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 Tus escritos: Las mentiras de Mons. Escrivá: Recriminación a Mons. Escrivá...- Doserra

070. Costumbres y Praxis
doserra :

Las mentiras de Mons. Escrivá:

4. El caso de María del Carmen Tapia


1. f) Recriminación del Director del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de California a Mons. Escrivá

Doserra, 28/11/2012

 

 

Sigamos avanzando en esta historia. El día 25 de marzo de 1974, Mr. Larson, Director del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de California, en que trabajaba María del Carmen, después de conocer la respuesta del Vaticano a Carmen Tapia pero sin mencionarla expresamente, escribe una larga carta a Escrivá. En ella aprovecha el exhaustivo resumen que Tapia había enviado al Cardenal Tavera, Prefecto de la Congregación de Religiosos, en relación a las gestiones realizadas hasta el momento ante las autoridades de la Obra en orden a solicitarles el dichoso curriculum, para para poner en evidencia la recalcitrante actitud de la Obra en su negativa a acceder a lo pedido: "La Srta. Carmen Tapia no realizó ningún curso de Filosofía o Teología en su Institución"33; "La Srta. Carmen Tapia no ha cursado estudios en esta Institución"34; "Ni aquí (Roma) ni en Venezuela tenemos constancia alguna de que la persona en cuestión haya completado cursos de estudios"35.

 

Después de esa abrumadora y objetiva recapitulación de lo sucedido hasta la fecha, en el punto 7 de la carta Mr. Larson cambia de tono, para manifestar su situación de desconcierto ante las contradicciones en que las autoridades de la Obra habían incurrido, en cuanto que sus respuestas no se ajustaban a otras informaciones que en todo este proceso la Universidad de California había ido obteniendo del Nuncio en Caracas y de diversas personas vinculadas a la Obra. El tono pasa a ser claramente incriminatorio:...



Tengo que decir que estoy desconcertado por la información recibida del Opus Dei, puesto que no se ajusta a lo que el Dr. Salvat dijo al Nuncio Apostólico en Caracas (que el expediente de la Srta. Tapia estaba en Roma), y de ningún modo pareció negar que la Srta. Tapia había estudiado realmente en Caracas. Más aún, tenemos aquí información de que miembros actuales del Opus Dei en Venezuela han confirmado que la Srta. Tapia estudió en su Institución36.

 

Y para subrayar la razón por la que sus respuestas le parecían completamente inadmisibles —en cuanto que suponían un insulto a la inteligencia de las autoridades académicas, eclesiásticas y diplomáticas que habían intervenido en este engorroso asunto—, Mr. Larson interpela a Escrivá subrayándole que tiene más que claro que esos estudios filosófico-teológicos no tienen de suyo validez académica, pero que lo que se le estaba reclamando era el reconocimiento de un hecho histórico —el de que la Srta. Tapia había cursado unos determinados estudios con unas determinadas calificaciones— y no una revalidación oficial de los mismos, que les confiriera un estatuto oficial:

 

Permítame explicarme. Desde luego, soy consciente de que esos "Estudios Internos" no tienen validez académica, como la Srta. Sofía Pilo mencionó en Caracas. Sin embargo, no es este el asunto en cuestión. Lo que yo necesito, Monseñor Escrivá, es conocer todos los cursos de Filosofía y Teología, uno por uno, que la Srta. Tapia estudió en su Institución, así como las calificaciones que recibió en cada uno de esos cursos de Filosofía y Teología, aunque no tengan validez académica o no hayan sido revalidados37.

 

Y le añade el motivo por el que viene solicitando esa razonable información:

 

Necesito esa información para confirmar los datos que ya figuran en esta Universidad, así como los que aparecen en la Oficina de Inmigración y Naturalización que custodia los datos oficiales de la Srta. Tapia38.

 

Más claridad —y, añadiría, más caridad— no cabe. Era como decirles: pasemos por alto lo enojoso de sus anteriores respuestas, y envíenme una carta con los datos solicitados, aun incluyendo que esos estudios no garantizan ninguna validez oficial académica.

 

Y, como para dejar muy claro que no están tratando de una persona que pudiera pasarle inadvertida al Fundador, sino de alguien que, por sus notables servicios a su Obra, se merece un trato muy distinto del que le estaban propinando, le detalla —con el pretexto de pedirle confirmación sobre importantes aspectos externos de la vida de Tapia en la Obra— el “curriculum opusino” completo de Mª del Carmen:

 

También apreciaría su confirmación de los siguientes datos confidenciales: si la Srta. Tapia

a) desde 1949 hasta mayo de 1966 fue miembro de la Sección femenina del Opus Dei;

b) vivió en España hasta abril de 1952;

c) estuvo en Roma desde abril de 1952 hasta septiembre de 1956;

d) durante la primera parte de su estancia en Roma ayudó a Vd. en trabajos de secretariado relativos a la Sección femenina del Opus Dei;

e) después fue "Superiora mayor" en su Institución;

f) fue nombrada "Directora Regional de Venezuela" en septiembre de 1956, viajando a Caracas, a donde llegó en octubre de 1956;

g) fue "Directora Regional de Venezuela" desde octubre de 1956 hasta octubre de 1965, cuando se le requirió volver a Roma;

h) vivió en Roma, Via di Villa Sacchetti, 36, desde octubre de 1965 hasta mayo de 1966, en que regresó a España39.

 

Además, antes de terminar, dedica un punto a realizar una aclaración: con la actual petición no le está requiriendo datos sobre la vida espiritual de Tapia, sino confirmación sobre una serie de extremos que ─con ocasión de los reiterados y fracasados intentos de obtener su curriculum de estudios filosófico-teológicos en la Obra─ había ido conociendo sobre la actividad de la Srta. Tapia en la Obra: extremos que hacían inexplicable la frialdad, mutismo e indiferencia con que en todo momento las autoridades de la Obra habían respondido acerca de esta persona tan relevante en el Instituto:

 

Quiero dejar muy claro, Monseñor Escrivá, que estoy muy interesado en recibir toda la información concerniente al tiempo en que la Srta. María del Carmen Tapia perteneció al Opus Dei, así como la relacionada concretamente con sus estudios.

Lo que no estoy pidiendo –y en lo cual no tengo el menor interés– es recibir información personal o confidencial relativa a la vida espiritual de la Srta. Tapia durante su vida en el Opus Dei40.

 

La carta termina con una postdata, que tiene su interés, porque hará irritar aún más a Escrivá, como veremos enseguida. Pues en ella le viene a decir que no está dispuesto a secundar su secretismo –el de Escrivá-, que tanto podría perjudicar a Tapia, y que ─como ha habido varias personas por las cuales ha pasado información dudosa sobre Mª Carmen, y todas ellas tienen interés legítimo en el asunto y derecho a conocer los descubrimientos que han ido apareciendo─, tenía intención de informarles de las gestiones efectuadas:

 

P.S. Puesto que estoy solicitando clarificación de toda la información que hemos recibido, se enviará una copia de esta carta a las personas que consideremos pertinentes, con objeto de evitar cualquier clase de malentendidos41.

 

* * * * * * *

La carta no dejaba ningún cabo suelto y, en consecuencia, no le dejaba escapatoria a Escrivá. Su falacia había sido puesta en evidencia con toda crudeza por Mr. Larson y ya no cabía seguir mareando la perdiz: o se avenía a satisfacer su razonable y legítima solicitud, o se reafirmaba en su mentira e injusticia y cortaba por completo las relaciones con la Universidad de California.

 

Como era de esperar, teniendo en cuenta la singular personalidad de Escrivá, lamentablemente, éste optó por esa segunda posibilidad, con lo que su respuesta a través del Procurador Cummings supuso el punto final de las relaciones. Era una respuesta vehemente y brusca (le escribo inmediatamente), en la que brilla por su ausencia hasta el menor atisbo de actitud razonable y en la que repele por su presencia la pertinacia con que se reafirma en su infantil cerrazón a reconocer la insensatez de su postura:

 

Acaba de llegarme su carta del 25 de marzo, y le escribo inmediatamente para confirmarle lo que comuniqué clara y puntualmente al Sr. Braun, que me escribió en su nombre. De acuerdo con lo solicitado, di a Vd. en esa carta la respuesta pertinente a su cuestión; la única respuesta posible, porque no hay ninguna otra. No hay, pues, nada más que pueda yo añadir42.

 

¿Cómo que no existía otra respuesta posible? La carta de Mr. Larson había demostrado precisamente lo contrario y que lo que no se entendía era su pertinacia en negarse a reconocer que Tapia había realizado esos estudios. Una pertinacia en el rechazo de la verdad que se convertiría en el futuro en marca de fábrica, en rasgo distintivo de los directores de la Obra: sostenella e no emendalla.

 

Así se ha puesto de manifiesto, por ejemplo, en el pleito provocado contra Agustina por Quien-no-ha-de-ser-nombrado (Qnhdsn). Pues, igual que Escrivá rechazó entonces, con tanta altivez como ceguera, la oportunidad que Mr. Larson le dio de pedir una mínima excusa e irse de rositas; así también Qnhdsn ha desaprovechado la oportunidad que Agustina le brindó de rectificar a tiempo.

 

El segundo párrafo de la respuesta de Cummings en nombre de Escrivá, era el siguiente:

 

No acabo de entender el motivo y finalidad de las otras cuestiones que Vd. pregunta en relación con puntos que no hacen referencia a asuntos académicos ni son relevantes al ejercicio del trabajo profesional de una persona. Es posible que Vd. piense de otra forma, y yo respeto su opinión, al mismo tiempo que confío en que Vd. respete mi punto de vista. Quisiera dejar muy claro que no me estoy refiriendo a información confidencial de ninguna clase: me refiero a las cuestiones no académicas que Vd. ha sacado a relucir43.

 

¿Cómo no iba a ser relevante, en orden a aclarar este embrollo sobre si Tapia había realizado los estudios internos previstos para los miembros numerarios, que hubiera pertenecido o no a la Obra, y que hubiera ocupado en ella cargos muy destacados? Además, ¿en qué quedamos: las tareas internas son o no su trabajo profesional para quienes se dedican profesionalmente a ellas?

 

Y un detalle que se le puede pasar al lector. El quisiera dejar muy claro de Cummings (Escrivá) coincide con el Quiero dejar muy claro de Larson, y el no me estoy refiriendo a información confidencial de ninguna clase de Cummings con el recibir información personal o confidencial de Larson. Es decir, por burla o desafío, repiten las palabras de Larson para negarle lo que pide. ¿Coincidencia? No lo parece; más bien, se ve que Escrivá está irritado por haberse atrevido Larson a exponerle con claridad lo que desea, sin darle ya margen a evasivas y falsedades; por haber osado a hacerle ver que está harto de ellas; y sobre todo, a tratarle de igual a igual. La frase Lo que yo necesito, Monseñor Escrivá, es conocer todos los cursos de Filosofía y Teología, etc. debió de ser la gota que colmó el (pequeño) vaso de su paciencia.

 

Pero vuelvo al segundo párrafo: No acabo de entender... Lo que no puede entender quien lee esta respuesta de Escrivá-Cummings es que no entiendan el motivo y finalidad de las otras cuestiones que con tanta claridad se le han expuesto. O mienten al decir que no entienden, o no comprenden ni la más elemental justicia ni la más elemental caridad. Si estuvieran siendo sinceros, su actitud denotaría, respecto al comportamiento humano normal, una desviación característica del trastorno psicopático de la personalidad. Y tal vez sea esa la respuesta a muchas de las preguntas que uno se hace, porque casos semejantes se presentan una y otra vez en los relatos de Opuslibros. Yo mismo me he encontrado en una situación semejante en conversaciones (interrogatorios) con algunas autoridades de la Obra de Escrivá.

 

Ese trastorno, en la forma de personalidad narcisista, es muy claramente discernible en el Fundador. El problema triste es que, de acuerdo con muchos estudios de psicología, ese trastorno, lo mismo que el de la psicopatía propiamente dicha, se contagia, tal vez no en la misma forma sino a través de manifestaciones histéricas, a las personas que viven en contacto con el narcisista o el psicópata, tanto más cuanto más cerca en el espacio y en el tiempo.

 

Y éste es uno de los problemas que siempre ha tenido el Opus, como consecuencia de la falta de empatía de su fundador: es una institución que suscita una notable desafección en la mayoría de quienes no están atrapados por el convencimiento de la sobrenaturalidad de su praxis. Dedican ingentes esfuerzos a crear una opinión pública favorable mediante sus Oficinas de Información. Pero como en realidad son oficinas de desinformación (por emplear la expresión que uno de los primeros de la Obra —miembro elector existencialmente mosqueado con los Directores por haber cambiado el apostolado en la universidad por el apostolado en los clubes infantiles y colegios— usaba cada vez que veía al encargado del Apostolado de la Opinión Pública) donde no importa la verdad y desde las que se cuenta no lo que la Obra es sino lo que debería ser (esto respondía a veces ese encargado cuando le reprochaban estas mentiras), casi nadie los cree ni los quiere.

 

Lo cierto es que Escrivá había perdido los papeles. Los narcisistas mantienen la calma cuando se sienten seguros de sí mismos, cuando se les sigue la corriente. Pero cuando se topan con alguien que no les rinde la sumisión que los tranquiliza, se descolocan y dejan de atenerse a las más elementales normas de convivencia. No soportan que se los ponga en evidencia, se vuelven ariscos y agresivos y se cierran en banda, recluyéndose en su mundo cerrado, donde se le administra abundantemente la dieta narcisista que los mantiene.

 

Ése era el tono de la respuesta de Escrivá-Cummings: una respuesta que mostraba una prepotencia, de la que surgía la rudeza propia de un gran animal acorralado: la del rinoceronte o del toro, que quiere acabar la faena de una cornada: Es posible que Vd. piense de otra forma, y yo respeto su opinión, al mismo tiempo que confío en que Vd. respete mi punto de vista. Era el desplante, la negativa a ofrecer o admitir argumentos, la abdicación de la racionalidad en favor del prejuicio o de la pasión.

 

El dúo Escrivá-Cummings acaba poniendo la guinda a este segundo párrafo con la frase siguiente: Quisiera dejar muy claro que no me estoy refiriendo a información confidencial de ninguna clase: me refiero a las cuestiones no académicas que Vd. ha sacado a relucir. Es como si dijera: “No comprendo cómo puede tener que ver con las autoridades de Inmigración o con la Universidad el que Mª Carmen haya sido persona de confianza y trabajado en altos cargos de una conocida institución; o cómo puede interesar a un país o una universidad el saber si el inmigrante que aspira a nacionalizarse o a ser profesor tiene el nivel humano, intelectual y cultural, que requerimos”. Ante argumentos así, no cabe otra que la de Gary Cooper en Solo ante el peligro: “Si no lo entiendes, yo no te lo puedo explicar”.

 

Como colofón aparece la postdata, dando un permiso que no se les había pedido, no sin cierto tono de chulesca arrogancia, fruto de la irritación, como presumiendo de no tener miedo a que se sepan sus fechorías (dime de lo que presumes y te diré de lo que careces):

P.S. No veo ninguna objeción a que envíe copia de su carta a quien desee44.

 

______________

33 María del Carmen Tapia, Tras el umbral. Una vida en el Opus Dei, Ediciones B, 2ª ed., 2004, p. 438, n. 2. El texto original está en ingles.

34 Ibidem, n. 4.

35 Ibidem, p. 439, n. 6. El texto original está en inglés.

36 Ibidem, n. 7. El texto original está en inglés.

37 Ibidem, n. 8. El texto original está en inglés.

38 Ibidem, n. 9. El texto original está en inglés.

39 Ibidem, pp. 439-440, n. 10. El texto original está en inglés.

40 Ibidem, p. 440, n. 11. El texto original está en inglés.

41 Ibidem, p. 440, post scriptum. El texto original está en inglés.

42 Ibidem, p. 441, párrafo primero. El texto original está en inglés.

43 Ibidem, p. 441, párrafo segundo. El texto original está en inglés.

44 Ibidem, p. 441, post scriptum. El texto original está en inglés.

 

Ir a la primera entrega de “El caso de María del Carmen Tapia”

 

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Publicado el Miércoles, 28 noviembre 2012



 
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