6. LA CREACIÓN

1. Importancia de este tema

a)  La doctrina sobre la creación "reviste una importancia capital. Se refiere a los fundamentos mismos de la vida humana y cristiana: da respuesta a las preguntas básicas que los hombres de todos los tiempos se formulan: ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? (...) ¿De dónde viene y a dónde va todo lo que existe?" (Catecismo, 282)85.

b)  La inteligencia humana, aunque oscurecida y desfigurada por el error, puede llegar a conocer la existencia de Dios como fundamento de todo ser, como principio y fin de todas las cosas86. Sin embargo, a lo largo de la historia se han dado respuestas equivocadas sobre las relaciones entre Dios y el mundo, como el panteísmo, el deísmo, el materialismo, y otras87. La Revelación divina viene a confirmar y a esclarecer la razón para entender esta verdad (Catecismo, 286); y también a elevarla por encima de sus posibilidades, manifestando verdades sobre Dios que superan lo que la razón podría alcanzar por sí misma.

c)  Los tres primeros capítulos del Génesis tienen gran importancia en este tema, porque ahí "se expresan las verdades de la creación, de su origen y de su fin en Dios, de su orden y de su bondad, de la vocación del hombre, y finalmente, del drama del pecado y de la esperanza de la salvación" (Catecismo, 289)88.

85   La respuesta a estas preguntas no podrá llegar nunca de las ciencias particulares, sino de un saber filosófico, capaz de abarcar las distintas facetas de la existencia humana (cfr. CONCILIO VATICANO II, Const. Gaudium et spes, 10).

86   Vid. tema 1, n. 1. Cfr. DS 276S, 3004,3026, 3538; cfr. Catecismo, 286. Esta posibilidad de la razón humana de llegar a reconocer a Dios Creador a partir de las cosas creadas, está atestiguada por la Sagrada Escritura (cfr. Sap 13,1-8; Rom 1,18-20).

87   Cfr. DS, 3021-3025; Catecismo 285.

88   Otros textos bíblicos de gran importancia sobre la relación entre Dios y sus criaturas se encuentran en los salmos (cfr. Ps 8,1040, en el libro del Eclesiástico (Sir, cap. 42 y 43), en el libro de Job (cap. 38 y 39), en los Proverbios (cap. 8), en el libro de la Sabiduría (cap. 7), etc. En el Nuevo Testamento, cfr. loann, 1; Ephes, 1; Colos, 1; etc.



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2. Todo el universo ha sido creado por Dios89

a)  Dios ha creado el mundo en el principio y de la nada.

   "En el principio Dios creó el Cielo y la tierra" (Gen 1,1). "Tres cosas se afirman en estas primeras palabras de la Escritura: que Dios eterno ha dado principio a todo lo que existe fuera de Él; que sólo Él es creador (porque en la Sagrada Escritura el verbo «crear» tiene siempre como sujeto a Dios); que la totalidad de lo que existe (expresada por las palabras «el cielo y la tierra») depende de Aquel que le da el ser" (Catecismo, 290).

   Sólo Dios puede crear, que es producir las cosas ex nihilo, de la nada, y no a partir de algo preexistente; para esto se requiere una potencia activa infinita, que sólo a Dios corresponde (cfr. Catecismo, 296-298)90.

 

b)  "La creación es obra común de la Santísima Trinidad" (Catecismo, 292). El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el principio único e indivisible de la creación91.

c)  Dios creó el mundo para manifestar y comunicar su gloria. La gloria para la que Dios creó a sus criaturas consiste en que tengan parte en su Verdad, su Bondad y su Belleza; su gloria es nuestra felicidad (cfr. Catecismo, 294).

 

d) Dios ha creado el mundo libremente: no es una "emanación" necesaria de Dios. "No es producto de una necesidad, ni de un destino ciego ni del azar" (Catecismo, 295). Dios ha creado para hacer a las criaturas partícipes de su sabiduría y de su bondad (cfr. ibidem).

e)