[245]

 

 

 

 

Anexo 8

ALGUNAS EXPERIENCIAS SOBRE

 

EL DESARROLLO DE RETIROS ESPIRITUALES

 

Y CURSOS DE RETIRO PARA FIELES DE LA OBRA

 

 

         El examen de conciencia, si se tiene en familia, se hace ordinariamente después de las dos primeras meditaciones y de la charla, dejando a continuación algún tiempo libre, para que puedan considerarse con más detenimiento los puntos del examen.

         En los cursos de retiro para fieles de la Obra, cuando se reza en familia el Rosario, se sigue la costumbre de leer ‑antes de cada decena- las consideraciones de nuestro Padre en el libro Santo Rosario.

         La lectura espiritual en familia, durante esos días, dura quince minutos, y se procura que tenga relación con los temas del retiro. Al comenzar y al terminar, se reza de rodillas la oración acostumbrada al Espíritu Santo.

         Cuando se reza colectivamente el Vía Crucis, suele hacerse poco después de comer, cuando el retiro empieza a primera hora de la mañana y termina a media tarde; pero puede tenerse a cualquier otra hora. Se utiliza, como es lógico, el texto de nuestro Padre. No es necesario leer los puntos de meditación ‑que cada uno puede considerar por su cuenta‑, para no alargarlo excesivamente. Si en alguna ocasión, por falta de tiempo o por otra causa, no se puede rezar el Vía Crucis del modo tradicional, se omite el Padre nuestro y el Ave María que suelen decirse en cada Estación, rezando, por ejemplo, sólo las invocaciones que se acostumbren (Adorámoste, Cristo ... ; Señor, pequé..., u otras habituales). [246]

         Si los asistentes son personas mayores, es aconsejable que cada uno haga el Vía Crucis privadamente o con otros; también pueden rezar el Rosario dos o tres juntos. Sin embargo, hay plena libertad para seguir o no este consejo, pero sin reunirse más de tres para estas prácticas piadosas. En cada curso de retiro, el Director recordará esta orientación.

         Si en los retiros mensuales hay alguna comida ‑que no sea una simple merienda o desayuno‑, se puede leer en la mesa algún artículo de Crónica, de Obras, una biografía de nuestro Padre, de un santo, etc.; en cualquier caso, debe mantenerse el silencio, con el fin de que todos puedan guardar recogimiento.

         Al final del retiro mensual, después de la última meditación, si las circunstancias lo permiten, se oficia la exposición simple del Santísimo, con el rezo de las Preces de la Obra. En los cursos de retiro, siempre que sea posible, también conviene tener diariamente la exposición simple el Santísimo, en el momento más oportuno.

 

 

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