APARTADO III Charla nº 39
Formación
doctrinal-religiosa
Amar
a Dios con toda la mente exige conocer del modo más extenso y profundo posible los misterios del Ser de Dios y de sus
obras. No se puede amar -ni dar a conocer- lo que no se conoce. "Yo no
comprendo que un cristiano diga que ama a Jesucristo y no tenga deseos de
conocerle" (De nuestro Padre).
La
Obra es una gran catequesis, que ha de realizarse dé polo a polo, en
todos los ambientes de la sociedad. Nos santificamos santificando, y ambas cosas han de ser en la
verdad (cfr. Ioh 17,17). La ignorancia es el gran
enemigo de Dios en el mundo, y es preeleo ahogar
el mal en abundancia de bien. Es lógico que Dios
haya querido para nosotros una formación doctrinal-religiosa muy profunda, que nos exige esfuerzo. Pero no podemos
esperar "unas iluminaciones
extraordinarias de Dios, que no tiene por que darnos, cuando nos da unos medios humanos concretos: el estudio, el trabajo. Hay que formarse, hay que estudiar. De esta
manera, os disponéis a vuestra
santidad actual y futura, y al apostolado, cara
a los hombres" (De nuestro Padre). Lo contrario,
al menos para nosotros, sería tentar
a Dios.
“Hemos
dé tener fe de niños y doctrina de teólogos, os he dicho” (De nuestro Padre). "Te veo
lleno de deseos de hacerte santo, pero quiero
recordarte que, para ser santos, hemos de ser almas de doctrina, personas que
han sabido dedicar el tiempo necesario, en los
lugares precisos, para poner en su cabeza y en su corazón, en su
vida toda, este bagaje del que se han de servir para continuar siendo, con Cristo y con los primeros Doce, pescadores de almas" (De nuestro Padre).
"A los hombres -como a los peces-
hay que cogerlos por la cabeza" (Camino, n. 978), es decir, "con la doctrina. No la rehuyas. Claro que, para
poder afrontarla bien, necesitas
estudiar. Llegamos aun punto interesante: estudiad, formaos bien.
Al Centro de Estudios venís a estudiar
en lo profesional y a formaros muy bien en el aspecto doctrinal-religioso
(...) ¡A estudiar, a estudiar! Hay que formarse bien" (Del Padre).
Todos
los Numerarios, y también los Agregados cuando sus circunstancias personales lo aconsejen, reciben la misma formación científica religiosa que, conforme a las
disposiciones de la Santa Sede, se exige a
los clérigos que hacen estudios eclesiásticos universitarios. El modo de dar
esta formación está de acuerdo con las
peculiaridades y características del Opus Dei, y durará el tiempo que sea
preciso, según las diversas circunstancias
de cada uno. Esta formación comprende, por lo menos, todo el ciclo filosófico-teológico institucional nivel
universitario. Y todos, en el Opus Dei,
recibimos una sólida formación doctrinal religiosa,
a través de Círculos, conferencias, retiros, cursos especiales y Convivencias
anuales.
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5.
El esfuerzo de nuestra Madre la Obra, para facilitarnos esta formación tan importante, es colosal. Todos
hemos de corresponder "con un trabajo personal de
asimilación" (De nuestro Padre), con
sentido de responsabilidad, para aprovechar al máximo los talentos recibidos,
poniendo una gran ilusión humana y sobrenatural en los estudios internos.
6.
La teología es una profundización en la fe, que nos hace participar mejor de la ciencia divina; nos permite
relacionar de un modo orgánico y
científico unas verdades de fe con otras,
precisar lo que creemos y desarrollar otras verdades contenidas
de modo virtual en la Revelación. Tarea indispensable también para defender la fe ante quienes la atacan, disolver sus falsos argumentos y mostrar la soberana armonía
que guarda con la razón. La
filosofía, que versa sobre los principios últimos de las cosas, es la ciencia humana más útil a la
teología.
7.
En los estudios internos se procura armonizar, dentro de lo posible, la máxima sencillez con la máxima
profundidad, mirando siempre a la vida interior y al apostolado. No se trata de
enzarzarse con discusiones de escuela,
sino de estudiar con humildad la doctrina segura recomendada por el Magisterio
de la Iglesia. Al seguir los
principios teológicos de Santo Tomás de Aquino,
no hacemos otra cosa que ser fieles a las indicaciones del Magisterio -más de ochenta Papas y recientemente el
Concilio Vaticano II-, como cualquier católico ha de hacer. De este modo
defendemos la verdad en libertad. No hay ni habrá jamás una escuela teológica propia del Opus Dei.
8.
El Studium genérale es el ente moral que se ocupa, en cada Región, de la formación doctrinal-religiosa de los
miembros. Depende de la Comisión Regional, y desarrolla su actividad a través de los Centros de Estudios, según las normas del Plan
de Estudios.
9-
En los Centros de Estudios Regionales se realiza una tarea de formación especialmente intensa, tanto desde el
punto de vista doctrinal religioso,
como de la formación específica del espíritu
del Opus Dei. De acuerdo con un plan pedagógico, se reciben clases sobre los escritos de nuestro Padre y del
Padre, del Catecismo de la Obra, y sobre aspectos diversos
del apostolado. Es pues una etapa muy
importante para nuestra santidad y eficacia en el cumplimiento de nuestra
misión divina en la tierra. A algunos Agregados y Supernumerarios se les
proporciona esta formación más
intensa en los Cursos de Estudios, que se ponen en marcha cuando la labor en una ciudad está
suficientemente desarrollada; y a
todos, durante las Convivencias anuales.
Los
Centros de Estudios Interregionales se orientan particularmente a la formación de futuros sacerdotes Numerarios y
profesores de los Centros de Estudios.
En
los Cursos anuales se continúa la formación de los miembros de la Obra. Todos los años acudimos con la
ilusión de la primera vez, en busca de
una profunda renovación interior, "para tener cada día más sentido de nuestra vocación, para no adorme-
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cernos"
(De nuestro Padre); "para que ninguno se ausente
o se detenga, distraído consigo
mismo o en cosas accidentales" (Del Padre},
y se dedique "seriamente a lo principal" (Del Padre).
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