5. LA SANTÍSIMA TRINIDAD

1. La revelación del misterio de la Trinidad de Personas en la Unidad de Dios

a)   El misterio de la Santísima Trinidad nos ha sido revelado al llegar la plenitud de los tiempos: con la Encarnación del Hijo de Dios y el envío del Espíritu Santo (cfr. Gal 4,4-6; Catecismo, 240 y 243). En el Antiguo Testamento se encuentran únicamente algunas alusiones al misterio trinitario, que se descubren como tales a la luz del Nuevo Testamento79.

b)  En los primeros Concilios, la Iglesia ha expresado la fe acerca de este misterio, recibida de los Apóstoles80.

c)   "El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la jerarquía de las verdades de fe" (Catecismo, 234). Es también el misterio de la vida íntima de Dios, a la que hemos sido llamados a participar por la gracia (cfr. I loann 1,2-3).

d) Es un misterio estrictamente sobrenatural, inaccesible a la sola razón (cfr. Catecismo, 237). Una vez conocido por Revelación de Dios, se puede profundizar en la fe, mostrar que no hay contradicción en el misterio, etc., pero el hombre nunca puede entenderlo del todo.

79   Por ejemplo, Gen 1, 26: "Dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza"; y algunas teofanías como la del Sinaí (cfr. Ex 19,16-20.30).

80   En el primer Concilio ecuménico (Nicea, a. 325) enseñó que el Hijo es "consubstancial" al Padre, es decir un sólo Dios con el Padre (cfr. Catecismo, 242). En el segundo Concilio ecuménico (Constantinopla, a. 381) confesó que el Hijo es "Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consubstancial al Padre" (DS ISO), y que el Espíritu Santo "con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria" (DS ISO).

El Símbolo Atanasiano o Quicumque, es un resumen preciso de la fe de la Iglesia en el misterio de la Santísima Trinidad.



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2. Procesiones, relaciones y Personas en Dios

a)   "La Trinidad es una. No confesamos tres dioses sino un solo Dios en Tres Personas" (Catecismo, 253).

b)  "Las personas divinas son realmente distintas entre sí. Dios es único pero no solitario (DS 71). «Padre», «Hijo», «Espíritu Santo» no son simplemente nombres que designan modalidades del ser divino, pues son realmente distintos entre sí por sus relaciones de origen" (Catecismo, 254). "El Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede"81. Cada una de las Personas es Dios, y no "parte" de Dios; pero cada Persona se distingue realmente de las otras dos.

c)   "Las personas divinas son relativas unas a otras" (Catecismo, 255). La distinción real de las personas entre sí reside únicamente en las relaciones mutuas82.

d)  Siguiendo las enseñanzas de Santo Tomás, que son particularmente profundas en la exposición de este misterio, se puede decir lo siguiente acerca de las procesiones y relaciones divinas:

 

  el Hijo procede del Padre: se llama generación a esta procesión, porque el Hijo procede del Padre precisamente según la semejanza, ya que procede por vía de conocimiento: es el Verbo e Imagen del Padre;

  el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo de otro modo, que nos es particularmente difícil de comprender: procede de ambos, como de un único principio, por vía de amor mutuo: se llama espiración a esa procesión;

  de estas dos procesiones (generación y espiración) se siguen cuatro relaciones entre sus términos: paternidad, filiación, espiración activa y espiración pasiva;

  de estas relaciones, sólo tres se oponen a las demás, y son las únicas subsistentes como Personas divinas: Paternidad (es el Padre), Filiación (es el Hijo), Espiración Pasiva (es el Espíritu Santo).

e) Una es la divinidad (la esencia divina), y una es la omnipotencia, la eternidad, la simplicidad, la bondad, la verdad, la inmensidad, la inmutabilidad.