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 Tus escritos: La personalidad dogmática de la directiva del Opus Dei.- Daniel_M

060. Libertad, coacción, control
Daniel_M :

La personalidad dogmática de la directiva del Opus Dei

 

Doy gracias a hormiguita por su opinión sobre mi última carta. A pesar de que a calandria no le guste que discrepen de ella y se abstenga de responder he tenido interés en leer sus últimas cartas, al menos para comprobar si había cambiado en algo en su forma de pensar. Y la última de 7-01-2013, confirma que sigue inalterable en su pensamiento.

Analizo su respuesta a solans, siguiendo la pauta de mi última carta...



           Desacredita el mensaje crítico:


«[…]Yo escribo mi versión, auténtica, lo que vivo, lo que he vivido y conocido toda mi vida […]Pero te aseguro que sí hay otra versión y otras muchas versiones muy diferentes a lo que se escribe en Opuslibros, de eso no me cabe la menor duda»

Desacredita a la persona crítica:

«[…] dices que no quieres hacer daño a la Obra y haces bien porque es el sentimiento que todo fiel del Opus Dei debe tener. Te pido que te detengas a reflexionar en tus palabras […] No crees que con esas palabras estás dañando a la Obra?No solamente dañas a la Obra, igual te haces un daño a ti mismo […]»

Continúa calandria su escrito y llega a una conclusión, en la que pretende armonizar la realidad de que ella –y otros miembros del Opus Dei- den una “versión” del Opus Dei frontalmente opuesta a la versión de tantos ex-miembros:

«Mi conclusión es que cada uno vivimos realidades muy diferentes, hemos tenido vivencias muy distintas estando en el Opus Dei y fuera del Opus Dei, cada uno tenemos nuestros temperamentos y caracteres, cada uno vivimos la vida de manera diferente por lo tanto, pienso, que será muy difícil llegar a un acuerdo porque un mismo hecho yo lo viví así y el otro lo vivió asá, siendo ambas posturas verdaderas. Sin embargo, considero muy bueno mantener el diálogo ya que todos nos enriquecemos (?)»

No es acertado afirmar que cada uno vivimos “realidades muy diferentes” ni que se haya tenido «vivencias» muy distintas. No lo es porque la institución es la misma, su dirección también, y lo mismo sus vademécums y estilo de vida.

Cada uno tiene su temperamento y carácter, pero la palabra escrita es la expresión externa de lo vivido y pensado. Y en los escritos a esta web, se debate sobre hechos vividos que se narran, no sobre temperamentos. Afirmar que «cada uno vive la vida de manera diferente» no dice nada, no es argumento de nada. Cada uno narra su experiencia, la describe. Lo que hay que ver es porque difieren tanto las palabras de unos y otros sobre los mismos hechos.

Es imposible «llegar a un acuerdo» sobre un mismo hecho. Pero no por lo que afirma calandria, sino porque nunca pueden ser verdaderas dos proposiciones opuestas sobre la misma cosa.

Por tanto, si calandria pretende que su versión es auténtica, no puede serlo a la vez la de los ex-miembros. Y en sentido contrario, si es auténtica la de los ex-miembros, no puede ser la de calandria. Por eso, tantos se le oponen en esta web, porque su “versión” no coincide con la realidad que ellos han experimentado.

La cuestión es cómo alcanzar una certeza sobre una realidad concreta, sobre un hecho. No es cuestión de “posturas verdaderas” (¿?) sino de qué afirmaciones son ciertas y cuáles no lo son. Y saber qué es lo que impide que alguna o algunas de esas versiones, no sean ciertas.

Tanto Calandria como la dirección del Opus, mantienen una “versión” sobre la Obra que se caracteriza por ser constantemente negadora de las versiones que señalen defectos en el Opus Dei. Habría que preguntarse por qué posee esa característica negadora, que ya supone un filtro que rechaza otros puntos de vista. Sería interesante conocer el por qué de esa negación de veracidad a toda opinión que contenga una crítica al Opus Dei o a su directiva. Probablemente la respuesta sea que dicha versión se fundamenta en el siguiente pensamiento convertido en dogma: Decir lo que está mal en el Opus Dei es “hacer daño”.

«No crees que con esas palabras estás dañando a la Obra? No solamente dañas a la Obra, igual te haces un daño a ti mismo»

Este pensamiento contiene un error grave. Se confunde la afirmación de la verdad de otra persona con difamar, porque 1) no se acepta como verdadero lo que el otro dice, 2) se cae en el juicio temerario sobre la intención de quien expone lo previamente negado como verdadero. El resultado es que no se acepta la crítica. Pero no queda aquí, pues este principio convertido en dogma indiscutible, se lleva al extremo, al extremo de denigrar y atacar a quien disiente.

Veamos ejemplos, respecto a la directiva del Opus Dei. Es el caso de Bolter que en su carta de 7-01-2013, nos relata por qué salió de la Obra. Manifestó una opinión, porque pensaba que podía colaborar, comunicando lo que veía. Pero expuso un pensamiento distinto al de la directiva, por lo que ésta le relegó. No le quedó otro camino que salir de la institución.

Un caso semejante fue el de No valió la pena. No aceptaron sus puntos de vista en Roma, pero como le vieron durante años sus buenas disposiciones, consideraron que no se encontraba bien de forma pasajera y lo trataron para que se recuperase. Fue en su vuelta de Roma, en el avión, cuando vio claro lo que le había pasado. Y se fue de la institución.

En ambos ejemplos, se comprueba que la directiva del Opus Dei es incapaz de aceptar lo que perciben como una crítica. Esa aceptación está teñida de un juicio moral negativo sobre la crítica. Si procede de alguien de dentro de la institución conlleva su reprobación y quizás, que tenga que irse. Si procede de alguien de fuera supone la denigración sistemática de la persona crítica y de sus palabras.

Una auténtica deformación del pensamiento cristiano, pues si Jesús afirmó que “la verdad os hará libres”, ¿Por qué se rechaza la verdad que pueda haber en el pensamiento del que disiente de la línea oficial de la directiva del Opus Dei?

Veamos un ejemplo de esta actitud en calandria:

«a quienes les incomoda que escriba les digo que no me leano que no se molesten en responder, yo escribiré mientras Agustina me siga publicando»

No calandria, es a ti a quien te incomoda lo que otros escriban. Si no, no habrías replicado la carta de bolter sobre los viejos numerarios.

Lo que gracias a calandria, y al testimonio de tantos ex-miembros, podemos conocer es que la dirección del Opus se caracteriza por poseer un tipo de personalidad dogmática. La persona dogmática es incapaz de aceptar otros puntos de vista distintos a los suyos. No piensa renunciar a su voluntad de mantener una determinada idea –o versión- en un tema, aunque le argumenten y demuestren que es incierto o erróneo. La voluntad decidida a no pensar de otra manera hará que el intento de otros de que vea el error que sostiene, lo tome como un ataque, como un daño. Necesitará defenderse, sea presentándose como víctima o sea devolviendo el ataque:

«…a quienes les incomoda que escriba les digo que no me lean o que no se molesten en responder…»

El dogmático percibe un ataque en el pensamiento ajeno y opuesto al suyo. Por lo que se defiende. Demasiadas veces denigrando al mensaje crítico y al mensajero:

«[…] dices que no quieres hacer daño a la Obra […] ¿no crees que con esas palabras estás dañando a la Obra?»

Yo ofrezco una conclusión muy distinta a la de calandria. Y es que entre quienes sostienen un pensamiento dogmático negador de cualquier crítica, como el suyo y el de la directiva del Opus Dei, y quienes solo exponen lo que objetivamente ven,como el tantos aquí, no cabe «diálogo» de ningún tipo. Es imposible el dialogo por la incapacidad del dogmático de aceptar sus propios límites (o errores) y la verdad que el otro puede mostrarle.

Ojo, que el dogmático puede serlo tanto favorable como contrario al Opus Dei. Yo considero que hay elementos positivos en el Opus –ya se encargan ellos de pregonarlos en su web- pero también los hay que no lo son, como el tipo de pensamiento que describo y que creo caracteriza a la directiva de esta institución.

Atentamente,

Daniel_M




Publicado el Miércoles, 09 enero 2013



 
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