APARTADO II Charla n° 13
I. La Confesión
II. Examen general
III. Costumbres: Fiestas de familia
I. La
Confesión
La Confesión sacramental es un
gran medio de santificación, un sacramento instituido por Jesucristo
para borrar nuestros pecados y enriquecer nuestra vida sobrenatural. Cada
sacramento nos aplica la Redención de Cristo, y nos auxilia en una necesidad
específica. El sacramento de la Penitencia devuelve –si se
había perdido- la gracia santificante, y, con ella, la intimidad con Dios y la
fortaleza para luchar con mayor eficacia contra nuestros defectos.
En la Confesión, la Sangre redentora
de nuestro Señor Jesucristo nos. limpia, y nuestro Padre Dios, como la
mejor de las madres, nos perfuma y nos pone un vestido nuevo
-"traed la túnica más nueva y vestídsela" (Lc 15,22)-: nos reviste de
Cristo. "Induimini Dominum Nostrum lesum Christum" -revestíos de
Nuestro Señor Jesucristo, decía San Pablo a los romanos-. En el
sacramento de la Penitencia es donde tú y yo nos revestimos de
Jesucristo y de sus merecimientos" (Camino, n. 310). Es una
maravilla de misericordia que llena de gozo nuestro corazón contrito y
enamorado.
3- La Confesión debe ser
auricular y secreta, según la norma perenne de la Iglesia.
4. Para obtener el mejor fruto de la Confesión,
hemos de esmerarnos en el cumplimiento de las distintas partes del sacramento:
Examen. Sincero, valiente,
diligente. Si hubiera pecados mortales, habría que decir -lo más
exactamente posible- el número y la especie. Ir a la raíz, a las
causas. Ayudará mucho hacer bien cada día el examen general.
Dolor: dolor de Amor,
sobrenatural, que tenga su principio y su fin en Dios, a quien hemos ofendido;
que se extienda a todos los pecados e imperfecciones. Considerar
que el pecado es el único verdadero mal, causa de la Pasión y Muerte de Cristo
en la Cruz. Crecer en el dolor, como consecuencia del crecimiento
en el amor.
Propósito: voluntad firmemente
decidida a rectificar y a luchar para no incurrir de nuevo en las faltas de
que nos vamos a acusar. Con humilde confianza en la gracia que
nuestro Padre Dios nos dará con la absolución.
Confesión: "Hay que
procurar ser concisos, concretos, claros y completos (...) A la hora de ir a
confesar, id al grano desde el primer momento. Preparad las confesiones,
para que sean concisas, concretas, claras y completas" (De
nuestro Padre). "Ni perder el tiempo ni hacerlo perder" (De
nuestro Padre). Sinceridad salvaje; como se le dicen a un médico las
manifestaciones de una enfermedad: sin rodeos, sin literatura, sin
justificaciones, sin adornar los pecados, poniendo de relieve la propia cul-
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pa.
Cuando todo lo que confesamos
no tenga siquiera carácter de pecado venial, es necesario acusarse de
pecados ya confesados contra alguna determinada virtud o mandamiento, para
asegurar la materia suficiente para el sacramento. Es aconsejable hacerlo
habitualmente.
5) Satisfacción: la penitencia
que nos impone el sacerdote es una pena vindicativa, además de
medicinal y preventiva. Cumplirla cuanto antes, con espíritu de
desagravio, con humildad, con dolor, y con agradecimiento por el perdón
recibido.
"Una de las mejores
devociones es confesarse bien y hacer con frecuencia actos de
contrición" (De nuestro Padre). Importancia de la puntualidad
para caminar hacia la santidad al paso de Dios. Todas las semanas
hemos de confesarnos.
"Conviene que os confeséis
con los sacerdotes que están designados. Y está dispuesto que, al menos, hay
que ir a ellos para recibir la bendición. Podéis ir a confesaros
con cualquier sacerdote que tenga licencias del Ordinario. De
esta manera, yo defiendo la libertad, pero con sentido común.
Todos mis hijos tienen libertad para confesarse con cualquier
sacerdote aprobado por el Ordinario, y no está obligado a decir a
los Directores de la Obra que lo ha hecho, ¿Uno que haga esto
peca? ¡No! ¿Tiene buen espíritu? ¡No! Está en camino de
escuchar la voz del mal pastor" (De nuestro Padre). Son palabras de nuestro Padre
dictadas por el amor a nuestra santificación: "Los que no tienen
misión dada por los Directores, no son buenos pastores, aunque
hagan milagros" (De nuestro Padre). "Propósito firme: el primer
sacrificio es no olvidar, en la vida, lo que expresan en Castilla
de un modo muy gráfico: que la ropa sucia se lava en casa" De nuestro
Padre).
La charla con el sacerdote ha
de hacerse quincenalmente hasta la Admisión. Después, siempre que las
circunstancias lo requieran o los Directores lo juzguen oportuno, y siempre que
se desee.
II.
Examen general
"Examen. -Labor diaria.
-Contabilidad que no descuida nunca quien lleva un negocio. ¿Y hay negocio que valga
más que el negocio de la vida eterna?" (Camino, n. 235). "Al examen
hemos de ir a. individuar las causas "efe nuestras acciones y
de nuestras omisiones, a descubrir con valentía los motivos y las
ocasiones que nos apartan, poco o mucho, de la intimidad con
Jesucristo" (Del Padre). No se trata tanto de una contabilidad
minuciosa, como de llegar a las causas, a la raíz de nuestros
descaminos. "No es una simple introspección, ni curiosidad
psicológica, ni un enfermizo afán de tranquilidad delante del Juez divino, sino
un medio indispensable para avanzar en el camino de unión con -Dios" (Del
Padre) .
"A la hora del examen ve
prevenido contra el demonio mudo" (Camino, n. 236). Encomendarse a la
Santísima Virgen, a San José, a nuestro Ángel Custodio, a nuestro Padre.
Valentía en el conocimiento propio: la verdad nos hará libres.
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3. Concretar en la charla
fraterna el modo de hacerlo. Materia del examen.
4. Agradecer al Señor lo bueno
que hemos hecho. Pedir perdón por nuestras faltas -con dolor de Amor-; y -ordinariamente-
formular un propósito concreto para mejorar al día siguiente. Sin
dejarse llevar nunca por un posible desánimo; siempre con la certeza
de que nunca nos faltarán los medios para alcanzar la santidad.
III.
Costumbres: Fiestas de familia
1. Somos una familia y celebramos en nuestro hogar aquellos días especialmente significativos para
nosotros. Llevar a la oración su sentido sobrenatural. Las fiestas más
importantes tienen, como es natural, manifestaciones materiales, que siempre
serán sobrias, como en toda familia numerosa y pobre.
Celebramos las fiestas
litúrgicas de Nuestro Señor Jesucristo, de la Santísima Virgen, de San José, de
la Exaltación de la Santa Cruz, de los Santos Arcángeles y Apóstoles
Patronos, de los demás Apóstoles y Evangelistas, etc.
Además celebramos los
aniversarios de la fundación de la Obra -2 de octubre, 14 de
febrero-, las fiestas del santo y cumpleaños de nuestro Padre y
del Padre, y otras fiestas de familia, como por ejemplo el 28 de noviembre,
aniversario de la erección de la Obra en Prelatura personal.
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