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 Tus escritos: Primeras impresiones sobre el documento interno.- Josef Knecht

060. Libertad, coacción, control
josef knecht :

Primeras impresiones sobre el documento interno “Sitios web negativos”
Josef Knecht

 Antes de entrar en materia, quisiera resaltar en primer lugar la elocuente contradicción que supone la publicación de ese documento interno (Sitios web negativos), fechado el 3 de abril de 2012, en la página web Opuslibros. El documento, que es un guión elaborado para que un director del Opus se apoye en él a la hora de impartir a los miembros de la prelatura una charla criticando Opuslibros, ha causado un efecto contrario al previsto, ya que algún miembro del Opus Dei ha hecho llegar a Agustina una copia del mismo para precisamente publicarlo en Opuslibros. No cabe duda, por tanto, de que dentro del Opus Dei hay amigos de Opuslibros, gente que discrepa del contenido de ese documento. Los directores de la Obra de Escrivá deberían cuestionarse por qué entre sus filas hay gente que, no creyéndose la versión oficial de la prelatura, se ha hecho amiga de quienes denunciamos la falsedad de esa versión oficial. Dentro del Opus algunos nos ven como positivos. 

Asentada esta premisa, paso a exponer mis primeras impresiones, que lógicamente no pretenden ser exhaustivas...



1. Los directores del Opus nos comparan con otras páginas web enemigas de la Iglesia y nos engloban entre los perseguidores o calumniadores. En cambio, opino sin la más mínima duda que Opuslibros hace a la Iglesia Católica un bien inmenso. El camino de purificación que la Iglesia necesita y que el Papa Benedicto XVI ha esbozado tímidamente durante su pontificado debería tener en cuenta lo que esta página web denuncia (de otros sitios de Internet no puedo hablar porque no los conozco bien). Ojalá el nuevo Papa, que previsiblemente será elegido en los próximos días, continúe con mayor contundencia y eficacia la línea de gobierno iniciada por Benedicto XVI y lleve a cabo una labor de purificación eclesial, más que necesaria, para que la nueva evangelización sea eficaz. Como escribí al final de mi artículo del 20.02.2013, la condición sine qua non para que la nueva evangelización fructifique es evangelizar a los evangelizadores.

Yo compararía Opuslibros con los tres sacerdotes y el ex sacerdote que, en Escocia, recientemente han denunciado a su arzobispo, el cardenal Keith O’Brien (es una noticia que está apareciendo estos días en los medios de comunicación). Esos cuatro denunciantes, respaldados por la periodista Catherine Deveney, lejos de haber dañado a la Iglesia, le han hecho un gran bien. Quien dañaba a la Iglesia era el señor cardenal con una doble vida impropia de su condición de cristiano. A partir de ahora, ese señor, puesto que ha salido de su error existencial, podrá rehacer su vida por caminos evangélicos. Aquí no se ha dañado a nadie, sino que se ha hecho un gran bien a muchos, empezando por el bien del ex cardenal.

Ya es hora de que la Iglesia y sus instituciones abandonen planteamientos como los que leemos en ese documento-guión, que rezuma autobombo institucional desde el principio hasta el final: obramos siempre con rectitud de intención, cuidamos maravillosamente las cosas pequeñas, tenemos sentido sobrenatural en todo nuestro quehacer, Dios nos bendice porque somos humildes. La afirmación de que “es bueno considerar frecuentemente la entrega a Dios como presupuesto luminoso de todo lo que hacemos en Casa” suena más a un eslogan de Disneylandia que a una exigencia del Evangelio. Insisto: así no se evangeliza; así uno se mira al ombligo regodeándose del sentido de responsabilidad con que actúa (o cree actuar) y se da por satisfecho basándose en una autocomplacencia endogámica que hace que uno se sienta contento consigo mismo. Esta manera de ver la vida y de comportarse no es lo que Jesucristo enseñó en el Evangelio (Lucas 18,9-14: parábola del fariseo y el publicano) ni lo que el Espíritu Santo suscita en la Iglesia. ¿Se atreverían los directores del Opus Dei a etiquetar los Evangelios como literatura negativa?

Evangelizar es liberar de verdad de las esclavitudes y miserias humanas: el señor O’Brien, por seguir con el ejemplo anteriormente mencionado, acaba de iniciar estos días su auténtico camino de liberación y debería estar eternamente agradecido a sus cuatro denunciantes, que han hecho por su bien personal lo que nadie hasta ahora había hecho. Evangelizar no es montar una institución con aires farisaicos, para que se dé gloria a sí misma envolviéndose con un “traje a medida” resplandeciente, de manera análoga a como el cardenal O’Brien se daba gloria a sí mismo antes de las denuncias y, aun teniendo ocultas tendencias homosexuales, ¡se atrevía a polemizar con los homosexuales en sus alocuciones públicas para mostrar lo fiel que era a la doctrina oficial de la Iglesia! Era un “traje a medida” sólo de cintura para arriba, pero no de cintura para abajo. Gracias a las valientes denuncias de esos cuatro escoceses, se ha logrado hacer un gran bien a la Iglesia Católica expurgándola de fariseísmo, se ha desagraviado a las personas homosexuales y, lo que es más importante, se ha beneficiado al propio Keith O’Brien, quien, por primera vez en su vida, tendrá la oportunidad de vivir de manera congruente consigo mismo y de manera sincera con los demás. ¡Esto es evangelizar! (“Sea vuestra palabra: sí, sí; no, no; todo lo que pasa de esto, de mal procede”: Mateo 5,37), como evangelizar es también erradicar el hambre y la miseria del mundo como signo de la acción del Espíritu en él por medio de la Iglesia.

2. Se afirma en el documento-guión que somos unos resentidos. En él se matiza incluso que, cuando nos desvinculamos del Opus, estábamos agradecidos por el cariño recibido por los directores en el proceso de desvinculación y que, pasados los años, nos hemos olvidado de ello y, habiendo endurecido nuestro corazón, hemos reescrito mentalmente nuestro pasado para acabar siendo unos desagradecidos. Afirmo con absoluta sinceridad que esa “historieta”, que quizás se vea proyectada en una sala cinematográfica de Disneylandia, no me ha pasado a mí. Me marché del Opus distinguiendo claramente aquellos aspectos que me habían hecho bien y aquellos que me habían hecho daño. Con el paso de los años no he experimentado proceso alguno de endurecimiento: veo ahora las cosas del Opus como las veía cuando me desvinculé, aunque tal vez con mayor madurez y serenidad.

Es típico de la mentalidad clerical recurrir al “argumento ad hominem” –“los usuarios de Opuslibros son unos resentidos”– para desautorizar a los críticos (Giovanna Reale nos habló de ello en un escrito del 12.03.2012). El recurso al “argumento ad hominem” es una forma de rehuir de la crítica: en el Opus sólo tiene cabida el autobombo, no la autocrítica; y quien critica lo hace porque tiene problemas personales; el Opus Dei no tiene problema alguno, como si fuera angelical o casi divino.

Digna de destacar es la siguiente afirmación, que tiene más enjundia (por no decir hipocresía) de lo que parece a primera vista: “Problema que encontramos a la hora de abordar esta cuestión: no podemos contar nuestra versión de las historias de esas personas porque faltaríamos a la caridad y a la justicia, y caeríamos en su mismo error”. No veo el problema. Durante el proceso de beatificación de Josemaría Escrivá, es sabido que Álvaro del Portillo y, si no me equivoco, Javier Echevarría cayeron en ese mismo error, porque presentaron a la curia vaticana informes confidenciales contando su versión denigratoria de las historias de las personas que pretendían testimoniar en contra de la supuesta santidad de Escrivá, y así, además de faltar a la caridad y a la justicia, impidieron que Miguel Fixac y otros testimoniaran en el proceso. Y es que el recurso al “argumento ad hominem”, nada científico ni objetivo, es una praxis habitual en la mentalidad y ambientes eclesiásticos, y los jerarcas del Opus lo pusieron en práctica en el proceso de beatificación del fundador. En mi opinión, entre los aspectos del “aggiornamento” que la Iglesia necesita, debería incluirse el rechazo del “argumento ad hominem” como criterio de gobierno, ya que la aceptación por parte de la curia vaticana de los informes denigratorios que Álvaro del Portillo y Javier Echevarría incluyeron en el proceso de beatificación de Escrivá desdice del más elemental sentido común con el que debería regirse un sano derecho procesal.

Por otra parte, continuando con el análisis del “Problema que encontramos...”, también sabemos cuán importante y frecuente es en el trabajo de los directores del Opus Dei redactar informes de conciencia de los dirigidos y tomar decisiones de gobierno mezclando datos personales del fuero interno con los del fuero externo. En este caso concreto, el modus operandi de los directores de la Obra de Escrivá contraviene la praxis de la propia Iglesia, que prohíbe expresamente ese proceder (ver el artículo de Oráculo La libertad de las conciencias en el Opus Dei).

3. El documento-guión describe Opuslibros como un sitio de Internet en el que se publican testimonios personales. Es cierto. Pero olvida decir que en Opuslibros, además de los testimonios, se han publicado también numerosos estudios, muy profundos algunos de ellos, en que se analizan a fondo los documentos internos del Opus Dei y la vida real de esa institución: los artículos de Oráculo, los de Gervasio, los de Haenobarbo, los de Idiota, los de Guillaume, los de Daneel, los de Ana Azanza, los de Daniel M., los de Jacinto Choza, el opúsculo de Antonio Ruiz Retegui, el firmado por A. G., las opiniones de Fletcher Christian, el artículo de Elena Longo aparecido en la revista romana Claretianum, los tres libros de Isabel de Armas, el libro de Ramón Rosal Cortés, la reciente monografía de E.B.E., que contiene el primer estudio serio de la teología del Opus Dei, y un largo etcétera.

En estos artículos y libros se han aclarado cuestiones relevantes, de las que señalo sólo algunas: 1) los Estatutos del año 1941 han sacado a la luz la hoja de ruta que el Opus Dei seguiría en su historia posterior; 2) los Estatutos del año 1941 han evidenciado las deficiencias científicas con que se redactó el libro El itinerario jurídico del Opus Dei; 3) el libro Forja no fue redactado por Josemaría Escrivá, sino por Ignacio Carrasco; 4) la datación de muchas Cartas fundacionales de Josemaría Escrivá es falsa; 5) se ha averiguado que el fundador del Opus Dei no redactó testamento, de manera que, por no haber testado, su heredero tuvo que ser su hermano de sangre y no el Opus Dei; 6) se han constatado los intentos de Josemaría Escrivá de llegar a ser obispo. Finalmente, monseñor Escrivá no accedió al episcopado; se tuvo que conformar con el “traje” de marqués de Peralta que la sastrería del Caudillo Francisco Franco le confeccionó en 1968 “a medida”. En fin, gracias a Opuslibros ha quedado claro que aún está por escribir una biografía, basada en criterios científicos, de Josemaría Escrivá (1902-1975) y del período fundacional de su Obra.

Por cierto, con independencia de Opuslibros –pues no deseo incurrir en el error del autobombo que líneas más arriba he criticado– ha habido estudiosos destacados: Alberto Moncada, Mª Angustias Moreno, Lamberto de Echeverría, Joan Estruch, Giancarlo Rocca y otros. En realidad, Opuslibros debe mucho a estos predecesores, y es de justicia reconocerlo y agradecérselo.

Es importante resaltar este punto porque el documento-guión reprocha a los testimonios de Opuslibros mucha carga de subjetividad. Pero veamos: ¿es que existen testimonios personales sin carga de subjetividad?, ¿también nos hemos inventado con nuestra subjetividad los fallecimientos de don Antonio Petit (2007) y de Víctor (2012)? En cambio, el documento-guión no menciona los estudios, necesariamente más objetivos y desapasionados que los testimonios. Por eso, sin minusvalorar los testimonios, resalto ahora la importancia de estos estudios.

4. El documento-guión reconoce la heterogeneidad de los que escribimos en Opuslibros. Con este punto estoy de acuerdo, pues los usuarios de esta página web somos muy variados en personalidad y en visión de la vida, lo cual realza la sinceridad de nuestras opiniones, a veces discrepantes, y la veracidad de nuestros testimonios.

5. Una última observación. El documento-guión expone un resumen esquemático de las ideas recurrentes que aparecen con frecuencia en Opuslibros. No está mal del todo ese listado, pero le planteo, por lo menos, dos objeciones.

Minimiza la denuncia de Opuslibros acerca de los errores de la dirección espiritual practicada en el Opus Dei, denuncia que en su día llegó al Vaticano, hasta el punto de que Benedicto XVI amonestó al prelado Javier Echevarría por esta corruptela que, según he señalado más arriba en el punto 2, contraviene la praxis de la Iglesia.

Ese listado no menciona para nada una aportación que Opuslibros ha resaltado más de una vez: el trastorno de personalidad del fundador, Josemaría Escrivá (ver el artículo de Marcus Tank). Y es que precisamente en el trastorno de la personalidad de “El Padre” se halla la “madre del cordero” de todo este problema. El narcisismo de aquel pobre hombre, ansioso de “trajes a medida” y necesitado de una sanación análoga a la de Keith O’Brien (salvadas las distancias, pues las circunstancias personales de cada uno son diferentes), ha sido heredado por la institución por él fundada, que ahora disfruta del “traje a medida” de la prelatura personal, aunque lo disfruta a medias porque, gracias a los recortes del cardenal Joseph Ratzinger en 1981, no es equiparable a una iglesia particular. El Opus Dei necesita, pues, una purificación profunda, la que necesitaba “El Padre”, la que necesita sin excepción todo “hijo de vecino”.

6. Mi conclusión es que el sitio web Opuslibros, en vez de ser negativo, brilla por ser de lo más positivo. Y, por supuesto, no hace falta insistir en que Agustina es una gran persona y una excelente profesional del periodismo, cien por cien valiente y positiva.

Josef Knecht




Publicado el Viernes, 08 marzo 2013



 
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