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 Tus escritos: Episodios familiares: una realidad común.- Normalito

080. Familias del Opus Dei
normalito :

Episodios familiares: una realidad común

Normalito, 22 de febrero de 2012

 

 

Me he decidido a escribir, aunque sea con un escueto resumen de alguna intimidad, pero que he vivido en primera persona en mi familia de sangre. En todo caso, nada que me hayan contado terceros. Quizás para liberar lastre emocional, pero especialmente porque he tomado la decisión de que ya no quiero ser más cómplice con mi silencio de las barbaridades del Opus Dei. Me llamarán resentido, pero yo sé que es por derecho, por justicia, por amor y por Amor. Y por qué me da la puñetera gana, que se enteren.

 

Hay que perdonar siempre, quizás también olvidar, pero antes voy a escribirlo, como nos enseñaron y por si acaso. Ellos también lo hacen, no ? Hay que contar las cosas, abrir el corazón mientras lo tengamos sano. Y además, hacerlo dónde te dé la gana y no precisamente en el agujero negro que todo lo absorbe. ¡Amo la luz! Amo la verdad, la que de verdad se puede objetivizar...



Para olvidar ya está la Obra, sobre todo para olvidarse de quienes ya se han exprimido por y para ella. Les obsesiona que nosotros olvidemos también, nos lavaron el cerebro al entrar, pero no al salir, porque nos escapamos como agua entre los dedos de una mano.

 

Aunque a algunos de mi propia familia no les guste nada lo que escriba, nunca podrán negarlo en honor a la verdad. La que nos enseñaron allí no sé, no es de fiar, fruto de la obra de un dios particular y a ella me confiaron los míos, de buena fe - sin duda -, pero patéticamente manipulada.

 

Yo fui durante pocos años el típico numerario de club. Padres supernumerarios con montón de hijos (10), colegios corporativos, etc... El caldo de cultivo que prepararon unos druidas sin barba pero con sotana más negra que el carbón y que quizás hoy ya empieza a oler mal. Una marmita podrida. Mi olfato de biólogo me dice que guarda alguna similitud con el método de selección genética made in Dr. Mengele, pues somos demasiados los que nos sentimos seres cultivados en burbujas asépticas, aisladas del mundo real y de la normalidad social. De ordinarios nada de nada, pero de falsedades, todo de todo.

 

Mi padre les dio verdaderas fortunas. Le cuadraba todo, una gran empresa, aupado socialmente, considerado un VIP en las filas de la Obra y por supuesto en línea ideológica fundamentalista como el que más. Con decir que solía afirmar que pagaría carrera a sus hijas más por obligación que por devoción, está todo dicho. Nunca jamás tuvo una conversación con alguna de ellas, mis hermanas. Sólo con nosotros, los chicos y pocas. Dios, dinero y poder, ¿se puede pedir más?

 

Siempre dispuesto para dar una conferencia sobre la familia, pero atender a la suya era algo que se reducía a unas pocas horas el fin de semana, en el mejor de los casos. Para esto ya estaban los instrumentos creados y pagados a tal efecto, mamá aparte, una santa, pero también encerrada en el más estricto sometimiento opusino y nula formación académica.

 

Me sonrojo al escribir estas cosas, pero sé que aquí alguien me entenderá. Como podéis imaginar, en cualquier parte de este mundo terrenal me tomarían por un "porreta" desquiciado. Por ejemplo: me viene a la memoria la postal que envió desde Roma no hace tantos años el peque de la familia, tampoco hoy numerario, en el congreso mundial de la santa coación, UNIV para los "amigos". Decía así cuando nos la leyó mi padre en una comida:

 

Padre: estoy fantástico. Hoy hemos tenido tertulia con el Padre y visitado previamente la tumba de nuestro Padre para rezarle un Padre nuestro. Mañana audiencia con el Santo Padre....

 

Istriónico. El benjamín padeciendo el síndrome de ”padritis” sin saberlo. El más pagano (en los dos sentidos, monetario y espiritual) de los 5 “padres”, su propio progenitor, se dio cuenta y nisiquera terminó de leer el post, acabó con un etc., etc., y cambió de tema. Y uno se pregunta si en el fondo todo es una locura o una santa tomadura de pelo, pues en el Evangelio está muy clarito de que Padre sólo hay uno. Quizás me perdí el pasaje de la multiplicación de los padres y los peces, pero lo dudo. ¿Será que alguien quiere suplantar a alguien? Pura blasfemia, yo me río.

 

Así pues, ¿quién puede entender estas cosas, si no alguien de aquí ? De paso, digo que me preocupa que este sitio pudiera llegar a ser tan endogámico como el propio Opus, en el sentido de que no haya una proyección y propagación mayor de su contenido a toda la sociedad, incluso a los medios y precisamente por este tipo de razones. O sea, sabemos que alguien que no haya estado dentro difícilmente pueda entender o creer lo que contamos y ese flanco pudiera implicar falta de credibilidad y finalmente falta de interés para el resto de los mortales y en especial de la Iglesia Católica, tal como ya se ha comentado en alguna aportación de opuslibros.

 

Esto sería dar demasiada ventaja a la Obra, que ya es gordo! Somos un subproducto contaminado de sus propias miserias o vamos a ser capaces de darle la vuelta y superarnos. Nada fácil, lo sé pobre de mí. Ahí lo dejo y pido disculpas de antemano, pues es mi primera intervención y no me creo en ningún derecho a criticar, muy al contrario. Mi ánimo es absolutamente constructivo, quisiera ver expandido su contenido a los cuatro vientos. Y sobre todo, una gratitud inmensa a todos los que lo hacéis posible, en especial a Agustina: mi más sincera admiración.

 

Mi historia particular no tiene mucho interés, pero ver cómo una hermana numeraria ha quedado como un flan caducado, me indigna. Ver a mi padre arruinado y demenciado me cabrea. Ver que todo el “santo entorno” se ha desvanecido me revienta. Y así podría seguir con tanta y tanta indecencia. Inmundicia vestida de púrpura, ni más ni menos.

 

Ella, numeraria volcada, no tenía ni tiempo para las revisiones médicas rutinarias y menos para la ginecológica, pasaron años. Pero llega la noticia: cáncer de pecho. Empieza tratamiento y posible intervención en la seguridad social de su ciudad. Todo va para largo. Mi madre le dice a mi hermana que se vaya a la Clínica Universitaria. No estaba claro, había alguna reticencia inconfesable en su negativa inicial, pero al final va. Operación, tratamientos, parece que todo bien. Llega la factura a casa de mis padres, varios -muchos- miles de euros.

 

Veo a mi padre contrariado: oye, que ha llegado eso aquí, te la mando? Bueno, es que pensamos que a ti te iría bien pagarla. ¿Cómo?, ¿tantos años (20) trabajando en el colegio y tú no puedes pagarla?... Es que ya sabes,...

 

Total y para abreviar, mi padre terminó pagando, pero de hecho fue una donación ya que al final el cheque se lo hicieron hacer a nombre de una fundación y no de la CUN. De la factura original ya se haría cargo “alguien” y quizás así aprovechar de paso alguna desgravación o descuento.

 

No era el primer sablazo impúdico e indecente al pobre hombre, me constan bastantes más, pero sería demasiado largo explicar. Quizás otro día.

 

Al final, senil, apagadito y olvidado por sus muchos hermanos en la fe. Los amigos fieles, los pocos de siempre y que nada quisieron saber del opus -a pesar de él- ahora son los que se lo llevan a comer y a pasear. Todo se esfumó, poder y dinero, también gracias a la crisis. Y ¿Dios? Menos mal que le queda el de siempre, el de sus padres, el de sus amigos de verdad, porque el dios que le vendieron se ha esfumado, tiene mucha labor que atender. ¿Que era el mismo? Imposible… nadie en su sano juicio lo diría. ¡Pero qué bien se lo vendieron! Por último: me consuela saber que al final, mis viejecitos padres, como buenos supernumerarios, no se han enterado de nada. Menos mal.

 

Saludos y pido públicamente perdón por no haberlo contado antes.

 

Fdo.: Normalito




Publicado el Miércoles, 22 febrero 2012



 
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