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 Tus escritos: Cuarta carta de Epifanio a Valeriana.- Zartan

040. Después de marcharse
zartan :

Querida Valeriana, me preguntas ahora a qué se debe todo este revuelo que ha habido ultimamente sobre las ordenaciones de numerarios.

Entiendo que te queden un poco grandes las muy buenas esplicaciones que han dado otros en OpusLibros así que voy a intentar -en palabras simples- hacerte entender lo que pasa, no me voy a meter en derecho (prelatura con pueblo o sin él) ni en teología (validez del sacramento) solo voy a intentar contarte lo que pasa por mi cabeza.

Como ya sabes, al llegar a la Cosa, te examinan para estar seguros que nunca has estado en un centro para discernimiento vocacional de religiosos (escuelas o como se llamen), ni en un seminario y que -por supuesto- no tienes, no has tenido ni -jamás de los jamases- tendrás ninguna veleidad sobre ser sacerdote, fraile o monja ni nada similar...

Después -con los medios de formación- te van dejando claro que dentro de la Iglesia hay laicos, muy laicos, laiconazos y super-laiconazos de las praderas y que dentro de esta última categoría entran todos los de la Cosa. Y tu vas y te lo crees a pies juntillas aunque … alguna vez te haya tocado vivir en un centro con un oratorio que ya lo quisieran para si los cistercienses mas tradicionales, con unos sitiales tipo coro de catedral gótica mas propios de Padre Abad y compañeros orantes que de vulgar laiconcete de a pie. Piensen un momento en los asientos de la iglesia prelaticia, del oratorio de Santos Apóstoles, el de la Sagrada Famila,... solo por citar algunos de Villa Tevere que sean conocidos de todos o de una mayoría.

Pero, Valeriana, me estoy dando un paseo por la ramas, volvamos al tema: soy el mega-laico versión 2.0 y de pronto un día te preguntan si quieres ir al Colegio Romano. Así de sopetón, como rayo en cielo sereno. Por lo menos a mi, en mi ingenuidad o cretinez, me creó un pequeño lío mental: ¿soy la quinta esencia de lo laico pero me voy a ir a un seminario? ¿voy a ser seminarista? ¿como compagino la laicidad y la clericidad? Y, como la panacea universal es algo de uso común en cada delegación de la Cosa, el convocante se lanza en un tranta sanador y clarificador para mentes poco claras como la mía: “es un servicio a la Cosa, podrás estar vestido de paraguas pero seguirás siendo laico, bla, bla, bla” y tu -en otro arranque de generosidad para tu madre guapa- vas y dices “vale, tio, apúntame”.

En todo ese tranta mágico sale una y otra vez la misma idea: ES UN SERVICIO A LA COSA.

Vamos, que es como si te vas a vivir a un departamento en un rascacielos y un día alguien viene y te dice: “oiga, mire por donde pero no tenemos conserje en este edificio ¿usted estaría dispuesto en aras al bien común de hacer de conserje?” Y tu vas y dices que si ya que no pierdes la propiedad de tu departamento, es una simple ocupación, un trabajo como cualquier otro, mas o menos que da igual ser cura que fontanero (gasfiter, idraulico, plombier, plumber) lógicamente dentro de un orden, que no es igual celebrar la Misa que hacer una soldadura o una rosca de dos pulgadas, pero el concepto de servicio es el mismo: para que la Cosa funcione unos hacen de directores, otros hacen de fontaneros, otros de curas,... y cada uno sigue siendo igualemente laiconazo, sigue teniendo su profesión y sigue bajando las escaleras como le da la gana.

Un poco te presentan el salto casi como si te disfrazaras pero -simultáneamente y siendo consecuentes con la mas pura ortodoxia- se te habla de la excelencia del sacramento. Casi me atrevo a decir que es una dicotomía del pensamiento, de una parte mucho “secundum ordinem Melchidedec” y por otra “simplemente una forma mas de servir a la Cosa”.

Valeriana ¿entiendes ahora el motivo de tanto lío con esto?

Imagínate que seguimos con el ejemplo del rascacielos y alguien trabajando de conserje o portero en tan bello edificio. Pero un día decide vender su departamento cambiandolo por el famoso plato de lentejas o simplemente por la necesidad de un cambio de paisaje (no me gustan los vecinos, quiero estar mas cerca del cole de los niños o cualquier otra razón, la que sea) ¿Que pasará con ese personaje? ¿Tu crees que tendrá ganas de seguir trabajando de portero?

Te recuerdo que siempre le insistieron en que su servicio era a la Cosa, casi olvidándose de que el sacerdocio es algo que va un poco mas lejos de la Cosa misma.

Otro punto divertido es, que sin decirlo, pero haciendolo intuir claramente, tu crees que nunca ningún sacerdote de la Cosa ha dejado de serlo. Claro que después hay cosas que no te cuadran como -por ejemplo- cuando en alguna tertulia pirata te dejan caer que un consiliario de España intentó hacerle la zancadilla al fundador y -al fracasar- se arrancó con los tarros (sic). Empiezas a ver que el panorama no es tan rosa, que -como en todas las partes- también en la Cosa se cuecen habas. Luego… luego la vida te hace ver que son muchas las habas, que no fue un solo caso sino bastantes.

Y entiendes, o por lo menos yo entiendo perfectamente a los que, una vez vendido el departamento, ya no quieren seguir trabajando de conserje, es lo normal, es lo consecuente con el planteamiento que te hicieron. Y lo anormal, lo heroico bajo mi punto de vista, son los que siguen trabajando de conserje y buscan la incardinación en alguna diócesis. A los dos les haría monumento, pero a estos segundos con pedestal por lo menos de seis metros de alto (Antonio Petit y tantos otros).

Valeriana, espero que te haya quedado claro que este tema no está nada de claro en la Cosa.

Besos.
Epifanio.
________________

¿Quien es Epifanio? Epifanio es un común ex, no tiene una profesión brillante, nunca ha sido nadie en la Cosa y -posiblemente- ya lo han olvidado todos aquellos que se declararon atados a él con lazos mas fuertes que los de la sangre.
Epifanio intenta hacerle entender a Valeriana (que pregunta todo) cuales son sus pensamientos y sus reacciones frente a la Cosa, es un ser tranquilo que -en el fondo- lo único que busca es una razonable dosis de felicidad.
Si quereis conocerlo en persona podeis verlo en youtube 

Zartan




Publicado el Miércoles, 04 abril 2012



 
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