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 Tus escritos: La categoría ética de los directores del opus dei.- Otaluto

020. Irse de la Obra
otaluto :

Les quiero contar una anécdota que a mi juicio muestra la categoría ética de los directores del opus dei y puede servir de advertencia a los que están pensando en irse.

Cuando mi padre murió dejo una moderada herencia que, entre mis  hermanos decidimos mantener junta y no dividir, como modo de garantizar la subsistencia de mi madre.  Siguiendo las formalidades del caso, cedí la administración de mi parte a un hermano y el usufructo, cuando había algún dinero para repartir, a la obra.

Pasaron los años y uno de los directores de la delegación, cada vez que venía por mi centro, se tomaba la molestia de hablarme algunos minutos sobre el tema de la herencia y si pensaba o no entregarla a la obra. Sus puntos de vista eran minuciosamente sobrenaturales, demostrando en todo momento su preocupación por mi alma, que se vería altamente beneficiada por ese acto de generosidad. Finalmente, le dije claramente que mi intención era donar todo a la obra pero solo una vez que hubiera muerto mi madre, y no antes. Que mientras tanto, pensaba cumplir con lo que está mandado, que era no administrar ni usufructuar. Luego de esto no volvió a insistir.

Pasaron muchos más años y ya estábamos fuera de la obra tanto yo como el que en ese entonces era el director del centro. Conversando sobre nuestras vivencias de esa época, me contó que ya en ese momento los directores consideraban que yo no iba a perseverar. No voy a hablar del efecto que esta revelación tuvo sobre mí, ya que en un instante comprendí que en mi proceso de salida, aparentemente caótico y agónico, había un hilo conductor oculto, que era la decisión previa y unilateral de los directores de darme salida. Fue como un mazazo. La pieza que faltaba para encontrar sentido a muchas cosas. Pero no quiero hablar de esto, sino del hecho que, dado que para la delegación era claro que tarde o temprano me iba a ir, ¡¡se habían puesto como propósito hacer que, antes, les dejara mi dinero!! O sea que el plan era no solo que me fuera, ¡¡sino que me quedara totalmente en la calle!!

Y eso les parecía el modo lógico de proceder, el modo ético de proceder. Es que debajo de este malvado comportamiento, hay un razonamiento que se encuentra sustentado y avalado por el verdadero (y oculto) espíritu del opus dei: Primero está la obra, y eso implica que antes de que alguien se vaya, hay que asegurarse de que esa persona no tiene ya nada que dar, nada de lo que la obra pueda beneficiarse.

Dije al principio que cuento esta anécdota porque puede ser útil a los que piensan en irse. Deben tener en cuenta que antes de permitir la salida de un numerario, los directores deben garantizarse de que esa persona no tiene ya ningún valor para la institución. Lo que traducido al código pragmático que ellos manejan: si esta condición no se verifica, se debe obtener, es decir, se debe provocar hasta el límite de lo posible, la ruina psicológica, espiritual y financiera de la persona en cuestión.

Si alguien piensa en irse y sinceramente cree que recibirá alguna ayuda de la obra durante el proceso o después, en términos espirituales o materiales, creo que debe repensar el riesgo enorme que está corriendo: simplemente pone su vida en manos del enemigo.

Paz a todos.

Otaluto.




Publicado el Viernes, 13 mayo 2011



 
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