Nota de
Opuslibros: Este catecismo –sexta
edición- estuvo en vigor desde 1995 a 2003. En 2003 se repartió una nueva
edición y éste que a continuación se publica, se retiró de todos los
centros del Opus Dei.
PRELATURA
DE LA SANTA CRUZ
Y
OPUS DEI
(en
formato PDF,
230 KB)
CATECISMO
SEXTA EDICION
Roma
1995
En
este libro
—¡tan
pequeño!—,
va
escrito el porqué de tu vida de hijo de Dios.
Léelo
con cariño.
Ten
hambre de conocerlo.
Apréndelo
de memoria,
para
que haya siempre, en tu cabeza
y
en tu corazón,
y
en tu camino, luces claras.
Después...,
a orar y a trabajar y a estar alegre
—con
la alegría del que se sabe escogido
por
su Padre del Cielo—,
para
hacer el Opus Dei en la tierra,
siendo
tú mismo Opus Dei.
Roma,
día de San Jorge, 23 de abril de 1947.
nota a la segunda edicion
Es bastante más extensa esta segunda edición de nuestro
Catecismo: se ha ordenado mejor y se han recogido temas, que no se tocaban en
la primera y que te van a ser muy útiles.
Es posible que, con el tiempo, alguno de estos puntos que
tratamos no sea tan oportuno como lo es ahora: pero siempre servirá de
enseñanza.
No olvides, sin embargo, que este libro es solamente un
programa de lecciones que debes estudiar y meditar con sentido sobrenatural y
con ilusión humana: porque te harán conocer más tu camino y te ayudarán a dar
los primeros pasos de alma dedicada al servicio de Dios.
Que Él te me guarde y haga fecundo tu trabajo, con la
intercesión de nuestra Madre Santa María.
Roma, en la fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús
1 de junio de 1951.
nota a la tercera edicion
Otra edición del Catecismo, que responde a necesidades del
crecimiento de la Obra, por el número de vocaciones que el Señor promueve, por
la extensión de la tarea apostólica y por la intensidad de esa labor de almas en
tan diversas partes del mundo.
Pido a la Virgen Santísima, Mater
Pulchrae Dilectionis, que aumente, en
todos los hijos y en todas las hijas de Dios en su Opus Dei, el deseo y la
realidad eficaz de servir cada día con lealtad mayor y con mayor cariño a nuestra
Madre la Santa Iglesia Romana.
Roma,
Pascua de Resurrección, 29 de marzo de 1959.
nota a la cuarta edicion
Al escribir estas breves líneas, que prologan la cuarta
edición de nuestro Catecismo apenas acabado el Concilio Vaticano II, me da tanta
alegría poderos decir que nada hemos de cambiar y — al contrario — todo en la
Obra de Dios lo hemos de confirmar con nueva fortaleza.
Porque, en esa gran Asamblea Ecuménica y en Documentos
posteriores del Romano Pontífice, se han ratificado de modo solemnísimo todos
los principios fundamentales que el Opus Dei predicó y practicó desde 1928: la
llamada general a la santidad y el trabajo profesional santificado y
santificante, que — con la filiación divina — nos hacen almas contemplativas en
medio de la calle, cada uno buscando la perfección cristiana, en el
cumplimiento de sus personales deberes de estado y en medio de su trabajo
ordinario con la condición explícita de no ser religiosos, porque ésa no es
nuestra vocación; el amor a la libertad personal, con la consiguiente
responsabilidad también personal; el respeto a la libertad de las conciencias,
y la práctica de la caridad cristiana, evitando todas las discriminaciones de
clase, de raza, de nación, de religión o de idioma.
En una palabra: los hijos de Dios en su Opus Dei no pueden
ser fanáticos de nada, pero deben ser siempre firmes en la fe 1 —con
su ejemplo y con su doctrina—, sabiendo convivir con todos, disculpar y
perdonar.
No termino sin deciros que de intento, como medio
pedagógico, hemos repetido —martillado, diré— los mismos conceptos con las
mismas o con otras palabras, en distintas partes de este libro, para que se
graben en vuestra mente como se han hecho realidad sobrenatural, gracias al
Señor, en vuestras obras, en vuestra vida.
Ayudadme a dar gracias a Dios Nuestro Señor y a Nuestra
Madre Santa María, repitiendo conmigo: Gratias tibi, Deus, gratias tibi!: Cor
Mariae dulcissimum, iter para tutum!
Roma, 25 de marzo de 1966
fiesta de la Anunciación de Nuestra Señora.
nota a la quinta edicion
Siendo tú mismo Opus Dei. Así terminaba nuestro santo Fundador sus
palabras, al entregarnos la primera edición de este Catecismo, el 23 de abril
de 1947. Y esto mismo pido yo ahora al Señor para todos nosotros —únicamente me
interesa seguir con toda fidelidad el espíritu de nuestro Padre—, al dar a la
imprenta la quinta edición del Catecismo, después de que el Señor ha querido
concedernos lo que fue continua y especialísima intención de nuestro Fundador.
Ut sit!, imploro a la Trinidad Santísima,
con el fin de que se cumpla en cada uno la plenitud de la Voluntad divina,
manifestada al suscitar su Obra en el seno de la Iglesia.
No me olvidéis, hijas e hijos míos, que para ser Opus Dei,
han de estar bien encendidas, resplandecientes en el alma las luces claras de las características de nuestro camino, de
nuestra finalidad y de los medios que se nos ofrecen para alcanzarla. Estas
luces se recogen en el Catecismo, que calca y glosa, con palabras de nuestro
Padre, todo lo que fijó en los Estatutos, que han recibido una nueva aprobación
y confirmación de la Santa Sede.
Este libro desmenuza el porqué de tu vida de hijo de Dios. Vamos, pues, a leerlo, a meditarlo y a
aprenderlo con el afán sincero de ser Opus Dei, es decir, instrumentos dóciles
a la acción de Dios, en servicio de su Iglesia y para la salvación de las
almas, como corredentores.
Necesito comunicaros que, detrás de cada palabra de este
Catecismo, hay mucha oración, mucha mortificación, muchas alegrías y muchas penas
llevadas con gozo. Vienen a mi memoria tantas escenas de los momentos en los
que nuestro Padre lo preparaba: ¡con qué agradecimiento al Señor desgranaba el
espíritu y la vida del Opus Dei, para alimentar nuestras almas y ¡con qué dolor
mandó recoger los ejemplares de la cuarta edición, cuando el Señor permitió duras y ocultas contradicciones para la Obra! Su agradecimiento y su dolor
fueron defensa para el Opus Dei, defensa para las almas de sus hijas y de sus
hijos, y preparación para llegar al final del camino jurídico que nuestro
Fundador, ocultándose y desapareciendo, nos ha conseguido desde el Cielo.
Deseo con todas las fuerzas de mi paternidad que, con la
intercesión de Santa María, fructifiquen en nuestras almas las gracias que el
Señor ha derrochado en nuestras vidas, para hacernos Opus Dei; y me dirijo a
Santa María, rogándole que Ella guarde siempre en su Corazón este camino tan
seguro, que nos ha custodiado incansablemente con desvelo maternal: Cor
Mariae Dulcissimum, iter serva tutum!
Roma, 23 de abril de 1983, aniversario de la Confirmación y
de la Primera Comunión de nuestro Padre.
nota a la sexta edicion
En este libro —¡tan pequeño!—, va escrito
el porqué de tu vida de hijo de Dios.
Han transcurrido casi cincuenta años desde que, el 23 de
abril de 1947, nuestro amadísimo Padre escribía el prólogo a la primera edición
del Catecismo de la Obra. Cinco décadas en las que, gracias a la Bondad divina,
este pequeño libro ha contribuido a mantener —como deseaba nuestro Fundador —
luces claras perennemente encendidas en tu cabeza y en tu corazón y en tu camino.
Esta nueva edición, la sexta, que ahora llega a tus manos,
fue proyectada y comenzada a preparar por don Álvaro como fruto de sus desvelos
paternales al frente del Opus Dei. Es una parte de la herencia que recibí de
sus manos, cuando fui nombrado para sucederle como Prelado de la Obra, y desde
el primer momento — con la colaboración de la Asesoría Central y del Consejo
General — me propuse transmitiros este legado suyo.
Todo en esta nueva edición recoge la mente de don Álvaro,
que —entre tantas otras cosas — ayudó a nuestro Padre en la realización de las
anteriores ediciones del Catecismo de la Obra. ¡Con qué alegría recordaba
nuestro amadísimo Fundador aquellas jornadas de verano en Molinoviejo, cuando
—con la silenciosa y eficacísima colaboración de su hijo más fiel— esculpía en
frases breves e incisivas las riquezas de nuestro Derecho particular!
El Catecismo es
una explicación de lo dispuesto en los Estatutos de la Prelatura, para
facilitar que los fieles del Opus Dei conozcan bien su Derecho particular y su
espíritu (n. 342). Por esta razón, su
estructura sigue la del Ius particulare
que nuestro Fundador dejó preparado para cuando se alcanzara la intención
especial.
Nuestro Padre deseaba que, en la medida de lo posible,
todos sus hijos y todas sus hijas grabaran en sus almas los puntos de este
libro. Para facilitar el cumplimiento de este deseo, don Álvaro dispuso que una
parte se imprimiera en caracteres más pequeños, como explicación y
profundización del texto que conviene aprender de memoria. De ningún modo
significa que los párrafos en letra menuda tengan menor relieve: todo en el
Catecismo de la Obra es importante, porque todo es reflejo vivo del derecho
particular, del espíritu y de los modos apostólicos, que el Señor entregó a
nuestro Fundador para facilitarnos el cumplimiento de aquella radical
aspiración: hacer
el Opus Dei en la tierra, siendo tú mismo Opus Dei.
Con todas las veras de mi alma, con la fuerza de la paternidad
que he recibido de la Santísima Trinidad, deseo que el estudio y la meditación
de este Catecismo fructifique plenamente en nuestras almas; y que contribuya a
que, en cada uno de nosotros, se cumplan aquellas palabras con las que tantas
veces invocamos a nuestra Madre: Cor Mariae dulcissimum,
iter para tutum, iter serva tutum!
Roma, 28 de marzo de 1995
70º aniversario de la ordenación sacerdotal de nuestro
Padre.
PARTE
I
FUNDACION,
NATURALEZA Y FIELES DEL OPUS DEI
CAPITULO I
EL OPUS DEI
Art. 1. Definición y naturaleza del Opus Dei
1.— ¿Qué es el Opus
Dei?
El Opus Dei es una Prelatura personal, con Estatutos
propios y de ámbito universal, perteneciente a la organización pastoral y
jerárquica de la Iglesia.
El
Opus Dei comprende también la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como
asociación de clérigos intrínseca e inseparable de la Prelatura.
2.— ¿Cuál es el
nombre completo del Opus Dei?
El nombre completo del Opus Dei es Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.
Ordinariamente,
aun en los documentos oficiales de la Santa Sede, se le llama Prelatura del Opus Dei o, sencillamente,
Opus Dei; y, en forma más familiar, la Obra.
3.— ¿Cuál es la
misión propia de la Prelatura del Opus Dei?
La misión propia de la Prelatura del Opus Dei es promover
la búsqueda de la santidad y el ejercicio del apostolado en medio del mundo, a
través del trabajo profesional y de las demás circunstancias de la vida
ordinaria.
4.— ¿Cómo está
constituida la Prelatura del Opus Dei?
La Prelatura del Opus Dei está constituida por sacerdotes y
por seglares —tanto hombres como mujeres, de las más variadas condiciones
sociales, estados civiles y profesiones—, bajo el régimen de su propio Prelado.
5.— Ante la gran
variedad de sus miembros, ¿qué otras características de la Prelatura conviene
señalar?
Ante la gran variedad de sus miembros, conviene señalar que
la Prelatura es al mismo tiempo orgánica e indivisa.
La
Prelatura es orgánica, porque tanto el Prelado —cabeza y principio visible de
la unidad del Opus Dei— como los clérigos incardinados y los fieles laicos
incorporados, cooperando con las diversas tareas y funciones propias de cada
uno, integran y estructuran orgánicamente la Prelatura, de la que tanto unos
como otros son componentes esenciales. Efectivamente, el sacerdocio ministerial
de los clérigos y el sacerdocio común de los laicos se entrelazan íntimamente,
y mutuamente se reclaman y complementan, para realizar en unidad de vocación y
de régimen la misión propia de la Prelatura.
Al
mismo tiempo que orgánica, la Prelatura es indivisa, porque es una institución
unitaria dotada de unidad espiritual, moral y jurídica: todos los fieles de la
Prelatura, movidos por la misma vocación divina, viven el mismo espíritu y
tratan de conseguir el mismo fin bajo el régimen del Prelado con sus Vicarios y
Consejos
6.— ¿Se precisa una
específica vocación divina para formar parte de la Prelatura del Opus Dei?
Para formar parte de la Prelatura del Opus Dei, se precisa
una vocación divina, que es una
específica determinación de la vocación cristiana.
Esta
vocación no saca a quien la recibe de su estado y condición en la Iglesia y en
la sociedad civil.
7.— En la Prelatura
¿hay separación entre hombres y mujeres?
En la Prelatura, hay unidad de vocación, de espíritu, de
misión y de régimen para los hombres y para las mujeres, que tienen sin embargo
sus propios apostolados y medios de formación: en este sentido, se dice que en
la Obra hay dos Secciones —una de
hombres y otra de mujeres— con una rigurosa separación.
Concretamente,
esa rigurosa separación se manifiesta en que ayudan al Prelado y a sus Vicarios
‑para atender a los hombres o a las mujeres .— los propios organismos de
gobierno, en sus tres grados: general o central, regional y local. También es
independiente el régimen económico. En fin, no se da de hecho la más mínima
interferencia, porque se evita el trato entre personas de las dos Secciones.
8.— ¿Los fieles del
Opus Dei que son sacerdotes forman una categoría aparte?
Los fieles del Opus Dei que son sacerdotes no forman una
categoría aparte. En la Obra todos — seglares y sacerdotes — constituyen una
sola clase.
Todos
participan del mismo espíritu y reciben los mismos Medios de formación; todos
también tienen alma verdaderamente sacerdotal y mentalidad plenamente laical, y
todos dependen igualmente del Prelado en lo que se refiere a la misión de la
Prelatura.
9.—
¿Obtiene la Prelatura del Opus Dei reconocimiento civil?
La Prelatura del Opus Dei obtiene
reconocimiento civil en todas las naciones donde trabajan sus miembros,
conforme a las disposiciones de cada país.
También
obtiene reconocimiento civil independiente, si es oportuno, la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz.
Art. 2. El
Fundador del Opus Dei
10.—
¿Quién fundó el Opus Dei?
Por inspiración divina, el
Opus Dei fue fundado por el Beato Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás.
Al
Fundador del Opus Dei, sus hijas y sus hijos, y otros muchos miles de personas
en el mundo entero, le llamamos nuestro Padre.
11.—
¿Dónde nació y dónde murió nuestro Padre?
Nuestro Padre nació en Barbastro
(España), el 9 de enero de 1902; murió en Roma, el día 26 de junio de 1975.
12.—
¿Quiénes fueron los padres de nuestro Fundador?
Los padres de nuestro Fundador fueron
Don José Escrivá y Corzán, y Doña María Dolores Albás y Blanc; en la Obra se
les llama familiarmente los Abuelos.
Se
llama Abuelos a los padres de nuestro Fundador, porque el ambiente de hogar
cristiano que supieron crear y transmitir a sus hijos, ha enriquecido el
espíritu de familia y la vida en la Obra, con muchos detalles y tradiciones
entrañables.
Nunca
se podrá agradecer bastante el ejemplo y la formación cristiana y humana que
los Abuelos dieron a nuestro Fundador, y el trabajo abnegado y generoso que
prestaron la Abuela y Tía Carmen, hermana del Padre, para mantener el tono
familiar característico de los Centros de la Obra, querido por Dios y enseñado
por nuestro Padre. También se recuerda cariñosamente a Tío Santiago, el hermano
pequeño de nuestro Fundador.
13.—
¿Cómo impulsó y guió nuestro Padre la expansión del Opus Dei por el mundo?
Nuestro Padre impulsó y guió la
expansión del Opus Dei por el mundo con oración y penitencia constantes, con el
ejercicio heroico de las virtudes y con amorosa e infatigable solicitud por
todas las almas.
Dios
concedió a nuestro Padre —además de gracias innumerables— excepcionales dotes
de inteligencia, de carácter, de simpatía y de alegría, que nuestro Fundador cultivó
por amor a Dios, y puso íntegramente al servicio de la misión que el Señor le
confió para el bien de toda la Santa Iglesia, con una continua e incondicional
entrega a la Voluntad de Dios.
14.—
¿Y cómo continúa ayudando a sus hijos, desde el 26 de junio de 1975?
Desde el 26 de junio de 1975, sus
hijos experimentan la intercesión poderosísima de nuestro Fundador en la labor
apostólica, en la vida interior y en cualquier clase de necesidades
espirituales y materiales.
También
experimentan la ayuda de nuestro Padre innumerables personas de todo el mundo
que, sin ser miembros del Opus Dei, acuden a su intercesión. La devoción a
nuestro Fundador ha ido creciendo constantemente desde el 26 de junio de 1975,
y es ya una realidad de la piedad popular en los cinco continentes.
15.—
¿Cuándo comenzó el Proceso de Beatificación y Canonización de nuestro Padre?
El Proceso de Beatificación y
Canonización de nuestro Padre comenzó en Roma el 12 de mayo de 1981; y en
Madrid, el día 18 de ese mismo mes y año.
Atendiendo
las peticiones presentadas por la Obra, apoyadas por las cartas postulatorias
de Cardenales, Arzobispos y Obispos, de Superiores generales de órdenes y
Congregaciones religiosas, y de innumerables personas de todo el mundo, el
Santo Padre Juan Pablo II, oída la Sagrada Congregación para las Causas de los
Santos, previo el nihil obstat de la
Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, había dado su aprobación el 5
de febrero de 1981 para que se introdujera el Proceso de Beatificación y Canonización
de nuestro Padre.
16.—
¿Cuándo tuvo lugar la Beatificación de nuestro Fundador?
Nuestro queridísimo Fundador fue
beatificado en Roma, el día 17 de mayo de 1992, por el Romano Pontífice Juan
Pablo II.
Terminada
la instrucción del Proceso en 1986, la Santa Sede estudió la Causa y el 9 de
abril de 1990 el Santo Padre Juan Pablo II declaró la heroicidad de las
virtudes de nuestro Padre. Desde ese momento, nuestro Fundador recibió en la
Iglesia el título de Venerable. Después, el 6 de julio de 1991, el Papa aprobó
el Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos sobre un milagro
atribuido a la intercesión de nuestro Padre: terminó así el camino previo a la
Beatificación.
A
la proclamación de nuestro Fundador como Beato, asistió una multitud de
peregrinos de los cinco continentes, que puso de manifiesto una vez más la
fecundidad de su vida santa. Desde entonces, sus hijas e hijos, con tantos
otros hombres y mujeres, encomiendan su futura canonización, para el bien de
toda la Iglesia.
17.—
Los fieles de la Obra ¿acostumbran a difundir la devoción a nuestro Fundador?
Los fieles de la Obra acostumbran a
difundir la devoción a nuestro Fundador, porque es un modelo de vida cristiana
y un eficaz intercesor en el Cielo.
De
ese modo cumplen un gustoso deber de cariño y de piedad filial con nuestro
Padre, y de amor a la Iglesia y a la Obra, ya que es un bien que se conozcan
las gracias que Dios concede a sus hijos fieles. Por esto, difundir la devoción
a nuestro Padre es también un medio eficacísimo de apostolado.
Art. 3.
Misión y medios
18.—
¿Qué aspectos principales configuran la misión del Opus Dei?
Los aspectos principales que
configuran la misión del Opus Dei —exclusivamente espiritual y apostólica— son:
la santificación de sus miembros y la promoción de una efectiva vida cristiana
entre personas de todos los ambientes sociales, especialmente entre los
intelectuales.
Se
busca la santificación por el ejercicio de las virtudes cristianas en medio del
mundo, según la espiritualidad específica del Opus Dei. Entre las virtudes, se
da particular relieve a la caridad, a la laboriosidad y a la sinceridad,
vividas con un profundo sentido de la filiación divina, cada uno de acuerdo con
los deberes de su propio estado, profesión y condición de vida. La
espiritualidad de la Obra es totalmente secular; plenamente adecuada a fieles
corrientes y a sacerdotes seculares, que viven y trabajan en medio del mundo, y
que tratan al Señor en las realidades ordinarias de su jornada laboral, familiar,
etc. De este modo, se preparan hombres y mujeres para hacer apostolado entre
sus iguales, en todos los ámbitos nobles y honrados de la sociedad.
19.—
¿Qué medios emplean los fieles del Opus Dei para cumplir la misión de la Obra?
Los medios que emplean los fieles del
Opus Dei, para cumplir la misión de la Obra, son una intensa vida interior, una
profunda y continua formación, la imitación de la vida oculta de Nuestro Señor
y el recto desempeño de las tareas apostólicas que los Directores les encomienden.
Los
fieles del Opus Dei fomentan su vida interior con la oración y el sacrificio, a
través del espíritu, de las Normas y Costumbres de la Obra; cuidan su formación
espiritual, doctrinal—religiosa, humana, profesional y apostólica; imitan la vida
oculta de Nuestro Señor, mediante la santificación de los deberes del propio
estado y del trabajo profesional ordinario; y se esfuerzan en desempeñar las
tareas apostólicas con la máxima rectitud.
20.—
Todos los fieles del Opus Dei se obligan a trabajar?
Todos los fieles del Opus Dei se
obligan a no abandonar el trabajo profesional, porque el hombre ha sido creado ut operaretur (Gen. II, 15), para que
trabajara.
El
eje, alrededor del cual giran las exigencias de la vocación a la Obra, es la
santificación del trabajo profesional ordinario, que exige el esfuerzo por
realizarlo con la mayor perfección humana y sobrenatural posible, en constante
unión con Dios.
Art. 4.
Itinerario jurídico de la Obra
21.—
¿Cuándo se fundó el Opus Dei?
El Opus Dei se fundó en Madrid, el día
2 de octubre de 1928, fiesta de los Santos Ángeles Custodios; y, también por
designio de Dios, la labor con mujeres comenzó el 14 de febrero de 1930.
Desde
el primer momento, nuestro Padre contó con la bendición y con la aprobación del
Obispo diocesano competente, que era el de Madrid-Alcalá, Don Leopoldo Eijo y
Garay.
22.—
¿Cuándo fue aprobado el Opus Dei como Pía Unión?
El Opus Dei fue aprobado como Pía
Unión, por el Obispo de Madrid—Alcalá, el día 19 de marzo de 1941, fiesta de
San José.
23.—
¿Por qué pasó tanto tiempo desde la fundación de la Obra, hasta que fue
aprobada como Pía Unión?
Pasó tanto tiempo desde la fundación
de la Obra, hasta que fue aprobada como Pía Unión, porque la realidad del Opus
Dei no encajaba en el Código de Derecho Canónico entonces vigente.
Nuestro
Padre, fiel a la Voluntad divina, esperaba que llegase una oportunidad
providencial, para darle el cauce jurídico adecuado, consciente de que el
camino no sería fácil. Mientras tanto, la Obra se desarrollaba con la gracia de
Dios y la heroica correspondencia de nuestro Fundador. En el año 1941 —había
comenzado la incomprensión de los buenos—,
nuestro Padre, a instancias del Obispo de Madrid, decidió aceptar la aprobación
como Pía Unión, tomando las oportunas cautelas para que este paso no
perjudicara, más tarde, la forma jurídica definitiva. Con este fin, pidió al
Obispo que, al aprobar la Obra, no la erigiera canónicamente: y así lo hizo el
Obispo.
24.—
¿Cuándo tuvo su comienzo la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?
La Sociedad Sacerdotal de la Santa
Cruz, por inspiración divina, tuvo su comienzo, en Madrid, el día 14 de febrero
de 1943.
25.—
¿Cuándo recibió la Obra el nihil obstat
de la Santa Sede, para que pudiera ser erigida canónicamente, como Sociedad de
derecho diocesano?
La Obra recibió el nihil obstat de la Santa Sede, para que
pudiera ser erigida canónicamente, como Sociedad de derecho diocesano, el día
11 de octubre de 1943, que entonces era la fiesta de la Maternidad de la
Santísima Virgen.
26.—
¿Cuándo fue erigida canónicamente la Obra?
La Obra fue erigida canónicamente, en
Madrid, el día 8 de diciembre de 1943, fiesta de la Inmaculada Concepción.
Nuestro
Padre decidió aceptar en esa ocasión la erección canónica de la Obra, porque
—entre otros motivos — era el único medio para que se resolviera adecuadamente,
por el momento, la incardinación de los sacerdotes al Opus Dei, al mismo tiempo
que se salvaguardaba explícitamente la naturaleza secular y laical de nuestro
trabajo; y porque parecía que así se podría más fácilmente resistir la
persecución, promovida por algunos católicos y no católicos, que desde hacía
años arreciaba, y que puso de relieve la heroica caridad de nuestro Padre en
medio de incontables sufrimientos, llevados siempre con paz, con alegría y con
una profunda humildad.
27.—
¿Cuándo recibió el Opus Dei el Decretum
laudis?
El Opus Dei recibió el Decretum laudis el día 24 de febrero de
1947, entonces fiesta de San Matías; y pasó a ser un Instituto Secular de
derecho pontificio.
Fue,
por tanto, aprobado por la Santa Sede con arreglo a la ley peculiar contenida
en la Constitución Apostólica Provida
Mater Ecclesia, promulgada por el Santo Padre Pío XII, en la fiesta de la
Purificación de Nuestra Señora, el día 2 de febrero de 1947.
Antes,
la Obra había recibido de la Santa Sede, en 1946, un documento de alabanza de
los fines. También se habían concedido a la Obra bienes espirituales, con el
Breve Apostólico Cum Societatis, de
1946, y con el Breve Apostólico Mirifice
de Ecclesia, de 1947.
28.—
¿Cuándo recibió la Obra la aprobación definitiva de la Santa Sede?
La Obra recibió la aprobación
definitiva de la Santa Sede el día 16 de junio de 1950, fiesta del Sagrado
Corazón de Jesús, por medio del Decreto Primum
inter.
29.—
¿Qué representó para la Obra la Constitución Apostólica Provida Mater Ecclesia?
La Constitución Apostólica Provida Mater Ecelesia proporcionó unas
cuantas ventajas, pues se consiguió una aprobación canónica; a la vez, trajo
graves inconvenientes, al no responder ese cauce legal a las exigencias de la
naturaleza de la Obra.
Esa
Constitución sirvió para que la Santa Sede, al aprobar los Estatutos del Opus
Dei, reconociera que los fieles de la Obra no eran religiosos y que, por tanto,
no se les podía aplicar el derecho de los religiosos; pero, al mismo tiempo, se
debía seguir dependiendo de la Sagrada Congregación de Religiosos y obligaron a
introducir, en los Estatutos del Opus Dei, determinados requisitos y
expresiones terminológicas, exigidas por las normas internas de esa
Congregación, que eran radicalmente opuestos a la esencia y a la naturaleza
propias de la Obra. Nuestro Fundador no tuvo más remedio que conceder, sin ceder, con ánimo de recuperar;
pero consiguió que, junto a esas incongruencias, se afirmara de manera precisa
la verdadera substancia de la
vocación propia de los fieles del Opus Dei.
En
ese documento pontificio confluyeron dos corrientes teológicas y jurídicas.
Una, que tendía a dar a los nuevos institutos el estado de perfección, y a configurarlo con la profesión de los
consejos evangélicos, que ahora ha cristalizado en lo que se llama vida consagrada; y otra, que obedecía al
fenómeno jurídico y teológico del Opus Dei, que afirmaba —sin pretender ni
desear ningún estado de perfección —
el contenido teológico, ascético y apostólico de la secularidad, sin ningún cambio de estado en las personas. Muy poco
pudo conseguir nuestro Fundador, y se llegó a un resultado de compromiso, con
el que la Obra quedaba metida en unos moldes que no le correspondían.
30.—
¿Cuál era la forma jurídica que nuestro Fundador deseaba para la Obra?
La forma jurídica que, desde los
primerísimos años, nuestro Fundador deseaba para la Obra, era la de una
estructura secular de jurisdicción personal.
Con
esta configuración jurídica definitiva, no ha cambiado en nada ni el espíritu,
ni la manera específica de los apostolados del Opus Dei, etc., y la Obra permanece
dentro del derecho común, sin privilegios y tal como nuestro Fundador, movido
por Dios, deseaba y dejó claramente definido en todos sus aspectos, muchos años
antes de que el Señor lo llamara al Cielo.
31.—
¿Cuándo fue erigida la Obra en Prelatura personal?
La Obra fue erigida en Prelatura
personal el día 28 de noviembre de 1982, mediante la Constitución Apostólica Ut sit del Santo Padre Juan Pablo II.
Para
llegar a esta situación definitiva, en el Opus Dei se ha rezado diariamente
durante más de cincuenta años, y nuestro Fundador ofreció al Señor incluso el
sacrificio de no verla realizada aquí en la tierra. Dios quiso que esta
solución tan esperada fuera concedida en la época de don Álvaro, primer sucesor
de nuestro Padre.
Quien
vea ahora, a la vuelta de tantos años, cómo se ha recorrido el camino jurídico
—porque no había ninguno hecho que fuera adecuado para la naturaleza y para el
espíritu del Opus Dei—, si conoce además lo más elemental de la historia de la
Obra, se pasmará al considerar la claridad y la firmeza con que, andando por
esos atajos hasta encontrar el verdadero cauce, siempre nuestro Padre supo
afirmar en cada caso la manera de ser
que Nuestro Señor ha señalado a su Obra; y siempre pudo así dar fuertes pasos
adelante, confirmando el querer de Dios, mientras se preparaba el camino
apropiado: la solución jurídica definitiva. Nunca debe cesar entre los fieles
de la Prelatura el agradecimiento al Señor, que guió a nuestro Padre y lo llenó
de luces y de fortaleza para hacer la Obra de Dios.
Art. 5.
Patronos y obras
32.—
¿Qué Patronos principales tiene el Opus Dei?
El Opus Dei tiene por Patronos
principales a la Virgen Santísima, a la que como Madre de la Obra venera, y a
San José, esposo virginal de María.
A
la Virgen y a San José está encomendada la Obra entera.
33.—
¿A qué otros Patronos se encomiendan los fieles de la Prelatura?
Los fieles de la Prelatura se
encomiendan también al patrocinio de los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y
San Rafael, y de los Apóstoles San Pedro, San Pablo y San Juan.
A
los Santos Arcángeles y Apóstoles se encomiendan con especial devoción cada una
de las direcciones concretas de apostolado de los fieles del Opus Dei.
34.—
¿Qué labor apostólica se encomienda al patrocinio de San Miguel y de San Pedro?
Al patrocinio de San Miguel y de San
Pedro se encomienda la formación de los Numerarios y de los Agregados del Opus
Dei.
Esta
labor, con la que se procura sostener y mejorar el espíritu de los Numerarios y
Agregados, se llama obra de San Miguel.
35.—
¿Qué labor apostólica se encomienda al patrocinio de San Gabriel y de San
Pablo?
Al patrocinio de San Gabriel y de San Pablo se encomienda la formación de los Supernumerarios y el apostolado que los Supernu