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 Libros silenciados: Carta al Padre.- flanpan

110. Aspectos jurídicos
flanpan :

 

CARTA AL PADRE

 

Estimado Prelado Javier,

 

Mire Ud que hace años que no procedía a escribir una “carta al Padre”, pero veo que la ocasión lo merece, por lo que antes de comenzar mi jornada laboral “en el mundo exterior”, procedo con diligencia a ponerle unas letricas.

 

¡No vea Ud la que se ha montado con esto de los escritos “internos”! Resulta que un despacho de abogados, de seguro conocido por Ud, le ha enviado un burofax a Agustina -esa señora por la que Ud reza a diario- en la que le pide que “proceda de modo inmediato a retirar esas obras de las páginas web que administra”.

 

No me cabe duda de que Ud está puntualmente informado al respecto, y hasta es posible que como todo lo hacen colegialmente ahí dentro, hasta es posible que haya circulado un borrador previo del burofax por los distintos despachos de Villa Tévere (qué bien se está con aire acondicionado cuando pega fuera el calor!, y perdón por el inciso), por lo cual no solo Ud sabrá del contenido, sino que es incluso plausible que hasta haya introducido alguna oportuna corrección...



Pues bien señor Prelado, le voy a decir lo que pienso, pues tengo ganas de ello, y no hay razón mejor que la real gana.

 

1. Para empezar, no comprendo bien cómo se califica de “obras” a una serie de escritos tan variopintos. Haciendo un correcto uso del castellano, hubiera sido mejor calificar a todo ese elenco de escritos como “documentos”, o como simplemente “escritos”, o mucho mejor como se califican internamente (qué término tan siniestro para una institución que abomina del secreto) como “documentos internos”. Por ello no estoy conforme con el eufemismo de denominar obras a todos esos documentos internos, pues ni son poemas, ni dramas, aunque algunos tienen mucho cuento -esto es una bromilla que le hago ;)-. Veo mucha falta a la verdad en el burofax, como luego le mostraré.

 

2. Tampoco entiendo por qué se dice que esas “obras” son “inéditas”. Yo mismo he leido muchas de ellas, y me ha parecido que estaban editadas, incluso algunas de ellas bastante bien encuadernadas, maquetadas, en papel de inmejorable calidad. Por lo tanto NO ES CIERTO, y por lo tanto es MENTIRA que se esas “obras” sean “inéditas”. La RAE define “inédita” como “escrito y no publicado”, y lo digo por aquello de no tergiversar el idioma. Así que vamos bien: ni son obras, ni son inéditas.

 

3. Tan variopinto elenco de documentos internos se compone por un lado de “normas”, entendiendo por tales todos los escritos que sirven para organizar cómo deben pensar y cómo deben actuar los miembros y miembras de la Prelatura, y aquí meteríamos los Catecismos, Vademecums, Experiencias, Glosas, Instrucciones… y se compone por otro lado de Cartas, que si bien van orientadas también a influir en el pensar y actuar de los hijos queridísimos, las podemos apartar en ese segundo lugar.

 

Pues bien, que yo sepa –y le adelanto que no soy experto en la materia- se suele entender comunmente que “la publicación de una norma constituye una condición indispensable para la existencia de la norma o una condición para su eficacia”.

 

Haciendo el camino inverso, si damos por supuesto que todas esas “obras” son las que articulan el quehacer diario de 80.000 personas, y esto es así porque fui testigo de ello, esas obras TIENEN que estar publicadas, y por lo tanto no pueden ser inéditas.

 

Pero es que además, para que una norma se deba cumplir es necesario conocerla. A nadie se le ocurre escribir un articulado de indicaciones o instrucciones para organizar a un grupo de gente, y luego esconder dicho articulado en un armario de “documentos internos” cerrado bajo llave… A no ser, a no ser querido Prelado que haya algo oculto, secreto, vergonzoso o inconfesable. Y es aquí donde pienso que realmente está la madre del cordero. Como resumen de este punto 3 –y es que no me centro- podríamos decir que las normas, por su propia naturaleza, se escriben para ser ventiladas, publicadas, dadas a conocer, y si no se dan a conocer a las personas afectadas por tales normas, algo oscuro y tenebroso hay en ellas.

 

4. Este cuarto punto trata de hacer una comparación entre esa “partecica de la Iglesia” y la Iglesia misma. Ud recordará que el Fundador decía que la Obra era una partecica de la Iglesia. Pues bien, la Iglesia tiene un Catecismo, un Código de Derecho Canónico, unas Encíclicas, etc, documentos por los que se rigen los fieles de la Iglesia. Esas “obras” están en la página web vatican.va, y son accesibles a todo cristiano católico, y también a todo el que quiera verlas, sea cual sea su credo y condición. ¿Le parece a Ud esto bien?

 

Pues bueno, resulta que la Prelatura que Ud dirige tiene también un Catecismo (la verdad es que tiene varios: ya sabe, hay que ir adaptando lo inmutable), unos códigos de funcionamiento perfectamente reglados, unas Cartas a los fieles, y muchos documentos que organizan la Prelatura. Vale: pues ahora diríjase a opusdei.es y dígame qué encuentra de todo eso. Le voy a ahorrar tener que encender el PC (¿o ya tiene Ud un Ipad?: me juego el cuello a que por los despachos de los jerarcas ya circulan varios): yo he mirado en su web y no veo nada. Bueno, las cartas que Ud escribe sí. Pero para qué nos vamos a engañar, no hay nada de la que se escribió para ser escondido.

 

Resumen de cuarto punto: ¿haría Ud el favor de actuar como una verdadera partecica de la Iglesia y, al igual que ella, publicar el Catecismo (por favor, a ver si sale uno definitivo!: con lo que cuesta memorizar los puntos, como para luego cambiarlos!!), publicar las Instrucciones, los Vademecums, etc?

 

5. Aquí me voy a encumbrar!!! Mire Ud señor Prelado, le voy a ahorrar un pastón en honorarios de abogados (porque les pagarán ¿verdad?). Le voy a dar una solución a esta absurda controversia:

 

5.1. Doy por sentado que todas esas obras que pertenecen a la Prelatura (ya sabe, el apartado A del segundo escrito del despacho de abogados), tales como Catecismos, Glosas, Experiencias y Vademecums, son todas honorables y no tienen nada que ocultar a la Iglesia ni a los miembros y miembras de la Prelatura.

 

5.2. Doy por sentado que Ud coincidirá conmigo en que en una organización de adultos es indispensable que los miembros de la organización no solo pueden, sino que deben conocer las normas que les rigen, o cómo se va actuar con ellos si proceden de una determinada manera, o cómo se ha previsto que se actúe con sus hijos para captarlos a la institución, o cómo se debe proceder con ellos si se atreven a dejar la institución, o cómo se va a hacer un informe de su vida intima que va a circular a autoridades superiores, etc. Doy por supuesto que Ud coincide conmigo en que toda norma debe ser conocida por el afectado.

 

5.3. ¡Tachán!!! ¡Como no se nos había ocurrido antes! ¡Publique Ud todas esas “obras” en su página web, y así todos contentos! Aunque no conozco a Agustina personalmente, ni hablo por ella ni nada parecido, yo Flanpan le aseguro que si Ud publica mañana los Catecismos de Obra en su página web… zas! Agustina los quita de la suya!!! Y todos contentos.

 

Lo mismo podríamos decir del resto de “obras”. Ud las va publicando, para que como es debido, todos los fieles de la Prelatura se atengan a lo que hay y sepan cómo se rigen sus vidas y destinos, y Opuslibros los va descolgando. Pero no sea Ud pillín y haga apaños a los escritos, ni los merme, camufle, cambie o retraduzca. Póngalos como han sido escritos.

 

Y por favor, da un poco de vergüenza ver en el escrito de sus abogados, hablar de “sus derechos”: ¿debo entender que se trata del “derecho” a mantener en la ignorancia a los fieles de la Prelatura y a la Iglesia? Raro y feo derecho.

 

6. Este sería un buen paso para ajustar relaciones. Luego ya hablaríamos de las cartas. Pero podemos empezar por el apartado A. Y no me diga Ud que no piensa hacerlo, porque voy a pensar que:

 

a) No sabe discurrir: es decir, no se entera de que las Normas que riegen un colectivo deben ser conocidas por el colectivo. Malo.

 

b) Tiene algo que ocultar. Peor. Mucho, mucho peor.

 

7. Por último, y ya que no llegó a mi mesa el borrador de del burofaz, aunque tarde, voy a dar mi propuesta de redacción del escrito que debería haber sido escrito bajo la luz de la verdaderas intenciones.

 

Me ahorro el principio y voy al párrafo:

 

“Como usted sabe, se trata de documentos internos que, en muchos casos, nunca se han difundido entre los miembros y miembras de la Prelatura, que son de desconocida existencia para la mayoria de los fieles, que la Prelatura no quiere que sean accesibles y mucho menos leidos por los fieles, y que la intención de la Prelatura es que sigan editados y publicados pero solo para la clase dirigente, ya que se guardan en dirección de los centros, bajo llave.

 

Como usted comprenderá, al hacer públicos esos documentos pone en un compromiso a la Prelatura, pues se descubren modos de pensar y actuar bastante vergonzantes.”

 

Y ahora voy al párrafo que a todos nos gustaría haber leido:

 

“Como usted sabrá querida Agustina, se trata de documentos internos que tratan sobre cómo se debe regir la Prelatura, cómo deben actuar sus fieles, cómo son los distintos apostolados de la Obra, etc. Pensamos que es más propio que todos esos documentos estén en la página oficial de la Prelatura, porque además los fieles que acudan a opusdei.es estarían seguros de que esos documentos son óntegros y originales.

 

Así que le rogamos que, a medida que se vayan publicando esas obras en la página opusdei.es, usted las vaya quitando de su página. No tenemos ningún inconveniente en que ponga en su lugar los enlaces correspondientes a las páginas de opusdei.es.

 

Por último, le queremos agradecer la tarea recopilatoria de todas estas obras durante tanto tiempo, y la labor supletoria que ha ido realizando. Lamentamos no estar de acuerdo en las glosas que han realizado en su web a estas obras, y nos guardamos el derecho a realizar unas glosas oficiales que intenten explicar lo inexplicable. No se preocupe: somos expertos en ello.”

 

Y ahora señor Prelado, me voy a poner a trabajar en lo mío, que se llega el Ángelus y no he dado palo al agua.

 

Afestuosamente,

 

Flanpan




Publicado el Viernes, 05 agosto 2011



 
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