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 Tus escritos: La soledad de las agregadas (Contestando a Cute).- Mediterráneo

076. Agregados
Mediterraneo :

Dices:

"(...) En mi opinión, teníamos una serie de ventajas con respecto a las numerarias: no estábamos sometidas al control extenuante que supone la vida en familia, pero vivíamos entre dos mundos. El grado de disciplina y autoexigencia debía ser alto porque, como nos decían allá dentro, nadie te ve: eres tú la que tienes que luchar para levantarte a una determinada hora, la que se tiene que sacar las castañas del fuego para cumplir todas las normas, viviendo con la incomprensión de los que tienes cerca"

Teníamos también una serie de desventajas: una numeraria se iba y se fue y puntopelota. Nosotras estábamos sin estar, día tras día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Ahora se han suavizado las cosas y a la familia se la puede tratar más, en mis tiempos había que consultar TODOS los planes familiares, ya fueran un bautizo, una comida familiar o una celebración. Y si la directora tenía por vocación hacerle a una la vida a cuadritos, podía llegar a decir “mejor que no estés en esa comida, no conviene porque no podrás hacer apostolado, intenta quedar con una amiga para tomar un café”. La cual cosa suponía que la madre de la interfecta cargaba con todo el trabajo, el padre de la interfecta preguntaba “¿no podías echar una mano a tu madre?”, los hermanos maldecían a voz en grito y la interfecta se juraba a sí misma que jamás volvería a consultar una comida familiar...



La tensión de estar y no estar, de tener que estar en dos sitios a la vez, de tener que dejar la mesa antes del café porque había bendición, o consagración, o tertulia con Marianitadeladelegación que había estado en Roma y contaría que había visto la pared del comedor que daba al cuarto de estar que daba al pasillo que daba al oratorio que una vez visitó escrivá... esa tensión acababa pasando factura, a cada quien de una manera. Y cuando faltaban los padres una se preguntaba si había valido la pena hacerles sufrir en las celebraciones familiares y la respuesta siempre era que no, que no había valido la pena y que, si las cosas se pudieran hacer dos veces, una enviaría a la quinta puñeta la bendición, la consagración, a la directora, a la Marianitadeladelegación y a las tertulias todas que en el mundo han sido, se quedaría en casa y le diría a su padre “papá, déjame probar ese whisky, anda”, o “papá, dame un cigarro, por favor”, o “mamá, siéntate que te pongo otro cortado y los platos ya se harán”, o a su abuela “abu, ¿te va una partida de cartas? ¡Esta vez te gano fijo!”. Porque esos momentos sí valían la pena y lo otro no.

”Antes de dejar la Obra pude quedar con una agregada. Con gran dolor me contaba cómo al pasar a depender de un centro de San Gabriel se había dado cuenta de la tristeza de las agregadas. Personas a las que se les había prohibido sistemáticamente muchas cosas, se mostraban desconfiadas, en el centro se palpaba la falta de cariño.”

¿Cómo puede ser de otra manera? Cuando hay que consultarlo TODO y cuando a más de una consulta y más de cinco la respuesta es “mejor que no”, “no conviene”, con unas cuantas correcciones fraternas entre consulta y consulta, el mensaje subliminal es “como eres no está bien, tienes que cambiar porque ser como eres no está bien”. Y este mensaje es un disparo a la línea de flotación de la confianza y la autoestima, que es probablemente lo que la peña esa pretende porque a menos autoestima más fácil de manipular.

¿Cómo puede haber cariño entre desconocid@s de quienes una no se fía porque la coserán a correcciones fraternas a la mínima que se descuide? ¿Cómo puede haber confianza entre quienes no se puede hablar? La peña esa recoge lo que ha sembrado: frialdad, desconfianza, represión, falta de cariño, indiferencia. Lo triste es que quienes sufren la cosecha son quienes hicieron lo que se les ordenaba, convencidas de que ahí estaba la voluntad de Dios y que la obraeramadreguapa que jamás las dejaría solas. Si se descuidan.

"Me gustaría decir a todos los que me leáis dentro que no tengáis miedo. Os lo dice una que ha sufrido mucho, que tenía ganas de pegarse un tiro. (...) Siento lástima por todas las personas que siguen dentro. ¿Qué será de ellas? No puede ser que esas vidas se pierdan, me digo a mí misma. Rezo por ellas. Yo soy joven y tengo la oportunidad de rehacer mi vida. Otras muchas no podrán y perderán toda su vida por la Obra. Que Dios las proteja y las cuide"

Ya se han perdido, Cute. Ya no están a tiempo. Por salud, por dinero, porque no tienen dónde ir, porque se han quedado sin padres y sin hermanos, los sobrinos son auténticos desconocidos y la pretendida familia por la que dejaron a la otra familia, la de verdad, no sólo no ha respondido sino que ni siquiera está a la altura. Ésta es la gran tragedia, que ahora ya no se puede hacer nada.

Creo que lo he contado con anterioridad, cerca de BCN había una agd mayor, tenía cáncer. En sus últimos años, ya muy enferma, le hicieron vender el piso que le habían dejado sus padres, dar el dinero a la peña (faltaba más) y mudarse a un piso propiedad de una obra corporativa, esas historias. La agd se vio, en el último tramo de su vida, en un lugar que no era el suyo, amueblado con restos de aquí y de allá, en un barrio que no conocía y sin ni un solo vaso en la alacena que le fuera familiar. Sobran todos los comentarios, excepto la indignación sorda, poderosa e imparable, que crece y crece porque es injusto tratar así a las personas y decirles que son familia.

Mediterráneo




Publicado el Viernes, 02 diciembre 2011



 
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