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 Tus escritos: Padres fanáticos.- Bastián

080. Familias del Opus Dei
Bastian :

La carta de Víctor en la que anuncia la decisión de suicidarse porque ya no puede aguantar más el sufrimiento psíquico, me ha dejado casi fuera de juego. Y me ha supuesto un auténtico problema personal, porque no solo Víctor, sino muchos otros, hemos sopesado en los momentos de intensa ansiedad y pánico incontrolable la salida definitiva de tanto dolor que se presenta a cualquier hora del día, pero cuando lo hace por la noche o de madrugada es terrible. Y creo que de esto sabemos muchos o la mayoría de quienes leemos y seguimos opuslibros. No me avergüenza decir que estoy llorando, aunque en el fondo de mi cerebro aparece una pequeña luz que parece decirme que Víctor ha terminado de sufrir y está en los maternales brazos de Dios, libre, como él quiso sentirse y no le dejaron.

Me parece que no lloro por Víctor, sino por mí y por tantos miles de personas que jamás pudimos desarrollar un proyecto personal avistado desde la adolescencia pero muy pronto encorsetado y reconducido arteramente por quienes decían ser nuestros hermanos, pero que solo procuraban la grandeza de un líder estúpido y neurótico al que tenían por la cuasi cuarta persona trinitaria.

Las circunstancias de Víctor las rebozarán en la prelatura con cuestiones genéticas o de la índole que les dé la gana, porque para eso tienen psiquiatras que tranquilizarán las conciencias de la superioridad si es que llegase al extraño caso de que algún director tuviera remordimientos al conocer la muerte de Víctor, que la ocultarán todo lo que puedan.

Pero al menos una persona, ese Antonio o don Antonio que todos los años le escribía a Víctor en fechas señaladas, no va a dormir durante bastante tiempo si es que le queda un mínimo de autonomía intelectual y moral. Dudo absolutamente de que la prelatura dé la cara ante esta muerte-denuncia. Cínicos y cobardes, amparados en su santo fabricado a golpe de talonario, seguirán poniendo los ojos en blanco y sonriendo ante el cadáver de tu padre como si eso de morirse fuera una fiesta que se está celebrando a dos bandas entre el cielo y el tanatorio.

Y detrás de todo esto, haciendo lo posible, están los padres de tanto adolescente empujado por el plano inclinado hacia el final que decidió Víctor o hacia unas vidas absolutamente desarticuladas. Padres y madres supernumerarios totalmente cretinos, inmaduros y fanáticos, que sueñan con engendrar numerarios y numerarias porque así relucen más y mejor ante sus respectivos directores y rectores de las iglesias que los obispados ceden a la prelatura. Padres y madres que viven entrampados y de la caridad para llevar a sus numerosos hijos a los colegios de Fomento y similares, padres y madres ricos de solemnidad que repueblan las aulas ellos solos dando ejemplo de cumplir la voluntad del padre y obligando a sus hijos a seguir una vida propia de los antiguos seminarios menores, aunque no sepan ni lo que piensan ni cómo son. Estos padres han decidido de común acuerdo con sus directores espirituales la hoja de ruta que van a imponer a la prole, y no cejan hasta que se enteran de su pitaje. Algunos de estos padres y madres sí saben que sus planes pueden fallar y están dispuestos a seguir siendo padres y madres para un hijo fuera de la prelatura, pero otros, desgraciadamente, como esa posibilidad les resulta insufrible, cuando llega, se convierten en los peores enemigos de quienes lo que de verdad necesitan es comprensión y mucho cariño. Dios quiera que no haya más víctimas del Opus Dei que solo encuentren la salvación en el suicidio; Dios quiera que no haya más víctimas del Opus Dei; Dios quiera que no haya más Opus Dei engañando a los adolescentes y mintiendo a la Iglesia.

Y en fin, y pido perdón si ofendo a alguien, Dios quiera que haya más cojones en el Vaticano.

Y termino con una oración: Víctor, ruega por nosotros.

Bastián




Publicado el Miércoles, 12 septiembre 2012



 
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