Orejas tienen mis datos.
Un abrazo muy fuerte y estás en mis oraciones.
Mafalda
Mismo mal, tratamiento diferente.- Emevé
Querida Marina,
yo no sé si lo que te pueda decir te ayude. Te entiendo perfectamente, el leerte me ha recordado esa sensación de “asfixia, claustrofobia, hartazgo… ganas de vivir la vida sin tantas reglas absurdas. Vivir. Simplemente vivir”. Me pasó lo mismo y no me fui por “miedo al infierno”, pero una vez, en una tertulia, una supernumeraria de otro país dijo todo su “currículum” y con voz baja terminó diciendo que una de sus hijas había salido “por salud”, entonces yo pregunté a la de mi costado “¿se puede salir por salud?” me dijo “no sé”, entonces pregunté a la directora y me dijo que sí, que si me enfermaba me podría ir... y desde ese día empecé a pedir a Dios que me enferme. Cuando me enfermé (no sé si porque Dios me oyó o porque el stres y la depresión que tú tienes y yo tuve, no me dejaban respirar) me dijeron que me vaya y yo me sentí “traidora” por pedir a Dios que me enferme (ya ves cómo la mente se tuerce tanto) y al mismo tiempo abandonada como un trapo sucio y me he atormentado años de años con eso.
Otra diferencia contigo, cuando el médico general (no de la opus porque en ese entonces no había uno “de casa” que cubra el seguro de mi padre, o quizá tuve suerte) me dijo que yo no tenía nada (yo estaba con la subdirectora del centro de estudios, que me acompañó) y que posiblemente tenía estrés y depresión y me preguntó ¿eres del Opus? yo me quedé perpleja y por no hacer quedar mal a la Opus (por su tono de voz entendí que iba a achacar mi depresión a mi pertenencia a la Obra) y le dije que no... fue una mentira total porque yo tenía hecha la oblación ya algunos años atrás y alguna renovación. Cuando llegué a “casa” y lo conté a la directora, me repitió lo que me decía siempre, que nada de siquiatras porque no tienen ni idea así que en todo caso habría que viajar a Lima a que me vea un médico “de casa”, pero que todas las enfermedades del alma se curaban en la dirección espiritual, con mucha humildad y sinceridad salvaje. Así que me prohibieron sicólogos que iban a achacar mi mal a mi pertenencia al opus y mi “mentira” no ocasionó ni corrección fraterna ni jalón de orejas en la charla, había mentido por “salvar la imagen de la obra” y eso parece que lo justificaba.
Ahora yo he estado yendo a terapia (luego de sufrir en silencio casi 7 años) y me han recetado antidepresivos y ansiolíticos, y mi reacción no se parece en nada a la tuya, me da un poco de sueño que lo “combato” durmiendo un poco más los fines de semana, pero ni dolor de cabeza (y yo tengo migrañas) ni zumbidos, ni nada, ¿sabes qué clase de medicina te están dando? Yo la verdad lo siento un poco sospechoso, porque además he consultado (antes de tomar la medicación) con otras personas que las toman, y me han advertido del sueño, pero no de los otros síntomas, y como te digo, yo soy propensa a los dolores de cabeza, que más bien me han disminuido.
No te voy a decir qué hacer (tenemos casi la misma edad), sólo te diré que si yo estuviera en tu lugar y tuviera las cosas tan claras (“No quiero pertenecer a una institución que consigue que yo persevere por miedo a lo que me pasará si me voy”) me habría ido sin dudarlo y sobretodo sin consultarlo en la charla (que hasta la fecha no te ha dado resultados) y sin seguir yendo a ese médico de cuya objetividad dudo.
No te mando un abrazo solamente, sino un beso enorme. Que logres encontrar el camino hacia tu paz y tu salud. Gracias por abrirnos tu alma.
Emevé
Sabes que no estás sola. Para Marina.- Kaiser
Querida Marina:
Estoy admirado por la contundente serenidad que respiran tus líneas, que más que un testimonio podrían formar parte de un tratado, por lo sistemático y ordenado de tu exposición.
Pides ayuda y he decirte que eres tú la que me ha ayudado a mí. Y ten por seguro que, coma a coma, tu escrito habrá de ser también de gran ayuda a tantos y tantos que no tendrán la fortuna de ver las cosas tan claras como pareces verlas tú. Debes felicitarte por ello.
Al indeseable que le quepan dudas sobre la autenticidad de lo que escribes, le diré que ni a él le deseo que pase lo que debes estar pasando.
Desde aquí quiero decirte que no estás sola. Que sigas adelante con el plan honesto y decidido que te has trazado. Que lleves el e-mail a la charla con la cabeza bien alta. Que mantengas en todo momento la fuerza y la serenidad que dejas traslucir aquí y que no te vengas abajo ante tus directoras. ¡Digo yo que la temeridad y la osadía con la que abordamos en su momento asuntos descabellados por el bien de la causa no pueden sernos regateadas cuando se trata de un asunto verdaderamente vital para nosotros mismos!
Por otra parte, alguien apuntaba hace unos días aquí que parece que el Opus Dei ha cambiado, porque ya no molesta a la gente que decide salirse, aunque yo tengo mis reservas para el supuesto de una mujer que ha tenido cargos internos. No te ofendas si te digo que tu caso puede ser un buen test. Sea como fuere, no es asunto difícil de digerir y en ese sentido sabes que cuentas con nuestra total comprensión y silencioso apoyo.
¡Ánimo, Marina! Y felicidades por tener una cabeza tan bien amueblada.
Un muy fuerte abrazo.
Kaiser
Ahora comienzas. Para Marina.- Sancho
Para Marina
Enhorabuena por haber tenido el valor de escribir. Estoy seguro de que te va a contestar mucha gente. Yo te lo voy a poner muy simple para que seas tú quien tome libremente la decisión y así des el primer y más importante paso de tu nueva vida, que es el tomar tus propias decisiones, sin consultar a nadie ni seguir criterios.
Simplemente pregúntate:
¿Soy feliz?
Si no lo eres no sigas allí. No son tentaciones, es una realidad, y los que están dentro no te pueden aconsejar sobre la maravilla de vivir libremente la vida que Dios te ha dado y descubrir todo lo que te tiene que ofrecer porque sencillamente no la conocen.
Y otra cosa:
No estás sola.
Vas a tener más apoyo, más orejas para escucharte y más hombros donde llorar de lo que nunca te hayas podido imaginar.
Si tomas la decisión de irte, no te preocupes que hay orejas con mucha experiencia que te aconsejarán sobre la manera de hacerlo del mejor modo para no hacer daño a nadie. A ellos sí les puedes decir todo lo que piensas, todo lo que sientes y cómo lo sientes porque te comprenden y no te van a presionar en absoluto.
Un enorme, cálido, fuerte y cariñoso abrazo y mis mejores deseos, te quedes dentro o te vayas, leas esto o no lo leas,
Sancho
Derechos no negociables. Para Marina.- Leo Boig
Hola Marina:
Tu “estupendo” correo no necesita demasiadas aclaraciones ni comentarios. Creo que lo tienes muy claro y no voy a darte consejos sobre lo que creo tienes muy bien analizado y en esta web hay gente muy buena que te puede ayudar.
Lo que si se ve claro “des de fuera” es que:
- No puedo juzgar a ese psiquiatra, pero el solo hecho de que permita que otra persona esté presente, no por tu expreso deseo, en la visita lo considero de una gravedad extrema.
- Tienes que acudir a otro u otra profesional de la psiquiatría. Entra dentro de los derechos no negociables poder acudir a la consulta del psiquiatra sin ningún acompañamiento. En la obra puede parecer normal, pero en el resto del mundo no.
- Tienes que escoger como psiquiatra o psicólogo a una persona que no tenga relación de “interés” sobre ti. Y que sus presupuestos ideológicos, dentro de lo que permite una disciplina tan humana como la psicología o psiquiatría, no impidan que tu expongas con toda claridad lo que sientes o lo que piensas. ¿Si el psiquiatra es de la Obra cómo les puedes plantear claramente tus dudas sobre la vocación, la Obra, etc.?. ¿No hay una tendencia natural a una solución que implique necesariamente tu permanencia?. ¿No hay una solución ficticia inicial antes de empezar el diagnostico y el tratamiento.?
- En muchos casos el tratamiento farmacológico no es suficiente. Dependiendo del origen de la depresión (en caso que sea una depresión realmente) debería haber también un tratamiento psicológico que evidentemente no puede darte un psiquiatra o psicólogo del Opus Dei con garantías, si el problema está en tu “forma de vida”.
Esto, tan elemental, son condiciones imprescindibles para empezar bien o mal, aunque el psiquiatra de la Obra fuera muy bueno. Si en la Obra no quieren entenderlo piensa que están violando los derechos del enfermo y mas en una situación tan delicada de tratamiento psiquiátrico. Es más, pienso que los psiquiatras de la Obra, en buena práctica de independencia y código ético, deberían abstenerse de tratar a los miembros del Opus Dei: lo que parece ventaja (el conocimiento del enfermo) se puede convertir en trampa insalvable (incapacidad de comunicación, incapacidad de independencia e incapacidad de diagnostico “libre”).
Aunque parezca que te doy un rollo sobre un aspecto colateral de tus problemas, te puedo decir que lo de la vocación creo que lo puedes solucionar tu misma, pero que la practica psiquiátrica te puede llevar por un camino sin solución si no exiges un tratamiento con garantías. En todo esto hablo por experiencia, desgraciadamente las afecciones mentales han tocado a mi familia y a mi mismo.
Te deseo lo mejor de todo corazón.
Leo Boig
Te está pasando lo mismo que a muchos de nosotros. A Marina.- Gregory P.
He leído con estremecimiento tu correo. Si supieras lo que te entiendo...
Te está pasando lo mismo que nos ha pasado a muchos de nosotros: que no podíamos más, que nos ahogábamos, que cada vez nos costaba más aguantar las imposiciones sin sentido de esos "gurús espirituales" de andar por casa, de esos que tienen mociones espirituales en cualquier postura, y en cualquier posición.
Me ha parecido especialmente fuerte que no te dejen ir a un gimnasio para que no conozcas a chicos, aunque te lo ha prescrito el médico. Además, ¿no hay gimnasios exclusivamente femeninos? Y si no, se busca, o se hace un gimnasio.
Ya sé que como detalle parece no tener importancia, pero es vital. Tu situación se parece mucho a la de Penélope, que ha escrito el mismo día que tú. Estos detalles, como pasar por completo de las prescripciones médicas que te afectan personalmente, te demuestran que, por mucho que digan, en la obra nadie piensa realmente en ti, en tu persona. Las directoras no están para cuidarte, sino para cumplir las normas.
Nadie dedica un minuto a pensar en lo que te puede ir bien: en lugar de eso, que es muy pesado, las "directoras" consultan un librito escrito en los años cincuenta por un curita de pueblo, y encuentran justamente lo que te hace falta a ti, cincuenta años después.
Al principio, se acepta todo. La juventud es lo que tiene: nos encanta convertirnos en guerrilleros, en guerrilleros de monseñor escrivá. No hay dolor. Si hay que bañarse con agua fría, pues nos bañamos. Si hay que ponerse unos hierros en la pierna, pues nos los ponemos. Pero cuando va pasando el tiempo, nos vamos dando cuenta de que estas cosas son de todo menos normales. Que no es eso lo que nos pide Dios. Que no somos libres. Que nos han engañado.
Y en ese momento decidimos que nos tenemos que ir. Y ahí estás tú...
Tu situación en este momento es como la de un niño que está a punto de nacer. Cada vez se siente peor en el vientre de su madre. Ese lugar que, durante nueve meses, o durante trece años, da lo mismo, le ha mantenido caliente, del que ha recibido alimento y protección, se ha convertido en una prisión. Él no lo sabe, pero todavía le queda lo peor: el parto. Sufrirás, lo pasarás mal, pero es necesario que nazcas, que veas la luz, que accedas a la libertad para la que has sido engendrada. A la autonomía que se te ha negado durante estos años, aprovechándose de tu juventud.
Ya te queda poco, Marina. Estoy convencido de que muchas personas, en la página, estaremos encantados de hacer, de alguna manera, de "comadronas" de este nacimiento tuyo. Yo, por lo pronto, rezaré mucho por ti. Para que lo veas claro.
Un abrazo.
Gregory P.
Los directores no me inspiraban confianza. Para Marina.- Dionisio
Querida Marina:
Me alegra muchísimo que te hayas decidido a escribir. Me parece que has hecho bien y seguro que será para provecho tuyo y de muchas más personas.
Yo fui numerario más del doble de tiempo que tú llevas. Mi currículo podría ser parecido al tuyo, por eso me animo a escribirte algo como respuesta a lo que tu enviaste para publicar el lunes pasado.
Sobre todo lo relativo a tu salud, lo que pasa ahí es muy raro. Yo recuerdo claramente el caso de una numeraria, hermana de un cura numerario que vivía conmigo, que murió lamentablemente en un hospital, porque sus hermanas no hicieron todo lo que pudieron por salvarla. Años después un supernumerario pasó por lo mismo, estuvo muy grave, pero se recuperó porque su familia (la de verdad) hizo lo que nadie hizo por la numeraria. También viví de cerca el caso de un numerario mayor, que murió de cáncer, porque nadie quiso gastar el dinero necesario para que le diagnosticaran bien. Sin embargo, para ser justo, debo decir que otras personas parecen haber recibido una buena atención. Yo no conozco ningún caso, pero acepto la posibilidad. Con lo cual, te prevengo que si tu salud la dejas en manos de tu “familia sobrenatural” más te vale que memorices el salmo “miserere.”
Si a los treinta años estás en la situación que cuentas, a los cuarenta años estarás mucho peor. Cuando yo tenía cuarenta y muchos, tuve la oportunidad de que hicieran conmigo la charla otros numerarios que andaban con más de cincuenta, e incluso en los sesenta. Hubo dos de ellos que me impresionaron mucho. Los dos, por diferentes razones, me dijeron que ellos se irían de la obra si pudieran, pero que a su edad ya no tenían a dónde ir. Realmente fue una experiencia vital fuerte. Yo pensé que todavía tenía a dónde ir, y me fui. Marina, con treinta añitos, estoy seguro de que tienes muchos lugares donde ir, para empezar, tu familia, la de verdad. Tu verás lo que haces.
Igual que a ti, para mí el contacto prolongado con directores y exdirectores de comisiones regionales y delegaciones fue simplemente demoledor. Muchas veces dije en la charla fraterna que no confiaba en los directores. No me inspiraban ninguna confianza.
Es obvio que tratarán de asustarte, como a todos, pintándote la vida fuera de la obra con los colores más oscuros posibles. Si no asustaran a la gente no sé bien quiénes y cuántos les quedarían. No les creas. Cuando no asustan a uno es porque quieren que se vaya.
De todas formas, me parece que no necesito convencerte de nada, me parece que estás más de este lado que de aquel. El mejor consejo que te puedo dar es que hagas tu maleta hoy mismo y te vayas con tu familia. Si después de descansar varias semanas, tú crees que debes volver, probablemente tendrás la mente mucho más clara como para tomar la decisión correcta, con el consejo de los que te quieren bien.
Por último te doy mi jaculatoria favorita, que me ayudó a salir de allí sin miedo y me sigue ayudando cuando siento que me faltan fuerzas. “El Señor es mi pastor, nada me falta”
Un abrazo Dionisio
Mantente serena. Para Marina.- Alejandro
Querida Marina:
Pienso que eres muy valiente al escribir a la página con tus inquietudes. Me parecen muy válidas y parecidas a las de tantas personas que no han continuado en la Obra, o que continúan muy a su pesar. En todo caso, pienso que debes mantenerte serena y pensar muy bien cómo tramitarás tu salida para que no sea traumática.
En primer lugar, creo que no debes mostrar a tu directora el texto del correo que enviaste a la página. Es preferible que pongas por escrito tus ideas y entregues ese papel a la directora sin mencionar que lo publicaste en la página.
En segundo lugar, comenta tus inquietudes sólo con las personas estrictamente necesarias, y no hagas comentarios internos o externos que te puedan delatar.
En tercer lugar, te recuerdo, aún cuando tú lo sabes muy bien, que no es lo mismo dejar la Obra que dejar a Dios: una cosa no conlleva a la otra.
En cuarto lugar, te recomiendo los Consejos jurídicos prácticos para preparar la salida, colocados por Merlos el 15 de noviembre de 2004.
Suerte.
Ánimo orejas.- Ana Azanza
Hola Orejas,
he leído los correos de los últimos días cruzados entre Lapso y Carmen CHaro, me quedo bastante perpleja. No sé porqué habremos de tener la consideración que los opus nunca tienen con nadie que no sea ellos mismos, pienso que todo lo que se ha dicho sobre los psiquiatras opus, y Aquilino es uno de los más afamados del grupo, es verdad. Curiosamente todos los exnumerarios estuvimos con necesidad o sin ella en la consulta de un psiquiatra opus.
Qué grado de delito y hasta qué punto sea que un médico recete una medicación a una persona que no lo necesita, o que diga que dudar de una falsa vocación es enfermedad, en el punto en el que estamos, por ahora no me interesa. Lo que importa es que la gente se entere de que estas cosas pasan a diario en el opus dei, se fabrican enfermos, se inventan enfermedades, se mina la salud psíquica de la gente. Son testimonios que estamos viendo llegar con cuentagotas a opuslibros, y esto es como lo de "No se vayan todavía aún hay más".
El propio Aquilino con sus declaraciones ha provocado que se hable de los psiquiatras opusianos y sus prácticas. Aquí todo el mundo está loco, enfermo excepto ellos, ¿y si resulta que va a ser al revés? ¿Por qué tenemos los demás que aceptar que se nos llame enfermos sin estarlo? ¿Por qué tendríamos que callar lo que nos han hecho? Nosostros pasamos por ahí, queremos que otros no tengan que pasar por el fraude. ¿A quién le puede molestar esa pretensión de la web? como no sea al propio opus me cuesta pensar a quien más.
Las víctimas tenemos nombre y apellidos, pero los verdugos también, así que si van saliendo nombres de la gente que usa esas prácticas, cuanto menos deshonestas, mejor que mejor. En cuanto al tema de la homosexualidad como enfermedad me adhiero al escrito de Satur, es un tema en el que no se puede simplificar. Discrepo de lo "políticamente correcto" cuando tiene un sentido hacerlo, del mismo modo que no todo lo políticamente correcto tiene porque ser razonable, tampoco lo políticamente incorrecto tiene que serlo. Hay que discernir los temas y los argumentos. Si desde 1973 la homosexualidad está borrada de los listados de enfermedades lo menos que se puede decir es que Aquilino en ese tema lleva 32 años de retraso, no es sólo que sea políticamente incorrecto.
Tal vez fue Ramón el que dijo que permanece el enigma de ¿Quién llamó y por qué a los psiquiatras opus como expertos? vaya con el PP ¿no se les ocurre mas que Enrique Rojas y Aquilino? o es que el encargado de llamar a los expertos también era de la cuerda opus? porque si no ¿cómo se explica que destacados dirigentes del PP se hayan desmarcado de lo que dijo Aquilino? Me resulta poco creíble que la persona que contactó con estos dos psiquiatras no supiera más o menos lo que iban a decir.
Y con todo quiero mandar mi ánimo a las orejas Carmen Charo y Agustina, que sobre todo la segunda parece un poco harta de aclarar lo claro. Pero tú sabes que sólo un caso como el de Aitziber, liberada gracias a la web, merece todas las penas del mundo.
Para los que preguntan como irse, yo sólo tengo una contestación: vete, y no mires atrás. Hazte cuenta de que tienes que empezar la vida de verdad, la tuya, no la que otros te dictan diciéndote que tienes una vocación. Piensa por tí misma y haz caso a tu cuerpo que te está mandando señales evidentes de agotamiento. También como diría Satur, no olvides que eres "alma y cuelpo", no sólo alma como pretenden hacerte creer. Eres un ser humano con tu dignidad, recupérala actuando por ti misma.
Ana Azanza
Para Marina.- Dany
Querida Marina:
Igual que muchos, seguramente, deseo ponerte unas pocas palabras. Me has dejado helado con tu correo y me has hecho recordar lo que hace algunos años atrás me pasaba a mi. Tu situación pérsonal es muy tuya, yo sólo me atrevo a darte los siguientes consejos:
1. No odies. Sólo no odies ni guardes resentimientos, pues ya vas de salida y más de una te ofenderá (si es buena, luego rectificará, si no... ¡Qué Dios la bendiga!).
2. Deja ya la Obra. Si consideras que debes tomarte las cosas con calma, primero deja la vida en familia... y una vez curada toma decisiones. Yo hice eso, a mi me vino bien la receta, no sé tu caso, hoy estoy casado, con un hermoso hijo y otro en camino.
Finalmente, si necesitas conversar con alguen, con gusto te ofrezco mi correo que lo puedes pedir a las Orejas de Guardia.
En estas páginas te dirán muchas cosas. Yo sólo te digo un poco y cuentas con mis oraciones, pues lo que estás viviendo es muy duro. Y creeme que tienes razón en lo que afirmas.
Por cierto, para antidepresivos, los hay mejores: a mi me dieron Tofranil, pero me hizo daño y me lo cambiaron a Anafranil. Luego, ya fuera de la Obra, otro médico me dio Prosac (también me hizo daño) y luego Paxil. Hoy estoy mejor que bien.
Cuídate, te mando un beso,
Dany
MARINA, ¡ADELANTE!.- Bastián
He leído el informe de Marina, y muchos otros que en estos días le van al pelo para lo que ella necesita: coger la maleta y decir adiós (de palabra, por escrito o con el pensamiento). Creo que no deberías "jugar" a retar a tus directoras porque corres el riesgo de que tejan una telaraña a tu alrededor y te den la paliza ad nauseam. En mi modesta opinión, puesto que lo tienes claro, debes actuar ya, dar el paso con el que has soñado. Y aprovecha las vacaciones de verano para sentirte libre. Repasa las experiencias que salen en la web estos días 26 y 27, que parece como si las orejas las hubieran elegido. Es prodigioso.
Quiero añadir al comentario de "idiota" sobre la canción de Mecano que a mí me pasó lo mismo, sólo que unos cuantos años antes, con una canción de Mari Trini que se llama "Me marcharé". Y lo divertido del asunto es que cuando poníamos el disco -entonces de vinilo- el director del centro y yo nos mirábamos con aire de complicidad.
Y nos fuimos los dos. (Cada uno por su lado, ojo, que ahora se está poniendo la cosa muy pringosa con tanta homsexualidad flotante) y va a ser una leche hasta ir a tomarse unas copas con un amigo sin que nos miren como si estuviéramos en el "ambiente". Tengo ese defecto, no soy homosexual (excusatio non petita.... dirá algún heterófobo) pero algunos amigos (y amigas) lo son y nos llevamos la mar de bien.Y nunca hablamos de ello. Nos emborrachamos, cenamos, discutimos de mil cosas, nos hacemos regalos por nuestros cumpleaños. Pero cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa como bien sabemos todos. Así que, a mi modo de ver, este asunto no debería distraernos del objetivo de la web, aunque me parece necesario que quien pueda aporte testimonios referidos a los psiquiatras y médicos de la cosa en general, para que se siga demostrando que la tal cosa los utiliza como un elemento más de su dirección (férrea) espiritual; es decir, de su control del cuerpo y el alma de quienes tiene atrapados más o menos conscientemente.
Salud para todos (incluidos los directores que nos están leyendo).
Bastián.
Un apoyo para Marina - J. M.
Querida Marina:
Nada más que esas dos palabras ya tienen enjundia ¿verdad? "querida Marina". De parte de un desconocido. Aunque quizá no tan desconocido: algo tenemos en común. Curiosamente doce son también los años que yo pasé en la Obra, como agregado. Pero a lo que iba: "querida Marina" no como membrete formal de una carta, ni como palabras rutinarias para quedar bien contigo. "Querida Marina" porque si finalmente tomas esa decisión de irte, en este grupo vas a encontrar mucha gente que te quiera. Te vas a sentir muy comprendida por muchas personas que han pasado por experiencias angustiosas como la tuya. Algunas más, otras menos traumáticas. Pero tranquila, que nadie va a establecer una competencia de "yo-he-sufrido-más-que-tú". Más bien se van a volcar en apoyarte con cariño del bueno.
Y no dudes de que Dios seguirá contigo, si tú así lo quieres. No puedo darte unas razones teológicas muy profundas de ello, pero cada vez tengo más claro lo que dijo "nosequién" (Santo Tomás no fue, creo), y que todos recordaréis: que el corazón tiene razones que la razón no entiende. ¿Tu crees honestamente que Él sí está en ese entramado de circunstancias que te aprisionan, en esa panoplia farmacológica de "tus" médicos? ¿en ese círculo perverso en el que te tienen tus directoras (no puedes irte hasta que te cures, pero no te curarás mientras permanezcas ...)? ¿en esas caras mustias o de objetiva frialdad y acritud -¡cuántos ejemplos vienen a mi memoria!- que te cruzas todos los días?
Dios me libre. No quiero hacer apología de tu salida, pero una cosa sí te digo a voz en grito, y te la dirá todo el mundo de los que escriben en este foro: ¡DE LLANTO Y RECHINAR DE DIENTES, DE ANGUSTIA DE LAS TINIEBLAS EXTERIORES, NADA DE NADA! Y qué triste instrumentalizar esas palabras de Jesús para meter un miedo que no debería existir. Pues mira, si has leído en cierta extensión los correos que se reciben, verás que aquí se insulta a la Web en diversísimas maneras (a la Web, así en abstracto, como si esto no fuera un foro de personas humanas individuales, que escribe cada una lo que da la ganísima). Sin embargo ninguno de estos "salidos del Opus" (bueno, así me decían mis amiguetes. Muy guasones, mis amiguetes) pero que parece que están más dentro que antes, ha escrito nunca: "Me salí de la Organiseishon y ¡qué triste estoiiiiiy! Aspera, que voy a derramar un poco de ceniza sobre mi cabeza pecadora y ahora güervo al ordenador".
En fin, con un poco de mala baba, parafrasearía cierto texto, cambiando algunas cosas: qué pequeño sería el amor de Dios si todo él cupiese en el Codex Iuris Particularis. Que Dios está también fuera de la Obra, tenlo claro. Ni siquiera te digo que lo busques: Él te encontrará a ti, que para eso te quiere como Padre. Es otra de esas cosas que mi corazón tiene claro aunque la razón (por lo menos las "razones" de los Vademecums) no lo entienda.
Y ya para acabar, te digo que me ha dejado impresionado tu claridad de ideas expresada en el correo que nos envías, que deja entrever con transparencia una cabeza impecablemente amueblada. Una persona que escribe lo que tú has escrito, CON LA AYUDA PROFESIONAL ADECUADA, tiene por fuerza que sobreponerse a los problemas que ahora sufres. Y no lo digo trivializando tu enfermedad. Vamos, ni por asomo. Lo digo mandándote buenos deseos a raudales y deseando QUE NO DEJES DE ESCRIBIRNOS, porque tus progresos serán nuestra felicidad, y queremos irlos conociendo, y alegrándonos contigo cuando descubras el íntimo goce humano y divino de una tarde de cine o de teatro. Con una amiga ... o con un amigo, o con quien a ti te apetezca. Sin tener que esperar el consultarlo, el "ya te diré algo" y finalmente el "va a ser que no".
Jolín, Marina: siempre me pasa igual. Empiezo a escribir con ánimo de ser breve y acabo enrollándome como una persiana. Con lo fácil que es decir: ¡MARINA: TE QUEREMOS, TE ESPERAMOS Y TE MANDAMOS UN BESO TAN ENORME COMO LAS GANAS QUE TENEMOS DE QUE SEAS FELIZ!
Un amigo: J. M. (ya sabes que tanto mi correo como el de cualquiera que te escriba lo tienen los Orejas, por si quieres contactar de manera menos privada)
Ofrecimiento.- Sara
Hola Orejas:
Os sigo diariamente. Leo todo lo que se publica, y vuestras experiencias me sirven para aprender algo nuevo cada día.
El correo de Marina del lunes día 27 me ha conmovido mucho. Es una persona desdoblada completamente. Una parte de su ser pide ayuda a gritos mientras ve que la otra parte, la parte programada, va a actuar independientemente informando del hecho de escribir en esta página.
No sé, la idea que me viene a la cabeza al leer su escrito es la de una desconexión total entre dos personalidades distintas, dentro de una misma persona. Seguro que no me explico bien, pero bueno, este es un aspecto de los trastornos que provoca el opus que ya ha sido tratado, y de manera brillante, en esta página. La cuestión es que me ha impactado mucho, porque una cosa es leer las disertaciones que hay aquí al respecto, por supuesto basadas en experiencias ya vividas, pero otra cosa es verlo directamente, en vivo y en directo, uf, no se como explicarlo, da mucha rabia.
Os escribo para deciros que en breve, a partir de septiembre, vuelvo a trabajar a España. Concretamente a Pamplona. Y que si hay alguien que se encuentra en esta situación, en Pamplona, o cerca, que quiere salir o ya ha salido de "la cosa", que esta solo o sola, que quiere empezar a vivir una vida normal, y no tiene a nadie, ni para tomarse un simple café, quizás yo pueda ayudar. Vosotros tenéis mi email.
Mucho ánimo, y enhorabuena. Sara
En defensa de algunos psiquiatras del Opus.- Fischer
En el último correo que enviamos Brian y yo se incluía una referencia del Vademecum de Consejos locales que describe cómo habrá que poner los medios para que el psiquiatra del Opus informe a los directores de todo lo que se ha tratado en la consulta a la que acuda un agregado, supernumerario o numerario (perdonad que haya cambiado el orden habitual de miembros al que nos acostumbraron a todos...)
Hará ya unos años, me cambiaron de centro y me asignaron a una persona para que hiciera su confidencia conmigo. No voy a dar más detalles para salvaguardar su intimidad. El hecho es que en ese momento, esta persona acudía a un psiquiatra de prestigio del Opus en nuestra ciudad. Un día, me agarra uno de los directores de más arriba y me pide -"por favor"- que, en la siguiente charla, le pregunte al individuo en cuestión acerca de todo lo que le contó al psiquiatra. Transcribo más o menos la conversación (por cierto: como en lo de los resúmenes de las tertulias con el padre, "nada es literal"):
Director - Oye, Fischer, necesitamos saber si XXX le ha contado al psiquiatra algún detalle en concreto del tema WWW, ya sabes... necesitamos la información para la delegación.
Fisher - Si ya me lo ha contado, pero es que son cosas de fuero interno. Hablad con el psiquiatra. Es el doctor YYY, supernumerario de toda la vida...
Director- Ya le hemos preguntado. Pero se ha puesto "borde" con el rollo ese del secreto profesional y no quiere decirnos nada tampoco.
Fischer- pues yo mucho menos, tío
Director- pues la dirección de almas es colegial. Tienes que informarnos.
Fischer- lo siento. no voy a hacerlo
Director- pues así no puedes seguir llevando charlas de gente de casa
Fischer- haz lo que creas que debes hacer. Pero antes pasaréis todos por encima de mi cadáver, ¿queda claro u oscuro?
En resumen: desobedecí. No les conté nada. No me removieron del CL... por un tiempo. Más adelante sí. Pero a ese pobre hombre le asignaron ensiguida a otro numerario "más fiel" para hacer su "confidencia".
Tengo que reconocer públicamente que yo no habría tenido "arrestos" para decirle a ese director lo que le dije si no me hubiera animado el ejemplo de ese psiquiatra, supernumerario sí, pero honrado y profesional también, que tuvo la fuerza para superar la presión de la delegación y negarse a romper el secreto profesional con uno de sus pacientes.
Quede esto dicho para descargo de algunos pocos psiquiatras de la obra que conozco los cuales, renunciando a los beneficios que les proporcionaría un mercado cautivo de gente de la obra enferma, se siguen negando a romper el secreto profesional. Lo puedo corroborar. Mientras, -y también lo puedo corroborar-, otros psiquiatras de la obra están literalmente amasando fortunas personales gracias a su falta de escrúpulos y a su fiel connivencia con los directores.
Y que les quede clarísimo a todos los que se rasgan las vestiduras estos días por los comentarios que hacemos en relación al affaire Polaino, esa información médica, compuesta de confidencias intimas hechas a un médico colegiado en la consulta psiquiatrica, queda perfectamente recogida en fichas personales con gran lujo de detalles.
Esas fichas, que no se destruyen ni siquiera tras la salida de la obra de todos nosotros, siguen siendo leídas y consultadas en oscuros archivos accesibles a unos pocos mandamases del establishment opusino. Sin ningún derecho legal. Sin ningún derecho médico. Sin ningún derecho espiritual.
Y no os quede ninguna duda, a los que pasasteis por las manos de uno de esos psiquiatras chivatos, que esos oscuros personajes van a utilizar la información de esas fichas contra vosotros si tienen la ocasión. Sobran testimonios en esta web y en varios libros que se incluyen en el apartado de publicaciones prohibidas.
Fischer
No es culpa tuya. Para Ancasti.- Sancho
Para Ancasti
Si no actuaste con plena conciencia y conocimiento de causa, y sobre todo sin intención de causar daño alguno, no es culpa tuya, no te tortures. Si no cometiéramos errores no seríamos seres humanos.
No se si a tí y a otros les ha sucedido lo mismo, pero a mí una de las cosas que más me ha costado es dejar de sentirme culpable por todos los males del mundo. Ahora ya empiezo a perdonarme y a quererme un poquito, y creo que tú, Ancasti, me entiendes.
Un fuerte abrazo,
Sancho
Sobre delitos y otras menudencias.- Cooper
Con los escritos de Lappso, estamos asistiendo a un debate que no es propiamente el mismo debate para unos y otros.
Lapso opina que acusar al Polaino de delinquir está mal. Pues vale, si es eso lo que se hizo, aunque yo creo que pensar así es coger el rábano por las hojas. Los comentarios sobre Polaino y sus inferencias iban en la línea de que anteponía prejuicios doctrinales a datos científicos, y que mutatis mutandi eso sonaba igual que lo que hacen muchos psiquiatras de la Cosa, e incluso médicos de otras especialidades. Es esa anteposición de prejuicios doctrinales a datos científicos, a opiniones e incluso a enfermos, lo que posiblemente sea delito. Y ese es el otro lado de la discusión. Ni que decir tiene que como en todas discusiones hay argumentos en los dos lados y que las cosas quedan mas claras cuando se delimita la discusión.
El motivo de estas líneas es pensar un poco en los caminos que pueden hacer que una persona cultivada, con su carrera profesional y sus bienio y cuatrienio, deje de lado su formación y se limite a soltar recetas acientíficas, con tan poco fundamento y credibilidad que poco después el mismo Polaino tiene que acurrucarse detrás del consabido ”Los periodistas me han interpretado mal”.
En la Cosa y quizás el sistema lo explica Iván muy bien en su último escrito, se limita mucho los campos de pensamiento, no me refiero solo a la lectura de libros, sino incluso de nuestro juicio sobre cosas de cada día. Como no puede haber criticas a nada de dentro y estás dentro, resulta que por necesaria interrelación de las cosas, tragas carros y carretas, que luego al salir reconoces como aberraciones.
Cualquiera sabe que eso de acompañar un jesuita a la puerta es una barbaridad, pero en la Cosa se traga como idiosincrática, Y el culto a la personalidad de los sucesivos Padres, pues también. Las contradicciones entre la pobreza y la opulencia, pues también. El descaro en la justificaciones de los medios por el fin, pues también, las coacciones sobre la cadena de pitables... Del consiliario para abajo, pasando por el de San Rafael, el director, los curritos y al final los pobres y cada vez mas infantiles pitables, pues también. Etc.
En fin que es un ambiente donde la libertad de espíritu no se ejercita, donde todo lo que debes pensar está previsto y hay medios para asegurarse del asunto, no cuenta mucho la formación que uno tenga. En el momento que uno piense por su cuenta, ya está medio fuera.
¿Qué campos quedan a cubierto de la atenazadora censura interna? Aquellos que no afectan para nada ningún tema de la vida normal, o bien los conceptos ultramontanos, a los que quizás, por su similitud con los libros básicos de la Cosa, Camino por ejemplo, siempre se les deja explayarse. No se si es general, yo al menos si que lo había visto y el comentario de “Hay que ver qué cosas dice este tío”, era un comentario de tertulias pirata, saludables pero ineficaces para cambiar nada.
Además hay una contaminación de la Cosa en todo ese tema. El juzgar que uno está en mal plan y que se cura con pastillas es práctica general hacia adentro, ¿Como no va serlo hacia afuera? Polaino solo calculó mal el ámbito de su discurso, en una tertulia hubiera entrado como la seda, ¿Como no, si justificaba “científicamente“ una practica habitual?
Finalmente daré mi opinión sobre Polaino. El no delinquió, pero al justificar una práctica que lleva a avasallar la personalidad de gente, lo que hizo es mucho peor, aunque no se le pueda meter en la cárcel por eso. Y lo que es peor, puede que no sea completamente responsable.
Con cariño
Cooper
Nacho, también estuve en El Romeral.- Rapelu
He leido el texto de Nacho del pasado viernes 24 y me ha hecho recordar pues yo también estuve de curso anual en el Romeral, a las afueras de Málaga, ese año 1976.
Estaba en un barrio rodeado de gitanos, que con el tiempo provocaron que no se usara más pues llegaron a lavar a un burro, con mucho jabón, en la piscina. Era una zona donde también construían una universidad... Si Nacho dormia en habitaciones de ocho, las nuestras, las de los jóvenes numerarios, eran de muchos más.
Una cosa me parece ahora evidente: habia muchos ángeles custodios en marcha pues pudiendo pasar de todo pasaba muy poco: Casi no se dormía, no se paraba de jugar (éramos crios), de tener tertulias piratas, de carreras, ... y no pasaba casi nada. Con los años descubrí que los custodios no podían con los imposibles, y así he visto muchos accidentes de coche (demasiados), algunos sacerdotes paralíticos, algunas muertes de chavales en furgonetas, otros en coches conducidos por ineptos, o demasiado mayores para llevar coches... o aquel que se quemó en un baño porque otro le arrojó una cerilla por encima y había aguarrás en el suelo... o el que se mató en un castillo sin mucha protección...
A los que nos cuidaban en esos años los convertí en héroes: lo que nos aguantaban! Uno de ellos, lo recuerdo bien, me dejó patidifuso cuando en el verano de 1975 íbamos a más de 42ºC en tren al castillo de Almodovar y él, mientras todos sudábamos y no sabíamos como ponernos, dormía plácidamente. Lo tuve por santo. Pero es curioso, al cabo de los años descubrí que ya por entonces tomaba muchas pastillas por depresiones...
Rapelu
Para Marina y resto de Orejas.- Javi
Hace algún tiempo que descubrí esta web, y paso por aquí de vez en cuando a leer los escritos, y otros relatos. Y me conmueve leer historias como la de Marina (27 de junio de 2005), donde "algo" que se supone que debería ser bueno, causa tanto dolor a algunas personas.
Mi experiencia en la Obra no fue demasiado larga -unos 6 años como agregado. Pedí la admisión a los 16, pero no recuerdo muy bien cuándo salí- y olvido fácilmente, como habéis podido deducir. Pero lo que quería decir, es que cuando decidí irme, y después de oír todas esas cosas que le dicen a cualquiera, sin pensar en él/ella, ni en su vida, ni en su felicidad, ni en su futuro –y me atrevo a decir, que ni en su relación con Dios-, sólo en la Obra, me encontré con tal follón en la cabeza (no dormía, no me centraba en los estudios) que no sabía qué hacer
Un día estando con un amigo –de verdad, y ajeno a todo esto- me dijo: “haz una lista con pros y contras, analízala y decide”. Lo hice, y lo cierto es que no tenía tantas cosas negativas como para irme de la Obra (una vida “fácil”, ordenada –de orden y de obediencia-), pero vi muy claro (y no creo que fuera inspiración divina, a no ser que el Espíritu Santo se presente en forma de vodka con limón) que lo que quería era ser feliz, o por lo menos, luchar por conseguirlo.
Y me fui.
Y me encontraba relativamente solo, sin nadie alrededor que pudiera comprender mi situación.
Y un día apareció un viejo amigo, y me contó una historieta (o chiste, como queráis llamarlo) que era algo así:
"Se muere una persona y va al Cielo, y san Pedro le empieza a enseñar todo lo allí hay preparado; comienzan a caminar por unos parajes impresionantes, llenos de flores exóticas y una faunia espectacular, y esta persona se da cuenta de que a lo largo de todo el recorrido hay un muro altísimo, y entonces le pregunta a san Pedro qué hay detrás del muro, y le contesta que exactamente lo mismo que está viendo, así que continúan el recorrido; llegan a unas playas increíbles, con unas aguas cristalinas impresionantes y unos corales maravillosos, y san Pedro le dice que va a poder estar ahí todo el tiempo que quiera,…. y el muro continúa; luego pasan por unos campos de fútbol (o el deporte que a cada cual le guste) con un césped perfecto, donde poder jugar cuanto quieras sin cansarse,… y el muro continúa; y así sitio tras sitio… y el muro continúa; y ya, de repente, la persona le pregunta a san Pedro: “¿perdona, pero si a un lado y al otro hay lo mismo, por qué ese muro?”. San Pedro se ríe y le contesta: “al otro lado del muro están todos los del Opus, pero ha habido que levantarlo para que no se escandalicen al ver a todos los que estamos aquí”
Sé que es una tontería, pero me ayudó a entender que fuera del Opus también se puede ser buena persona (aunque alguno sigamos intentando llegar a serlo) e ir al Cielo. Y mi opinión personal es que, al ser más difícil –el mundo real es más duro que la vida en el Opus Dei, por lo menos para mi- será un Cielo mejor.
Así que, después de todo este rollo (ya me perdonaréis), sólo deciros, Marina y resto de Orejas, que los 30 son una edad estupenda (ahora los tengo) y que merece la pena vivir la vida, con sus malos y buenos ratos, y sentir los problemas y las alegrías que son realmente cotidianas (y no lo que nos dicen que nos tiene que dar alegría o tristeza) y hacer las cosas que uno cree que debe hacer (y fracasar y triunfar). En fin, que merece la pena ser libre y ser feliz.
Besos (para ellas) y abrazos (para ellos) Javi
P.D.: Y con esto no quiero decirle a nadie qué es lo que debe hacer; somos libres y debemos tomar nuestras propias decisiones
Nadie tiene autorizar para amenazar con la vida eterna. Para Marina.- Hormiguita
Querida Marina, Tu sincera y valiente carta (27-6-2005) me ha recordado mi trayectoria hace ya más de 25 años. Podría hablar contigo sobre muchos de tus puntos. Quiero aportar algo a los puntos 9 y 5 de tu carta. Los subrayados son míos. Nos dices:
9) “Me da desconfianza que me digan que si me voy de la Obra no seré feliz y me juego la vida eterna. Me da desconfianza que lo haya dicho nuestro Padre, que lo repitiera Don Álvaro y que ahora lo diga el Padre”.
Escrivá y los padres sucesivos no se pueden amparar en ninguna cita Evangélica para afirmar esto. No hay donde amarrarse con esa afirmación destructiva. Nadie, -y menos ellos dado su sacerdocio- tiene autoridad para amenazar con la perdida de vida eterna. Para mi, es terrorismo de la palabra. Se condenan a si mismos.
A diferencia de Escrivá, San Juan de la Cruz dice que a la felicidad en el cielo se puede llegar por muchos caminos diferentes. “Cada una de ellas es camino de salvación y conduce a una de aquellas mansiones felices y eternas, puesto que de la misma manera que hay varias elecciones de vida, existen también en Dios muchas mansiones, las cuales son divididas y distribuidas a cada cual según su propio merito”. Y cita a Juan 14,2 . S. Juan de la Cruz tiene una cita evangélica en que apoyarse, a diferencia de Escrivá.
En cuanto a lo que dices en el punto 5) “las decisiones importantes como ésa sólo deben tomarse con la cabeza fría, con salud, y en la presencia de Dios”. Pues piensa que la salud te la están quitando. Tu inconsciente pide a gritos que te ayudes. Solo tendrás la cabeza fría si te alejas del hervidero.
Jesús nos dice que no hay que escuchar a ciegas la palabra y la predicación del reino (como practica verticalmente la Obra). Esto es lo que resuena en las palabras de Escrivá. Pero Jesús nos anima a escuchar con espíritu independiente cuando aconseja “mirad pues, como escucháis” S. Lucas 8, 18. Si estás en pleno hervidero síquico y emocional que te desestabiliza, mal vas a escuchar. Aléjate para tener la cabeza fría. Estando sometida tampoco se escucha nada.
La Obra te pone lodo en los ojos (con su rigidez, sus tranquilizantes, sus amenazas de infelicidad, y un permanente “mirar por ti”.) Mas lodo del que tenia el ciego de Jericó. Por eso el salmista nos enseña a salir de estas situaciones: “sacadme del lodo para que no me sumerja” Ps. 69, 15.
Dios te quiere llevar por otro camino, lejos del camino del lodo. Ten confianza. Él no amenaza. Deseándote lo mejor.
Hormiguita.
Necesito información.- Sergio C.
Hola todos, me llamo Sergio C. Luego de leer su Web, por primera vez encontré algo serio frente al Opus, pero que a la vez no cayera en la critica sin argumentos.
De manera que lo que solicito es algo que parece muy natural pero que en el opus no es posible encontrar. Pues necesito saber las instituciones ya sea obra corporativa o labor personal que haya en los países de América latina.
Por favor espero que ustedes tengan esa información pues es para un trabajo de análisis político, pero como bien lo saben hasta lo que daría mas claridad frente a la obra estos lo ocultan como si se tratara de algo prohibido.
Sergio C.
El saber y el sitio exacto en una estructura vertical.- Roncador
Hola gente de Opus Libros:
Leo desde hace tiempo vuestra web, por diferentes motivos, en principio porque me siento unido a vuestra (¿lucha?) postura. Me parece sana y sincera.
No he estado nunca en el Opus, y puedo asegurar, que nunca lo estaré. Pero si he participado de estructuras de autoridad vertical, como el ejercito, y básicamente es lo mismo. Es una construcción que fundamenta parte de su funcionamiento en la transmisión de órdenes y directivas venidas de una cabeza o grupo de cabezas pensantes con un fin determinado. Pero el problema ocurre en que para mantener la verticalidad fiel, se dá poca información a los transmisores y menos aun en tanto la jerarquia desciende.
Puestos en esta situación, un intermedio de esta estructura vertical siempre intenta parecerse al superior, pero con la dificultad que conoce la forma pero no el fondo del comportamiento. Por tanto para insuflarse espíritu de crecimiento, se manifiesta ante sus subalterno siguiendo las formas desposeidas del fondo. Entonces, el resultado es vacio y viciado.
En este tipo de construcciones jerárquicas, obviamente los jerarcas mayores intentan mistificar su origen para no generar dudas en el cumplimiento del deber mandado a sus subalternos. Y este tipo de construcción termina resultando en un lider irreemplazable por que el segundo era segundo ya y depende de él ser capaz de manifestarse como digno sucesor mistificando su nueva posición.
Por lo leído en su web, la estructura del opus se forma en este sistema, pero ademas tambien genera controles horizontales entre sus miembros. Resulta muy parecido al partido comunista Ruso y Chino del siglo pasado. Y es por lo menos llamativo como dos instituciones con fundamentos tan diferentes y con fines tan aparentemente diferentes terminan generando la misma estructura. La única conclusión a la que arribo es que son instituciones creadas para la obtención de poder, en sentido amplio, en su medio para poder imponer una visión sobre el todo.
Me alegra desde lo humano que todos pudieran salir de tal estructura, más aún me alegra saber que intentan colaborar con los que se encuentran dentro o están por entrar. Me ennoblece su vocación de utilizar como arma, (perdon por el término bélico), la sinceridad, la claridad de ideas, el debate abierto y la caridad expresada de muy disimiles maneras.
Y me interesa plantear una cuestión, desde lo personal creo que la Opus, es una construcción de la iglesia misma, que ha tenido este tipo de estructuras variando sus formas y objetivos dependiendo de a que intentaban arribar. Que muchas veces la criatura muerde la mano que la alimenta o genera efectos secundarios nocivos a la idea original. Y que la misma cantidad de incongruencias que pueden encontrar en los escritos de la Opus, tambien impregnan los escritos de la Iglesia misma.
La multiculturalidad, la multiplicidad de ideologias y el crisol de idealismos que forman la iglesia hace que haya en ella algo a defender, siempre. Pero al igual que lo plantean ustedes para con su ex Opus, tambien es válido para con la iglesia misma. No es posible, casi, sobreponerse a las malas influencias internas cuando la estructura es rígida y por momentos la gobierna quien no siente temor ni malestar en utilizar medios impensables para un integrante de la iglesia más aún cuando quien defiende la lógica y la esperanza cree que extirpar el mal es matar a quien se intenta salvar. Y parece ser la eterna postura de los integrantes. "Dios sabe por que hace las cosas y ya lo cambiará".
Por respeto a todo aquello que alabo en uds. debo aclarar antes de cerrar este envío que soy agnostico (en el sentido más estricto del término segun el diccionario de la real academia española), y que no me llamo ateo mas allá de las charlas divertidas de café, por que siento que entonces caería en lo mismo que critico. Aseverar lo no aseverable.
Tambien debo decir que soy militante de mi postura, que intento estudiar y razonar sistemáticamente sobre el tema.
Un saludo a todos, y gracias a los operadores de la obra que intervienen cada tanto por que realzan, sin querer, la labor de esta web y reafirman su postura.
Deferentemente
Roncador
Sin miedo... Para Marina.- César
Querida Marina:
Primeramente quiero presentarme, soy César y mi raquítico testimonio lo puedes ver en esta web.
Sabes, el miedo es algo terrible, pero es la mejor arma, el sentir miedo después de un proceso de indoctrinación como el que sufrimos los numerarios y numerarias, es tan fuerte y tan arraigado, que nos llegamos a creer que nos ganábamos el infierno por el hecho de salir de la obra.
Sabes, aquí afuera, es duro, pero es hermoso, es una elección de vida, es valentía, es estar viviendo día con día, yo en particular trabajo para darle de comer a mi esposa y hermosa hija, y soy feliz trabajando como esclavo, haciendo ejercicio, viendo cine, fiestas etc....
Se valiente, piensa que Dios te quiere feliz, que te quiere libre, que quiere que le tengas amor filial y no miedo…eso sería absurdo que Dios se le ocurriera pedirtelo....
Además contesto tus puntos de la siguiente forma:
1) Síntomas de depresión, muy comunes entre la gente de adentro, demasiado común en la gente que salimos, mientras estábamos dentro, es naturalísima por el proceso de enajenación mental, sustitución de valores e infusión de prejuicios.
2) Antidepresivos, creo que varios de la página nos los recetaron.
3) Descanso, solo lo podrás lograr buscandote a ti misma… ¿Cómo eras y que querias ser antes de conocer la obra?.
4) Ejercicio físico, sirve, y sirve más si lo haces rodeada de gente, compartir rutinas, ejercer tu libertad, tu albedrío.
5) He dicho que quería irme de la Obra, eso no se dice, se hace, porque si lo dices te van a sedar más, y nunca te van a dejar hacerlo, agarra tus cosas y sigilosamente vete, si tienes apoyo de tu familia que te nieguen.
6) Si en tu futuro no te ves dentro de la obra, qué haces dentro.
7) Quieres a San Josemaría, eso cada quien, qué bueno que tu le quieras, pero es mejor que no creas que todo lo que hay ahí esta imbuido por el Espíritu Santo, no más porque si.
8) No pidas perdón, todo lo hiciste por enajenación, no eras tu, y sólo cumplías en estricto los vademecums e instrucciones, no hay que sentirse mal, ni pedir perdón, menos públicamente.
9) Que te de confianza el irte de la obra, ya que serás feliz, si así tu lo quieres y no te le despegas a Dios, quien es quien tiene la última palabra y tu el albedrío y la determinación para hacer lo que creas te haga feliz.
10) La vocación no es ningún misterio. Dios te da la vocación que desee tu individualidad y te haga feliz esa elección. En la obra la vocación es una farsa que alguien derivado de un proceso de enajenación mental, vio lo que quería ver, inducido, claro está, por la carta del padre pidiendo 500 vocaciones de numerarios al año. Con un poco de presión se ve mejor….
Corazón, no sientas asfixia, claustrofobia, hartazgo, vive!!, decide!!, y se feliz.
Si te interesa, mi correo te lo dan los orejas, si no cuenta que pediré por ti, libremente, sin formulas, ante el santisimo, que seas feliz, que te mejores de salud, y que te llene siempre de bendiciones.
Con cariño
César.
Más Polaino.- Benito
Me ha llamado le atención estos días que en el revuelo de la prensa española por la comparecencia de Aquilino Polaina en el senado se haya mencionado solo de pasada o en algún caso obviado en absoluto que este sujeto pertenece al Opus Dei.
Algo que a muchos de nosotros, que conocimos otros tiempos mejores del Opus, nos parece importante y significativo a lo mejor no lo es para una nueva generacion que ha crecido sin sufrir el acoso y en algunos casos la seducción de “la Obra” a la que estuvimos expuestos los universitarios de los años sesenta y setenta. En muchos casos la ignorancia y el desinterés por el Opus es completo.
Indudablemente esta falta de interés social es un signo de decadencia. Las cifras, tal como indica el interesante informe de Alfredo, son exiguas y en algunos casos casi insignificantes. Simplemente el Opus ya no es tema en nuestra sociedad. No crece y lo que no crece en este mundo de principios de siglo XXI se muere. Solo es tema y amenaza para el que está metido en sus circuitos, colegios, clubes, padres supernumerarios y naturalmente para los que siguen dentro.
Pensando en lo que fue en mis años mozos, ministros, periódicos, catedráticos, curas que hablaban en la tele y sobre todo un montón de ingenuos a los que engañar y en lo que son y es hoy nuestra sociedad, veo el panorama mas reconfortante.
Benito
Animo para Marina.- Cooper
Hola Marina.
Nadie mas que tú sabe lo que necesitas, incluso Dios te pedirá cuentas a ti de lo que has hecho con tu vida, por lo que no debes en conciencia descargar esa responsabilidad en nadie, en ningun caso.
Relee lo que has escrito. Si quieres, pon en otra página las razones por las que debes seguir, encierrate un rato en el oratorio y decide, pero estate segura que una decisión tomada así es tan buena como cuando decidiste pitar. O mejor, porque tienes mucho más conocimiento de causa.
Ah! y yo que tú, no me tomaba ni una pastilla más. Dios te quiere como eres, y seguro que espera que decidas al natural, no hecha una piltrafa, semidrogada y con dolor de cabeza a base de tranquilizantes. Además ¿Quien puede decir que la inquietud no es cosa suya? Y si para tomar una decisión hay que estar bien y tranquilos, ¿por qué no aplican eso a los que pitan, a los que se acosa hasta por turnos?
En fin, ya es mucho que hayas reunido el coraje y la decisión de publicar tus pensamientos. Eso probablemente es lo mas dificil. Animo y con 30 años no te dejes engañar, fuera vas a ser una persona normal, con todas sus consecuencias. Dentro, tú sabes lo que eres.
Con cariño
Cooper
Me hacen recordar muchas cosas.- Mafalda
Hola a todos,
leyendo en esta web a una le vienen a la cabeza tantos recuerdos...
...en septiembre? octubre? del 97... en la primera (y última) convivencia de consejos locales a la que asistí, estábamos en una charla con el director de la delegación, el sacerdote don P.C.
(no es textual)
P.C.-"Han venido supernumerarios a hablar conmigo y cuentan que sus hijos han pitado tras presiones y encerronas ¡¡hasta las dos y tres de la madrugada!!, hasta que escribieran la carta de admisión. ¡Esto es un comportamiento sectario!".
*(la alegría que me entró ya se la pueden imaginar. Pensaba que era el Espíritu Santo por su boca y a él sí que le iban a hacer caso)
Pocos días después hablo con la directora de la delegación, G., pensando que estaba en la onda, y le propongo que habría que ir hablando con cada una de las directoras sobre esos métodos y luego con cada una de las adscritas y numerarias que habían sido manipuladas y "hacían número" (perdón por la crudeza pero ya verán), para explicar, pedir perdón, que decidieran libremente qué hacer. Ella no estaba de acuerdo con eso porque se iba a ir mucha gente de la Obra y además "nadie querría ser de un consejo local a partir de entonces".
M.- "Eso es no tener la mínima confianza en que es la gracia y el Espíritu Santo el que actúa en las almas. Es de bellacos darse cuenta del error y quedarse callado...¡¡¡ Lo que pasa es que no tienes "coyons" para hacerlo !!! (esto último es textual y pido perdón si a alguien ofende leerlo)
G.-(se pone más recta en la silla) ¡¡A mi nunca me han hablado así!!
M.-...quizá ese ha sido el problema. No sé cómo haces para vivir con eso sobre tu conciencia.
Preguntándole que si iba a "hacerse la sorda" con lo que había dicho don P.C. en la convivencia, me explicó que por encima de él estaba el Padre y que el Padre les pedía un mayor número de vocaciones, que lo importante era llegar al número, que si el Padre las pedía es que se podía, y que si pitaban (fuera como fuera) se obedecía al Padre y se cumplía la voluntad de Dios.
Me enteré que la mandaron a la Asesoría (Madrid).... una perla así hay que lucirla y ponerla donde todos la vean, no?
¿Qué habrá sido de don P.C.?
Mafalda
P.D. Si alguien me aclara qué se hace en la Obra con los informes personales, una vez te has ido, se lo agradecería enormemente.
Un abrazo
¿De dónde sales tú? Para Ancasti.- Kaiser.
Oye Ancasti, guapo, ¿de dónde sales tú?. He leído tus correos anteriores y para referirte al Opus Dei dices "ellos" y ahora resulta que entonas un mea culpa -yo diría que cocodrílico- acerca del daño que has hecho a otros desde dentro. ¿Te estás riendo de nosotros o hemos de ser nosotros los que nos riamos de tí?
Repasa el envío de Marina. Ella es más valiente y coherente que tú. Ella se ha visto a sí misma disponiendo de las mentes y las conciencias de los demás y no le ha bastado con un "necesitaba desahogarme, chicos".
No seré yo quien te diga lo que tienes que hacer o dejar de hacer. Pero mientras te asomes aquí, hazlo a cara/alma descubierta.
Entretanto, recibe mi cordial saludo.
Kaiser
¡Corre Marina, corre!.- Flanpan
Cara Marina,
Yo tenía tu misma edad cuando dejé la Obra, tras quince años en ella. De eso hace ya 12 años.
Salí con una mano delante y otra detrás. Salí bajo los conocidos anatemas de que me esperaba la tristeza, la desgracia, la pérdida de la fe, el rejalgar y los clubs de carretera.
Han pasado 12 años y NADA de esto se ha cumplido. TODO LO CONTRARIO: la Divina Providencia (en la que creo) junto con trabajo, mucho trabajo, me han llevado a día de hoy a ser un cuarentón feliz, con mujer, hijos y buena salud física y mental.
Hay vida después de la Obra. Yo te cuento mi experiencia. La de muchos otros la puedes leer aquí.
Y me permito aconsejarte. Trata este asunto (irte o seguir) entre tú y Dios. No oigas ni aceptes consejos interesados. Puedes tener claro que mi consejo es totalmente desinteresado: no te conozco. Quienes te llenen la cabeza de desgracias futuras y condenaciones eternas no hacen sino intentar por todos los medios mantenerte en el redil, pero no por tu bien, sino por el bien (mal entendido) de la Obra.
Tú y Dios. Pregúntale si El quiere que seas infeliz en la tierra, acabar resentida o amargada. Pregúntale si le parece mal que le sigas queriendo a través de otros caminos.
Y una vez tomes una decisión, llévala a cabo sin vacilar. Si te vas a marchar prepárate una salida lo menos traumática posible (para tí, me refiero). Organízate como mejor puedas lo material (un sitio a donde ir), lo económico (unos mínimos recursos para comenzar, un primer trabajo en lo que sea que te permita subsistir), y lo afectivo (me refiero a que sobre todo al principio te hará falta un hombro sobre el que apoyarte y desahogarte: tu familia sería lo mejor).
Si te quieres ir, corre, corre y no mires atrás. El futuro está delante. Tu edad es una muy buena edad para recomenzar.
Y lo de enseñar al mail en la charla... cuenta con que esta semana has hecho la charla con nosotros. No hace falta que enseñes tu correo a nadie más.
Un casto beso.
Flanpan
PDT: Lo del hombro para desahogarte... Cuando yo salí no había Orejas a quienes acudir. Tuve la suerte de tener un dulce hombro en que apoyarme (mi amiga y mujer), ya que mi familia respiraba opus por los cuatro costados. Si no tienes "hombro" en tu familia (la de verdad, la que te parió), siempre tendrás a los Orejas y a los que rondamos por aquí. Hombros no te van a faltar.
La familia y Navarro Valls.- Flanpan
Venía hace dos o tres días escuchando la radio en mi carro, cuando va y sale Joaquín Navarro Valls (numerario y portavoz del Vaticano), hablando de la familia en una conferencia que daba en España. Más o menos decía lo siguiente:
Resulta que el término y concepto "familia" le parecía que se había venido desvirtuando. Antes, la "familia" era una institución que la constituía una pareja de hombre y mujer. Pero ahora (todo esto viene a cuento del tema de los matrimonios homosexuales) resulta que "familia" era todo aquel conjunto de "personas que decidían habitar durante un tiempo bajo un mismo techo".
Lo entrecomillado es más o menos textual. Manda mandarinas que un numerario critique en una conferencia que el término familia se ha desvirtuado porque ahora se denomine así a "distintos tipos de uniones de personas bajo un mismo techo".
Resulta que el tal Navarro Valls habrá dado más de una y más de dos charlillas en la Opus (cuando tocara el tema en el círculo o curso anual o plan de formación), definiendo la Opus como "una familia", cuyo modelo es la familia de Nazaret. Habrá dicho que "tenemos unos abuelos, una tía Carmen, un tío Santiago, un Padre, unas hermanas que cuidan de nuestra ropa y comida pero que viven muy lejos,...", vamos, lo que todo el mundo entiende por una familia, lo mismo mismito que la Familia de Nazaret (Padre, Madre e Hijo).
Pues después de defender ese esperpento de "familia" que se dice que es la Opus (que a mi entender se parece menos a una familia que la de Robin Williiams en "Una jaula de grillos", divertidísima película por cierto), se atreve a decir que en estos tiempos que corren, algunas gentes se han dedicado a llamar familia a cualquier tipo de unión bajo un mismo techo. ¡Tendrá cara el individuo!
La Opus no sólo se ha inventado un concepto de familia, no sólo se ha autogestionado e inculcado a todos sus miembros la idea de que "realmente" somos una familia "de verdad", "con vínculos más fuertes que los de la sangre", no solo nos ha encasquetado como abuelos y tíos a unos señores a los que no hemos visto en la vida, sino que además se ha encargado de dinamitar, destrozar, eliminar, los lazos que nos unían a la verdadera familia que cada uno teníamos.
La Opus no nos ha dejado tener en la estantería una sencilla foto de nuestra familia... pero se ha encargado de poner en las salitas fotos de los padres y hermanos del fundador. La Opus nos ha dicho que nuestros verdaderos padres y hermanos eran solamente "familia de sangre", algo de mucho menos rango que la familia opusina. La Opus nos ha dicho cuando teníamos 14 años que mejor que no contáramos ciertas cosas a nuestros padres... pero que en la charla contáramos hasta los pelillos que soltábamos en la ducha.
Este señor y la Opus tienen mucha cara, en este momento en que los que pensamos que familia es algo muy determinado, en salir a la palestra a decir que no se puede llamar familia a cualquier tipo de cohabitación de personas bajo un mismo techo. Hay que tener mucha cara después de haber destrozado tantas familias (la mía en concreto, en lo que se refiere a mis padres y hermanos), después de haberse inventado y sacado de la manga una "familia" opusina, después de haber desvirtuado y atacado a la verdadera familia (familia de sangre), después de habernos robado la infancia y juventud familiar, después de tantas tropelías hay que tener mucho morro para presentarse como los paladines defensores de la familia.
Y lo que es peor: al que pite hoy de numerario (¿habrá alguno que caiga hoy?), le contarán mañana en una sala de visitas donde hay un folleto con un viaje a Madrid para la manifestación en defensa de las familias, le contarán mientras tapan el folleto con la agenda Luxindex, que "su familia ya no es su familia: pasa a ser solamente familia de sangre; a partir de ahora tía Carmen será su tía, y sus hermanos esos señores aburridos que leen un periódico troceado (ahora en verano salen muchos anuncios con chicas en biquini) en el salón".
Patético. Realmente patético. Hay que ver cómo está el pais. Y encima llevo doce años sin poder probar los crespillos.
Flanpan
De popeye para Olivia-wompi.- Popeye
Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena.
Wompi, leo tu contestación a mi correo y miro a ver si vuelves a aparecer por la web. Y sí, escribes luego a David, o sea que no te "espanté" de la web como decías. Siento que el tema visto desde otras perspectivas te haga daño, lo siento.
Con el "Debes ser guei" que me escribes alucino en colores: ¿Como un guei utiliza el "ser guei" como algo peyorarito?. Misterios de la naturaleza. El quemado que tienes llega a irracional.
No veo donde impongo lo que se ha de hacer en el correo que escribí. Simplemente a las cosas distintas se les da nombres distintos. ¿Por qué a esto no?.
Lo de "conseguir niños" para explicar la idea de que dichos niños no van a una familia natural, (entiéndase natural como características que se dan en la especie humana: hombre+ mujer= bebé; mujer+mujer=0, hombre+hombre=0), puede no ser una forma muy correcta de explicar, pero de ahí a entender que quiero hacer pensar en la pedofilia???!!!!. Macho!!. Quizá en el mundo de la pedofilia se utilice "conseguir niños" en ese sentido, y que quieres que te diga, no conozco el vocabulario que se utiliza en ese mundillo.
Lo que me dices de facha, nazi, etc. así, con esa valentía y detrás de un pantalla de ordenador, sin argumentos que lo avalen: ¡¡Olé!!. ¿Quien te ha hecho tanto daño como para que sea eso lo que salga por tu boca sin razón?.
Gracias a Pablo y EPI por sus correos de respuesta.
Salu2 a todos.
popeye
Sobre el testimonio de Minerva.- Eutimio
Me ha parecido un testimonio increíble el de Minerva. Lo malo es que me lo creo.
Eutimio
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