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La importancia de los datos históricos en una 'obra de Dios' (II).-
Compaq
Tal y como dices, Roberto,
es cierto que no nos dijeron en la obra que “hubo una revelación pública”
en lo que Escrivá vio el 2 de
octubre del 28 y en otras videncias posteriores. Corroboro tu afirmación:
oficialmente, no oí textualmente que Dios se le había aparecido a
Escrivá. Aunque sí oí muchas charlas y meditaciones, y leí textos donde
se daba a entender lo contrario, una veces de forma más sutil y otras
menos. Esa manera de dar doctrina en la obra y sobre la obra, forma parte
de la idiosincrasia de la obra. No se entiende la institución sin ese halo de misterio que la acompaña
respecto a lo sobrenatural.
Dice pero no dice, afirma pero no afirma...
Los que pitamos jóvenes de
numerarios o agregados percibimos a través de la acción del proselitismo
que ejercieron con nosotros, que el Opus Dei era algo de tipo mesiánico;
sabíamos que no entrábamos en una asociación más de la Iglesia, éramos los elegidos para salvar al mundo.
A esas edades cuando pitamos muchos (14, 15, 16...) no se tiene espíritu
crítico o se tiene poco. Quizá uno se rebele contra sus padres pero es
difícil rebelarse contra Dios cuando tanto el numerario amigo que te trata así como el sacerdote buen pastor con el que te confiesas,
te hacen creer que tienes vocación: “Dios te ha elegido [para el Opus
Dei] desde la eternidad”...
De ahí que la charla
del círculo de san Rafael sobre la Vocación, que se colocó el
viernes pasado en la web, no nos chirriara cuando la oímos siendo de san
Rafael, sino que nos amedrentaba y nos coaccionaba. Formaba parte de una
estrategia que descubrimos una vez dentro de la obra. Pero entonces ya
formábamos parte de los elegidos.
De esos elegidos para los que
el fin ya justificaba los medios: conseguir vocaciones como fuera.
Habíamos perdido el candor, ya formábamos parte del “sistema” y nos daba
igual hacer sufrir a otros con el mismo procedimiento que nos hicieron
sufrir a nosotros. Había que ser eficaces. Queríamos lo mejor para ellos lo mismo que otros quisieron lo mejor para nosotros.
Sobre ese halo de misterio sobrenatural (que yo traduzco como hacernos
creer en una revelación de Dios a Escrivá para fundar la obra y no en una
inspiración), voy a los datos
históricos. Creo que las citas sacadas de los textos internos pueden
servir como datos históricos, ya que no tenemos otros medios para
desentrañar la verdad (además de los documentos que la obra ha escondido
u olvidado y nosotros vamos recuperando).
Carta de
Álvaro del Portillo, 19 de marzo 1992, páginas 8 y 9:
Ahora, con la Beatificación de nuestro Padre,
la Santa Iglesia se goza de nuevo al proponernos el ejemplo y la intercesión
de quien, por misión divina,
ha predicado incansablemente esta verdad y la ha vivido hasta sus últimas
consecuencias.
En
la misma Carta,
en la página 13:
Ahora, en este momento crucial de la historia
de la Obra, ruego intensamente al Señor que todos sepamos entender que la
Beatificación de nuestro Fundador representa, para cada una y para cada
uno de nosotros, una nueva exigencia de fidelidad plena al espíritu que Dios le entregó y que
ahora está en nuestras manos.
Del fundador, Meditaciones
tomo III página
199:
LA OBRA de Dios viene a cumplir la voluntad de Dios. Por tanto, tened una profunda convicción de que el cielo está empeñado
en que se realice.
Del fundador,
Meditaciones, tomo V,
página 99
Todos los días (...) deben presenciar
nuestro afán por cumplir la
misión divina que, por su misericordia, nos ha encomendado el Señor.
Del
Fundador, Carta, 29-XII-1947 y 14-11-1966, en el tomo
VI de las Meditaciones:
Aquel día de la
Transfiguración, celebrando la Santa Misa en el Patronato de enfermos, en
un altar lateral, mientras alzaba la Hostia, hubo otra
voz sin ruido de palabras. Una voz, como siempre, perfecta, clara:
et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum!
(Ioann. XII, 32). Y el
concepto preciso: no es en el sentido en que lo dice la Escritura; te lo
digo en el sentido de que me pongáis en lo alto de todas las
actividades humanas; que, en todos los lugares del mundo, haya
cristianos, con una dedicación personal y libérrima, que sean otros
Cristos
Hay muchísimas citas parecidas.
Incidiendo
sobre los datos históricos, Isabel de Armas, en su reciente e interesante
libro “La voz de los
disidentes”, editorial Foca, tiene un apartado titulado “Especialistas en modificar e inventar”.
Comienza así:
Dice que
se dirige a mí con todo cariño pero, a continuación, casi hasta me
regaña, porque en mi anterior libro [Ser mujer en el
Opus Dei] no digo una sola palabra acerca de cómo en el Opus
Dei, desde sus comienzos, se han tergiversado distintos hechos y fechas
de cuándo sucedió o cuándo se escribió esto o aquello. Nunca más a
propósito de aquel refrán de: “Así se escribe la historia”.
Me lo
cuenta una ex numeraria de los primeros tiempos, trayendo a colación
distintos recuerdos y anécdotas sustanciosas en las que –en todas ellas-
pueda establecerse un denominador común: la clara intencionalidad de
modificar y reinterpretar los hechos (lo que había ocurrido o lo que
estaba ocurriendo). Para no aburrir al lector [...] elijo uno, entre la
multitud de relatos, que me parece claramente significativo.
La ex
numeraria que, con todo cariño, casi me regañaba –digo casi porque era
consciente de que yo no tenía por qué saber todo lo que ella sí había
tenido ocasión de conocer-, cuenta que, cuando vivía en Roma, ella y las
sirvientas elegidas para tan insigne tarea se encargaban de limpiar los
aposentos del Padre. Con toda discreción y fervor –y supongo también que
con la misma dosis de curiosidad-, cuando venía al caso, echaba una
ojeada a los distintos apuntes y notas que monseñor Escrivá dejaba sobre
su mesa y, por lo tanto, estaban a la vista. Ella lo consideraba como
algo valiosísimo y casi sagrado. Pero, cuál fue su asombro, cuando empezó
a comprobar que distintos escritos del Padre que iban apareciendo en las
publicaciones internas –los mismos que ella había leído en el transcurso
de sus limpiezas- se editaban con fechas de hacía ya algunos años. A la
vez, los sacerdotes se encargaban, en sus prédicas, de dejar bien claro
que el Padre era un pionero, que se había adelantado a los tiempos, y que
la inspiración dvina era lo que le había llevado a ver, con mucha
antelación, lo que otros, dentro de la Iglesia, parecía que estaban
empezando a comprender.
[...]
Resulta
curioso y hasta divertido, si no fuera por la trascendencia del tema,
comprobar que el sesudo catedrático de Sociología [Estruch], con su
trabajo de investigación [Santos y pillos.
El Opus Dei y sus paradojas], y la ex numeraria, con su sencilla
tarea de limpieza, coinciden del todo en los resultados de sus
indagaciones. Uno y otro detectan que el “rompecabezas” está enmarañado;
uno y otro descubren que en la historia oficial que se pretende hacer de
la Obra hay escritos, dichos, hechos y fechas amañadas.
Más
adelante, en la página 48 del libro, Isabel de Armas tiene el siguiente
pie de página:
La ex
numeraria María del Carmen Tapia [libro “Tras
el umbral”] recuerda que cuando ella era directora de la imprenta
de la casa central del Opus Dei en Roma, hasta llegó a modificar el texto
de las Constituciones de la Obra, texto ya aprobado “a perpetuidad” por
la Santa Sede (B. Y P. DES MAZERY,
L’Opus Dei. Una église au coeur de l’Église, París,
Flammarion, 2005, p. 133). En el mismo libro (p. 134), el ex numerario y sacerdote
Vladimir Felzmann recuerda que monseñor Escrivá, en la década de 1960,
solía ir en verano a Inglaterra y residía en la casa en la que él vivía.
El padre Felzmann afirma que fue testigo de verle escribir cartas
dirigidas a sus hijos, en las que ponía fecha de 1939 o de 1940, como si
hubieran sido escritas en ese tiempo.
Siempre
estaremos a vueltas con la veracidad o no de los datos históricos.
¿Cuáles son ciertos, cuáles no?
En el
libro “El itinerario jurídico del Opus Dei” (Fuenmayor, Illanes,
Gómez-Iglesias) uno de los documentos que se adjuntan es un
currículo de Escrivá de Balaguer. Se trata de un documento que figura en
el archivo histórico del fundador al que los autores del libro han tenido
acceso, como al resto de la documentación oficial. Copio y pego el
principio del mismo:
Curriculum
vitae del Fundador del Opus Dei, enviado por el Obispo de MadridAlcalá a
la Santa Sede; 28-VIII-1943.
AGP,
Sezione Giuridica, 111/15081.
OBISPADO
DE MADRID-ALCALA
REV. DUS
DOMINUS JOSEPH MARIA ESCRIVA DE BALAGUER Y ALBAS, RECTOR REGII PATRONA
TUS A SANCTA ELISABETH, MATRITI CONSTITUTI.
Aragoniae
in Barbastrensi civitate natus die 9 ianuarii anni 1902, cuius Joseph Escrivá de Balaguer
Corzán et Maria a Virgine Perdolente Albás y Blanc parentes exstiterunt.
Otra mentira ¿o error?: el
padre de Escrivá se llamaba José Escriba Corzán.
Y ya no aburro más.
Un abrazo,
Compaq
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