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 Libros silenciados: Carta abierta a Pilar Urbano.- Gervasio

115. Aspectos históricos
gervasio :

Carta abierta a Pilar Urbano

Re: Escrivá y el episcopado

Gervasio, 11/04/2014

 

Mi privilegiada Pilar Urbano:

            Te considero “privilegiada”, porque tienes acceso al Archivo Histórico de la Prelatura. ¡Qué suerte! Tal acceso se niega a casi todo el mundo. ¿Cómo lo consigues? Cuéntanos, por favor. Cuéntanos.

He de agradecerte, en nombre también de muchas personas  interesadas en el historial de Escrivá, que hayas aportado un novedoso documento en tu artículo publicado en arvo.net. Agustina, tan atenta como siempre a este tipo de información, le pareció conveniente darlo a conocer en Opuslibros. Gracias, Agustina. Me refiero al memorándum de puño y letra de Álvaro del Portillo fechado en 20-XII-1961 y dos notas marginales a ese documento de Javier Echevarría redactadas en letra más menuda. La primera nota lleva fecha de 2-XII-1994. La segunda carece de fecha. Que nos facilites documentos del Archivo Histórico de la Prelatura es muy de agradecer. Continúa así. Personalmente estoy interesado en la Instrucción de San Rafael. No logro dar con ella en el ciberespacio. Te agradecería mucho que me la hicieses accesible.

El memorándum de 2-XII-1961 es muy interesante. Gracias a ese documento sabemos que don Álvaro intervino personalmente  a favor de la candidatura de Escrivá como obispo, no sólo en 1946 —cosa queya sabíamos por Pablo Churruca—, sino también en 1950, como relata el propio Álvaro del Portillo, que hubo de desplazarse a Madrid para efectuar la gestión. Gracias de veras...



Escribes: Entre esos eclesiásticos que estimaban conveniente que Escrivá fuera obispo –entre otras razones, porque cada año se ordenaba una numerosa leva desacerdotes, miembros del Opus Dei-, cabe mencionar sin ánimo exhaustivo a los cardenales Pizzardo, Palazzini, Aganianian, Ciriaci, Siri, König, Marty,MarchettiSalvaggiani, Tedeschini, y a los obispos Eijo y Garay, García Lahiguera, Melo y Alcalde, González Moreno. ¿De dónde obtienes esos datos? Deseo conocer particularmente por qué al que llamas Aganiaman estaba interesado en que Escrivá fuera obispo. Me parece que, cuando escribes Aganianian, te refieres a Gregorio Pedro XV Agagianian (en armenio ԳրիգորՊետրոսԱղաճանեան; en georgiano: კრიკორბედროსაგაჯანიანი). Nos dices que estaba muy interesado en que Escrivá fuera obispo, pero no revelas cuáles eran los motivos. Olvídate por un momento de que eres periodista —de esos que no revelan sus fuentes de información— y ponte del lado de los historiadores. A los historiadores se les exige fundamentar lo que afirman indicando sus fuentes de conocimiento. Las afirmaciones gratuitas, como sabes por tu experiencia reciente, no son aceptadas.

Me parece que eres demasiado dura con Marcus Tank, pese a su encomiable aportación de sacar a la luz documentos inéditos. Minusvaloras dos de los documentos que nos da a conocer: una carta de 16-XI-1946 de Pablo Churruca —embajador ante la Santa Sede— a Alberto Martín Artajo, ministro español de asunto exteriores y una carta de Martín Artajo a Fernando María Castiella, de 2 de junio de 1956, embajador ante la Santa Sede. Son aportaciones nada despreciables. ¿Por qué te sienta tan mal la publicación de esos dos documentos? Parece no agradarte lo que de esas cartas se deduce. Una de ellas, por cierto —haces notar para descalificarla—, sin firma ni vestigio de su remitente.Vestigio sí que hay. Se sabe quién la escribió y a quién y lo que dice (Vid. Gervasio Más sobre la pretensión del episcopado). Las verdades desagradables también han de ser reconocidas. Por otra parte, Escrivá ya está canonizado. Por su canonización no hay que preocuparse más.

Me da la impresión de que no estás muy al tanto de las aportaciones de Marcus Tank en relación con la vocación de Escrivá al episcopado. Marcus también nos proporciona otros documentos: una lista de informes de la Dirección General de Seguridad sobre “obispables” de 1942, con anotaciones de Franco y de su ministro Ibáñez Martín, un dirigido de Escrivá. Este último resalta como mérito la adhesión al régimen de Franco por parte de Escrivá. También aporta un curriculum suyo, redactado al efecto —el efecto de obtener el episcopado—, en el que se resalta que es Consejero Nacional de Educación, Presidente de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y algunos otros méritos. La verdad es que, yo al menos, no sabía que ser Presidente de una Sociedad Sacerdotal fuese un mérito para llegar a obispo. Vamos, que no se me había ocurrido.

Entre sus publicaciones, además de Consideraciones espirituales, Santo Rosario y Camino, se enumera: “Estudio histórico-canónico de la jurisdicción nulliusdioecesis de la Ilma. Sra. Abadesa de Sta. María la Real de las Huelgas” (Burgos, 1939). Ya ves: este último dato también tiene su interés. Por si no lo sabías, el ejemplar de su tesis doctoral sobre la abadesa de la Huelgas ha sido sustraído de la Universidad Complutense de Madrid, que es donde debería estar. Es que hay gente que se empeña en ocultar la realidad. Que paciencia hay que tener, Pilar Urbano. Escribes: Del Portillo afirma con pormenor que tanto el ministro Martín–Artajo como el cardenal Cicognani, por distintos motivos tienen animosidad manifiesta contra el Opus Dei. A lo mejor fueron ellos la mano negra que sustrajo la tesis. En cualquier caso, resulta muy sugerente lo de la “jurisdicción nullius dioecesis”. Si te la encuentras por los archivos, no dejes de facilitárnosla.

Marcus Tank también aporta una nota verbal en la que se señala como mérito de Escrivá de Balaguer, entre otros, residir en Roma. También da a conocer una serie de seisenas. En la de Vitoria, de enero de 1950, Escrivá aparece tachado como “no episcopable”. Lo propio sucede con la de San Sebastián. Por alguna razón se le considera nada más ni nada menos que como “no episcopable” por parte de la Santa Sede. ¿Por qué será? Si desde Montini hasta un montón de cardenales y obispos se manifiestan a favor de su candidatura… si el gobierno español lo propone una y otra vez… ¿Por qué será?

Todos estos documentos, Pilar Urbano, merecen atención y estudio desapasionado y reposado, ya los dé a conocer MarkusTank o su porquero. Pareces no haberlos siquiera asimilado, que es un requisito mínimo para poder refutar convincentemente a Tank. Es difícil refutar, sin hacerse cargo de aquello que se quiere refutar. Pretendes aclarar lo del episcopado de 1946, al hilo de un memorándum de del Portillo relativo a lo del episcopado en 1950 en relación con las diócesis de Vitoria y San Sebastián. Pero, no te preocupes, eres una periodista de prestigio. Eso cuenta mucho.

Marcus Tank por supuesto es un pseudónimo, como sagazmente has adivinado. Como muchos de los que escribimos en Opuslibros, no nos gusta que se nos identifique. Corremos el peligro —sobre todo si se trabaja en instituciones vinculadas al Opus Dei o si se es del Opus Dei — de padecer represalias y descalificaciones personales, calumnias incluso. Sin ir más lejos, tú misma calumnias a Antonio Pérez, afirmando de él que la gestión que hizo en pro de un episcopado en 1956 era a favor de sí mismo. Como eres una periodista de prestigio y Antonio Pérez dejó el Opus Dei, te crees con derecho a calumniarlo. Por ese motivo uso como pseudónimo Gervasio. Nos vemos obligados a huir de algunas periodistas de prestigio. Ese pseudónimo, por otra parte, es garantía de autenticidad. Me explico con un ejemplo ilustrativo, que es como sé explicarme.

Recuerdo que en cierta ocasión había que refutar a Hans Urs von Balthasar, me parece que sobre lo que había escrito en relación con el librito  “Camino” o algo parecido. Como se trataba de un teólogo de renombre, se pidió a Raymundo Pániker que lo refutase. Raymundo estaba dispuesto a hacerlo, pero no le dejaron. Lo que se le pedía era que suscribiese lo que había redactado otro —o más bien un equipillo— como si lo hubiese escrito el propio Pániker. Como Raymundo se negó, acabó firmando la refutación John F. Coverdale, personaje desconocido en los foros teológicos o en otros foros. La refutación resultaba no sólo inconsistente en razón del refutador, sino también carente de contenido. No respondía a lo planteado por von Balthasar. Recuerdo que “el Padre” nos la hizo escuchar, leída en voz alta, para ver qué cara poníamos.

No es este tu caso, por supuesto. Eres una periodista de prestigio. Además, todo el mundo sabe que eres del Opus Dei. Con esas dos cualidades das la talla más que de sobra para responder a Marcus Tank. Pero son precisamente esas condiciones personales las que me suscitan la duda de si has sido realmente tú quien ha escrito la refutación o bien simplemente te la han dado a firmar, por reunir estas dos cualidades. Me da en la nariz que lo que ha sucedido es esto último. Como eres una periodistas de prestigio eres mejor firma. Y con esto remato lo que venía en decir y digo: que un escrito firmado con pseudónimo sobre Escrivá, es más fiable que un escrito firmado por Pilar Urbano. No sólo por lo de las calumnias, sino también porque un escrito de autor desconocido no engaña ni pretende engañar a nadie sobre su autoría; un escrito apócrifo, sí.

¿Cómo lograste acceder al Archivo  Histórico de la Prelatura? ¿Lograste entrar físicamente en él? ¿Tuviste que emitir muchos juramentos y promesas de no llevarte nada de lo custodiado allí, antes de cruzar el umbral? Es lo usual, me han dicho. ¡Cuéntanos! ¡Cuéntanos! ¿Fuiste tú misma la que encontró los documentos, como consecuencia de tu inquietud por investigar lo del episcopado, revolviendo los archivos? ¿O fue más bien alguien el que te los facilitó, al margen de tu interés por averiguar cosas sobre la vocación de Escrivá al episcopado? Cuéntanos, por favor. Cuéntanos. Yo me inclino hacia que los documentos te fueron facilitados, más que encontrados por ti misma.

También me da el pálpito de que no eres tú quien elaboró la refutación, por otro motivo. El escrito parece estar destinado a gentes del Opus Dei inocentes, no sólo en razón de la página web en la que se publica, sino también porque las gentes inocentes—la peña, como diría Sátur— se quedan tan contentos con argumentos de autoridad. Es así como acabas tu artículo: La fuerza de quién lo dice y a quién lo dice no requiere más comentarios, zanja la cuestión.Lo dijo del Portillo y punto redondo. Con eso basta. Pero ese argumento de autoridad no es válido para quienes no son del Opus Dei. Date cuenta, Pilar Urbano, de que muchos ex y algunos de dentro hemos perdido la inocencia, como le pasó a Escrivá al llegar a Roma. Con todo, no te preocupes, que eres una periodista de prestigio.

Aprovechando tu prestigio y posibilidades, tienes que ahondar más en ese periodismo de investigación con el que nos obsequias. Te animo a acudir de nuevo al Archivo Histórico de la Prelatura a ver si, revolviendo por aquellos anaqueles, te encuentras con algún otro memorándum que explique la propuesta de Escrivá para obispo en 1942. A lo mejor hay otro papel o anotación que arroje luz. No hay que descartar que aparezca otro memorándum respecto a la propuesta de 1946. No hay que desanimarse. A por documentos. No hay que desperdiciar el privilegio de poder acceder al Archivo Histórico de la Prelatura. En último extremo el propio don Javier puede redactar una acotación marginal a alguna seisena. Cosas así. Con eso para la peña, basta y sobra. Así tendrían una explicación satisfactoria no sólo para la propuesta de 1950, sino también para las propuestas de 1942, 1946 y 1956.

La versión idílica de las relaciones de Escrivá con Pablo VI que proporciona Echevarría en 1994 puede resultar satisfactoria para la peña, pero no para otros. Sólo le falta decir que a partir de la reunión de ambos en 1964 tomaban el té juntos muchas tardes y después recitaban salmos, encomendando la intención especial. Tú misma dices o te hacen decir cosas parecidas: Es bastante verosímil que Montini –años más tarde, pontífice Pablo VI- se mostrara favorable a que Escrivá, por su envergadura moral y su condición de presidente del Opus Dei, fuese consagrado obispo. Montini comprendía y estimaba la Obra, su carácter secular y sus apostolados. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! No es lo que nos decía Escrivá en su momento. No daba esa imagen idílica, ni mucho menos. Eso de que  en 1964 pelillos a la mar, como escribe treinta años más tarde Echevarría, no es válido para quienes hemos perdido la inocencia, pero no la memoria. ¡Qué bonito, qué bonito, qué bonito todo! Más bonito que un San Luis.

Concluyes: La fuerza de quién lo dice y a quién lo dice no requiere más comentarios, zanja la cuestión. Ahí está el quid de la cuestión: quién lo dice y a quién lo dice. Si se escribe para gentes del Opus Dei y lo escribe don Álvaro o Pilar Urbano —una periodista de tanto prestigioy del Opus Dei — la cosa es aceptada; pero no si el público es otro. Me explico con otro ejemplo. Cuando Escrivá regresó de un viaje por las Américas u otroviaje así, cercana ya su muerte, un periodista escribió que había encontrado a Escrivá cansado y con poca vitalidad. Los gritos, improperios e insultos al tal periodista fluían espontáneos. ¡Qué desfachatez! ¡Qué descaro! ¡Qué mentira! Si un cura de la delegación o alguien así decía con cara de circunstancias “el padre está cansado”, el aserto se aceptaba con sumisión.

Frente a los cientos de miles de folios que durante 32 años fue acumulando el proceso canónico hasta llegar a la solemne declaración de santidad del fundador delOpus Dei, el utillaje ‘reprobatorio’ de Tank se reduce a dos simples documentos : dos cartas extraídas del archivo del Ministerio español de Asuntos Exteriores. Esa es la cuestión, efectivamente, el valor de esos miles de folios, donde para nada se habla de Escrivá y el episcopado. ¿Por qué del Portillo, autor de la “positio”, oculta ese aspecto de la vida de Escrivá, por lo demás, según dices, tan edificante? Todos querían hacerlo obispo y él que no, que ni para judías. Ni aunque le ofreciesen la mitra de Toledo. ¡Qué hermoso! Como hace notar Josef Knecht en La humildad del episcopable Escrivá, la actitud mejor valorada en relación con el episcopado es la de huir de él, huyendo incluso físicamente. ¿Por qué ocultar ese rasgo tan de santo de Sanjosemaría en su causa de canonización? Muchos monseñores de la curia y cardenales podrían corroborarlo, según das a entender, Pizzardo, Palazzini, Agagianian, Ciriaci, Siri, König, Marty, Marchetti Salvaggiani, Tedeschiniy un interminable etcétera. También obispos. Ellos querían, pero Escrivá, no.

No es sólo Marcus Tank sino que muchos otros están o estamos elaborando poco a poco —con un dato tomado de aquí y otro de allá—, atando cabos, unawiki-biografía o más bien un wiki-historial del fundador del Opus Dei cada vez más cercano a la realidad. No se trata de un libro, con sus tapas, su encuadernación, su copyright y su nihil obstat. Es un conjunto de datos abierto. Publicamos sobre todo en opuslibros. En la web opus-info aparecen sistematizados documentos, testimonios, análisis e informaciones sobre el Opus Dei. No minusvalores el ciberespacio, Pilar Urbano. Se han ido acumulando y contrastado muchísimos datos, que no se los salta un gitano. Como decía el propio Sanjosemaría —no me digas que la cita carece de autoridad— hay que escuchar las dos campanas y tener en cuenta en cada caso quién es el campanero. No se excluyen de esas bases de datos, como aconteció en el proceso de canonización de Sanjosemaría, testimonios como los de Antonio Pérez, María Angustias Moreno, Carmen Tapia, Miguel Fisac, Giancarlo Rocca, Ynfante, etc., y otros muchos, sin despreciar tampoco las discutibles biografías oficiales, más bien hagiografías, ni tu reciente contribución con documentos manuscritos de don Álvaro y de don Javier.

Usamos lógicamente un procedimiento distinto del utilizado para la instrucción de las causas de beatificación y canonización. No te escandalices, Pilar Urbano. No nos sujetamos —ni tenemos por qué hacerlo— a las normas de la Congregación para las Causas de los Santos, porque no estamos instruyendo ninguna causa de canonización. El nuestro es un método más cercano al histórico. Me parece que no te descubro ningún secreto si digo que la vida de los santos, las hagiografías, no resisten la crítica histórica.

Ya sabemos lo que sucede con la revista “Crónica”. Lo narrado no sólo está deformado en el momento de escribirlo, sino que sufre sucesivas correcciones, que llevan hasta arrancar y sustituir páginas. Es el modo de hacer del Opus Dei.

Una cosa es si se debe rendir o no culto de latría a San Roque o a Sanjosemaría y cosa muy distinta es la historicidad de la “vida y milagros” —los milagros también cuentan— de San Roque y de Sanjosemaría. Los cientos de miles de folios que durante 32 años fue acumulando el proceso canónico hasta llegar a la solemne declaración de santidad del fundador —de que hablas— carecen de rigor histórico, porque no usan el método histórico, sino el procedimiento canónico para la instrucción de las causas de canonización regulado por la constitución Divinus Perfectionis Magister. No conozco ningún historiador que utilice ese método para afrontar la investigación histórica. No hay que confundir una cosa con otra.

Yo mismo escribí a S. S. Pablo VI pidiéndole respetuosamente que canonizasen a Escrivá. La mía fue una carta entre muchas. En mi delegación, como en muchas otras, se montó una oficina para esas cartas postulatorias me parece que se llamaban. Se daban instrucciones sobre cómo redactarlas, etc. No confundas los miles de folios de una causa de canonización con una indagación histórica. Para llegar a sus conclusiones al redactar una biografía los historiadores no organizan esos montajes, ni reparten estampitas del biografiado. No pertenece al método histórico. La diversidad de resultados es notoria.

No me acabo de creer eso de que Montini, un montón de cardenales, un montón de obispos, Ibáñez Martín y el lucero del alba, así como el gobierno español y los hijos de Escrivá —estos últimos a escondidasde él— elevasen ya desde 1942 un repetido y unánime clamor ¡Escrivá forbishop!, ¡Escrivá forbishop!, mientras el interesado decía ¡Lejos de mí! ¡Lejos de mí! Eso está bien para que Escrivá figure en la colección Flos Sanctorum, pero no para quienes, aparte de haber perdido la inocencia, no nos atraen las vidas de santos, sino el conocimiento histórico.

Don Antonio Pérez —escribes situándote en 1956—no podía ignorar que, desde hacía más de diez años, el fundador del Opus Dei había manifestado de modo expreso que no se hiciera gestión alguna en pro de su nombramiento de obispo, pues lo rechazaría. ¿Por qué entonces don Álvaro lo desobedece no sólo en 1946 sino también en 1950? ¿Por qué no se prohibió ese tipo de gestiones incluso antes de 1946, tras la fallida gestión de 1942 para el vicariato castrense? ¿Por qué es, justo cuando se abre la provisión de los obispados de Vitoria y San Sebastián en 1950, cuando Escrivá comunica al Consejo y a la Asesoría, así como a su hermana Carmen —y me parece que también a tío Santiago—, así como a personajes de la Curia Romana que deja el Opus Dei, para dedicarse a los curas diocesanos? ¿Es que pensaba irse de nuevo a Madrid a buscar curro, como capellán de monjas, en instituciones tipo las Damas Apostólicas o  el Patronato de Santa Isabel?

Cabe también plantearse la hipótesis contraria. Un modo de largar a Escrivá de la cúpula del Opus Dei sería hacerlo obispo de una diócesis. Ascendatur ut removeatur. Pero tal hipótesis no se compagina bien con que Tedeschini, al que del Portillo hace responsable de la propuesta de Escrivá como obispo en las seisenas de 1950, pasa a ser cardenal protector del Opus Dei a partir de 1951. Tal puesto parece más un premio que un castigo.

Tema distinto es hasta qué punto esa gestión de 1950 la hizo Portillo por encargo de Tedeschini o por otra razón o encargo. La mise en scène es retorcidilla. Portillo tenía que decir a Cicognani —pero había de ser verbalmente, por lo que tenía que desplazarse a Madrid— que Tedeschini quería que Escrivá fuese obispo, pero para lograrlo Cicognani había de escribir a Tedeschini una carta pidiéndoselo. El paripé concluye con que “el padre” riñe cariñosamente a Álvaro por su bienintencionada y fallida gestión y a continuación hace a Tedeschini cardenal protector. Haya pasado lo que haya pasado —cuando hay tantos protagonistas que mienten es difícil averiguar toda la verdad—, el caso es que del Portillo en 1950 vuelve a desempeñar el mismo papelón que en 1946. De nuevo inocentemente se ve envuelto en enredos que le hacen proponer a Escrivá como obispo. Su inocencia no tiene límites. Así lo reconoce —la destacada inocencia de don Álvaro— el propio Pablo VI, según la nota de don Javier de 1994. Eso sí, en 1961, muerto ya Tedeschini, Portillo lo explica todo muy requetebién. Estoy seguro de que la Inocente Obdulia quedaría muy contenta con esta explicación y con el desenredo de los malentendidos.

El memorándum de del Portillo de 19-XII-1961 comienza así: He sabido en estos días que Mons Laboa, secretario del cardenal Cicognani, que el Padre quiere que lo hicieran obispo, etc. No es de extrañar que apareciese tal rumor, pues acto seguido —qué casualidad— Escrivá suena de nuevo para obispo en virtud de su petición, formulada en enero de 1962 a Juan XXIII, de trasformar el Opus Dei en prelatura nullius, prelatura que lleva o puede no llevar implícita la mitra. Si es eso lo que se pide ¿se puede negar que no se pide lo que se pide?

Cicognani fue nuncio en España desde 1938 hasta 1953, por lo que conocía toda la movida episcopal de Escrivá, incluida las inocentes gestiones de del Portillo en Roma en 1946 y en Madrid en 1956. Es normal que Laboa estuviese enterado. A lo mejor no tuvieron en cuenta que esas gestiones no eran significativas de que Escrivá pretendiese ser obispo, porque las había hecho inocentemente y por su cuenta del Portillo. Como no tenían a mano la nota de diciembre de 1961 —gracias Pilar Urbano—, que tú ahora haces pública, no se les puede reprochar el desconocimiento de lo que “realmente” había pasado. Todo puras gestiones inocentes de don Álvaro hechas por su cuenta y riesgo. Interpretas que Cigognani le tenía manía al Opus Dei, pero ten en cuenta—hay que decir en su defensa— que no tenía a mano la nota que tú ahora publicas y que lo aclara todo.

En cualquier caso la petición de ser prelatura nullius vuelve a poner de nuevo sobre el tapete lo del episcopado. Llueve sobre mojado. La petición va envuelta esta vez en papel de “secularidad” de la institución, no en el de candidato “idóneo”. En la literatura oficial —en el “Itinerario Jurídico”— la iniciativa de efectuar la petición de prelatura nullius se atribuye al cardenal protector de turno. No recuerdo bien si era Tardini o Ciriaci. Siempre hay alguien a quien echar la culpa.

            Cuestión más de fondo es que el Opus Dei pretende ser un fenómeno fundacional de naturaleza episcopal. Son pretensiones contradictorias. La jerarquía de la Iglesia ya ha sido fundada. No admite nuevos fundadores ni fundadoras. No cabe un “Dios me ha comunicado y/o me exige que sea obispo, en razón de la institución que acabo de fundar”. Como no soy religioso, ni nadie me puede obligar a serlo, tienen que  hacerme obispo, para que se note que no soy religioso. Si no me hacen caso, me doy al pataleo y a los gritos.

            —Pues, señor mío. Si no quiere que le tomen a usted y a sus seguidores por religiosos, no se comporten como tales.

Los fundadores sólo pueden aspirar a poner en marcha instituciones privadas; no instituciones de naturaleza episcopal. No lo digo por fastidiar a nadie. Es que no les corresponde. Lo cual no quita que, parafraseando a Dionisio, si las mitras cayeran del cielo sobre los fundadores, ninguna llegaría al suelo.

Hoy es Viernes de Dolores. Que disfrutes de los crespillos y de esta mi cordial carta abierta. Y deja de calumniar a Antonio Pérez (q.e.p.d.), que el pobre dejó el Opus Dei porque estaba harto, cosa que no me choca nada. Para paciencia, la de la Santa Sede.

Gervasio




Publicado el Viernes, 11 abril 2014



 
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