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 Tus escritos: La muerte del padre Danilo Eterovic.- E.B.E.

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ebe :

La muerte del padre Danilo es un problema para el Opus Dei y, una vez más, el Opus Dei lo ha intentado resolver dándole entierro al problema y que no se hable más. Pero han cometido un error: han dado señales de la existencia del problema, por lo cual, con enterrarlo no sé si lo va a resolver tan fácilmente ahora.

Ante todo, el padre Danilo era una persona, no un problema a ser enterrado. Su muerte merece el mayor de los respetos y también lo merecen las personas que le querían y le estimaban...



La pista, de que la muerte del padre Danilo aparentemente no fue un simple accidente, la dieron los mismos directores, al dar a conocer la noticia mediante un breve aviso en AICA, publicado a las 23.00hs del día jueves 6, el cual fue rápidamente sustituido por “un accidente en la vía pública” (sin decir nada más), pero no lo suficientemente rápido.

«Buenos Aires (AICA): El padre Danilo Eterovic Garret, sacerdote de la Prelatura del Opus Dei, de 68 años, murió en la noche del miércoles 5 de marzo, atropellado por un tren en la estación 3 de febrero, cerca de su casa y falleció en el acto. Por tratarse de un accidente en la vía pública intervino la justicia penal y recién pudieron retirar sus restos en la noche del jueves. Por esa razón el velatorio se realizará mañana viernes, solamente una hora antes de la Misa de exequias...»

De esta manera, abrieron la puerta de la caja de Pandora de las interpretaciones, de manera tal que es posible imaginar que ha sucedido cualquier cosa. Cuando digo cualquier cosa es cualquier cosa.

Atropellado por un tren, de noche, falleció en el acto, en esa estación de tren en particular, que no tiene paso a nivel o cruce peatonal sino un túnel que hace innecesario cruzar vías, etc.

La pregunta que saltaba espontáneamente, a partir de ese texto, era muy sencilla ¿cómo ocurrió el accidente?, pregunta simple que, era de esperar, tendría una respuesta simple. ¡Era tan fácil (supuestamente) resolver la situación, de manera sencilla y a su vez digna, dando así un poco de tranquilidad a sus lectores! Sólo había que agregar un par de palabras más. Optaron por la peor respuesta: quitaron palabras y dejaron el silencio, dando lugar al misterio.

Resulta profundamente angustiante pensar que el padre Danilo haya muerto en circunstancias misteriosas. La sola idea resulta horrible.

Debido a que cuesta creer que se haya muerto es que surge espontáneamente la pregunta sobre cómo ha sido posible que falleciera. Es la incredulidad, que genera toda muerte, la que impide aceptar fácilmente una explicación incompleta. Cuando las personas no importan demasiado, el pedido de explicaciones tampoco es exigente.

Como no han aclarado nada, sino al contrario, han borrado lo poco que dijeron, dejando las marcas del arrepentimiento, los directores han dado otra señal para pensar en las peores situaciones, combinando todos aquéllos elementos.

Aclaro que no planteo aquí ningún derecho a la información o derecho a explicaciones: fueron los mismos directores los que empezaron a hablar y dieron pie a una pregunta muy simple de cualquier lector: ¿cómo ocurrió el accidente? La pregunta surgía porque la explicación era incompleta e incluso creaba más interrogantes.

Por mi parte, no exijo a los directores que me cuenten nada, pero les cuento que la explicación que dieron, sin que nadie les preguntara nada, es insuficiente (aquí habría que ver si no hubo un fallido del inconsciente, hablando de más a causa de alguna culpa, o sea, si en ese exceso verbal no hubo algo de pedido de disculpas, que al hacerse evidente, o consciente, mutó en arrepentimiento y negación de lo dicho, pero eso es un tema aparte).

Si la respuesta que dan, entonces, es retirar lo dicho y no decir nada más, pues los directores solos han creado el misterio.

Por lo visto, según se deriva de la poca información que dieron y su eliminación a continuación, se deduce que de la muerte del padre Danilo no se sabrá nunca más nada. Lo cual confirma la intuición de que ha sucedido algo no muy agradable y no un simple accidente.

Un accidente se puede resumir en pocas palabras y sencillamente, sin entrar en detalles escabrosos. En cambio, la explicación de los directores brilla por la ausencia de sencillez y por cierto exceso de misterio y tono de noticia policial. Su texto parece una premisa, a partir de la cual, imaginar una novela. No fue feliz ese primer intento de explicación, pero menos feliz ha sido resolver dicho error no dando explicación alguna.

Es un error que los directores tienen que reparar. No pueden dejar la memoria del padre Danilo rodeada de misterio, como una suerte de condena.

El otro interrogante es si dicho silencio se debe a la dignidad que merece la persona del padre Danilo o si es por interés estratégico del Opus Dei y el cuidado de su imagen. Si esto último fuera la razón principal del silencio, daría escalofríos.

E.B.E.




Publicado el Miércoles, 12 marzo 2014



 
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