Nota de
Opuslibros: Este catecismo –sexta
edición- estuvo en vigor desde 1995 a 2003. En 2003 se repartió una nueva
edición y éste que a continuación se publica, se retiró de todos los
centros del Opus Dei.
PRELATURA
DE LA SANTA CRUZ
Y
OPUS DEI
(en
formato PDF,
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CATECISMO
SEXTA EDICION
Roma
1995
En
este libro
—¡tan
pequeño!—,
va
escrito el porqué de tu vida de hijo de Dios.
Léelo
con cariño.
Ten
hambre de conocerlo.
Apréndelo
de memoria,
para
que haya siempre, en tu cabeza
y
en tu corazón,
y
en tu camino, luces claras.
Después...,
a orar y a trabajar y a estar alegre
—con
la alegría del que se sabe escogido
por
su Padre del Cielo—,
para
hacer el Opus Dei en la tierra,
siendo
tú mismo Opus Dei.
Roma,
día de San Jorge, 23 de abril de 1947.
nota a la segunda edicion
Es bastante más extensa esta segunda edición de nuestro
Catecismo: se ha ordenado mejor y se han recogido temas, que no se tocaban en
la primera y que te van a ser muy útiles.
Es posible que, con el tiempo, alguno de estos puntos que
tratamos no sea tan oportuno como lo es ahora: pero siempre servirá de
enseñanza.
No olvides, sin embargo, que este libro es solamente un
programa de lecciones que debes estudiar y meditar con sentido sobrenatural y
con ilusión humana: porque te harán conocer más tu camino y te ayudarán a dar
los primeros pasos de alma dedicada al servicio de Dios.
Que Él te me guarde y haga fecundo tu trabajo, con la
intercesión de nuestra Madre Santa María.
Roma, en la fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús
1 de junio de 1951.
nota a la tercera edicion
Otra edición del Catecismo, que responde a necesidades del
crecimiento de la Obra, por el número de vocaciones que el Señor promueve, por
la extensión de la tarea apostólica y por la intensidad de esa labor de almas en
tan diversas partes del mundo.
Pido a la Virgen Santísima, Mater
Pulchrae Dilectionis, que aumente, en
todos los hijos y en todas las hijas de Dios en su Opus Dei, el deseo y la
realidad eficaz de servir cada día con lealtad mayor y con mayor cariño a nuestra
Madre la Santa Iglesia Romana.
Roma,
Pascua de Resurrección, 29 de marzo de 1959.
nota a la cuarta edicion
Al escribir estas breves líneas, que prologan la cuarta
edición de nuestro Catecismo apenas acabado el Concilio Vaticano II, me da tanta
alegría poderos decir que nada hemos de cambiar y — al contrario — todo en la
Obra de Dios lo hemos de confirmar con nueva fortaleza.
Porque, en esa gran Asamblea Ecuménica y en Documentos
posteriores del Romano Pontífice, se han ratificado de modo solemnísimo todos
los principios fundamentales que el Opus Dei predicó y practicó desde 1928: la
llamada general a la santidad y el trabajo profesional santificado y
santificante, que — con la filiación divina — nos hacen almas contemplativas en
medio de la calle, cada uno buscando la perfección cristiana, en el
cumplimiento de sus personales deberes de estado y en medio de su trabajo
ordinario con la condición explícita de no ser religiosos, porque ésa no es
nuestra vocación; el amor a la libertad personal, con la consiguiente
responsabilidad también personal; el respeto a la libertad de las conciencias,
y la práctica de la caridad cristiana, evitando todas las discriminaciones de
clase, de raza, de nación, de religión o de idioma.
En una palabra: los hijos de Dios en su Opus Dei no pueden
ser fanáticos de nada, pero deben ser siempre firmes en la fe 1 —con
su ejemplo y con su doctrina—, sabiendo convivir con todos, disculpar y
perdonar.
No termino sin deciros que de intento, como medio
pedagógico, hemos repetido —martillado, diré— los mismos conceptos con las
mismas o con otras palabras, en distintas partes de este libro, para que se
graben en vuestra mente como se han hecho realidad sobrenatural, gracias al
Señor, en vuestras obras, en vuestra vida.
Ayudadme a dar gracias a Dios Nuestro Señor y a Nuestra
Madre Santa María, repitiendo conmigo: Gratias tibi, Deus, gratias tibi!: Cor
Mariae dulcissimum, iter para tutum!
Roma, 25 de marzo de 1966
fiesta de la Anunciación de Nuestra Señora.
nota a la quinta edicion
Siendo tú mismo Opus Dei. Así terminaba nuestro santo Fundador sus
palabras, al entregarnos la primera edición de este Catecismo, el 23 de abril
de 1947. Y esto mismo pido yo ahora al Señor para todos nosotros —únicamente me
interesa seguir con toda fidelidad el espíritu de nuestro Padre—, al dar a la
imprenta la quinta edición del Catecismo, después de que el Señor ha querido
concedernos lo que fue continua y especialísima intención de nuestro Fundador.
Ut sit!, imploro a la Trinidad Santísima,
con el fin de que se cumpla en cada uno la plenitud de la Voluntad divina,
manifestada al suscitar su Obra en el seno de la Iglesia.
No me olvidéis, hijas e hijos míos, que para ser Opus Dei,
han de estar bien encendidas, resplandecientes en el alma las luces claras de las características de nuestro camino, de
nuestra finalidad y de los medios que se nos ofrecen para alcanzarla. Estas
luces se recogen en el Catecismo, que calca y glosa, con palabras de nuestro
Padre, todo lo que fijó en los Estatutos, que han recibido una nueva aprobación
y confirmación de la Santa Sede.
Este libro desmenuza el porqué de tu vida de hijo de Dios. Vamos, pues, a leerlo, a meditarlo y a
aprenderlo con el afán sincero de ser Opus Dei, es decir, instrumentos dóciles
a la acción de Dios, en servicio de su Iglesia y para la salvación de las
almas, como corredentores.
Necesito comunicaros que, detrás de cada palabra de este
Catecismo, hay mucha oración, mucha mortificación, muchas alegrías y muchas penas
llevadas con gozo. Vienen a mi memoria tantas escenas de los momentos en los
que nuestro Padre lo preparaba: ¡con qué agradecimiento al Señor desgranaba el
espíritu y la vida del Opus Dei, para alimentar nuestras almas y ¡con qué dolor
mandó recoger los ejemplares de la cuarta edición, cuando el Señor permitió duras y ocultas contradicciones para la Obra! Su agradecimiento y su dolor
fueron defensa para el Opus Dei, defensa para las almas de sus hijas y de sus
hijos, y preparación para llegar al final del camino jurídico que nuestro
Fundador, ocultándose y desapareciendo, nos ha conseguido desde el Cielo.
Deseo con todas las fuerzas de mi paternidad que, con la
intercesión de Santa María, fructifiquen en nuestras almas las gracias que el
Señor ha derrochado en nuestras vidas, para hacernos Opus Dei; y me dirijo a
Santa María, rogándole que Ella guarde siempre en su Corazón este camino tan
seguro, que nos ha custodiado incansablemente con desvelo maternal: Cor
Mariae Dulcissimum, iter serva tutum!
Roma, 23 de abril de 1983, aniversario de la Confirmación y
de la Primera Comunión de nuestro Padre.
nota a la sexta edicion
En este libro —¡tan pequeño!—, va escrito
el porqué de tu vida de hijo de Dios.
Han transcurrido casi cincuenta años desde que, el 23 de
abril de 1947, nuestro amadísimo Padre escribía el prólogo a la primera edición
del Catecismo de la Obra. Cinco décadas en las que, gracias a la Bondad divina,
este pequeño libro ha contribuido a mantener —como deseaba nuestro Fundador —
luces claras perennemente encendidas en tu cabeza y en tu corazón y en tu camino.
Esta nueva edición, la sexta, que ahora llega a tus manos,
fue proyectada y comenzada a preparar por don Álvaro como fruto de sus desvelos
paternales al frente del Opus Dei. Es una parte de la herencia que recibí de
sus manos, cuando fui nombrado para sucederle como Prelado de la Obra, y desde
el primer momento — con la colaboración de la Asesoría Central y del Consejo
General — me propuse transmitiros este legado suyo.
Todo en esta nueva edición recoge la mente de don Álvaro,
que —entre tantas otras cosas — ayudó a nuestro Padre en la realización de las
anteriores ediciones del Catecismo de la Obra. ¡Con qué alegría recordaba
nuestro amadísimo Fundador aquellas jornadas de verano en Molinoviejo, cuando
—con la silenciosa y eficacísima colaboración de su hijo más fiel— esculpía en
frases breves e incisivas las riquezas de nuestro Derecho particular!
El Catecismo es
una explicación de lo dispuesto en los Estatutos de la Prelatura, para
facilitar que los fieles del Opus Dei conozcan bien su Derecho particular y su
espíritu (n. 342). Por esta razón, su
estructura sigue la del Ius particulare
que nuestro Fundador dejó preparado para cuando se alcanzara la intención
especial.
Nuestro Padre deseaba que, en la medida de lo posible,
todos sus hijos y todas sus hijas grabaran en sus almas los puntos de este
libro. Para facilitar el cumplimiento de este deseo, don Álvaro dispuso que una
parte se imprimiera en caracteres más pequeños, como explicación y
profundización del texto que conviene aprender de memoria. De ningún modo
significa que los párrafos en letra menuda tengan menor relieve: todo en el
Catecismo de la Obra es importante, porque todo es reflejo vivo del derecho
particular, del espíritu y de los modos apostólicos, que el Señor entregó a
nuestro Fundador para facilitarnos el cumplimiento de aquella radical
aspiración: hacer
el Opus Dei en la tierra, siendo tú mismo Opus Dei.
Con todas las veras de mi alma, con la fuerza de la paternidad
que he recibido de la Santísima Trinidad, deseo que el estudio y la meditación
de este Catecismo fructifique plenamente en nuestras almas; y que contribuya a
que, en cada uno de nosotros, se cumplan aquellas palabras con las que tantas
veces invocamos a nuestra Madre: Cor Mariae dulcissimum,
iter para tutum, iter serva tutum!
Roma, 28 de marzo de 1995
70º aniversario de la ordenación sacerdotal de nuestro
Padre.
PARTE
I
FUNDACION,
NATURALEZA Y FIELES DEL OPUS DEI
CAPITULO I
EL OPUS DEI
Art. 1. Definición y naturaleza del Opus Dei
1.— ¿Qué es el Opus
Dei?
El Opus Dei es una Prelatura personal, con Estatutos
propios y de ámbito universal, perteneciente a la organización pastoral y
jerárquica de la Iglesia.
El
Opus Dei comprende también la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como
asociación de clérigos intrínseca e inseparable de la Prelatura.
2.— ¿Cuál es el
nombre completo del Opus Dei?
El nombre completo del Opus Dei es Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.
Ordinariamente,
aun en los documentos oficiales de la Santa Sede, se le llama Prelatura del Opus Dei o, sencillamente,
Opus Dei; y, en forma más familiar, la Obra.
3.— ¿Cuál es la
misión propia de la Prelatura del Opus Dei?
La misión propia de la Prelatura del Opus Dei es promover
la búsqueda de la santidad y el ejercicio del apostolado en medio del mundo, a
través del trabajo profesional y de las demás circunstancias de la vida
ordinaria.
4.— ¿Cómo está
constituida la Prelatura del Opus Dei?
La Prelatura del Opus Dei está constituida por sacerdotes y
por seglares —tanto hombres como mujeres, de las más variadas condiciones
sociales, estados civiles y profesiones—, bajo el régimen de su propio Prelado.
5.— Ante la gran
variedad de sus miembros, ¿qué otras características de la Prelatura conviene
señalar?
Ante la gran variedad de sus miembros, conviene señalar que
la Prelatura es al mismo tiempo orgánica e indivisa.
La
Prelatura es orgánica, porque tanto el Prelado —cabeza y principio visible de
la unidad del Opus Dei— como los clérigos incardinados y los fieles laicos
incorporados, cooperando con las diversas tareas y funciones propias de cada
uno, integran y estructuran orgánicamente la Prelatura, de la que tanto unos
como otros son componentes esenciales. Efectivamente, el sacerdocio ministerial
de los clérigos y el sacerdocio común de los laicos se entrelazan íntimamente,
y mutuamente se reclaman y complementan, para realizar en unidad de vocación y
de régimen la misión propia de la Prelatura.
Al
mismo tiempo que orgánica, la Prelatura es indivisa, porque es una institución
unitaria dotada de unidad espiritual, moral y jurídica: todos los fieles de la
Prelatura, movidos por la misma vocación divina, viven el mismo espíritu y
tratan de conseguir el mismo fin bajo el régimen del Prelado con sus Vicarios y
Consejos
6.— ¿Se precisa una
específica vocación divina para formar parte de la Prelatura del Opus Dei?
Para formar parte de la Prelatura del Opus Dei, se precisa
una vocación divina, que es una
específica determinación de la vocación cristiana.
Esta
vocación no saca a quien la recibe de su estado y condición en la Iglesia y en
la sociedad civil.
7.— En la Prelatura
¿hay separación entre hombres y mujeres?
En la Prelatura, hay unidad de vocación, de espíritu, de
misión y de régimen para los hombres y para las mujeres, que tienen sin embargo
sus propios apostolados y medios de formación: en este sentido, se dice que en
la Obra hay dos Secciones —una de
hombres y otra de mujeres— con una rigurosa separación.
Concretamente,
esa rigurosa separación se manifiesta en que ayudan al Prelado y a sus Vicarios
‑para atender a los hombres o a las mujeres .— los propios organismos de
gobierno, en sus tres grados: general o central, regional y local. También es
independiente el régimen económico. En fin, no se da de hecho la más mínima
interferencia, porque se evita el trato entre personas de las dos Secciones.
8.— ¿Los fieles del
Opus Dei que son sacerdotes forman una categoría aparte?
Los fieles del Opus Dei que son sacerdotes no forman una
categoría aparte. En la Obra todos — seglares y sacerdotes — constituyen una
sola clase.
Todos
participan del mismo espíritu y reciben los mismos Medios de formación; todos
también tienen alma verdaderamente sacerdotal y mentalidad plenamente laical, y
todos dependen igualmente del Prelado en lo que se refiere a la misión de la
Prelatura.
9.—
¿Obtiene la Prelatura del Opus Dei reconocimiento civil?
La Prelatura del Opus Dei obtiene
reconocimiento civil en todas las naciones donde trabajan sus miembros,
conforme a las disposiciones de cada país.
También
obtiene reconocimiento civil independiente, si es oportuno, la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz.
Art. 2. El
Fundador del Opus Dei
10.—
¿Quién fundó el Opus Dei?
Por inspiración divina, el
Opus Dei fue fundado por el Beato Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás.
Al
Fundador del Opus Dei, sus hijas y sus hijos, y otros muchos miles de personas
en el mundo entero, le llamamos nuestro Padre.
11.—
¿Dónde nació y dónde murió nuestro Padre?
Nuestro Padre nació en Barbastro
(España), el 9 de enero de 1902; murió en Roma, el día 26 de junio de 1975.
12.—
¿Quiénes fueron los padres de nuestro Fundador?
Los padres de nuestro Fundador fueron
Don José Escrivá y Corzán, y Doña María Dolores Albás y Blanc; en la Obra se
les llama familiarmente los Abuelos.
Se
llama Abuelos a los padres de nuestro Fundador, porque el ambiente de hogar
cristiano que supieron crear y transmitir a sus hijos, ha enriquecido el
espíritu de familia y la vida en la Obra, con muchos detalles y tradiciones
entrañables.
Nunca
se podrá agradecer bastante el ejemplo y la formación cristiana y humana que
los Abuelos dieron a nuestro Fundador, y el trabajo abnegado y generoso que
prestaron la Abuela y Tía Carmen, hermana del Padre, para mantener el tono
familiar característico de los Centros de la Obra, querido por Dios y enseñado
por nuestro Padre. También se recuerda cariñosamente a Tío Santiago, el hermano
pequeño de nuestro Fundador.
13.—
¿Cómo impulsó y guió nuestro Padre la expansión del Opus Dei por el mundo?
Nuestro Padre impulsó y guió la
expansión del Opus Dei por el mundo con oración y penitencia constantes, con el
ejercicio heroico de las virtudes y con amorosa e infatigable solicitud por
todas las almas.
Dios
concedió a nuestro Padre —además de gracias innumerables— excepcionales dotes
de inteligencia, de carácter, de simpatía y de alegría, que nuestro Fundador cultivó
por amor a Dios, y puso íntegramente al servicio de la misión que el Señor le
confió para el bien de toda la Santa Iglesia, con una continua e incondicional
entrega a la Voluntad de Dios.
14.—
¿Y cómo continúa ayudando a sus hijos, desde el 26 de junio de 1975?
Desde el 26 de junio de 1975, sus
hijos experimentan la intercesión poderosísima de nuestro Fundador en la labor
apostólica, en la vida interior y en cualquier clase de necesidades
espirituales y materiales.
También
experimentan la ayuda de nuestro Padre innumerables personas de todo el mundo
que, sin ser miembros del Opus Dei, acuden a su intercesión. La devoción a
nuestro Fundador ha ido creciendo constantemente desde el 26 de junio de 1975,
y es ya una realidad de la piedad popular en los cinco continentes.
15.—
¿Cuándo comenzó el Proceso de Beatificación y Canonización de nuestro Padre?
El Proceso de Beatificación y
Canonización de nuestro Padre comenzó en Roma el 12 de mayo de 1981; y en
Madrid, el día 18 de ese mismo mes y año.
Atendiendo
las peticiones presentadas por la Obra, apoyadas por las cartas postulatorias
de Cardenales, Arzobispos y Obispos, de Superiores generales de órdenes y
Congregaciones religiosas, y de innumerables personas de todo el mundo, el
Santo Padre Juan Pablo II, oída la Sagrada Congregación para las Causas de los
Santos, previo el nihil obstat de la
Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, había dado su aprobación el 5
de febrero de 1981 para que se introdujera el Proceso de Beatificación y Canonización
de nuestro Padre.
16.—
¿Cuándo tuvo lugar la Beatificación de nuestro Fundador?
Nuestro queridísimo Fundador fue
beatificado en Roma, el día 17 de mayo de 1992, por el Romano Pontífice Juan
Pablo II.
Terminada
la instrucción del Proceso en 1986, la Santa Sede estudió la Causa y el 9 de
abril de 1990 el Santo Padre Juan Pablo II declaró la heroicidad de las
virtudes de nuestro Padre. Desde ese momento, nuestro Fundador recibió en la
Iglesia el título de Venerable. Después, el 6 de julio de 1991, el Papa aprobó
el Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos sobre un milagro
atribuido a la intercesión de nuestro Padre: terminó así el camino previo a la
Beatificación.
A
la proclamación de nuestro Fundador como Beato, asistió una multitud de
peregrinos de los cinco continentes, que puso de manifiesto una vez más la
fecundidad de su vida santa. Desde entonces, sus hijas e hijos, con tantos
otros hombres y mujeres, encomiendan su futura canonización, para el bien de
toda la Iglesia.
17.—
Los fieles de la Obra ¿acostumbran a difundir la devoción a nuestro Fundador?
Los fieles de la Obra acostumbran a
difundir la devoción a nuestro Fundador, porque es un modelo de vida cristiana
y un eficaz intercesor en el Cielo.
De
ese modo cumplen un gustoso deber de cariño y de piedad filial con nuestro
Padre, y de amor a la Iglesia y a la Obra, ya que es un bien que se conozcan
las gracias que Dios concede a sus hijos fieles. Por esto, difundir la devoción
a nuestro Padre es también un medio eficacísimo de apostolado.
Art. 3.
Misión y medios
18.—
¿Qué aspectos principales configuran la misión del Opus Dei?
Los aspectos principales que
configuran la misión del Opus Dei —exclusivamente espiritual y apostólica— son:
la santificación de sus miembros y la promoción de una efectiva vida cristiana
entre personas de todos los ambientes sociales, especialmente entre los
intelectuales.
Se
busca la santificación por el ejercicio de las virtudes cristianas en medio del
mundo, según la espiritualidad específica del Opus Dei. Entre las virtudes, se
da particular relieve a la caridad, a la laboriosidad y a la sinceridad,
vividas con un profundo sentido de la filiación divina, cada uno de acuerdo con
los deberes de su propio estado, profesión y condición de vida. La
espiritualidad de la Obra es totalmente secular; plenamente adecuada a fieles
corrientes y a sacerdotes seculares, que viven y trabajan en medio del mundo, y
que tratan al Señor en las realidades ordinarias de su jornada laboral, familiar,
etc. De este modo, se preparan hombres y mujeres para hacer apostolado entre
sus iguales, en todos los ámbitos nobles y honrados de la sociedad.
19.—
¿Qué medios emplean los fieles del Opus Dei para cumplir la misión de la Obra?
Los medios que emplean los fieles del
Opus Dei, para cumplir la misión de la Obra, son una intensa vida interior, una
profunda y continua formación, la imitación de la vida oculta de Nuestro Señor
y el recto desempeño de las tareas apostólicas que los Directores les encomienden.
Los
fieles del Opus Dei fomentan su vida interior con la oración y el sacrificio, a
través del espíritu, de las Normas y Costumbres de la Obra; cuidan su formación
espiritual, doctrinal—religiosa, humana, profesional y apostólica; imitan la vida
oculta de Nuestro Señor, mediante la santificación de los deberes del propio
estado y del trabajo profesional ordinario; y se esfuerzan en desempeñar las
tareas apostólicas con la máxima rectitud.
20.—
Todos los fieles del Opus Dei se obligan a trabajar?
Todos los fieles del Opus Dei se
obligan a no abandonar el trabajo profesional, porque el hombre ha sido creado ut operaretur (Gen. II, 15), para que
trabajara.
El
eje, alrededor del cual giran las exigencias de la vocación a la Obra, es la
santificación del trabajo profesional ordinario, que exige el esfuerzo por
realizarlo con la mayor perfección humana y sobrenatural posible, en constante
unión con Dios.
Art. 4.
Itinerario jurídico de la Obra
21.—
¿Cuándo se fundó el Opus Dei?
El Opus Dei se fundó en Madrid, el día
2 de octubre de 1928, fiesta de los Santos Ángeles Custodios; y, también por
designio de Dios, la labor con mujeres comenzó el 14 de febrero de 1930.
Desde
el primer momento, nuestro Padre contó con la bendición y con la aprobación del
Obispo diocesano competente, que era el de Madrid-Alcalá, Don Leopoldo Eijo y
Garay.
22.—
¿Cuándo fue aprobado el Opus Dei como Pía Unión?
El Opus Dei fue aprobado como Pía
Unión, por el Obispo de Madrid—Alcalá, el día 19 de marzo de 1941, fiesta de
San José.
23.—
¿Por qué pasó tanto tiempo desde la fundación de la Obra, hasta que fue
aprobada como Pía Unión?
Pasó tanto tiempo desde la fundación
de la Obra, hasta que fue aprobada como Pía Unión, porque la realidad del Opus
Dei no encajaba en el Código de Derecho Canónico entonces vigente.
Nuestro
Padre, fiel a la Voluntad divina, esperaba que llegase una oportunidad
providencial, para darle el cauce jurídico adecuado, consciente de que el
camino no sería fácil. Mientras tanto, la Obra se desarrollaba con la gracia de
Dios y la heroica correspondencia de nuestro Fundador. En el año 1941 —había
comenzado la incomprensión de los buenos—,
nuestro Padre, a instancias del Obispo de Madrid, decidió aceptar la aprobación
como Pía Unión, tomando las oportunas cautelas para que este paso no
perjudicara, más tarde, la forma jurídica definitiva. Con este fin, pidió al
Obispo que, al aprobar la Obra, no la erigiera canónicamente: y así lo hizo el
Obispo.
24.—
¿Cuándo tuvo su comienzo la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?
La Sociedad Sacerdotal de la Santa
Cruz, por inspiración divina, tuvo su comienzo, en Madrid, el día 14 de febrero
de 1943.
25.—
¿Cuándo recibió la Obra el nihil obstat
de la Santa Sede, para que pudiera ser erigida canónicamente, como Sociedad de
derecho diocesano?
La Obra recibió el nihil obstat de la Santa Sede, para que
pudiera ser erigida canónicamente, como Sociedad de derecho diocesano, el día
11 de octubre de 1943, que entonces era la fiesta de la Maternidad de la
Santísima Virgen.
26.—
¿Cuándo fue erigida canónicamente la Obra?
La Obra fue erigida canónicamente, en
Madrid, el día 8 de diciembre de 1943, fiesta de la Inmaculada Concepción.
Nuestro
Padre decidió aceptar en esa ocasión la erección canónica de la Obra, porque
—entre otros motivos — era el único medio para que se resolviera adecuadamente,
por el momento, la incardinación de los sacerdotes al Opus Dei, al mismo tiempo
que se salvaguardaba explícitamente la naturaleza secular y laical de nuestro
trabajo; y porque parecía que así se podría más fácilmente resistir la
persecución, promovida por algunos católicos y no católicos, que desde hacía
años arreciaba, y que puso de relieve la heroica caridad de nuestro Padre en
medio de incontables sufrimientos, llevados siempre con paz, con alegría y con
una profunda humildad.
27.—
¿Cuándo recibió el Opus Dei el Decretum
laudis?
El Opus Dei recibió el Decretum laudis el día 24 de febrero de
1947, entonces fiesta de San Matías; y pasó a ser un Instituto Secular de
derecho pontificio.
Fue,
por tanto, aprobado por la Santa Sede con arreglo a la ley peculiar contenida
en la Constitución Apostólica Provida
Mater Ecclesia, promulgada por el Santo Padre Pío XII, en la fiesta de la
Purificación de Nuestra Señora, el día 2 de febrero de 1947.
Antes,
la Obra había recibido de la Santa Sede, en 1946, un documento de alabanza de
los fines. También se habían concedido a la Obra bienes espirituales, con el
Breve Apostólico Cum Societatis, de
1946, y con el Breve Apostólico Mirifice
de Ecclesia, de 1947.
28.—
¿Cuándo recibió la Obra la aprobación definitiva de la Santa Sede?
La Obra recibió la aprobación
definitiva de la Santa Sede el día 16 de junio de 1950, fiesta del Sagrado
Corazón de Jesús, por medio del Decreto Primum
inter.
29.—
¿Qué representó para la Obra la Constitución Apostólica Provida Mater Ecclesia?
La Constitución Apostólica Provida Mater Ecelesia proporcionó unas
cuantas ventajas, pues se consiguió una aprobación canónica; a la vez, trajo
graves inconvenientes, al no responder ese cauce legal a las exigencias de la
naturaleza de la Obra.
Esa
Constitución sirvió para que la Santa Sede, al aprobar los Estatutos del Opus
Dei, reconociera que los fieles de la Obra no eran religiosos y que, por tanto,
no se les podía aplicar el derecho de los religiosos; pero, al mismo tiempo, se
debía seguir dependiendo de la Sagrada Congregación de Religiosos y obligaron a
introducir, en los Estatutos del Opus Dei, determinados requisitos y
expresiones terminológicas, exigidas por las normas internas de esa
Congregación, que eran radicalmente opuestos a la esencia y a la naturaleza
propias de la Obra. Nuestro Fundador no tuvo más remedio que conceder, sin ceder, con ánimo de recuperar;
pero consiguió que, junto a esas incongruencias, se afirmara de manera precisa
la verdadera substancia de la
vocación propia de los fieles del Opus Dei.
En
ese documento pontificio confluyeron dos corrientes teológicas y jurídicas.
Una, que tendía a dar a los nuevos institutos el estado de perfección, y a configurarlo con la profesión de los
consejos evangélicos, que ahora ha cristalizado en lo que se llama vida consagrada; y otra, que obedecía al
fenómeno jurídico y teológico del Opus Dei, que afirmaba —sin pretender ni
desear ningún estado de perfección —
el contenido teológico, ascético y apostólico de la secularidad, sin ningún cambio de estado en las personas. Muy poco
pudo conseguir nuestro Fundador, y se llegó a un resultado de compromiso, con
el que la Obra quedaba metida en unos moldes que no le correspondían.
30.—
¿Cuál era la forma jurídica que nuestro Fundador deseaba para la Obra?
La forma jurídica que, desde los
primerísimos años, nuestro Fundador deseaba para la Obra, era la de una
estructura secular de jurisdicción personal.
Con
esta configuración jurídica definitiva, no ha cambiado en nada ni el espíritu,
ni la manera específica de los apostolados del Opus Dei, etc., y la Obra permanece
dentro del derecho común, sin privilegios y tal como nuestro Fundador, movido
por Dios, deseaba y dejó claramente definido en todos sus aspectos, muchos años
antes de que el Señor lo llamara al Cielo.
31.—
¿Cuándo fue erigida la Obra en Prelatura personal?
La Obra fue erigida en Prelatura
personal el día 28 de noviembre de 1982, mediante la Constitución Apostólica Ut sit del Santo Padre Juan Pablo II.
Para
llegar a esta situación definitiva, en el Opus Dei se ha rezado diariamente
durante más de cincuenta años, y nuestro Fundador ofreció al Señor incluso el
sacrificio de no verla realizada aquí en la tierra. Dios quiso que esta
solución tan esperada fuera concedida en la época de don Álvaro, primer sucesor
de nuestro Padre.
Quien
vea ahora, a la vuelta de tantos años, cómo se ha recorrido el camino jurídico
—porque no había ninguno hecho que fuera adecuado para la naturaleza y para el
espíritu del Opus Dei—, si conoce además lo más elemental de la historia de la
Obra, se pasmará al considerar la claridad y la firmeza con que, andando por
esos atajos hasta encontrar el verdadero cauce, siempre nuestro Padre supo
afirmar en cada caso la manera de ser
que Nuestro Señor ha señalado a su Obra; y siempre pudo así dar fuertes pasos
adelante, confirmando el querer de Dios, mientras se preparaba el camino
apropiado: la solución jurídica definitiva. Nunca debe cesar entre los fieles
de la Prelatura el agradecimiento al Señor, que guió a nuestro Padre y lo llenó
de luces y de fortaleza para hacer la Obra de Dios.
Art. 5.
Patronos y obras
32.—
¿Qué Patronos principales tiene el Opus Dei?
El Opus Dei tiene por Patronos
principales a la Virgen Santísima, a la que como Madre de la Obra venera, y a
San José, esposo virginal de María.
A
la Virgen y a San José está encomendada la Obra entera.
33.—
¿A qué otros Patronos se encomiendan los fieles de la Prelatura?
Los fieles de la Prelatura se
encomiendan también al patrocinio de los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y
San Rafael, y de los Apóstoles San Pedro, San Pablo y San Juan.
A
los Santos Arcángeles y Apóstoles se encomiendan con especial devoción cada una
de las direcciones concretas de apostolado de los fieles del Opus Dei.
34.—
¿Qué labor apostólica se encomienda al patrocinio de San Miguel y de San Pedro?
Al patrocinio de San Miguel y de San
Pedro se encomienda la formación de los Numerarios y de los Agregados del Opus
Dei.
Esta
labor, con la que se procura sostener y mejorar el espíritu de los Numerarios y
Agregados, se llama obra de San Miguel.
35.—
¿Qué labor apostólica se encomienda al patrocinio de San Gabriel y de San
Pablo?
Al patrocinio de San Gabriel y de San
Pablo se encomienda la formación de los Supernumerarios y el apostolado que los
Supernumerarios desarrollan.
Esta
labor, con la que se conserva y mejora el espíritu de los Supernumerarios y sus
actividades apostólicas, se llama obra de San Gabriel.
36.—
¿Qué labor apostólica se encomienda al patrocinio de San Rafael y de San Juan?
Al patrocinio de San Rafael y de San
Juan se encomienda el apostolado de los miembros del Opus Dei con la juventud.
Esta
labor se llama obra de San Rafael.
37.—
¿Hay también otros santos Intercesores, a los que se encomiendan algunas
necesidades apostólicas concretas del Opus Dei o de sus miembros?
Hay también otros santos Intercesores,
a los que se encomiendan algunas necesidades apostólicas concretas del Opus Dei
o de sus miembros: San Pío X, el Santo Cura de Ars —San Juan Bautista María
Vianney—, Santo Tomás Moro, San Nicolás de Bari y Santa Catalina de Siena.
A
la intercesión de San Pío X, del Santo Cura de Ars y de Santo Tomás Moro, se
encomiendan respectivamente las relaciones de la Obra y de sus miembros con la
Santa Sede, con los Reverendísimos Ordinarios de los lugares y con las
autoridades civiles.
A
la intercesión de San Nicolás de Bar¡, se encomienda la solución de las
necesidades económicas que se presentan para emprender, sostener y desarrollar
los apostolados que realizan los miembros de la Obra.
A
la intercesión de Santa Catalina de Siena, que amó con obras y con la verdad a
la Iglesia de Dios y al Romano Pontífice, se encomienda el apostolado de la
opinión pública, que los fieles de la Prelatura desarrollan en todo el mundo: y
se le pide que les confirme en el espíritu de sinceridad, sencillez y verdad,
que es tan propio de la Obra.
CAPITULO II
FIELES Y COOPERADORES
DE LA PRELATURA
Art. 1.
Fieles
38.—
¿Hay diversidad de fieles en el Opus
Dei?
En el Opus Dei hay fieles Numerarios,
Agregados y Supernumerarios, pero no forman clases distintas.
La vocación, la misión apostólica, el
espíritu y las prácticas ascéticas son los mismos para todos, y todos están
bajo la potestad del Prelado, en lo que se refiere a la misión del Opus Dei.
Esta
diversidad de fieles responde a un querer de Dios y obedece a la disponibilidad
objetiva y habitual de cada uno para el desempeño de tareas de formación y de
determinadas iniciativas apostólicas; disponibilidad que se deriva de las
diversas y permanentes circunstancias personales, familiares o profesionales.
Por tanto, esa diversidad no implica una mayor o menor obligación de tender a
la santidad, ni un grado distinto de pertenencia a la Prelatura.
En
efecto, la vocación a la Obra es la misma para todos, y todos se comprometen a
buscar la santidad, a través del trabajo profesional ordinario y del
cumplimiento de sus deberes de estado, con una respuesta plena a su vocación
divina y a su misión específica; plenitud de respuesta que no está
necesariamente unida a la posibilidad de ocuparse de determinadas actividades
apostólicas o de formación.
39.—
¿A qué fieles del Opus Dei se llama Numerarios o Numerarias?
Se llama Numerarios o Numerarias a
aquellos fieles de la Prelatura que han recibido de Dios el don del celibato
apostólico y tienen plena disponibilidad para ocuparse de las peculiares
labores apostólicas del Opus Dei.
Ordinariamente
pueden vivir en Centros de la Obra, para atender esas tareas o la formación de
los demás fieles de la Prelatura. Los Numerarios trabajan en profesiones
intelectuales, lo mismo que pueden hacer las Numerarias; las Numerarias tienen
además, como tarea propia, las Administraciones de los Centros de la Prelatura,
que nuestro Padre consideraba como el apostolado
de los apostolados.
40.—
¿Todos los Numerarios del Opus Dei tienen la misma función dentro de la Obra?
Todos los Numerarios del Opus Dei
tienen la misma función dentro de la Obra, pero a algunos se les encomiendan
como trabajo profesional determinadas tareas de formación y pueden ser
nombrados Inscritos.
De
entre los Inscritos de las diversas Regiones son nombrados los Congresistas o
Electores, que participan en los Congresos Generales. Los Electores varones
tienen además voz activa —y, si son sacerdotes, también pasiva— en la elección
del Prelado.
41.—
¿A qué Numerarias se llama Numerarias Auxiliares?
Se llama Numerarias Auxiliares a las
que, con idéntica disponibilidad que las demás Numerarias, se dedican principalmente
a labores manuales o a trabajos domésticos en las sedes de los Centros de la
Prelatura.
Las
Numerarias Auxiliares asumen voluntariamente esas tareas como su trabajo
profesional, y colaboran con las demás Numerarias en todos los apostolados,
según lo requiera el bien de las almas.
42.—
¿A qué fieles del Opus Dei se llama Agregados o Agregadas?
Se llama Agregados o Agregadas a
aquellos fieles de la Prelatura que han recibido de Dios el don del celibato
apostólico y pueden ocuparse de las peculiares tareas apostólicas del Opus Dei,
con la disponibilidad que permitan sus circunstancias.
Estas
permanentes circunstancias personales, familiares o profesionales
ordinariamente les llevan a vivir con la propia familia.
43.—
¿A qué fieles del Opus Dei se llama Supernumerarios o Supernumerarias?
Se llama Supernumerarios o
Supernumerarias a aquellos fieles de la Prelatura que, sin compromiso de
celibato, pueden ocuparse de las peculiares labores apostólicas del Opus Dei
con la disponibilidad que permiten sus circunstancias familiares.
Los
Supernumerarios pueden ser solteros, casados o viudos. Los casados convierten
también en camino de santificación y de apostolado la vida matrimonial y las
correspondientes ocupaciones familiares.
Art. 2. Cooperadores
44.—
¿A quiénes se llama Cooperadores del Opus Dei?
Se llama Cooperadores a aquellas
personas que, sin ser miembros del Opus Dei, ayudan a los apostolados de la
Obra de diversas maneras.
Los
Cooperadores constituyen una asociación propia e inseparable del Opus Dei.
Cuando parezca oportuno, esta asociación se puede constituir formalmente en
cada país, de acuerdo con la correspondiente legislación, para disponer de un
instrumento jurídico adecuado en la labor que se realiza con Cooperadores.
45.—
¿Cuántas clases de Cooperadores hay?
Hay tres clases de Cooperadores: los
Cooperadores activos, los llamados sencillamente Cooperadores y los
Cooperadores no católicos —incluso no cristianos— o católicos alejados de la
Iglesia.
Los
Cooperadores activos colaboran con su oración, con su limosna y con su trabajo,
en las obras apostólicas que les aconsejen los Directores. Los llamados
sencillamente Cooperadores ayudan a la Obra con su oración y con sus limosnas.
Los Cooperadores no católicos contribuyen, al menos, con sus limosnas o con su
trabajo.
Todos
los Cooperadores participan, en la medida de sus personales disposiciones, de
los bienes espirituales de la Obra. Por otra parte, los fieles de la Prelatura,
con su oración, con su sacrificio y con su trato, se esfuerzan por conseguir de
la misericordia divina la luz de la fe para los Cooperadores no católicos, con
el máximo respeto de la libertad de las conciencias.
46.—
Las comunidades religiosas, ¿pueden ser admitidas entre los Cooperadores del
Opus Dei?
Las comunidades religiosas pueden ser
admitidas entre los Cooperadores del Opus Dei, cuando ayudan a los apostolados
de la Obra con su oración y — si es posible — también con su trabajo material.
Así
se les da una muestra más del cariño y de la veneración que el Opus Dei tiene
por el estado religioso y, a la vez, una prueba de nuestro agradecimiento; y
participan de los bienes espirituales que la Santa Sede ha concedido a la Obra.
CAPITULO III
ADMISIÓN E INCORPORACIÓN
Art. 1.
Admisión
47.—
¿Cómo se realiza la adscripción de los Numerarios, Agregados y Supernumerarios
al Opus Dei?
La adscripción al Opus Dei se realiza
por la Admisión, por la Oblación y por la Fidelidad.
Se
solicita la admisión, por carta dirigida al Padre —los Supernumerarios, al
Vicario Regional— y pasados por lo menos seis meses se concede la Admisión al
interesado o se le aconseja que renuncie. El hecho de que para solicitar la
admisión como Numerario o Agregado se escriba al Padre, y para solicitarla como
Supernumerario se escriba al Vicario Regional, no significa en absoluto una
distinción —que no existe, como ya se ha explicado— de vocación, de grado de
pertenencia a la Obra, etc. Responde, simplemente, a una razón práctica de
distribución de trabajos y competencias.
Trascurrido,
por lo menos, un año desde la Admisión, puede concedérsele que se incorpore al
Opus Dei temporalmente, por la Oblación.
Pasados
al menos otros cinco años desde la Oblación, le podrá ser concedido que se
incorpore definitivamente, por la Fidelidad.
48.—
¿Quién concede la Admisión en la Obra?
Concede la Admisión en la Obra el
Vicario Regional, con el voto consultivo de la Comisión o de la Asesoría
Regional, según se trate de un varón o de una mujer.
49.—
¿Qué condiciones son necesarias para que se pueda conceder la Admisión?
Para que se pueda conceder la
Admisión, el interesado debe:
1) tener uso de razón y haber cumplido
diecisiete años;
2) haberse ejercitado antes de la
Admisión, al menos durante seis meses, en las Normas de vida y en el apostolado
peculiar del Opus Dei, bajo la guía de los Directores.
Se
requiere, por tanto, que el interesado posea las cualidades indispensables para
cumplir las obligaciones que comporta la vocación al Opus Dei, y que se
esfuerce en buscar la santidad personal, según el espíritu y la ascética
propios de la Obra.
50.—
¿Qué otras condiciones son necesarias para ser admitido?
Para ser admitido, el interesado ha de
desearlo con plena libertad; ha de conocer las obligaciones que la Admisión
lleva consigo; y ha de ser capaz de sustentarse.
El
interesado debe confirmar su plena libertad con un querer seguro, consciente y
responsable. Especialmente, se ha de dar cuenta de que la vocación a la Obra
exige una vida de trabajo continuo, porque toda la espiritualidad del Opus Dei
gira alrededor del trabajo profesional, ejercido en medio del mundo, con el que
cada fiel debe sostenerse económicamente y ayudar a las labores apostólicas.
Además,
debe entender expresamente, como un
rasgo fundamental del espíritu del Opus Dei, que la adscripción a la Obra no
supone un cambio de estado, ni comporta la llamada vida consagrada; que los fieles del Opus Dei no son religiosos ni
pueden ser equiparados a los religiosos desde ningún punto de vista.
51.—
Entonces, ¿qué edad ha de tener el interesado, para que se tome en
consideración su petición de admisión en la Obra?
Para que se tome en consideración la
petición de admisión, el interesado ha de tener ya cumplidos los dieciséis años
y medio.
Quienes,
a partir de los catorce años y medio, deseen pedir la admisión, sólo podrán
solicitarla como aspirantes mediante carta dirigida al Vicario Regional, sin que
se origine ningún deber jurídico. Al cumplir los dieciséis años y medio, si
perseveran en su propósito y el Consejo local correspondiente lo autoriza,
escribirán una carta —al Padre, los que deseen ser Numerarios o Agregados; al
Consiliario, los que deseen ser Supernumerarios—, pidiendo la admisión en la
Obra.
52.—
¿Qué obligación lleva consigo la Admisión en la Obra?
La Admisión en la obra lleva consigo
la obligación de procurar vivir las virtudes cristianas y de ejercer el
apostolado, de acuerdo con el espíritu del Opus Dei.
Quien
hace la Admisión manifiesta el deseo de entregarse completamente en la Obra, al
servicio de la Santa Iglesia y de la humanidad entera.
Art. 2.
Incorporación
53.—
¿Cómo se realiza la incorporación al Opus Dei, temporal o para siempre?
La incorporación al Opus Dei, temporal
o para siempre, se realiza, respectivamente, por la Oblación o por la
Fidelidad, que llevan consigo la creación de un vínculo entre la Prelatura y la
persona interesada.
54.—
¿Cómo se adquiere el vínculo propio de la Oblación o de la Fidelidad, entre la
Prelatura y la persona interesada?
El vínculo propio de la Oblación o de
la Fidelidad, se adquiere mediante una declaración formal, de carácter
contractual, por la que la Obra y la persona interesada se obligan a sus
respectivos derechos y deberes.
55.—
¿Qué expresa el vinculo que se adquiere con la incorporación?
El vínculo que se adquiere con la
incorporación expresa el compromiso de
amor, firme y estable, por el que cada uno empeña su honradez y fidelidad
humana y cristiana en la respuesta a su vocación divina a la Obra.
56.—
Entonces, ¿la incorporación a la Obra no comporta la emisión de ningún voto?
La incorporación a la Obra no comporta
la emisión de ningún voto.
El
Opus Dei pide a sus miembros la práctica de las virtudes cristianas, para
buscar la santidad y ejercitar el apostolado en medio del mundo, sin apartar a
nadie de su estado.
Los
votos —que emiten los religiosos y las personas que viven la llamada secularidad consagrada— comportan un
vínculo sagrado, que merece todo respeto y veneración, pero que no existe en la
Obra y no responde a la vocación divina al Opus Dei.
57.—
¿Qué condiciones son necesarias por parte de la persona para la validez de la
incorporación al Opus Del?
Las condiciones necesarias por parte
de la persona para la validez de la incorporación al Opus Dei son: que tenga
uso de razón y haya cumplido al menos los dieciocho años; y que conozca y
acepte libremente las obligaciones que asume.
Se
entiende que, al aceptar esas obligaciones, se compromete a vivirlas según el
espíritu, las Normas y las Costumbres del Opus Dei.
58.—
¿Qué clase de intención es suficiente para que la incorporación sea válida?
Para que la incorporación sea válida,
es suficiente la intención virtual de asumir las obligaciones correspondientes,
aunque no haya una advertencia actual en el momento de la incorporación.
59.—
¿Es válida la incorporación, si se hace con un conocimiento implícito de las
obligaciones que se adquieren?
Es válida la incorporación si se hace
con un conocimiento implícito, como el de quien —siendo hábil y capaz — quiere
adquirir, con un contrato, las obligaciones que están objetivamente incluidas
en ese contrato.
60.—
¿Qué circunstancias podrían quitar la libertad al incorporarse a la Obra?
Podrían quitar la libertad al
incorporarse a la Obra, y por tanto hacer nula la incorporación, el miedo y la
violencia.
Es
prácticamente imposible el miedo o la violencia, porque la Obra exige a sus miembros
la libre voluntariedad de perseverar, y porque a cada uno le da la gana corresponder a la llamada de Dios, que es la razón
más sobrenatural; y porque así se le pregunta expresamente al interesado antes
de hacer la declaración contractual.
61.—
¿Quién concede la Oblación?
Concede la Oblación el Vicario
Regional, con el voto deliberativo de la Comisión —o de la Asesoría Regional,
para las mujeres— y oído el Consejo local. Se renueva anualmente el día 19 de
marzo, solemnidad de San José.
Todos
han de manifestar en el mismo día 19 de marzo al Director de su Centro —de
palabra o, si están aislados, por escrito— si han renovado la Oblación.
62.—
Para renovar la Oblación, ¿se requiere el permiso del Vicario Regional?
Para renovar la Oblación se requiere
el permiso del Vicario Regional; si no hay advertencia explícita en contrario,
se entiende siempre que existe este permiso.
La
renovación de la Oblación hecha con permiso presunto puede, sin embargo, ser
declarada nula por el Vicario Regional, con arreglo a los Estatutos, siempre
que se descubra la existencia de una causa anterior a la renovación, que la
invalide.
63.—
¿Quién concede la Fidelidad?
Concede la Fidelidad el Vicario
Regional con el voto deliberativo de la Comisión —o de la Asesoría, para las
mujeres—, oído el Consejo local, y con la confirmación del Padre.
64.—
¿Los miembros del Opus Dei que han hecho ya la Fidelidad, necesitan renovarla
alguna vez?
Los miembros del Opus Dei que han
hecho ya la Fidelidad, no tienen necesidad de renovarla; sin embargo, por
devoción, acostumbran a hacerlo frecuentemente, y en especial el día de San
José.
65.—
¿A qué se obligan los fieles que se incorporan al Opus Dei?
Los fieles que se incorporan al Opus
Dei se obligan a permanecer bajo la jurisdicción del Prelado y de las demás
autoridades competentes de la Prelatura, y a cumplir todos los deberes que
lleva consigo la condición de Numerario, de Agregado o de Supernumerario.
Ese
compromiso obliga a los miembros de la Prelatura a luchar para vivir plenamente
el espíritu de la Obra, en su respuesta a la llamada a la santidad y al
apostolado que tienen en cuanto cristianos; y comporta unas obligaciones
específicas, que nacen del vínculo con la Prelatura, y que determinan y
concretan los medios y modos queridos por Dios para los miembros de la Obra en
esa búsqueda de la santidad y en el apostolado.
66.—
¿Y a qué se obliga el Opus Dei con los fieles que se incorporan a la Prelatura?
Con los fieles que se incorporan a la
Prelatura, el Opus Dei se obliga a facilitarles una asidua formación y una
peculiar atención sacerdotal; y a cumplir las demás obligaciones que se
establecen en los Estatutos de la Prelatura.
67.—
¿Qué obligaciones especiales lleva consigo la Fidelidad?
La Fidelidad lleva consigo las
siguientes obligaciones especiales:
1) impedir con especial empeño todo
cuanto pueda perjudicar la unidad de la Obra;
2) evitar y rechazar cualquier
murmuración contra los Directores;
3) poner aún mayor esmero en ser fieles,
en su actividad, a la doctrina de la Iglesia y al espíritu de la Obra.
Para
conservar la fuerte unidad —espiritual, moral y jurídica— de la Obra, y para
evitar cualquier murmuración contra los Directores, los fieles del Opus Dei no
olvidan que, cuando sea necesario, deberán ayudarles con la corrección
fraterna, sin admitir críticas de ningún género en su interior.
Para
extremar la fidelidad a la doctrina de la Iglesia y al espíritu de la Obra, los
fieles del Opus Dei, en su actividad libre y personalmente responsable, tienen
siempre presente la necesidad de formar bien la propia conciencia. Y, con este
fin, como cualquier fiel católico, pedirán consejo cuando sea menester, de
acuerdo con las normas de la moral cristiana. Concretamente, al pedir consejo,
los miembros de la Obra conservarán rigurosamente el secreto natural, el
comisorio, el profesional y cualquier otro tipo de secreto cualificado. Han de
recordar siempre la completa libertad y la responsabilidad personal sobre el
modo de aplicar los criterios doctrinales a cada caso concreto, sin pretender
descargar la propia responsabilidad en la persona que eventualmente les haya
ayudado a formarse una conciencia recta.
CAPITULO IV
SALIDA DE LA OBRA
68.—
¿De qué modo conduce el espíritu del Opus Dei a la perseverancia de sus
miembros?
El espíritu del Opus Dei conduce a que
la perseverancia de sus miembros sea, en todo momento, la consecuencia del
deseo constante de servir libremente al Señor y de buscar la santidad propia y
la ajena.
De
este modo, cada uno siente la responsabilidad de que si persevera en la Obra es
porque ejercita su propia libertad —in
libertatem gloriae filiorum Dei—, sin que sea posible ninguna coacción.
Por
eso, si algún miembro desistiera de perseverar, se le ayudaría con todo cariño
para que reaccionara; si, a pesar de esa ayuda, abandona la vocación, se le
procura atender espiritualmente y, si lo desea, se le puede nombrar Cooperador.
Otra
consecuencia de este espíritu es no dejar que se pierda para el apostolado y,
en lo posible, para la vocación, ningún alma que se acerque a la Obra.
69.—
¿Pueden dejar la Obra los miembros que todavía no han hecho la Oblación?
Los miembros que todavía no han hecho la
Oblación pueden, en cualquier momento, dejar la Obra; y el Prelado o el Vicario
Regional pueden también disponer la salida de esos miembros, si no los
encuentran con las aptitudes oportunas.
70.—
¿Qué conviene hacer si, antes de su incorporación a la Prelatura, se ve que una
persona no debe seguir como Numerario o Agregado?
Si, antes de su incorporación, se ve
que una persona no debe seguir como Numerario o Agregado, pero tiene vocación a
la Obra, puede quedar como Supernumerario.
71.—
¿Pueden dejar libremente la Obra los fieles incorporados a la Prelatura?
Los fieles incorporados a la Prelatura
pueden libremente abandonar la Obra, una vez pasado el tiempo para el cual
hicieron la Oblación.
En
cambio, si desean salir voluntariamente antes de cumplirse este plazo, o
después de haber hecho la Fidelidad, necesitan dispensa que sólo puede conceder
el Prelado.
La
Santa Sede ha establecido que, para que no se lesione ningún derecho,
exclusivamente el Prelado del Opus Dei tiene potestad para conceder esta
dispensa, que comporta la resolución del contrato que le unía a la Prelatura.
72.—
¿Puede la Autoridad del Opus Dei determinar directamente la salida de un fiel
incorporado a la Prelatura?
En algunos casos, la Autoridad del
Opus Dei puede determinar directamente la salida de un fiel incorporado a la
Prelatura; concretamente, denegándole el permiso para renovar la Oblación; o,
en otros casos, decidiendo, según derecho, su salida de la Obra.
Puede
denegar el permiso para renovar la Oblación, por justas causas, el Vicario
Regional. Por causas graves, el Padre, o el Consiliario en su circunscripción
—con voto deliberativo de su propio Consejo o de la Asesoría respectiva—,
pueden decidir, según derecho, que un miembro salga de la Prelatura antes de cumplirse
el plazo para el que hizo su Oblación o después de haber hecho la Fidelidad.
Causa
suficientemente grave para decidir la salida de un miembro que esté incorporado
al Opus Dei, es la falta del espíritu propio de la Obra, que constituya motivo
de escándalo para los demás, o cometer faltas externas y graves, de la misma
especie o de especies diversas, contra la legítima autoridad de la Iglesia,
contra la moral cristiana o contra el espíritu de la Obra; y que, después de
dos advertencias formales, no se corrija. Si es necesario decidir la salida de
un miembro de la Obra, se hace con la máxima caridad; pero antes se le aconseja
que pida espontáneamente la oportuna dispensa.
73.—
¿Qué efectos jurídicos produce la salida legítima del Opus Dei?
La salida legítima del Opus Dei lleva
consigo la cesación del vínculo que se estableció entre la Prelatura y la
persona interesada; y, por tanto, también de los derechos y deberes
correspondientes.
74.—
¿En qué situación queda un miembro incorporado a la Obra que abandonase su
vocación, sin haber obtenido previamente la dispensa necesaria?
Según la moral cristiana, el miembro
incorporado a la Obra que abandonase su vocación, sin haber obtenido la
dispensa necesaria, pecaría mortalmente, como cualquier persona que incumpliera
un compromiso en materia grave.
75.—
Si un fiel sale de la Obra, ¿tiene derecho a pedir alguna compensación
económica?
Si un fiel sale de la Obra no tiene
derecho a pedir compensación económica alguna por los servicios que en la Obra haya
prestado, ni por las donaciones o limosnas que haya hecho.
76.—
¿Cómo se han de comportar los miembros del Opus Dei con los que no siguen
adelante en su vocación?
Los miembros del Opus Dei procurarán
que no se alejen de Dios, ni del calor de la Obra, los que no siguen adelante
en su vocación.
Si
se ha de evitar que nadie que se acerque a la Obra se separe de la labor
apostólica, con mayor razón se intentará que no se alejen quienes, con rectitud
de intención y deseo de servir a Dios, pidieron la admisión.
PARTE
II
EL
PRESBITERIO DE LA PRELATURA
Y
LA SOCIEDAD SACERDOTAL
DE
LA SANTA CRUZ
CAPITULO I
EL PRESBITERIO DE LA PRELATURA
77.—
¿Quiénes forman el presbiterio del Opus Dei?
El presbiterio del Opus Dei está formado,
exclusivamente, por los sacerdotes incardinados en la Prelatura: Numerarios y
Coadjutores o sacerdotes Agregados del Opus Dei.
78.—
Los Numerarios y Agregados que son ordenados sacerdotes, ¿con qué fin reciben
la ordenación?
Los Numerarios y Agregados que son
ordenados sacerdotes reciben la ordenación para servir a la Obra y a todas las
almas.
A
través de las tareas específicas del sacerdocio ministerial, atienden
primordialmente a los demás fieles de la Prelatura, a los socios de la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz y las labores apostólicas del Opus Dei que se les
confían.
79.—
¿Qué condición tienen los sacerdotes incardinados en la Prelatura?
Los sacerdotes incardinados en la
Prelatura son, por vocación y según el derecho, sacerdotes seculares.
80.—
¿Quién da las dimisorias para ordenar a los Numerarios y Agregados del Opus
Dei?
Las dimisorias para ordenar a los
Numerarios y Agregados del Opus Dei las da el Padre, como Prelado Ordinario de
la Prelatura, cuando no es el mismo Padre quien los ordena.
81.—
¿Quién confiere la misión canónica a los sacerdotes Numerarios y Agregados de
la Prelatura?
La misión canónica a los sacerdotes
Numerarios y Agregados de la Prelatura la confiere siempre el Prelado, por sí
mismo o por los respectivos Vicarios de las circunscripciones.
Con
la misión canónica se les conceden facultades para celebrar Misa, para predicar
y para oír confesiones. El Prelado o sus Vicarios pueden también conceder la
facultad de oír confesiones a otros presbíteros no pertenecientes al
presbiterio de la Prelatura.
Cualquier
sacerdote que reciba esas facultades puede confesar a todos los fieles de la
Prelatura y a los socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, según el
tenor de la misma concesión; y también a las personas que no pertenezcan a la
Prelatura pero que vivan en la sede de un Centro del Opus Dei, en cualquier
parte del mundo.
CAPITULO II
LA SOCIEDAD SACERDOTAL DE LA
SANTA CRUZ
82.—
¿Qué es la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?
La Sociedad Sacerdotal de la Santa
Cruz es una Asociación propia, intrínseca e inseparable de la Prelatura,
constituida por los clérigos incardinados al Opus Dei y por otros incardinados
en diferentes diócesis.
83.—
¿Quién es el Presidente General de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?
El Presidente General de la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz es el Prelado del Opus Dei.
84.—
¿Hay diversidad de socios en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?
En la Sociedad Sacerdotal de la Santa
Cruz hay socios Numerarios, Coadjutores, Agregados y Supernumerarios.
85.—
¿Quiénes pertenecen a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como Numerarios?
Pertenecen a la Sociedad Sacerdotal de
la Santa Cruz, como Numerarios, los Numerarios de la Prelatura del Opus Dei que
reciben las órdenes Sagradas.
86.—
¿Quiénes pertenecen a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como
Coadjutores?
Pertenecen a la Sociedad Sacerdotal de
la Santa Cruz, como Coadjutores, los Agregados de la Prelatura que reciben las
órdenes Sagradas.
Son
llamados también, sencillamente, sacerdotes Agregados del Opus Dei.
87.—
¿Cómo se hace la adscripción de los Numerarios y de los Agregados de la Prelatura
a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?
Los Numerarios y los Agregados de la
Prelatura, por el mismo hecho de su ordenación como diáconos, quedan adscritos
a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.
88.—
¿A qué socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz se llama Agregados?
Se llama Agregados de la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz a los clérigos incardinados en una diócesis, que
buscan la santidad en el ejercicio de su ministerio, viviendo el espíritu y la
praxis ascética del Opus Dei de modo semejante a los fieles Agregados de la
Prelatura.
El
espíritu del Opus Dei exige de estos socios Agregados: 1) el esfuerzo por
realizar con perfección los encargos pastorales que les haya encomendado su
propio Obispo; sabiendo que solamente al Obispo deben dar cuenta de tales
encargos; 2) el cumplimiento fiel de las Normas y Costumbres de la Obra; 3) el
propósito de poner especial empeño en ayudar espiritualmente a los demás
sacerdotes diocesanos, siendo entre ellos fermento de fraternidad.
89.—
¿A qué socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz se llama
Supernumerarios?
Se llama Supernumerarios de la
Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz a los clérigos incardinados en una
diócesis, que buscan la santidad en el ejercicio de su ministerio, viviendo el
espíritu y la praxis ascética del Opus Dei, de modo semejante a los fieles
Supernumerarios de la Prelatura.
90.—
¿Cómo se hace la adscripción de los Agregados y Supernumerarios de la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz?
La adscripción de los Agregados y
Supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz se hace por medio de
la Admisión, la Oblación y la Fidelidad, de modo análogo al de los Agregados y
Supernumerarios de la Prelatura.
Para
la salida de esos socios también se siguen, congrua
congruis referendo, las mismas disposiciones establecidas para los
Agregados y Supernumerarios de la Prelatura.
Los
alumnos de seminarios no pueden pertenecer a la Sociedad Sacerdotal de la Santa
Cruz hasta que hayan recibido el diaconado; antes pueden ser recibidos como
aspirantes.
91.—
¿Puede decirse que los Agregados y los Supernumerarios de la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz pertenecen al Opus Dei?
Aunque los Agregados y los Supernumerarios
de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz no están incardinados en la
Prelatura y, por tanto, no forman parte de su Presbiterio, sí puede decirse que
pertenecen al Opus Dei.
Esto
es así, porque la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz es una asociación
intrínseca e inseparable de la Prelatura; porque sus socios han recibido la
misma vocación divina —igual para todos en la Obra—, con el fin de buscar su
santificación en el ejercicio del trabajo ordinario —el ministerio sacerdotal—,
según el espíritu y la praxis ascética del Opus Dei.
92.—
Al ser admitidos estos sacerdotes en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz,
¿queda mermada o disminuida su condición diocesana o la sumisión que deben a su
Obispo?
Al ser admitidos estos sacerdotes en
la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, no sólo no queda mermada ni disminuida
su condición diocesana ni la sumisión que deben a su Obispo, sino que se
confirma y fortalece.
En
efecto, su vocación específica les lleva a buscar la santidad —como todos en el
Opus Dei— precisamente en el fiel cumplimiento de su trabajo, que para ellos es
el oficio o ministerio diocesano, y por eso se esfuerzan en venerar, amar y
obedecer a su Ordinario.
93.—
¿En qué se manifiesta el fortalecimiento de la condición diocesana de los
sacerdotes Agregados y Supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa
Cruz?
El fortalecimiento de la condición
diocesana de los sacerdotes Agregados y Supernumerarios de la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz, se manifiesta en la intensificación de su amor y
su servicio al propio Obispo y a sus hermanos sacerdotes diocesanos, fomentando
además entre todos la unidad y la fraternidad.
Concretamente,
procuran:
1)
promover con todas sus fuerzas, entre el clero, la santificación en el ejercicio
del ministerio sacerdotal;
2)
favorecer, con el ejemplo y con la palabra, el sentido de la más plena
disponibilidad de cada uno ante su propio Obispo;
3)
facilitar, a través de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, la formación
permanente de sus hermanos en el sacerdocio;
4)
fomentar la vida en común entre los sacerdotes diocesanos, en la medida que al
Ordinario del lugar le parezca oportuno.
94.—
¿Hay superiores eclesiásticos en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, para
los sacerdotes Agregados y Supernumerarios?
En la Sociedad Sacerdotal de la Santa
Cruz no hay superiores para los Agregados y Supernumerarios, sino personas que
se ocupan de ejercitar sólo las funciones de dirección espiritual.
Estas
funciones de dirección espiritual, propias de cualquier asociación sacerdotal,
no se refieren nunca al desempeño del ministerio eclesiástico, pues éste
depende exclusivamente de sus Obispos.
Para
que quedara patente esta realidad, nuestro Fundador estableció que, en el
ámbito de cada circunscripción, fuese el Director Espiritual de la Región —que
no es miembro de la Comisión Regional — quien se ocupase de modo inmediato de
la atención espiritual de los Agregados y Supernumerarios.
No
pueden surgir problemas de doble obediencia, porque: 1) no hay dos superiores,
ya que la dependencia de los sacerdotes diocesanos adscritos a la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz no es una dependencia de régimen, sino la derivada
de un vínculo exclusivamente asociativo: deben obedecer solamente a su propio Obispo;
2) no hay ninguna obediencia interna, sino solamente la disciplina normal en
cualquier tipo de asociación, que proviene de la obligación de cultivar y
guardar los propios reglamentos que, en este caso, se refieren exclusivamente a
la vida espiritual.
95.—
¿Cómo está organizada la atención espiritual de los sacerdotes Agregados y
Supernumerarios?
La atención espiritual, de los
sacerdotes Agregados y Supernumerarios, está organizada de modo que no interfiera
con el cumplimiento de sus deberes ministeriales.
La
Obra pone todos los medios para que estos sacerdotes no sólo conserven sino que
refuercen su dependencia de sus propios Ordinarios, y para que —según el
espíritu del Opus Dei— busquen la santidad en las tareas ministeriales que les
hayan encomendado sus Obispos.
El
espíritu de la Obra refuerza en ellos su condición sacerdotal secular y
diocesana, porque tiene como parte esencial la obligación de santificar y de
santificarse en el ejercicio del trabajo ordinario: en este caso, del
ministerio sacerdotal.
96.—
¿En qué dependen del Consejo local del Centro al que están adscritos?
Los sacerdotes Agregados y
Supernumerarios dependen del Consejo local en cuanto a la ayuda espiritual, que
les facilita el cumplimiento gustoso y sacrificado de sus deberes sacerdotales.
Además,
apenas la labor apostólica está suficientemente desarrollada en el lugar, se
nombran Celadores —que son siempre sacerdotes de la propia diócesis—, conocidos
por el Obispo, para que ayuden espiritualmente a los demás sacerdotes que se
adscriben a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.
También
cuando resulta posible, se nombran en cada diócesis un Admonitor y un Director
espiritual, con sus respectivos sustitutos, entre los sacerdotes Agregados que
están incardinados en la diócesis donde desempeñarán el encargo. Su misión es
sólo de ayuda espiritual a sus hermanos y de trato con el Obispo diocesano.
97.—
¿La Obra se ocupa de atender materialmente a los sacerdotes Agregados de la
Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?
La Obra se ocupa de atender
materialmente, en la enfermedad y en la vejez, a los sacerdotes Agregados de la
Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, además de la ayuda espiritual que les
presta.
Como
hace con los Numerarios y los Agregados de la Prelatura, la Obra también
atiende económicamente, cuando lo necesiten, a sus padres o a las personas de
sus familias que han cuidado de sus hogares, completando de este modo lo que la
diócesis ha de hacer con sus sacerdotes.
Esta
ayuda —espiritual y material— del Opus Dei evita también que estos sacerdotes
sientan el peso de la soledad y de la indiferencia, que podrían amargar los
corazones de quienes iniciaron llenos de ilusión su labor pastoral.
CAPITULO III
COLABORADORES
98.—
¿A quiénes se llama Cooperadores de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?
Se llama Cooperadores de la Sociedad
Sacerdotal de la Santa Cruz a los clérigos, incardinados en una diócesis, que
ayudan a la Prelatura con su oración, con sus limosnas y, si pueden, con su
ministerio sacerdotal, sin adscribirse como socios a la Sociedad Sacerdotal de
la Santa Cruz.
99.—
¿Hay también sacerdotes con Carta de Hermandad de la Prelatura?
Hay también sacerdotes, a los que el
Padre concede Carta de Hermandad de la Prelatura, por su amor al Opus Dei, por
su colaboración en los trabajos apostólicos que realizan los miembros de la
Obra y, principalmente, por el empeño que ponen en promover vocaciones para la
Prelatura y para la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.
100.—
¿Quiénes son los Asistentes Eclesiásticos?
Los Asistentes Eclesiásticos son
sacerdotes diocesanos que, sin formar parte ni de la Prelatura ni de la
Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, son designados por el Consiliario de la Región
para que colaboren con su ministerio espiritual, cuando parezca conveniente, en
uno o varios Grupos de Supernumerarios de la Prelatura.
101.—
¿Qué normas deben seguir los sacerdotes Cooperadores, los que tienen Carta de
Hermandad y los Asistentes Eclesiásticos?
Los sacerdotes Cooperadores, los que
tienen Carta de Hermandad y los Asistentes Eclesiásticos han de procurar ayudar
a la Obra con su oración y —cuando se lo pida el Consiliario Regional— con su
trabajo, sin descuidar mínimamente las obligaciones de su propio ministerio.
Concretamente,
estos sacerdotes procuran: 1) encomendar al Señor, asiduamente, la
santificación de los miembros de la Obra; 2) ayudar en la labor apostólica con
los Supernumerarios de la Prelatura, sean varones o mujeres, cuando les pida
esta ayuda el Consiliario Regional; 3) robustecer la unidad de los fieles de la
Prelatura con los Directores de la Obra; 4) fomentar la caridad y el espíritu
fraterno entre los miembros de la Obra; 5) secundar la dirección espiritual, tanto
la personal como la colectiva, que los miembros reciben en el Opus Dei; 6) y
proporcionar al Consiliario de la Región las informaciones y sugerencias que
juzguen oportunas, para el desarrollo de la labor apostólica.
PARTE
III
VIDA
EN EL OPUS DEI
CAPITULO I
ESPÍRITU
Art. 1.
Características específicas
102.—
¿Cuál es la fisonomía espiritual propia del Opus Dei?
La fisonomía espiritual propia del
Opus Dei se caracteriza por la perfecta unión del aspecto ascético con el
apostólico, que están armónicamente fundidos y compenetrados con el carácter
secular de la Obra y con la condición también secular de sus miembros.
103.—
¿En qué se manifiesta especialmente esta fisonomía espiritual en las
actividades de los fieles del Opus Dei?
Esta fisonomía espiritual se
manifiesta especialmente en la unidad de vida, sencilla y fuerte, de los fieles
del Opus Dei, que crea en sus almas la necesidad y como el instinto
sobrenatural de purificar todas las acciones, de elevarlas al orden de la
gracia, de santificarlas y de convertirlas en instrumento de apostolado.
104.—
¿Cómo se puede resumir el carácter peculiar del espíritu del Opus Dei?
El carácter peculiar del espíritu del
Opus Dei, se puede resumir diciendo que cada uno debe santificar los deberes de
su propio estado y los de su trabajo ordinario; santificarse, precisamente, en
su tarea profesional; y, a través de esa tarea, santificar a los demás.
105.—
¿Cuál es el fundamento de la vida espiritual de los fieles del Opus Dei?
El fundamento de la vida espiritual de
los fieles del Opus Dei es el sentido de su filiación divina en Cristo, que se
traduce en un deseo ardiente y sincero, tierno y profundo a la vez, de imitar a
Jesucristo, Hijo Unigénito del Padre, y de estar siempre en la presencia de Dios;
filiación que lleva a vivir vida de fe en la Providencia, y que facilita la
entrega serena y alegre a la divina Voluntad.
Los
rasgos que completan la fisonomía espiritual de los miembros del Opus Dei son: una
piedad doctrinal, alimentada con el estudio de la doctrina católica y con
ejercicios personales de oración, mortificación y penitencia; una tierna
devoción a la Virgen María, a San José, a los Santos Ángeles Custodios, a los
Patronos y a los santos Intercesores de la Obra, a la Iglesia y al Papa; la
unión afectiva y efectiva con el Padre; y una vida interior que lleva a servir
a todas las almas, con un auténtico respeto a la legítima libertad de los
demás. Después de la marcha de nuestro Padre al Cielo, también es un rasgo
peculiar de esta fisonomía la devoción profunda y filial a nuestro queridísimo
Fundador.
106.—
¿Qué lugar ocupa la Santa Misa, en la vida espiritual de los miembros del Opus
Dei?
La Santa Misa es el centro y la raíz
de la vida espiritual de los miembros del Opus Dei.
Conscientes,
por la fe, de estar ante la renovación incruenta de la Pasión y Muerte de
Cristo, y memorial de su infinito amor salvífico hacia todos los hombres,
diariamente los fieles de la Obra procuran participar —celebrar, los
sacerdotes; asistir, los seglares en el Santo Sacrificio de la Misa con la
mayor devoción posible.
§1. La
santificación del trabajo ordinario
107.—
¿Por qué, en el Opus Dei, se encarece con tanta insistencia la necesidad de
procurar la perfección en el trabajo y en las cosas pequeñas?
En el Opus Dei se encarece con tanta
insistencia la necesidad de procurar la perfección en el trabajo y en las cosas
pequeñas, porque la vocación a la Obra exige la búsqueda de la santidad a
través de las ocupaciones habituales de cada jornada.
Pocas
veces se presenta, en la vida, la ocasión de hacer grandes cosas por la Santa
Iglesia de Jesucristo; en cambio, es propio del espíritu de la Obra hacer
grandes, por el Amor, los pequeños servicios de cada día.
108.—
Entonces, ¿el Opus Dei exige que sus miembros trabajen profesionalmente?
El Opus Dei exige que sus miembros
trabajen profesionalmente, porque el trabajo, como ya se ha dicho, es para los
fieles de la Obra medio de santificación y de apostolado.
El
Opus Dei no interfiere para nada en el trabajo profesional de sus fieles, que
es una ocupación u oficio bien determinado y bien conocido por todos: munus publicum. La intensa formación
espiritual, doctrinal y apostólica, que la Obra da a sus miembros, tiene las
siguientes consecuencias:
1)
les ayuda a que procuren actuar siempre como católicos ejemplares, conforme a
las enseñanzas de la Iglesia;
2)
les facilita la visión sobrenatural en el cumplimiento de su misión apostólica,
pues saben que, al desempeñar sus obligaciones profesionales, sociales,
económicas, etc., deben procurar ante todo unirse a Cristo y llevar a Cristo a
los que con ellos trabajan y conviven;
3)
finalmente, les recuerda que en todas sus actividades han de buscar únicamente
la gloria de Dios.
109.—
¿Qué harán los fieles del Opus Dei, para trabajar con sentido sobrenatural?
Para trabajar con sentido
sobrenatural, los fieles del Opus Dei procurarán dar a la tarea profesional su
sentido cristiano más hondo y más pleno: ponerla en relación con la misión
redentora de Cristo.
110.—
¿Por qué se ha de buscar la perfección también humana en el trabajo?
Se ha de buscar la perfección también
humana en el trabajo porque, para santificarlo, hay que cumplir ineludiblemente
una primera condición: trabajar bien.
La
tarea profesional no puede ser nunca para los fieles del Opus Dei como un
simple pasatiempo, o un juego, que no se toma en serio, porque quieren
dedicársela a Dios, y a Dios no se le debe ofrecer lo defectuoso, lo que está
mal hecho.
111.—
¿Qué harán los miembros de la Obra, para trabajar con rectitud de intención?
Para trabajar con rectitud de
intención, los miembros de la Obra habrán de moverse siempre por motivos
nobles, elevados al orden sobrenatural.
Esta
rectitud de intención lleva necesariamente a cuidar los detalles pequeños; a no
desatender —con pretexto del trabajo— el cumplimiento del plan de vida, los
medios de formación, la vida en familia o los encargos apostólicos; a
aprovechar la tarea profesional —brillante o no — para hacer una honda labor de
apostolado.
112.—
Para un miembro del Opus Dei, ¿hay trabajos de mayor o de menor categoría
sobrenatural?
Para un miembro del Opus Dei no hay
trabajos de mayor o de menor categoría sobrenatural, porque cualquier ocupación
digna y noble en lo humano puede convertirse en un quehacer divino.
En
el servicio de Dios no hay tareas de poca calidad: todas son de mucha
importancia. La categoría sobrenatural del oficio depende de las disposiciones
espirituales del que lo ejercita, de la rectitud moral con que lo desempeña y
del amor de Dios con que lo realiza. Y así, cuando una madre de familia
gobierna su casa, hace una labor profesional admirable, que llena de paz, de
orden y de alegría su hogar, a la vez que cumple sus deberes de esposa y se
ocupa cristianamente de la educación de sus hijos.
113.—
¿Se prohíbe el ejercicio de alguna profesión a los fieles laicos del Opus Dei?
No se prohíbe el ejercicio de ninguna
profesión honrada a los fieles laicos del Opus Dei, que deben, por el
contrario, llevar a Dios todas las actividades humanas nobles.
Los
fieles laicos del Opus Dei pueden y deben trabajar en el comercio y en las
finanzas, si ésta es su vocación profesional, porque son cristianos corrientes
y ciudadanos iguales a los demás; y así santifican también y ponen al servicio
del Reino de Dios estas actividades, que algunos creen sin razón muy lejanas de
la santidad.
Además
actúan libérrimamente en la vida pública de su país los que se sienten llamados
a esa tarea; y desde esa profesión han de hacer apostolado. Sería error
gravísimo que quienes tienen la vocación profesional de servir a su país en la
vida pública la abandonaran, pues ahí se deben santificar cumpliendo sus
deberes y ejercitando sus derechos de ciudadanos corrientes —eso son—, con
libertad y responsabilidad personales.
§2. Lucha
ascética
114.—
¿Qué medios debe emplear, para su lucha ascética, el fiel del Opus Dei?
El fiel del Opus Dei, para su lucha
ascética, debe emplear los mismos medios que tenían ya los primeros cristianos:
los sacramentos, la oración, la mortificación, el trabajo y el empeño para
conocer la doctrina católica.
115.—
¿Por qué, además de la frecuencia de sacramentos, los fieles del Opus Dei
cultivan el espíritu de oración?
Además de la frecuencia de
sacramentos, los fieles del Opus Dei cultivan el espíritu de oración, porque el
Señor ha dicho que es necesario orar
siempre y no desfallecer, y porque la vocación a la Obra les exige ser
contemplativos en medio del mundo.
116.—
¿Por qué cultivan los fieles del Opus Dei el espíritu de mortificación y de
penitencia?
Los fieles del Opus Dei cultivan el espíritu
de mortificación y de penitencia, con un ascetismo sonriente, como medio para
unirse a la Cruz redentora.
Así,
la mortificación y la penitencia son medios de purificación y de verdadero y
sólido progreso espiritual; son demostración práctica del amor a Jesucristo, qui dilexit me et tradidit semetipsum pro me,
que nos amó y se entregó hasta la Cruz por cada uno de nosotros; y, finalmente,
son preparación para todo apostolado y medio para la perfecta ejecución de cada
apostolado.
El
espíritu de la Obra lleva a buscar y encontrar la mortificación especialmente
en las cosas ordinarias y corrientes: en el trabajo intenso, constante y
ordenado; en la perseverancia para acabar con perfección la labor comenzada; en
la puntualidad; en el cuidado de las cosas que se usan; en el afán de servicio,
que invita a cumplir con exactitud los deberes más pequeños; en los detalles de
caridad, para hacer amable a todos el camino de santidad en medio del mundo:
una sonrisa puede ser, a veces, la mejor muestra del espíritu de penitencia.
117.—
¿Por qué es necesario que los miembros del Opus Dei sean reciamente piadosos?
Es necesario que los miembros del Opus
Dei sean reciamente piadosos, porque sin una profunda y sincera piedad no se
puede ser fiel ni en la vida ni en la doctrina.
§3.
Devociones
118.—
¿Qué devociones fomenta el espíritu del Opus Dei en sus fieles?
El espíritu del Opus Dei fomenta en
sus fieles las principales devociones cristianas: a la Santísima Trinidad, a la
Humanidad Santísima de Jesucristo, a la Sagrada Eucaristía, a la Santa Cruz, a
la Santísima Virgen, etc.
Estas
devociones se manifiestan también con la celebración en los Centros de
determinados actos de piedad y de culto, tradicionales en la Iglesia.
Además,
todos en la Obra tienen una filial devoción a nuestro queridísimo Fundador.
119.—
¿El Opus Dei difunde, entre los fieles cristianos, alguna devoción particular?
El Opus Dei no difunde, entre los
fieles cristianos, ninguna devoción particular.
Cada
uno de los miembros de la Obra puede tener sus devociones particulares, siempre
que sean pocas, constantes —aunque alguna vez dejen de cumplirlas, para evitar
que se conviertan en una obligación, que no existe — y no entorpezcan la labor
apostólica.
120.—
Anualmente, ¿qué actos de consagración se hacen en el Opus Dei?
Anualmente, en el Opus Dei se hace:
1) en la fiesta de la Sagrada Familia,
la consagración de los padres y parientes de los miembros de la Obra a la
Familia de Nazaret;
2) en la fiesta de la Asunción de
Nuestra Señora, la consagración de la Obra al Corazón Dulcísimo de María;
3) en la fiesta de Cristo Rey, la
consagración de la Obra al Corazón Sacratísimo de Jesús;
4) en la fiesta de Pentecostés, la
consagración de la Obra al Espíritu Santo.
Estas
consagraciones las hizo por primera vez nuestro Fundador:
1)
el día 14 de mayo de 1951, la consagración de las familias de los miembros de
la Obra a la Sagrada Familia, en el oratorio de la Sagrada Familia —entonces en
construcción— de Villa Tevere;
2)
el día 15 de agosto de 1951, fiesta de la Asunción de la Virgen, la
consagración al Corazón Dulcísimo de María, en la Santa Casa de Loreto;
3)
el día 26 de octubre de 1952, fiesta de Cristo Rey, la consagración al Corazón
Sacratísimo de Jesús, en el oratorio—biblioteca del Padre, en Villa Tevere;
4)
el día 30 de mayo de 1971, fiesta de Pentecostés, la consagración al Espíritu
Santo, en el oratorio de Pentecostés, en Villa Tevere. En esa ocasión, aunque
estaba presente nuestro Padre, quiso que don Álvaro leyera la fórmula.
121.—
¿Por qué en la Obra se renuevan todos los años estas consagraciones?
En la Obra se renuevan todos los años
estas consagraciones para ratificar a Dios Nuestro Señor el ofrecimiento personal
de cada uno de sus miembros y el de todo el Opus Dei.
Además,
con estas renovaciones se pretende unirse a las peticiones que hizo nuestro
Padre, en aquellos primeros actos de consagración; y dar gracias, al Señor y a
su Santísima Madre, por las bendiciones que continuamente derraman sobre la
Obra.
§4. Virtudes
122.—
¿Qué virtudes deben practicar los fieles del Opus Dei?
Los fieles del Opus Dei deben
practicar todas las virtudes teologales y cardinales, impregnadas por un hondo
sentido de filiación divina.
De
modo especial, han de vivir la caridad, la humildad personal y colectiva, la
laboriosidad, la obediencia y docilidad, la sencillez, la naturalidad, la
sinceridad, la lealtad, la castidad, el orden, el desasimiento de las cosas
temporales, la pobreza personal, la sobriedad, el optimismo, la alegría, la
reciedumbre, la nobleza y la valentía.
123.—
¿Por qué los miembros del Opus Dei han de practicar de modo especial la
caridad?
Como todos los cristianos, los
miembros del Opus Dei han de practicar de modo especial la caridad, porque
constituye la esencia de la santidad.
Precisamente
la virtud de la caridad —el amor a Dios sobre todas las cosas, y a todas las
almas por Dios— les lleva a buscar a Dios en sus relaciones con todas las personas,
en su trabajo y en los sucesos grandes o pequeños de cada día, y a convertirlos
en ocasión y medio de santificación y de apostolado.
124.—
¿Qué características ha detener especialmente la caridad de los fieles del Opus
Dei?
La caridad de los fieles del Opus Dei
les ha de llevar a aprovechar todas las circunstancias para acercar las almas a
Dios.
Por
eso, la primera manifestación de esa caridad será el apostolado hecho con la
oración, con el ejemplo, con la amistad leal y sincera, con una palabra o con
un consejo oportuno.
125.—
¿Qué otras consecuencias tiene la caridad?
Consecuencias de la caridad son
también el amor a la libertad, la comprensión, la disculpa, la convivencia con
todos, el perdón, el no sentirse enemigos de nadie.
126.—
¿Por qué se insiste tanto en el espíritu de humildad?
Se insiste tanto en el espíritu de
humildad, porque la soberbia es, para el alma, el enemigo más insidioso y
nocivo que es preciso descubrir y combatir.
127.—
¿Qué manifestaciones fundamentales ha de tener la humildad de los miembros de
la Obra?
Las manifestaciones fundamentales de
la humildad de los miembros de la Obra han de ser la sinceridad, la rectitud de
intención y el espíritu de servicio.
128.—
Además de la humildad personal, ¿deben los fieles del Opus Dei amar y fomentar
la humildad colectiva?
Además de la humildad personal, los
fieles del Opus Dei deben amar y fomentar la humildad colectiva, porque han de
buscar en todo la gloria de Dios, sabiendo que la gloria del Opus Dei es vivir
sin gloria humana.
Esta
humildad colectiva lleva a los fieles del Opus Dei a conducirse siempre como
cristianos corrientes, sin ostentación de su entrega cotidiana a Dios, pero no
ocultan su pertenencia a la Obra, porque el espíritu del Opus Dei, a la vez que
impulsa a buscar la humildad colectiva, evita del modo más absoluto el secreto
o la clandestinidad.
129.—
¿Hasta qué extremo se debe vivir esta humildad colectiva?
Se debe vivir esta humildad colectiva
hasta el extremo de evitar todo aquello que pudiera ser ocasión de
envanecimiento, sin querer recibir cada uno la estimación y el aprecio que
merecen la Obra de Dios y la vida santa de sus hermanos.
130.—
¿Qué otras razones hay para vivir la humildad colectiva?
Se vive la humildad colectiva también
porque se deben evitar siempre los inconvenientes del excesivo espíritu de
cuerpo.
El
Señor pide que se trabaje calladamente, con alegría interna —servite Domino in laetitia—, con un
entusiasmo apostólico que no se desvirtúe en ostentaciones o manifestaciones
aparatosas. Por eso, el Opus Dei no actúa ni participa en actos colectivos
formando grupo. El espíritu de la Obra lleva a que haya en todas las
profesiones, en todas las tareas humanas, hombres y mujeres que, sin banderas
al viento ni etiquetas llamativas — con humildad colectiva—, se esfuercen en
buscar la santidad e influyan cristianamente en sus compañeros de trabajo y en
la sociedad, para el bien de las almas.
131.—
¿Por qué se inculca el deber de cultivar la virtud de la laboriosidad?
Se inculca el deber de cultivar la
virtud de la laboriosidad, porque el trabajo, para los fieles del Opus Dei, es
el quicio de la búsqueda de la santidad y del apostolado.
A
través del trabajo, realizado con la mayor perfección posible, sobrenatural y
humana, se da criterio cristiano en los lugares y en las circunstancias donde
se ejerce la profesión u oficio. De este modo, cada uno, con su vida de entrega
al servicio de la Iglesia, debe ser Opus Dei —operatio Dei, trabajo de Dios—, para hacer el Opus Dei en la
tierra.
132.—
¿Por qué los fieles del Opus Dei cultivan la virtud de la obediencia?
Los fieles del Opus Dei cultivan la
virtud de la obediencia, tan propia del espíritu cristiano, porque —siguiendo
el consejo del Apóstol— quieren reproducir en su vida los sentimientos de
Cristo Jesús, que se hizo obediente hasta
la muerte, y muerte de Cruz.
Además
de la sumisión debida, en cada caso, a los padres y a las autoridades civiles,
profesionales, etc., como los demás ciudadanos, para los fieles del Opus Dei,
la virtud cristiana de la obediencia lleva consigo también los siguientes
deberes:
1)
acatar con ánimo filial —como han de procurar hacerlo los otros fieles
católicos, sus iguales — la doctrina y las disposiciones de la Santa Iglesia:
del Papa y de los Obispos en comunión con la Santa Sede;
2)
cumplir con delicadeza extrema todo lo preceptuado en el Derecho particular de
la Obra;
3)
aceptar con la mayor prontitud y con esmero las sugerencias, disposiciones y
consejos de los Directores del Opus Dei en todo lo referente a su vida
espiritual y a la labor apostólica.
133.—
¿A quién se debe obedecer, dentro del Opus Dei?
Dentro del Opus Dei se debe obedecer
al Prelado, a sus Vicarios y a los demás Directores o Directoras Centrales,
Regionales y locales; y, en ausencia de ellos, a los que hacen sus veces.
Cuando
se encuentran solos dos o más miembros en ausencia de los Directores, si no hay
una especial delegación de éstos, hace cabeza el dignior —sea laico o sacerdote—, de manera que los otros le obedecen
cordialmente —como en una buena familia cristiana y salva siempre la
dependencia del propio Director.
134.—
Para obedecer a los Directores, ¿es necesario que se reciban explícitamente sus
mandatos?
Para obedecer a los Directores no es
necesario que se reciban explícitamente sus mandatos. Como la Obra es una
familia de vínculos sobrenaturales, las indicaciones son semejantes a las que
suelen emplearse en los hogares cristianos: el mandato más fuerte es por favor o una frase análoga.
135.—
¿Cuál es, pues, la materia de la obediencia a los Directores del Opus Dei?
La materia de la obediencia a los
Directores del Opus Dei se extiende a todo lo que se refiere a la misión propia
de la Prelatura, y sólo a eso.
Naturalmente,
en relación a la disponibilidad para determinadas labores, encargos, etc., la
materia de la obediencia a los Directores se concreta de un modo u otro, según
se trate de Numerarios, Agregados o Supernumerarios.
136.—
¿La obediencia de los miembros a los Directores del Opus Dei se extiende a la
labor profesional y a las doctrinas sociales, políticas, económicas, etc. ?
En el trabajo profesional y en las
doctrinas sociales, políticas, económicas, etc., cada uno de los miembros del
Opus Dei, dentro de las normas de la fe y de la moral, goza de la más completa
libertad.
Esta
libertad para formar su criterio, y tomar las decisiones que cada uno juzgue
oportunas, es la misma que la de los otros católicos, sus iguales.
Por
tanto, el Opus Dei no se hace solidario de las labores profesionales, sociales,
políticas, económicas, etc., de ninguno de sus miembros.
Además,
en sus actividades profesionales, los fieles del Opus Dei, igual que los otros
ciudadanos, obedecen a los superiores que tengan en el ámbito de esos trabajos,
no a los Directores de la Obra.
137.—
La libertad plena en las actuaciones profesionales, sociales, etc., ¿disminuye
la disponibilidad de los Numerarios y Agregados para dedicarse a las labores
apostólicas de la Obra?
La libertad plena en las actuaciones
profesionales, sociales, etc., no disminuye la disponibilidad de los Numerarios
y Agregados para dedicarse a las labores apostólicas de la Obra, puesto que han
de estar decididos a cambiar de trabajo, por el bien de su alma o de las otras
almas.
Esta
disponibilidad les lleva incluso a abandonar la labor profesional más acertada
u otro trabajo personal, por fecundo que sea, para ocuparse, si así lo disponen
los Directores de la Obra, aun de las tareas más humildes, que también se hacen trabajo profesional.
138.—
¿Cómo han de recibir los fieles del Opus Dei las indicaciones de los
Directores?
Los fieles del Opus Dei han de recibir
las indicaciones de los Directores con una docilidad humilde, inteligente y
responsable.
Por
tanto, han de escuchar y entender lo que se les dice, porque no son
instrumentos inertes ni pasivos, sin responsabilidad ni pensamiento. Luego, con
originalidad, con iniciativa, con espontaneidad, de modo responsable, habrán de
poner todas las energías de la inteligencia y de la voluntad en lo que se les
indica, para ejecutar todo lo que se manda y sólo lo que se manda.
139.—
¿Por qué en el Opus Dei se inculca la necesidad de la sencillez?
En el Opus Dei se inculca la necesidad
de la sencillez, porque se ha de buscar la santidad en lo ordinario, en lo
corriente, cuidando las cosas pequeñas, sin rarezas, y siempre con Amor.
140.—
¿Por qué los miembros de la Obra han de vivir la naturalidad?
Los miembros de la Obra han de vivir
la naturalidad porque son cristianos corrientes, comunes, almas que buscan a
Dios en medio del mundo: hacer cosas que en otros cristianos son raras, sería
raro también en los fieles del Opus Dei.
Esta
naturalidad nada tiene que ver con acomodarse a cualquier costumbre dominante;
por el contrario, la naturalidad lleva a que los fieles de la Prelatura se
comporten siempre como cristianos coherentes, procurando dar un claro
testimonio de su fe en todos los ambientes.
141.—
¿Por qué se insiste tanto en la Obra en que se debe ser sincero con Dios?
Se insiste tanto en la Obra en que se
debe ser sincero con Dios, para ayudar tanto a evitar el anonimato como a
asumir la responsabilidad de los propios actos.
Esa
sinceridad conduce al encuentro íntimo con el Señor, en el trabajo, en la
oración y en el examen. Los fieles del Opus Dei tienen metidas en el alma
aquellas palabras de Cristo Sacerdote: santifícalos
en la verdad. La palabra tuya es la verdad.
142.—
¿Por qué el espíritu de la Obra hace que sus miembros tengan con todos los
Directores una confianza, fraterna y filial a la vez, sin temores ni recelos?
El espíritu de la Obra hace que sus
miembros tengan con todos los Directores una confianza, fraterna y filial a la
vez, sin temores ni recelos, porque les lleva a considerar que los Directores
representan a Dios Nuestro Señor.
Todos
saben que sería un gran mal para sus almas y para la eficacia del apostolado
que, por un falso respeto o por la cobardía de evitarse una reprensión,
admitieran un pensamiento de miedosa timidez ante los que gobiernan la Obra:
tener miedo a algo o a alguien, pero especialmente a los Directores, es
impropio de un hijo de Dios.
143.—
¿Por qué resulta necesaria la sinceridad en la dirección espiritual?
Resulta necesaria la sinceridad en la
dirección espiritual, porque es condición indispensable para recibir la ayuda
adecuada, vencer en la lucha interior y ser fieles a Dios.
La
sinceridad es una manifestación clara de humildad propia del alma grata al
Señor, que resiste a los soberbios y da siempre su gracia a los que se hacen
como niños.
144.—
¿Cómo se puede concretar la lealtad que se exige a los fieles del Opus Dei?
La lealtad que se exige a los fieles del
Opus Dei puede concretarse en lealtad a Dios, a la Iglesia y a todos los
hombres.
Los
miembros del Opus Dei se ejercitan en la virtud de la lealtad a Dios al
esforzarse por cumplir plenamente todas las exigencias de su vocación divina de
fieles cristianos en la Obra.
Ejercitan
la lealtad con la Iglesia, sirviéndola desinteresadamente, aun a costa de los
mayores sacrificios, sin servirse nunca de esta Madre común, para obtener
ventajas materiales; y no tolerando, sin protesta y sin poner los medios a su
alcance para evitarlo, que haya personas que la ataquen e insulten.
También
se ejercitan en la virtud de la lealtad con los hombres, cumpliendo todos los
deberes que tienen hacia los demás y, especialmente, al hacer con ellos
apostolado, para que consigan la relativa felicidad en la tierra y luego, en el
Cielo, la eterna.
145.—
¿Cuál ha de ser la actitud de los fieles de la Obra ante la virtud de la
castidad?
La actitud de los fieles de la Obra,
ante la virtud de la castidad, ha de ser —como la de todos los cristianos
responsables — la de amarla y custodiarla como una afirmación gozosa.
Esta
virtud hace a los hombres gratísimos a Jesucristo y a su Madre Inmaculada; y
además toda obra de apostolado ha de basarse sobre la santa pureza.
Se
aconseja a los miembros de la Obra, para que cultiven con eficacia la santa
pureza: vivir en presencia de Dios; el trato diario con el Señor en la
Eucaristía y a lo largo de la jornada; el recurso asiduo y filial a la
Santísima Virgen; el trabajo intenso y constante; la humildad, la sinceridad,
la modestia, la templanza, la mortificación y la penitencia; y, siempre, huir
de las ocasiones peligrosas.
146.—
¿A qué obliga la virtud de la castidad a los Numerarios y Agregados?
La virtud de la castidad obliga a los
Numerarios y Agregados, por el don divino del celibato apostólico, a una
completa continencia de cuerpo y de espíritu.
147.—
¿A qué obliga la virtud de la castidad a los Supernumerarios?
La virtud de la castidad obliga a los
Supernumerarios a una continencia de cuerpo y de espíritu, de acuerdo con los
deberes de su estado.
La
castidad matrimonial obliga a los Supernumerarios casados a querer más y mejor
al propio cónyuge, y a no cegar injustamente las fuentes de la vida.
148.—
¿Por qué se encarece a los fieles de la Obra la práctica de la virtud del
orden?
Se encarece a los fieles de la Obra la
práctica de la virtud del orden, para que aprovechen mejor la jornada de
trabajo y los medios que el Señor da para servirle.
Además,
todas las virtudes han de ejercitarse con orden. Así, por ejemplo, para que el
celo apostólico sea verdadera caridad de Cristo, necesita ser ordenado, y por
eso se procura que la primera manifestación de afán de almas consista en hacer
amable a los demás miembros de la Obra el camino de la santidad.
149.—
¿Qué harán los fieles del Opus Dei, después de cumplir un encargo, con el fin
de que sea más ordenada y eficaz la tarea apostólica?
Los fieles del Opus Dei, después de
cumplir un encargo, para que sea más ordenada y eficaz la tarea apostólica,
darán cuenta al Director lo antes posible de la realización del encargo que
recibieron.
La
exigencia de dar cuenta de los encargos recibidos es también consecuencia de
que la Obra es milicia al mismo tiempo que familia.
150.—
Cuando ha sido hecha una consulta al Director local, que ha dado ya la
respuesta oportuna, ¿puede hacerse la misma consulta a un Director Central o
Regional?
Cuando ha sido hecha una consulta al
Director local, no debe hacerse la misma consulta a un Director Central o
Regional, sin advertirle que ya se ha tratado ese asunto con el Director local
y sin manifestar con toda sencillez la contestación recibida.
151.—
Si se recibe un encargo para realizarlo personalmente, ¿es buena norma transmitirlo
para su ejecución a otro?
Si se recibe un encargo para
realizarlo personalmente, no es buena norma —sería un desorden— transmitirlo
para su ejecución a otro, ya que el encargo hay que cumplirlo según la mente
con que lo dio el Director.
Si
se ve que no se puede hacer personalmente un encargo, habrá que advertirlo con
sencillez al Director para que, si lo considera oportuno, lo confíe
directamente a otro.
152.—
¿Por qué se inculca en los fieles del Opus Del el espíritu de desasimiento, de
sobriedad y de templanza?
Se inculca en los fieles del Opus Dei
el espíritu de desasimiento, de sobriedad y de templanza, porque —como todos
los cristianos— han de imitar y amar la vida de Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por amor nuestro.
De
este modo, libres de ataduras terrenas, pueden vivir más fácilmente en
intimidad con Dios y dar testimonio de desprendimiento en medio de los
quehaceres del mundo.
La
Obra ha sido pobre desde sus comienzos, y lo será siempre, ya que el Señor no
dejará nunca de pedirle más labores apostólicas, más iniciativas, más
movilización de recursos y de personas en su servicio.
153.—
¿Cómo viven la pobreza cristiana los fieles del Opus Dei?
Los fieles del Opus Dei viven la
pobreza cristiana de un modo adecuado a hombres y mujeres corrientes, que se
han de santificar en su trabajo profesional.
Los
miembros del Opus Dei viven de su trabajo, con el que ayudan también al
sostenimiento de las labores apostólicas, sin tener señalada una cuota o
limosna fija.
Los
Numerarios y Agregados se comprometen a destinar todos los ingresos del propio
trabajo profesional a cubrir sus gastos personales y a colaborar en el
sostenimiento económico de los apostolados de la Prelatura.
154.—
En relación con los bienes temporales, ¿con qué espíritu han de trabajar y
vivir los miembros del Opus Dei?
Los miembros del Opus Dei han de vivir
totalmente desprendidos de las cosas que usan, y han de trabajar con rectitud
de intención, sin un desordenado afán de lucro.
Los
miembros de la Obra amarán, como venidas de las manos de Dios, las
incomodidades, estrecheces y privaciones con que puedan encontrarse; se
preocuparán de contribuir personalmente, mediante su trabajo, a remediar con
justicia y caridad la indigencia material y espiritual de muchas personas, y
abandonarán en el Señor todas sus preocupaciones. En una palabra, vivirán en
este mundo con sentido realista, y como peregrinos que van de camino hacia la
morada eterna.
155.—
¿Cómo se comportan los Numerarios y los Agregados respecto a sus bienes
patrimoniales?
Los Numerarios y los Agregados, antes
de hacer la Oblación, ceden libremente la administración de sus bienes
patrimoniales a quien quieran, y disponen, también libremente, de su uso y
usufructo. Además, antes de hacer la Fidelidad, otorgan, también con completa
libertad, testamento de los bienes patrimoniales presentes o futuros.
El
testamento o una copia se entrega a los Directores, que se encargarán de
conservarlo y, en su caso, de hacerlo cumplir.
Como
todos los miembros de la Obra son cristianos corrientes, que viven de su
trabajo, pueden variar esa libre disposición sobre sus bienes patrimoniales
cuantas veces sean necesarias, por razones profesionales, familiares, etc., e
incluso administrar esos bienes personalmente. Sin embargo, para obrar con
prudencia, consultarán con los Directores la oportunidad de variar los actos
anteriores.
156.—
¿Qué finalidad tienen estos actos de disposición que realizan los Numerarios y
los Agregados?
Estos actos de disposición que
realizan los Numerarios y los Agregados, tienen la finalidad de demostrar el
espíritu de desasimiento que han de vivir como miembros de la Obra, y de
facilitar su disponibilidad para ir a trabajar donde sea preciso.
157.—
¿Pertenecen a la Obra los bienes patrimoniales de los miembros?
No pertenecen a la Obra los bienes
patrimoniales de los miembros: todos conservan la propiedad de su patrimonio,
del que disponen con plena libertad.
158.—
¿Y cuando llega la enfermedad o la vejez?
Cuando llega la enfermedad o la vejez,
nadie en el Opus Dei se encuentra solo, porque la Obra acude maternalmente en
ayuda de sus hijos.
No
se comprende que un miembro del Opus Dei —salvo caso de paro forzoso— pueda
vivir la virtud cristiana de la pobreza, sin un trabajo intenso. Además, cada
uno sabe que, si cae enfermo, sus hermanos en la Obra le tratarán con el mismo
cariño y con los mismos cuidados con que le atendería su madre.
159.—
¿Qué criterio han de tener los fieles del Opus Dei para sus gastos personales?
El criterio que han de tener los
fieles del Opus Dei, para sus gastos personales, es el de un padre de familia
numerosa y pobre: gastar sólo lo que sea verdaderamente necesario, según las
diferentes circunstancias.
Para
ayudarse a adquirir este criterio, los Numerarios y Agregados llevan la cuenta
de esos gastos indispensables, pequeños y ordinarios, y la entregarán al
Director, cada mes. Además, como es habitual en una familia, para los gastos mayores
y extraordinarios, consultan previamente con el Director local que, según los
casos, contará con el Consejo local o con los Directores inmediatos.
160.—
¿Con qué criterio manejan los miembros el dinero encomendado por el puesto que
ocupan en la administración pública, en empresas privadas, o en cualquier otra
actividad?
Los miembros del Opus Dei manejan el
dinero encomendado por el puesto que ocupan en la administración pública, en
empresas privadas, o en cualquier otra actividad, con una ejemplar fidelidad a
las normas de la moral cristiana, como cualquier otro ciudadano honrado.
Por
eso, se atendrán también estrictamente a las disposiciones que en cada caso
regulen el uso y la administración de esos bienes. Y, como en cualquier otra
tarea profesional, darán cuenta de su trabajo sólo a los que dirigen esa
actividad.
161.—
La virtud cristiana de la pobreza, que se vive en el Opus Dei ¿se extiende a
las sedes de los Centros y a los instrumentos que se utilizan para las labores
de apostolado?
La virtud cristiana de la pobreza, que
se vive en el Opus Dei, se extiende también a las sedes de los Centros y a los
instrumentos que se utilizan para las labores de apostolado, que han de ser
acogedores y limpios, nunca lujosos.
No
se debe confundir la limpieza con la riqueza. Por eso se procura que las sedes
de los Centros, que son hogares de familia, tengan aquel mínimo de bienestar
que se necesita para que quienes viven allí puedan servir a Dios, practicar las
virtudes cristianas, estar en condiciones de trabajar y desarrollar con
dignidad y sin estridencias su personalidad humana.
162.—
¿Cómo han de vivir el desasimiento los Supernumerarios?
Los Supernumerarios viven el
desasimiento conforme a su posición social, con libertad personal económica, sin
apegamiento a los bienes temporales y con la templanza propia del espíritu del
Opus Dei.
Cada
Supernumerario afronta sus asuntos económicos con su fortuna de familia, con su
trabajo, y con seguros de paro, de enfermedad, de vejez, etc. No impone a la propia
familia las concretas exigencias de pobreza personal que lleva consigo la
vocación a la Obra, pero procura que también en su familia se viva la sobriedad
y el desprendimiento propios de los cristianos.
163.—
¿Cuándo faltarían los fieles del Opus Dei al desasimiento que han de tener
respecto a los bienes terrenos?
Los fieles del Opus Dei faltarían al
desasimiento si no vivieran la templanza al utilizar las cosas que usan, si
estuvieran apegados a esos bienes o si desearan de modo desordenado los que no
poseen.
Concretamente,
no vivirían bien el desasimiento:
1)
si, por su culpa o por su negligencia, dejaran de obtener los medios económicos
necesarios para el propio sostenimiento y para colaborar en el desarrollo de
los apostolados de la Obra;
2)
si, por su descuido, se perdieran o se deteriorasen los bienes muebles e
inmuebles que emplean para las labores apostólicas de la Prelatura;
3)
si dispusieran de los bienes materiales de cualquier otro modo contrario al
espíritu de la Obra.
164.—
¿De dónde proceden ese optimismo y esa alegría, que hay en el ambiente de los
Centros y en la vida de cada uno de los fieles del Opus Dei?
Ese optimismo y esa alegría, que hay
en el ambiente de los Centros y en la vida de cada uno de los fieles del Opus
Dei, proceden del sentido de la filiación divina.
Saberse
hijos de Dios fortalece el deseo eficaz de entregarse a cumplir la Voluntad
divina en todo, y el convencimiento de que, como escribe San Pablo, para los que aman a Dios, todas las cosas
son para bien.
La
alegría cristiana de los hijos de Dios es fruto de la fidelidad y presupone la
paz; y la paz es consecuencia de la lucha ascética. Se equivocaría, pues, quien
pensara que el optimismo y la alegría de los miembros del Opus Dei son producto
de la inconsciencia o de la presunción. No ignoran la presencia del mal en el
mundo, ni dejan de sentir la responsabilidad de haber sido llamados por Dios
para llevar a Él todas las cosas: pero saben también que, a pesar de los
errores personales, todo lo podemos en el
Señor, que nos conforta.
165.—
Además de la consideración frecuente de su filiación divina, ¿qué se recomienda
a los miembros de la Obra, para que conserven siempre la alegría?
Además de la consideración frecuente
de su filiación divina, para conservar siempre la alegría, se recomienda a los
miembros de la Obra la sinceridad plena en la dirección espiritual, sin dejarse
nunca engañar por el demonio mudo.
Se
les advierte que deben también hablar sinceramente con sus Directores, cuando
estén cansados o enfermos, para que se ponga remedio.
166.—
Y la fortaleza que han de vivir los miembros de la Obra, ¿no podrá también ser
fruto de la presunción?
La fortaleza que han de vivir los miembros
de la Obra no puede ser nunca fruto de la presunción, si se apoya en Dios y
está acompañada por el conocimiento humilde de la propia flaqueza.
De
lo contrario, esa fortaleza no sería virtud ni llevaría al buen endiosamiento sino al malo, ocasionaría la corrupción de la
verdadera esperanza, conduciría a la soberbia y —más tarde o más temprano—
causaría el derrumbamiento espiritual, ante la experiencia inesperada de las
personales miserias.
167.—
¿Por qué los fieles del Opus Dei han de cultivar especialmente la reciedumbre?
Los fieles del Opus Dei han de
cultivar especialmente la reciedumbre, porque han de luchar esforzadamente
contra las dificultades, con deportividad, gozosos
en la esperanza, sabedores de que, con la gracia de Dios, saldrán siempre
victoriosos.
Sólo
así evitarán altibajos, desánimos y pesimismos, que podrían perjudicar la
propia vida espiritual y la acción apostólica.
168.—
¿Cómo ejercitan los miembros de la Obra la reciedumbre en su apostolado?
Los miembros de la Obra ejercitan la
reciedumbre en su apostolado, llevando tenazmente la claridad de la doctrina
cristiana a la inteligencia y al corazón de los hombres.
Así,
procuran sacar a los demás del ambiente de duda, de relativismo y de
incertidumbre, en el que no es difícil que algunos se encuentren.
Al
llevar a cabo su apostolado, los fieles de la Prelatura proceden con sentido
positivo, con don de lenguas, con amabilidad, con respeto a la libertad de
todos, con sencillez, porque las actitudes contrarias previenen al interlocutor
o al lector y —de otra parte — serían falta de humildad.
Art. 2.
Condición secular de los fieles
169.—
La incorporación a la Prelatura, ¿no constituye a los fieles en un nuevo
estado?
La incorporación a la Prelatura no
constituye a los fieles en ningún nuevo estado. Cada uno tiene, en la Iglesia y
en la sociedad civil, el estado que tenía antes: la incorporación a la
Prelatura no hace estado.
El
seglar sigue siendo seglar, soltero, casado o viudo. U mismo ocurre con los
sacerdotes diocesanos que se incorporan a la Sociedad Sacerdotal de la Santa
Cruz: continúan siendo sacerdotes seculares y diocesanos.
170.—
Entonces, el modo de buscar la santidad y de hacer apostolado en el Opus Dei,
¿es distinto del que tienen los religiosos y los miembros de los institutos
seculares?
El modo de buscar la santidad y de
hacer apostolado en el Opus Dei es muy distinto del que tienen los religiosos y
los miembros de los institutos seculares. Mientras los religiosos se apartan del
mundo, y los miembros de los institutos seculares viven en el mundo como
consagrados, los fieles del Opus Dei son personas corrientes que viven en medio
de la sociedad civil.
Los
miembros de la Obra permanecen en medio de las estructuras temporales, en el
estado y condición propios de cada uno, porque precisamente allí donde les
colocó el Señor —y en el ejercicio de su tarea profesional—, deben encontrar a
Cristo.
171.—
¿Y por qué se dice que los miembros del Opus Dei deben tener alma sacerdotal?
Se dice que los miembros del Opus Dei
deben tener alma sacerdotal porque, como todos los fieles, participan del
sacerdocio de Jesucristo. Al mismo tiempo fomentan en su vida la mentalidad
laical, propia de su vocación de cristianos en medio del mundo.
El
sacerdocio común de los fieles es propio de los seglares; los sacerdotes han
recibido, además, el sacerdocio ministerial.
172.—
¿Los fieles de la Prelatura son personas sagradas?
Los fieles de la Prelatura no son personas
sagradas, con excepción de los clérigos, que lo son no por pertenecer a la
Obra, sino por su condición de clérigos.
173.—
¿Los miembros del Opus Dei llevan algún distintivo externo, que indique su
pertenencia a la Obra?
Los miembros del Opus Dei no llevan
ningún distintivo externo, que indique su pertenencia a la Obra.
Los
clérigos visten como indiquen las normas disciplinares, referentes a los
sacerdotes diocesanos de la región donde viven; y los seglares llevan el
vestido corriente en su medio social, sin singularidades ni rarezas, dentro
siempre de las normas de la moral cristiana. Las mujeres que pertenecen al Opus
Dei llevan el vestido corriente, para mostrarse con el decoro social y con la
modestia y dignidad de una mujer cristiana que procura presentarse bien, sin
transigir con excesos mundanos: esto es también un modo de hacer apostolado.
174.—
¿Qué conducta exige de sus miembros el Opus Dei, con respecto al Estado?
El Opus Dei exige de sus miembros, con
respecto al Estado, la lealtad propia de los ciudadanos católicos, conforme a
la doctrina cristiana.
175.—
¿Y respecto a las leyes civiles?
Respecto a las leyes civiles que no se
oponen a la ley divina, el Opus Dei exige de sus miembros la misma fiel obediencia
a que están obligados todos los ciudadanos católicos.
176.—
¿Y con respecto a los derechos y deberes sociales, políticos, económicos, etc.?
Con respecto a los derechos y deberes
sociales, políticos, económicos, etc., la Obra pide a sus miembros que cumplan
todos los deberes de ciudadano, y que ejerciten con espíritu cristiano todos
sus derechos.
Esta
actitud de no sustraerse a ninguna obligación ni al ejercicio de los propios
derechos, es necesaria en bien de la colectividad y para no causar, por el
abandono de esos derechos o deberes, perjuicios a terceros.
177.—
¿Y con respecto a los partidos políticos y asociaciones sindicales?
Con respecto a los partidos políticos
y asociaciones sindicales, la Obra no impone ni aconseja una opinión determinada:
sus fieles tienen la misma libertad de todos los ciudadanos católicos.
178.—
Entonces, ¿la Obra no da a sus miembros ningún criterio en materia política?
La Obra no da a sus miembros ningún
criterio en materia política: cada uno es completamente libre. El Opus Dei les
pide que formen su conciencia a la luz de la fe y de la moral, y que obren en
consecuencia.
El
Opus Dei no tiene política alguna. Su misión es únicamente espiritual y
apostólica, marcada con un resello divino: el amor a la libertad, que
Jesucristo ha conseguido a todos los hombres muriendo en la Cruz.
En
consecuencia, cuando un miembro del Opus Dei sostiene una doctrina social,
económica, etc., o se dedica a una investigación científica determinada, o
forma parte de algún grupo o partido político o de una sociedad comercial,
etc., nunca lo hace en nombre del Opus Dei, ni representa para liada a la Obra;
actúa siempre en nombre propio y mantiene su doctrina y su teoría, su opinión
personal o las que libremente ha elegido, o su personal aportación en esos
campos de la actividad humana, en coherencia con la fe cristiana y fiel al
Magisterio de la Iglesia.
La
pluralidad de opiniones que existe entre los fieles del Opus Dei es, y será
siempre, una manifestación más de la absoluta libertad de cada uno y una prueba
de su buen espíritu, que les lleva a respetar los pareceres de los demás.
Art. 3.
Espíritu de familia
179.—
¿Por qué se dice que la Obra, además de milicia de paz, es una familia?
Se dice que la Obra, además de milicia
de paz, es una familia, porque todos sus miembros forman un solo hogar: son cor unum et anima una.
La
unidad de esta familia, que es la Obra, se fundamenta en la filiación y en la
fraternidad: nadie en la Obra podrá sentir jamás la amargura de la indiferencia.
180.—
¿Los fieles del Opus Dei residen en Centros de la Obra?
Sólo una pequeña parte de los fieles
del Opus Dei residen en Centros de la Obra: los necesarios para el gobierno,
para la formación, para atender las obras de apostolado corporativo, etc.
La
gran mayoría de los miembros de la Obra viven en los domicilios que tenían
antes; y los que residen en los Centros del Opus Dei con gran facilidad dejan
de hacerlo, cuando un motivo razonable lo aconseja.
Ningún
fiel católico ha de pedir permiso al Obispo para vivir junto con otros amigos o
colegas, por motivos profesionales, económicos, etc. Por eso, los fieles del
Opus Dei tampoco lo necesitan para residir en los Centros de la Prelatura.
181.—
¿Qué características tiene la vida en los Centros de la Obra?
La vida en los Centros de la Obra
tiene las características propias de las familias corrientes, sin otro
significado social más trascendente que el modo propio de vivir en los hogares
cristianos.
En
los Centros del Opus Dei se sigue un horario
como en cualquier hogar; nunca se habla —porque no lo hay— de reglamento; y tampoco se tienen actos comunes, sino reuniones de familia.
La
vida en familia en los Centros de la Obra no está ni puede estar jamás regulada
por las leyes canónicas de la vida religiosa; y, de hecho, no se asemeja, ni
siquiera mínimamente, a la de las comunidades religiosas.
182.—
En los Centros de varones, ¿qué relaciones hay entre la Administración y las
personas que viven en esos Centros?
En los Centros de varones, no hay
trato ni convivencia de ningún género entre la Administración y los que viven
en el Centro: son, tanto de hecho como de derecho, dos Centros distintos,
totalmente separados.
183.—
¿Pueden los Agregados y los Supernumerarios vivir de modo permanente en
familia, en Centros de la Obra?
Los Agregados y los Supernumerarios
pueden vivir de modo permanente en familia, en Centros de la Obra, pero sólo
por excepción.
184.—
¿Qué criterio reciben todos los fieles del Opus Dei, desde el principio de su
vocación, para sus relaciones con la familia de sangre?
Desde el principio de su vocación, se
enseña a los fieles del Opus Dei que han de tratar con cariño sobrenatural y
humano a sus familias.
Por
esto, deben preocuparse de hacer apostolado con sus parientes; y han de tener
siempre presente la obligación de ganar para la Obra, que es ganar para Dios,
el afecto de esos parientes y de sus amigos.
185.—
¿Qué consecuencias tiene, con respecto a sus familias, la entrega que viven los
Numerarios y los Agregados del Opus Dei?
La entrega de los Numerarios y
Agregados, por la fidelidad a su vocación y por su caridad, trae como
consecuencias el robustecimiento y la mejora del espíritu cristiano en sus parientes
y amigos.
La
natural unión afectiva con su familia de sangre no les debe impedir, en ningún
momento, el cumplimiento de las obligaciones que lleva consigo la vocación. Por
eso, de ordinario, los Numerarios y Agregados no abandonan sus tareas apostólicas
o su lugar de trabajo —sobre todo si este lugar es lejano—, para participar en
determinados acontecimientos familiares, que ocasionarían, de una parte, un
descuido de la atención debida a las almas y a las labores apostólicas; y, de
otra, gastos de tiempo y de dinero que un padre de familia numerosa y pobre no
se podría permitir.
186.—
¿Cómo cumplirán los Numerarios y Agregados el deber de ayudar económicamente a
sus padres, cuando lo necesiten?
Los Numerarios y Agregados cumplirán
gustosamente el deber de ayudar económicamente a sus padres, cuando lo
necesiten, del mismo modo en que lo harían si no fueran de la Obra.
Esa
ayuda la prestarán con los bienes patrimoniales que puedan tener o con lo que
ganen con su trabajo, de acuerdo con las disposiciones del Derecho particular
del Opus Dei.
187.—
¿Tienen las familias de los fieles del Opus Dei alguna participación en los
bienes espirituales de la Obra?
Las familias de los fieles del Opus
Dei tienen abundante participación en los bienes espirituales de la Obra;
especialmente, en indulgencias, sufragios y oraciones.
Concretamente,
las familias participan de:
1)
las indulgencias que ha concedido la Santa Sede para los parientes de los
miembros;
2)
los actos de piedad, especialmente dedicados a las familias, que en algunas
festividades suelen celebrarse en Centros de la Obra;
3)
los sufragios que se hacen por los padres y parientes difuntos;
4)
las gracias que se consiguen por las ceremonias en la fiesta de la Sagrada
Familia;
5)
las constantes oraciones diarias de todos;
6)
los beneficios espirituales que se derivan de los méritos de toda la labor
apostólica de la Obra.
CAPITULO II
FORMACIÓN
Art. 1.
Necesidad, aspectos, fines y medios
188.—
¿Por qué los fieles de la Obra reciben una intensa y peculiar formación?
Los fieles de la Obra reciben una
intensa y peculiar formación, porque la necesitan para luchar por la propia
santificación y realizar con su ejemplo, con su doctrina y con su trabajo, la
misión del Opus DeL
A
los fieles de la Prelatura se les exige concretamente:
1)
el estudio riguroso del dogma, de la moral, de la liturgia, del derecho y de la
historia de la Iglesia;
2)
el conocimiento profundo de la enseñanza y de la vida santa de nuestro Padre;
3)
el conocimiento del espíritu, de las Costumbres, de la historia y del
desarrollo jurídico de la Obra;
4)
el estudio de los modos apostólicos propios de los miembros del Opus Dei;
5)
la mejor preparación, que puedan lograr, para el ejercicio de su profesión, sea
o no intelectual.
189.—
¿Cuáles son los aspectos de la formación que reciben los miembros del Opus Dei?
Los aspectos de la formación que
reciben los miembros del Opus Dei son cinco: humano, espiritual, doctrinal—religioso,
apostólico y profesional.
190.—
¿Qué medios se utilizan para dar la formación específica a los fieles de la
Obra?
Para dar la formación específica a los
fieles de la Obra, se utilizan medios de formación personal y medios de formación
colectiva.
191.—
¿Cuáles son los medios de formación personal?
Los medios de formación personal son:
la Confesión sacramental, la charla fraterna o Confidencia y la corrección
fraterna.
Las
vocaciones recientes, durante un período de seis meses por lo menos, reciben la
formación previa a la Admisión; y, a continuación, durante un año por lo menos,
reciben la formación previa a la Oblación.
192.—
¿Y cuáles son los medios de formación colectiva?
Los medios de formación colectiva son:
los Círculos Breves o los Círculos de Estudios, los retiros mensuales, los
cursos de retiro espiritual y los Cursos anuales; además de otras clases o
charlas.
193.—
¿Cuándo se proporciona a los fieles de la Obra la formación que necesitan?
Se proporciona a los fieles de la Obra
la formación que necesitan al mismo tiempo que realizan su propia tarea
profesional.
Para
recibir la formación, no se aparta a nadie de su ambiente y de su propio
quehacer, sino que —en el modo y en el tiempo — la formación de ordinario se
coordina y se hace compatible con el trabajo profesional de cada uno —el de los
estudiantes es estudiar—, porque sin el trabajo realizado en medio del mundo,
no es posible santificarse ni santificar según el espíritu de la Obra.
194.—
¿Cuándo se consideran suficientemente formados los fieles del Opus Dei?
Los fieles del Opus Dei no se
consideran nunca suficientemente formados: la formación no termina nunca.
Cada
semana, cada mes, cada año, todos asisten con la ilusión de la primera vez —y
es un buen modo de vivir la humildad— a los Círculos, a los retiros, a los
Cursos de formación: Semestres, Convivencias; y utilizan siempre, con
constancia, todos los medios que les proporciona la Obra para su formación.