11. RESURRECCIÓN, ASCENSIÓN Y SEGUNDA VENIDA DE JESUCRISTO
1. Cristo descendió a los infiernos
a)
Para
comprender el significado de este artículo del Credo, hay que tener en cuenta que el término "infierno" en la Sagrada
Escritura puede significar: 1º el
infierno de los condenados; 2º el
purgatorio; y 3º el "seno de Abraham" o lugar donde estaban retenidas las almas de los justos, que no podían
entrar en el Cielo hasta que se cumpliera la Redención.
b)
Con
la expresión "Jesús descendió a los infiernos" confesamos que Jesús,
después de su muerte, descendió al "seno de Abraham" para abrir las
puertas del cielo a los justos que le habían precedido (cfr.
Catecismo, 633 y 1026).
c)
Cristo, con el
descenso a los infiernos, mostró su dominio sobre el demonio y la muerte, liberando a las almas santas que estaban
retenidas para llevarlas a la gloria eterna.
De este modo, la Redención —que debía alcanzar a todos los hombres de todos los tiempos— se aplicó a los que habían precedido
a Cristo (cfr. Catecismo,
634).
2. Jesucristo, al tercer día resucitó de entre los muertos
a)
Al
tercer día de su muerte, Jesús resucitó con el mismo Cuerpo que había sido
sepultado. Su alma volvió a unirse a su cuerpo.
b)
La
Resurrección del Señor es una verdad de fe y fundamento de nuestra fe: "Si
Cristo no resucitó, es vana nuestra fe" (I Cor 15,17).
— La Resurrección, profetizada en el
Antiguo Testamento y por el mismo Cristo (cfr. Catecismo, 652), es enseñada con toda certeza por los Apóstoles y
atestiguada unánimemente por la S. Escritura y
la Tradición; se contiene como artículo de fe en los Símbolos (cfr. Catecismo, 638).
— Consta con plena certeza histórica que
el Nuevo Testamento contiene fielmente la
predicación de los Apóstoles desde el principio (cfr.
Catecismo, 639); y todos predicaron la Resurrección de Cristo como verdad
fundamental; es humanamente imposible que los Apóstoles se inventaran lo que
enseñan o se engañaran a sí mismos y a los demás
66
en ese hecho histórico (cfr. Catecismo, 640-644). "Ante estos testimonios es imposible interpretar la Resurrección de Cristo fuera del orden físico, y no reconocerlo como un hecho histórico" (Catecismo, 643).
—
La Resurrección es un
hecho histórico que admite certeza moral, como cualquier otro hecho histórico, y que está probado con más garantías que la
inmensa mayoría de los datos
históricos que todos admitimos firmemente. Sin embargo, se percibe en el milagro una realidad misteriosa e inexplicable,
que excede las fuerzas de la razón.
—
Para
entender la verdad de la Resurrección en su integridad, tal como la enseña la Iglesia, vinculada a verdades
estrictamente sobrenaturales, se requiere el don sobrenatural de la fe, sin la cual la
inteligencia humana es incapaz de acceder al conocimiento de tales verdades.
c) La Resurrección de Cristo se diferencia de otras resurrecciones —como la de Lázaro, la del hijo de la viuda de Naím, etc.— en que (cfr. Catecismo, 645-646):
—
Cristo resucitó por su
propio poder, es decir, por el poder infinito de su Divinidad.
—
Cristo
resucitó para no morir jamás.
—
Cristo
es el primogénito entre los muertos y todos resucitaremos por Él y en Él (cfr. Catecismo, 994).
—
Cristo
resucitó ya con su Cuerpo glorioso al tercer día de su muerte (la resurrección gloriosa de los santos será
al fin del mundo).
d) La Resurrección:
—
Ensalza
a Cristo después de su humillación.
— Confirma la verdad de su Divinidad: la Resurrección