SEGUNDA PARTE: SOBRE LA LITURGIA Y LOS SACRAMENTOS233

17. LA LITURGIA Y LOS SACRAMENTOS EN GENERAL

1. Cristo y la liturgia de los sacramentos

a)        "Cristo el Señor realizó esta obra de la redención humana y de la perfecta glorificación de Dios (...) principalmente por el misterio pascual de su bienaventurada pasión, de su resurrección de entre los muertos y de su gloriosa ascensión"234. "Lo que la Iglesia anuncia y celebra en su liturgia es el Misterio de Cristo" (Catecismo, 1068).

b)   "Con razón se considera la liturgia como el ejercicio de la función sacerdotal de Jesucristo en la que, mediante signos sensibles, se significa y se realiza, según el modo propio de cada uno, la santificación del hombre y, así, el Cuerpo místico de Cristo, esto es, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público"235. 'Toda la vida litúrgica de la Iglesia gravita en torno al sacrificio eucarístico y los sacramentos" (Catecismo, 1113).

c)   "Sentado a la derecha del Padre y derramando el Espíritu Santo sobre su Cuerpo que es la Iglesia, Cristo actúa ahora por medio de los sacramentos, instituidos por Él para comunicar su gracia" (Catecismo, 1084).

 

233  En las clases 17 a 25 se expone la doctrina sobre los Sacramentos. Para enlazar con los temas anteriores, se puede explicar que la Redención obrada por nuestro Señor Jesucristo una vez y para siempre, se hace presente en las acciones sagradas de la Liturgia de la Iglesia, particularmente a través de los siete Sacramentos.

"La Liturgia es el cielo en la tierra; en ella, el Verbo que asumió la carne penetra la materia con una potencialidad salvífica que se manifiesta de forma plena en los sacramentos: allí la creación comunica a cada uno la potencia que le ha otorgado Cristo. Así, el Señor, inmerso en el Jordán, transmite a las aguas un poder que las capacita para ser baño de la regeneración bautismal" (JUAN PABLO II, Carta Orientale lumen, (2-V-95), 11).

"¿Qué son los sacramentos —huellas de la Encarnación del Verbo, como afirmaron los antiguos— sino la más clara manifestación de este camino, que Dios ha elegido para santificamos y llevamos al Cielo? ¿No veis que cada sacramento es el amor de Dios, con toda su fuerza creadora y redentora, que se nos da sirviéndose de medios materiales? ¿Qué es esta Eucaristía —ya inminente— sino el Cuerpo y la Sangre adorables de nuestro Redentor, que se nos ofrece a través de la humilde materia de este mundo —vino y pan—, a través de los elementos de la naturaleza, cultivados por el hombre, como el último Concilio Ecuménico ha querido recordar? (cfr. Gaudium et spes, 38)" (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, 115: homilía del 8-X-1967).

234  CONCILIO VATICANO II, Const Sacrosanctum Concilium, 5. Cfr. Catecismo, 1067.

235  CONCILIO VATICANO II, Const Sacrosanctum Concilium, 1. Cfr. Catecismo, 1070.



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2. Los sacramentos: naturaleza, origen y número

a) Naturaleza. "Los sacramentos son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina. Los ritos visibles bajo los cuales los sacramentos son celebrados significan y realizan las gracias propias de cada sacramento" (Catecismo, 1131).

— "Los sacramentos son signos sensibles (palabras y acciones), accesibles a nuestra humanidad actual" (Catecismo, 1084).

b) Origen. "Adheridos a la doctrina de las Santas Escrituras, a las tradiciones apostólicas y al sentimiento unánime de los Padres", profesamos que "los sacramentos de la nueva Ley fueron todos instituidos por nuestro Señor Jesucristo"236.

c)  Número. "Hay en la Iglesia siete sacramentos: Bautismo, Confirmación o Crismación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio" (Catecismo, 1113). "Los siete sacramentos corresponden a todas la etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los cristianos. Hay aquí una cierta semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual" (Catecismo, 1210). Forman un conjunto ordenado, en el que la Eucaristía ocupa el centro, pues contiene al Autor mismo de los sacramentos (cfr. Catecismo, 1211).