Anexo 6

REVISIÓN MÉDICA PERIÓDICA

Conviene que la revisión médica sea anual y que, en lo posible, la lleve a cabo un fiel de la Prelatura o un buen amigo con ciencia, sentido común y criterio cristiano. Además de servir para descubrir enfermedades en sus comienzos, es una buena oportunidad para aclarar posibles dudas en temas médicos y para aprender hábitos —en alimentación, posturas, deporte, descanso, sueño, etc.— que ayudan a mantener la salud. Los controles rutinarios hechos en empresas no siempre alcanzan estos objetivos.

La primera revisión ha de hacerse con más detalle, pues servirá de base a las futuras. Debe incluir, además de un interrogatorio por patologías específicas, una historia clínica pormenorizada que contenga los antecedentes y predisposiciones familiares o personales de carácter físico o psíquico; rasgos de personalidad como perfeccionismo o tendencia a la obsesión o a la ansiedad; características del sueño; hábitos adquiridos como fumar, etc. El examen físico ha de ser también completo, evidenciando alteraciones que en el futuro podrían causar problemas: alteraciones auditivas, visuales o dentales —patología del tercer molar y mala alineación de los dientes—, alteraciones de piel como nevos o manchas sospechosas, sobrepeso, fimosis, ectopia testicular, etc. Cada persona ha de contar con una ficha médica que —si no la conserva el médico— llevará consigo a la revisión y cuando cambie de Centro.

Los Directores han de cuidar de que se cumplan estas revisiones y, como en cualquier familia, conocer su resultado para ayudar a seguir las indicaciones del médico de la forma más conveniente.

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