APARTADO III Charla nº 9
Régimen
En el Opus Dei, lo
importante es el "apostolado diario, corriente, menudo si
se quiere, pero perseverante y divinamente
eficaz"(Conversaciones, n. 63) de cada uno de sus miembros; éstos
acuden a la Otra solo para recibir la ayuda espiritual que es
menester para alimentar su afán de santidad y su apostolado.
"Esto exige una cierta
estructura, pero siempre muy reducida: se ponen los medios oportunos
para que sea lo estrictamente indispensable" (Ibid.).
Porque "damos una importancia primaria y fundamental a la
espontaneidad apostólica de la persona, a su libre y responsable
iniciativa, guiada por la acción del Espíritu; y no a las
estructuras organizativas, mandatos, tácticas y planes impuestos
desde el vértice, en sede de gobierno" (Ibid., n. 19)."
"La labor de los directores del Opus Dei se
encamina principalmente a hacer que a todos
los socios llegue el espíritu genuino
del Evangelio (...), a través de una sólida y oportuna formación teológica y apostólica. Después, cada uno
obra con completa libertad personal
y, formando autónomamente su propia conciencia,
procura buscar la perfección cristiana y cristianizar su ambiente, santificando su propio trabajo,
intelectual o manual, en cualquier
circunstancia de su vida y en su propio hogar" (Ibid.,
n. 35).
El Opus Dei no se edifica
sobre comités, asambleas, encuentros, etc. (cfr.
Ibid., n. 63). Es más bien
una organización desorganizada, en el sentido de "que se da primacía
al espíritu sobre la organización, qué la vida de los socios no
se encorseta
en consignas, planes y reuniones. Cada uno está suelto, unido a los demás por un común espíritu y un común deseo de santidad y apostolado, y procura santificar su propia
vida ordinaria" (Ibid., n. 63). "Esa desorganización
organizada aparece incluso en las
mismas obras apostólicas corporativas que el Opus Dei realiza" (Ibid., n. 19).
El gobierno de toda la
Prelatura corresponde al Padre, al que ayudan sus Vicarios
y Consejos (llamados Consejo General, para los hombres, y
Asesoría Central, para las mujeres). El gobierno
central dirige "en líneas fundamentales el apostolado de la
Obra en todo el mundo, dejando un amplísimo margen de iniciativa
a los directores de cada país” (Conversaciones, n. 53).
"El gobierno central de la Obra deja a los
gobiernos regionales -que gozan de autonomía
prácticamente total- la responsabilidad
de dirigir, promover y organizar aquellas actividades apostólicas concretas, que juzguen más
convenientes: desde un centro
universitario o una residencia de estudiantes,
hasta un dispensario o una
granja escuela para campesinos. Como lógico re-
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sultado,
tenemos un mosaico multicolor y variado de actividades: un mosaico organizadamente
desorganizado" (Ibid., n. 19).
Los gobiernos regionales
son también colegiales, y están presididos por un Consiliario o Vicario
Regional, que gobierna las dos Secciones con la colaboración de sus
respectivos Consejos: la Comisión Regional y la Asesoría Regional.
Entre el Consiliario
Regional con sus Consejos y los Consejos locales, pueden existir organismos
Intermedios de dirección, que son las
Delegaciones dependientes de la Comisión o de la Asesoría.
"Pero toda la actividad
de estos organismos se dirige fundamentalmente a una tarea: proporcionar a los socios la
asistencia espiritual necesaria para su vida
de piedad, y una adecuada formación
espiritual, doctrinal religiosa y humana. Después, ¡patos al agua! Es decir: cristianos a santificar
todos los caminos de los hombres, qué
todos tienen el aroma del paso de Dios" (Ibid.).
El Consejo local es el más
inmediato responsable de la formación espiritual de los miembros. Cada uno,
a través de sus Directores inmediatod, se une
estrechamente al Padre. De modo que con la providencial estructura
de la Obra y el espíritu sobrenatural que la anima, se, garantiza la unidad espiritual,
moral y jurídica de todo el Opus Dei, al
tiempo que, -más que respetar- se potencia maravillosamente
la espontaneidad e iniciativa apostólica de cada uno, que, como un ascua viva, quema con
el fuego del amor de Dios todo cuanto
toca, o al menos eleva la temperatura espiritual
del ambiente que le rodea.
También ha querido el Señor
para su Obra que el gobierno -a todos los niveles- sea colegial: no hay tiranías.
"Detestamos
la tiranía, especialmente en este gobierno exclusivamente
espiritual del Opus Dei" (Ibid.,
n. 35). En el 0pus Dei, de una vez por todas, al tirano lo hemos "matado por la espalda".
"Está dispuesto que en
todas nuestras casas y Centros, en todas nuestras actividades, haya
un gobierno colegial, porque ni vosotros ni yo nos podemos
fiar exclusivamente de nuestro criterio personal. Me da mucha alegría que améis el gobierno colegial
y que tengáis horror a la tiranía. No tiene por qué conceder Nuestro Señor
luces a una persona que no ha sabido formar a sus colaboradores. El gobierno colegial es manifestación de humildad» porque significa que cada uno no se fía
de su propio juicio" (De nuestro Padre).
Como muestra de cariño y
para encomendarles, conviene conocer los nombres de los Directores
centrales, regionales y -en su caso- de la Delegación.
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