Nota de OpusLibros.org: a este documento interno se le denomina también en la Obra "el B-10". El documento es el mismo para todas las regiones (países), pero los guiones que desarrollan cada una de las lecciones del Plan Inicial aquí incluidos y a los que se hace un link, corresponden a la región de España.

 

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PROGRAMA

 

DE FORMACION INICIAL

 

 

(Tercera edición)

 

 

Opus Dei: Programa de formación inicial

 

 

 

Roma, 1985


 

 

 

 

 

 

         Nuestro principal y mejor apostolado es procurar que las vocaciones que el Señor envía a su Obra reciban, desde el primer momento, la formación oportuna para corresponder a la llamada y para perseverar en el camino.

 

         Esta es la primera tarea —con obligación de justicia— de todos los miembros del Opus Dei, y especialmente de los Directores. Sólo así, además, se multiplicará la eficacia de las labores apostólicas.

 

         Nunca olvidemos que, si hemos de recibir continuamente los medios que en la Obra están prescritos para nuestra santificación, las vocaciones recientes tienen más urgencia de esa ayuda: vuestros nuevos hermanos son como criaturas recién  nacidas, y necesitan, con el afecto y la comprensión de todos, el aliento de la doctrina y el ejemplo de vuestra piedad.

 

         Mariano

 

 

         Roma, en la fiesta de la Invención de la Santa Cruz, 3 de mayo de 1960.

 


 


 

I

NORMAS GENERALES

 

 

         1. Desde el momento en que el candidato escriba la carta pidiendo la Admisión en la Obra, los Directores han de ocuparse de formarle, de acuerdo con las normas y los temas detallados en este programa.

 

         2. Las charlas sobre los distintos aspectos del espíritu de la Obra, aun cuando se den a pequeños grupos (n. 31), no deben tener nunca carácter de clases, sino de conversación familiar. Sin embargo, cuando asisten varios a la charla, se sigue el criterio tradicional de no dejar que se interrumpa al que habla, para exponer las posibles dificultades: cuando alguien quiera aclarar una duda, lo hará después, de palabra, con el que haya dado la charla.

 

         3. Tanto en el período anterior a la Admisión como en el comprendido entre la Admisión y la Oblación, se han de tratar todos los temas que se indican en este programa, sin omitir ninguno.

 

         4. La aplicación del programa, sin embargo, se ha de llevar a cabo con flexibilidad. El Consejo local puede decidir —en cada caso— la conveniencia de eventuales retrasos, cuando así lo aconsejen las circunstancias personales del candidato. Pero antes de tomar esta decisión, deben considerarse muy bien los posibles motivos, sin olvidar nunca la primacía que tiene esta formación —del mismo modo que la tiene el cumplimiento fiel de las Normas sobre las demás actividades— y su especial necesidad en los primeros tiempos. Para los Supernumerarios, hay que tener en cuenta lo que se dice en los nn. 20, 23 y 32.

 

         5. Si, por razones excepcionales, un candidato no pudiera recibir durante un período largo de tiempo las charlas o clases previstas, se ha de procurar suplir después esta interrupción, dando un mayor número de charlas a la semana, para que, sin necesidad de retrasar la Admisión o la Oblación, reciba esta formación previa. De todas maneras, se debe tener siempre muy en cuenta que la excesiva acumulación de charlas, en unos pocos días, iría en perjuicio de la eficacia del programa.

 

         6. Cuando se ha realizado ya por completo el programa de formación del período respectivo y los Directores dilatan la concesión de la Admisión o de la Oblación, se continúan dando estas charlas y clases, repitiendo aquellos temas que, a juicio del Consejo local, sean más convenientes al candidato.

 

         7. Todos los fieles de la Prelatura, antes de comenzar los cursos institucionales filosófico-teológicos o, en su caso, el curso de formación doctrinal-religiosa, deben haber recibido —además de la necesaria cultura humanística: cfr. Ratio Institutionis, Pars normativa n. 54— la formación ascética y doctrinal indicada en este programa. Por tanto, si en algún caso especial la Comisión Regional decide conceder el permiso para que un Numerario o un Agregado comience sus estudios institucionales antes de hacer la Oblación, se han de tomar las medidas oportunas para que reciba previamente todas las charlas y clases de este programa: aumentando su frecuencia, anticipando la asistencia del interesado a un Curso anual, etc.

 

         8. Por razones de orden —para comunicarlo en los cambios de Centro, para tenerlo en cuenta al preparar los calendarios y los planes de los Cursos anuales, etc.—, será útil que en los Centros a los que están adscritas las vocaciones recientes se lleven fichas personales, donde se anoten la charlas y clases que se van dando a cada uno de los candidatos.

 

         9. Los Consejos locales, al proponer a la Comisión Regional un candidato para hacer la Admisión o la Oblación, deberán indicar si ha recibido por completo las clases y charlas señaladas en este programa.

 

         10. El Consejo local debe preocuparse, especialmente en el período comprendido entre la petición de Admisión y la Admisión, de que las nuevas vocaciones reciban, con la mayor puntualidad, todos los medios de formación: conversación fraterna periódica, charla con el sacerdote, clases, etc., para ir afianzando los cimientos de una profunda vida interior.

 

         11. Durante las dos o tres primeras semanas el Director del Centro —u otro miembro de la Obra encargado por él, que será el mismo que reciba la charla del candidato— le irá explicando el valor sobrenatural y el modo práctico de cumplir nuestras Normas y Costumbres y de vivir las virtudes cristianas de acuerdo con el espíritu de la Obra. Como se ha hecho siempre, queda al juicio prudente de los Directores la decisión de las Normas y Costumbres que el candidato debe vivir desde el primer momento, y las que sucesivamente se irán incorporando a su plan de vida.

 

         12. Estas conversaciones —n. 11— en general serán breves, pero todo lo frecuentes que en cada caso parezca oportuno: incluso diarias, si fuera necesario.

 

         13. Han de ser conversaciones, en las que un hermano mayor —con experiencia— explica a un hermano más joven nuestro camino de santidad, los medios que tenemos para recorrerlo, las dificultades que puede encontrar, etc.

 

         14. Para que no pierdan este carácter, el encargado de la formación del candidato desde el primer momento le ha de tratar con la máxima confianza de hermano, e interesarse por sus circunstancias familiares y las del ambiente en que se ha desarrollado su vida, por sus estudios, su trabajo, sus aficiones, etc. Así adquiere, al mismo tiempo, un conocimiento indispensable del carácter, del temperamento, etc. de la nueva vocación, que le será utilísimo para la eficacia de su labor formativa.

 

         15. Desde el principio se enseñará a las vocaciones recientes que nuestra vida es de renuncia, de trabajo intenso, y que nuestra alegría es consecuencia de saberse hijos de Dios y fruto de la entrega sin condiciones al servicio de la Iglesia y de las almas.

 

         16. Deben seguirse muy de cerca los posibles problemas de la nueva vocación, ayudándole, con comprensión y con energía a la vez, para que logre superarlos, sin que falten en ningún momento las palabras de aliento que le impulsen cariñosa y fraternalmente en la lucha diaria.

 

         17. Los que han solicitado la Admisión como Numerarlos o Agregados no deberán comenzar a asistir a los Círculos Breves hasta después de las primeras dos o tres semanas. Siempre que sea posible, convendrá que haya Círculos Breves especiales para las vocaciones recientes. Los Supernumerarios no asisten a Círculos de Estudio hasta después de habérseles concedido la Admisión; sin embargo, para Supernumerarios jóvenes, que participen en la labor de San Rafael, se deben organizar todos los medios de formación colectiva que se pueda, aun antes de que hayan sido admitidos.

 

         18. En estos Círculos Breves o de Estudio convendrá de ordinario desarrollar los temas siguientes:

          

         1.  Amor a las Normas.

              Vida en familia: caridad, cariño.

 

         2.  Ofrecimiento de obras.

              Deseo de santidad. Filiación divina.

 

         3.  Oración mental: importancia.

              Sinceridad.

 

         4.  Santa Misa.

              Apostolado y proselitismo: superabundancia de la vida

              interior.

 

         5.  Comunión.

              Unidad de vida. Naturalidad.

 

         6.  Oración vocal.

              Filiación a nuestro Padre y al Padre.

 

         7.  Lectura espiritual.

             Obediencia.

 

         8.  Preces.

              Charla fraterna o Confidencia.

        

         9.  Lectura y comentario Dei Evangelio.

              Alma sacerdotal y mentalidad laical.

 

         10. Santo Rosario.

              Pureza.

 

         11. Exámenes de conciencia. Examen general.

              Vocación. Perseverancia.

 

         12. Examen particular.

              Virtudes humanas: audacia, iniciativa.

 

         13. Confesión sacramental.

              Costumbres marianas.

 

         14. Mortificación corporal.

              Otras Costumbres.

 

         15. Salve Regina (Devoción a la Virgen).

              Pobreza, desprendimiento.

 

         16. Retiro mensual. Curso de retiro.

              Proselitismo.

 

         17. Presencia de Dios.

              Fraternidad.

 

         18. Comuniones espirituales.

              Generosidad. Desasimiento.

 

         19. Oraciones jaculatorias.

              Angeles Custodios.

 

         20. Mortificación.

              Cruz de palo: amor a la Cruz.

 

         21. Estudio.

              Corrección fraterna.

 

         22. Trabajo. Laboriosidad.

              Amor a la Iglesia.

 

         23. Aprovechamiento Dei tiempo.

              Humildad.

 

         24. Orden.

              Hodie, nunc. Cosas pequeñas.

 

         25. Alegría.

              Recogimiento: tiempo de trabajo de la tarde

               y tiempo de la noche.

 

         19. A partir también de la tercera o cuarta semana y hasta la Admisión, se dan al candidato charlas formativas, siguiendo los temas señalados en el apartado II de este programa. En general, debe procurarse que no se tengan menos de dos charlas semanales, durante las primeras semanas; y una, en las restantes. No hay inconveniente en variar el orden de los temas, cuando el Director lo estime oportuno, según las circunstancias y las necesidades de cada persona.

 

         20. A los Supernumerarios, las charlas del apartado II que se indican a continuación se pueden dar unidas, cuando convenga: nn. 9 y 10; nn. 17 y 18; nn. 20 y 21; nn. 25 y 26. El contenido de las charlas nn. 11, 23, 27 y 31 se les puede trasmitir a través de meditaciones, asegurando al mismo tiempo que se explique aparte el contenido de los epígrafes II y III de esas charlas.

 

         21. Estas charlas —que serán personales, por lo menos durante los dos primeros meses— las dará el encargado de formar a la nueva vocación (n. 11), aunque alguna o algunas de las charlas puede darlas también otro —designado para ayudarle—, o el mismo sacerdote con quien hable habitualmente el candidato. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que de ordinario no convendrá que sean más de dos personas las que se encarguen de dar esa formación.

 

         22. Alguna vez puede aprovecharse la misma conversación fraterna periódica para hablar de uno de esos temas. Pero se evitará que esa explicación sea un obstáculo —por ejemplo, dedicándole casi todo el tiempo— para la charla periódica, en la que el candidato da a conocer con sencillez y sinceridad sus disposiciones actuales, sus adelantos, sus luchas, etc.

 

         23. Para que los Supernumerarios puedan vivir con delicadeza la naturalidad, y salvar posibles dificultades para acudir a un Centro de la Obra, es conveniente procurar, en la medida de lo posible, recibir la conversación fraterna y dar las charlas formativas en el lugar de trabajo de uno o de otro, en la salita de una librería, en un club, etc.

 

         24. Como no se trata solamente de que los que han pedido la Admisión vayan aprendiendo el espíritu de la Obra, sino de que, al mismo tiempo, lo pongan en práctica y adquieran la vida interior de una manera progresiva y ascendente, como por un plano inclinado, convendrá ceñirse al tema de que se hable sin extenderse innecesariamente a otros, haciendo resaltar sus puntos básicos de un modo claro.

 

         25. Hay que fomentar en las nuevas vocaciones, ya desde el comienzo, la preocupación de proselitismo y el celo por las almas, recordando que el fin de la Obra es promover entre personas de toda condición la plenitud de la vida cristiana en medio del mundo. Se procurará, por tanto, subrayar la finalidad apostólica de nuestra vocación, de manera que en todas esas conversaciones se aluda de algún modo al apostolado y al proselitismo.

 

         26. Debe seguirse de cerca el apostolado que cada uno realice, para ayudarle a salvar las dificultades que encuentre, para aumentar y encauzar su espíritu de iniciativa, etc.; sin olvidar que —además del valor formativo del apostolado—, para el candidato, como para todos nosotros, traer almas a la Obra es asegurar la propia vocación.

 

         27. Con el candidato se vive, igual que se hace con los chicos de San Rafael —incluso con mayor delicadeza, si cabe— el apostolado de no dar, avivando de paso su preocupación económica y de ayuda a la Obra. Al mismo tiempo, el Consejo local le encarga —como se ha hecho siempre— algún trabajo material, en el Centro al que está adscrito o en relación con una labor apostólica.

 

         28. Si antes de hacer la Admisión los candidatos asisten a un Curso anual —que será, si es posible, una Convivencia especial para ellos—, debe aprovecharse ese tiempo para continuar desarrollando los temas de las charlas o para insistir, profundizando más, en algunas de las que se hayan expuesto anteriormente.

 

         29. Antes de permitir a un Numerarlo o a un Agregado que haga la Admisión, se le preguntará con qué trabajo profesional contribuirá a sostener las labores apostólicas. Si se trata de un Numerario que va a comenzar a vivir en familia, es preciso que cuiden los Directores de que se emplee en una labor determinada —la que sea— como medio de ayuda económica al Centro y a los apostolados, porque nadie puede ser nunca gravoso a la Obra.

 

         30. Desde el mismo momento en que son admitidos en la Obra, todos deben tener un encargo apostólico concreto, que realizarán Individualmente o trabajando con otros miembros de la Obra en obras corporativas.

 

         31. Las charlas sobre el espíritu de la Obra (apartado III) se darán a grupos no superiores a diez o doce alumnos y a razón de una por semana. Cuando en una ciudad haya varios Centros, no hay inconveniente en que estos grupos se formen con miembros adscritos a Centros diferentes. Tampoco importa que, para permitir la constitución del grupo, alguno retrase el comienzo de estas charlas. Cuando sea difícil o imposible formar un grupo, deberán darse incluso a uno solo. La exposición de cada tema durará aproximadamente de treinta a cuarenta minutos.

 

         32. Para los Supernumerarios, los temas del apartado III se han de desarrollar en la charla del Círculo de Estudio —también en alguna conferencia— durante el período comprendido entre la Admisión y la Oblación; por eso, cuando sea posible, se procurará organizar Círculos especiales para vocaciones recientes. Quien haya presidido el Círculo debe dar la charla correspondiente a aquellos Supernumerarios que, encontrándose en esta fase de su formación, no han podido asistir al Circulo. Si parece conveniente, las siguientes charlas se pueden dar unidas: nn. 1 y 2; nn. 3 y 4; nn. 5 y 6; nn. 7, 8 y 9; nn. 18 y 19; nn. 21 y 22; nn. 23 y 24; nn. 27 y 28; nn. 31 y 32; nn. 35 y 36; nn. 39, 40 y 41; nn. 42 y 43; nn. 45 y 46.

 

         33. Aunque no es preciso que el encargado de dar estas charlas —que puede ser también un miembro de la Obra adscrito a un Centro distinto del de las nuevas vocaciones— mantenga con el Consejo local una relación tan estrecha como en el período anterior a la Admisión, deberá de todas maneras informar mensualmente sobre todo aquello que le parezca interesante para la dirección de esas vocaciones recientes, recibiendo del Consejo local las orientaciones convenientes.

 

         34. Durante el período de tiempo comprendido entro la Admisión y la Oblación, todos recibirán —además de la formación que se dé con arreglo a los temas señalados en el apartado III de este programa— clases de doctrina católica, que les preparan para la formación filosófica y teológica que recibirán después en el Studium Generale.

 

         35. Estas clases (apartado IV) se desarrollarán de ordinario en el inmediato Curso anual al que asistan los nuevos miembros de la Obra, que siempre que sea posible será una Convivencia especial para ellos. Las clases —de una hora— serán colectivas, y se hará especial hincapié en aquellos temas de mayor interés por su actualidad en el país o en el ambiente del que proceden las vocaciones.

 

         36. Si parece conveniente, estas clases de doctrina católica pueden desarrollarse también en conferencias, cursillos, etc., a los que además pueden asistir los chicos de San Rafael, o los Cooperadores. De este modo, las vocaciones recientes pueden recibir parte de esa formación doctrinal básica aun antes del primer Curso anual.

 

         37. Las clases del apartado IV serán explicadas, de ordinario, por miembros de la Obra que hayan terminado el cuadrienio teológico; en todo caso, para explicar cualquier tema de este apartado IV se han de haber aprobado al menos los correspondientes tratados teológicos del cuadrienio. Las lecciones sobre temas de Moral las darán siempre sacerdotes.

 

         38. Como texto básico para las clases del apartado IV, tanto el profesor como los alumnos usarán el Catecismo de S. Pío V (Catecismo de Trento), con el oportuno complemento de los documentos del Magisterio, para las cuestiones que no sean tratadas suficientemente en ese Catecismo.

 

         39. Como criterio general, la extensión y profundidad en la exposición de todos los temas de este programa debe adecuarse a la mentalidad y las circunstancias personales de cada candidato —formación, doctrina, estudios, edad, etc.—, y a las características propias de su llamada dentro de la única vocación.

 


 


 

II

DESDE LA PETICION DE LA ADMISION

HASTA LA ADMISION

 

1.

I.        El Opus Dei es una Prelatura personal formada por fieles que, por vocación específica, se dedican a buscar la santidad y a ejercer el apostolado, cada uno dentro de su propio estado y en el ejercicio de su propia profesión u oficio. Trabajo esforzado de cristianos adultos, que procuran comportarse como niños delante de Dios.

El fin sobrenatural del Opus Dei. Medios para alcanzarlo: el trabajo santificante y santificado. Explicar brevemente en qué consiste la tarea de la santificación —amor a Dios y a las almas—, y cómo es compatible con los defectos personales, mientras se luche por evitarlos. Darse a Dios sin condiciones: relictis omnibus.

Qué es la santidad. Qué es el apostolado.

II.      Naturalidad. Somos ciudadanos corrientes, iguales a los demás ciudadanos. Cada uno sigue en el mismo estado que tenía antes de venir a la Obra. El Opus Dei no ha necesitado nunca de secretos o secreteos, no los necesita, ni los necesitará.

         Criterio sobre el momento o la oportunidad de dar a conocer que se es miembro de la Obra: a la familia, a compañeros y amigos, etc.

III.      Espíritu sobrenatural de la Obra. Nuestro Fundador, instrumento de Dios para realizar el Opus Dei. Fidelidad a su espíritu.

 

2.

I.       Vida interior. Hemos de vivir vida interior de oración y de sacrificio. Qué es vida interior. Qué es oración.

II.       Nuestro saludo y despedida: Pax - In aeternum.

III.      El Padre y la Obra. Espíritu de filiación. Cariño filial. Fundamento de unidad.


 

3.

I.       Vida interior. Qué es sacrificio: mortificación y penitencia. Motivos sobrenaturales del sacrificio: alter Christus, corredentores, sin mentalidad de víctima.

         Espíritu de mortificación y de penitencia. Reparación: por sí mismo y por los demás.

         Mortificaciones pequeñas: mortificación interior y mortificación de los sentidos.

         Mortificación corporal; criterio.

II.      Horario y distribución del tiempo: Normas y Costumbres, vida en familia, trabajo y encargos apostólicos.

III.      Cartas al Padre.

 

4.

I.       Espíritu de la Obra: unidad de vida. Contemplativos en medio del mundo. Sentido de filiación divina.

         Imitar a Jesucristo en sus treinta años de vida oculta. Naturalidad.

II.       Plan de vida en general. Su importancia.

III.      Costumbres. Oración y mortificación por el Padre.

 

5.

I.       Santificación del trabajo y de las circunstancias de la vida ordinaria. La vocación profesional es parte esencial de nuestra vocación divina. Sentido sobrenatural del trabajo: el trabajo es oración e instrumento de apostolado. Plan concreto de estudio y de trabajo, compatible con el cumplimiento de las Normas. Unidad de vida. Orden y aprovechamiento del tiempo. Encargos internos y trabajo profesional externo.

II.       Plan de vida: comenzar a explicar las Normas brevemente. Ofrecimiento de obras.

III.      Comentario a las Preces (I).

 

6.

I.       Otras características del espíritu de la Obra. Consummati in unum. Alma sacerdotal y mentalidad laical: manifestaciones. Amor a la libertad. Fidelidad a la Iglesia y a su doctrina. Familia y milicia. Unidad y diversidad: común denominador y numerador diversísimo.

II.      Plan de vida. Oración mental.

III.      Comentario a las Preces (II).

 

7.

I.       Obstáculos que pueden presentarse en el camino: tentaciones; posibles caídas; desánimo (yo no sirvo, etc.).

         Medios para superar los obstáculos: confianza en Dios, sinceridad, sencillez, humildad. Vocación: armadura, escudo; precisamente, porque tengo vocación...

         Ayuda de la Obra; confianza en los Directores. Evangelio del Buen Pastor. El Director y el sacerdote de la Obra. Quien no es pastor del rebaño no puede orientar. Evitar confidencias de vida interior o de preocupaciones personales con quien no tiene misión de ayudarnos.

II.       Plan de vida. Santa Misa. Acción de gracias. Rezo del Trium Puerorum.

         III.      Comentario a las Preces (III).

 

8.

I.       Desprendimiento de los bienes terrenos. No podemos servir a dos señores... Espíritu de pobreza. Ejemplo de Jesús. Lo que comprende la pobreza para cada miembro de la Obra según su llamada dentro de la única vocación. Naturalidad al vivir ese desprendimiento: ejemplos concretos. Pobreza, templanza, sobriedad.

         Responsabilidad personal: cada uno ha de resolver su propio problema económico. Seguros de paro, enfermedad, etc. Preocupación por sostener las labores apostólicas. Jaculatoria: Sancte Nicolaë, curam domus age.

         (Para Numerarios y Agregados) Cuenta de gastos. No ser económicamente gravosos a la Obra. (Para Supernumerarios) Aportación. Generosidad. Sacrificio personal a lo largo del mes.

II.       Plan de vida. Comunión.

III.      Costumbres. Tener una imagen de la Santísima Virgen en la habitación. Saludarla, al menos con una mirada, al entrar y al salir. Jaculatoria: Sancta Maria, Spes nostra, Sedes sapientiae (Ancilla Domini), ora pro nobis.

 

9.

I.       Necesidad de una formación intensa y peculiar, para lograr el fin de la Obra.

         Aspectos de la formación que reciben los miembros del Opus Dei: formación humana, espiritual, doctrinal-religiosa, apostólica y profesional.

         Cursos anuales.

II.       Plan de vida. Angelus o Regina caeli.

III.      Costumbres. Flores para la Virgen, los sábados.

 

10.

I.       Formación humana. Importancia que tiene en el espíritu de la Obra. Algunas virtudes humanas: sencillez, sinceridad, lealtad, naturalidad, laboriosidad, orden, optimismo, reciedumbre, valentía, alegría, audacia.

II.       Plan de vida. Visitas al Santísimo Sacramento. Saludar al Señor en el Sagrario.

III.      Tertulias.

 

11.

I.       Formación espiritual. La lucha ascética, deporte sobrenatural: reciedumbre, alegría, optimismo y constancia.

         Aspecto positivo de la renuncia a las cosas de la tierra.

II.       Plan de vida. Santo Rosario.

III.      Patronos de la Obra: labores encomendadas.

 

12.

I.       Formación espiritual. Dirección: qué es; necesidad; a quién compete. Tiende a lograr la identificación de cada uno con el espíritu de la Obra. Cómo se da. Con quién se debe tener. La dirección espiritual, medio para simplificar nuestra vida interior.

II.      Plan de vida. Lectura del Santo Evangelio y de algún libro espiritual.

III.      Santos Intercesores, a los que se encomiendan algunas necesidades apostólicas concretas de la Obra o de los fieles de la Prelatura.

         Criterio sobre devociones particulares.

 

13.

I.       Formación espiritual. Confesión: doctrina sobre el Sacramento de la Penitencia. Cómo confesarse bien. Libertad para confesarse con cualquier sacerdote que tenga licencias del Ordinario del lugar. Con quién han de confesarse los miembros de la Obra, si tienen buen espíritu: el Buen Pastor.

         Charla con el sacerdote.

II.      Plan de vida. Examen general.

III.      Costumbres. Celebrar las fiestas de Nuestro Señor Jesucristo, de la Santísima Virgen, de San José, de la Exaltación de la Santa Cruz, de los Santos Arcángeles y Apóstoles Patronos, de los demás Apóstoles y Evangelistas, el día dos de Octubre y el catorce de Febrero, etc.

 

14.

I.       Formación espiritual. Charla periódica o Confidencia: objeto. Temas que deben ser tratados. Otros temas que conviene tratar. Preparación, defectos que se deben evitar. Ventajas de hacerla bien.

II.      Plan de vida. Examen particular.

III.      Costumbres. Cruz de palo. Se adorna con flores el tres de mayo y el catorce de septiembre.

 

15.

I.       Apostolado. Poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas. Se han abierto los caminos divinos de la tierra. Sembradores de paz y de alegría. Amistad y confidencia.

         Medios sobrenaturales y humanos. Doctrina y ejemplo. Intenciones mensuales.

         Apostolado personal dirigido. Nuestro apostolado no es anárquico. Encargo apostólico concreto. Manera de cumplirlo.

         Criterio sobre el apostolado en el ámbito familiar.

         Apostolado ad fidem.

II.      Costumbres. Oración Memorare (oración saxum).

III.      Centros de Estudios. Colegio Romano de la Santa Cruz. Colegio Romano de Santa María.

 

16.

I.       Apostolado. Amistad, prestigio profesional, ejemplo. Ambiente de apostolado y de trabajo en nuestros Centros. Selección. Llevar a los amigos, a los compañeros, etc., a los sacerdotes de la