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 Tus escritos: Desgallinador.- zartán

140. Sobre esta web
zartan :

Hace un par de semanas me llamó mi hermana chica y me dice “Oye Zartán, el próximo jueves y, para celebrar que es fiesta A, te invitamos a almorzar mi marido y yo”. Como podréis imaginar mi aceptación fue instantánea y radical.

Llegó el jueves y me dirigí muy ufano al encuentro y, en el camino, entendí la broma: era dos de octubre. Por un lado me preocupé por estar volviéndose teutónico mi sentido del humor (entender una broma dos días después) y por otro me alegré enormemente al pensar que eso era índice de mi curación de la “opusitis alienante” o del “sarcoma rejalgárico”, que la diagnosis no ha sido clara y no sé qué es lo que he tenido aunque lo importante es que ya he sido dado de alta...

Más de uno estará intentando ahora descubrir la razón de contaros esto. No os preocupéis que yo no me chuto, aunque en mi selva hay abundancia de cannabis, y de mis súbditos creo que solo unos cuantos mandriles fuman marihuana inducidos por el chorizo del cocodrilo (uno de estos días le voy a cantar las cuarenta).

El caso es que, hasta hace poco, yo hubiera pensado en el dos de octubre como día especial o hubiese recordado en manera espontánea que un primero de octubre había conocido al fundador de la obra… ahora nada. Ni chicha ni limoná.

Han sido años en los que recordaba el dos de octubre y el catorce de febrero y cuanta fecha trae el calendario pero en los que la palabra “pusdei” estaba proscrita en mi casa, era un tema tabú. Era un invento del hombre blanco y, por tanto, totalmente prohibida en mi selva. Mi memoria estaba encerrada en el closet y bajo siete llaves.

Nada de síndrome de Estocolmo, en mi caso fue una amnesia disociativa: no quería recordar nada, yo tenía un buen paréntesis en mi historia vital: no había fotos, no había amistades, no había experiencia laboral, por no haber ni siquiera había historia, un agujero negro de un cuarto de siglo.

Además, yo me sentía un ser único, una especie de eslabón perdido, vamos algo así como una gallina con dientes y aleta caudal.

Y, de repente, descubrí Vuela Libre (Carmen Charo, eskerrik asko guztiagatik) y poco después, buscando información sobre Antonio Petit, a OpusLibros (gracias también a ti Agustina) y entre las dos páginas vine a conocer de la existencia de otras mil tropecientas gallinas con dientes (jo!!! no soy el único) y a quitar las llaves de mi closet, y a volver a recordar las cosas buenas que hubo en mi pasado y a recuperar lo que era mío, volver a ser yo.

Y, un día, me miré al espejo y me di cuenta que yo no era una gallina con dientes, que las plumas y la aleta caudal pertenecían a mi vida pasada, que sin darme cuenta había caído en la más prosaica normalidad y que los raros eran los otros. Ya no era un “primus inter pares” era simplemente un “pares”: pueblo soberano y maloliente. Ahora sí, uno más entre los demás. El desgallinador había funcionado.

Hasta ese momento, cada vez que escuchaba la fatídica palabra “pusdei” se me aceleraban las pulsaciones, me sentía como ocultando algo oscuro a los demás participantes en la conversación. Hoy la pronuncian y sigo en la mas absoluta bradicardia. Ni fú ni fá.

No creo que Agustina haya empezado la página para reformar o destruir ninguna institución, de verdad no lo creo y, por tanto, no veo razón de sentirse fracasada. Y nuestros amigos IN tampoco deberían sentirse atacados y si realmente quisieran que dejara de existir Opuslibros, bastaría con que se preocuparan de no dejar los tremendos mojones que van dejando a su paso.  Sería suficiente que reconociesen que, entre los miles de personas que seguramente son gente estupenda y “pistonuda”, hay algún que otro “prelatureitor” tieso, como si le hubiesen metido el palo de una escoba por la retaguardia, que se dedica a imbuir en otros la idea del Dios Tiquismiquis, su propia visión particular del “pusdei”, su concepto personal del bien y del mal.

Esta página es útil en cuanto ha servido a tantos como yo como medicina y seguirá siendo útil en la medida que nuestros amigos perseveren en dejar jobreidas a las personas. Llegarán por aquí, leerán, tal vez escribirán abriendo su corazón y sus heridas y poco a poco sanarán. Unos seguirán escribiendo de vez en cuando, otros solo leyendo y otros, como hacen con el bote de jarabe cuando se acaba la tos, seguirán su camino.  Si lo que aquí se lee sirviese para que ajustaran el rumbo nuestros amigos de la prelatura, pues miel sobre hojuelas, que me parece que a la mayoría nos alegraría que mejoraran algunas cosas. ¿Por amor al “opudei”? Yo diría que más bien por amor a los que padecen los desaguisados, por amor a la Iglesia que no tendrá que andar armando diques de contención si explota algún tema peliagudo (que haberlos hailos, como las meigas).

Firmar en lo de Antonio Esquivias, otro tema doliente. Por mi parte he firmado pero (que se le caiga un ojo a Ban Ki-moon si miento) me ha costado y mucho, aún sabiendo que lo que pide es totalmente justo, aún sintiendo en carne propia lo mismo que él siente y por la mismísma razón, que yo también he sido “numerario auxiliar” por años y eso de tener una jubilación digna pertenece al mundo de las entelequias, por lo menos para mí. Tengo una gran alergia a inscribir mi nombre en algún sitio, no me apunto ni a un club de observadores de mariposas y menos a algo que tenga que ver con prelaturas en forma directa o indirecta. Lo de Antonio lo he firmado porque creo que es algo que clama al cielo y no entiendo por qué la prelatura no se quita de un plumazo el problema con un puñado de eurillos de esos que teóricamente irán a obras sociales en muchas parte del orbe. Sería bien visto y útil para las dos partes, tratar a Antonio como negrito de tierra de misiones.

Números, claramente somos menos o, mejor dicho, aparecemos menos aunque somos más. Mucho me gustaría que Agus me dijera cuántas visitas mensuales tiene la página pero, para no ponerla en un aprieto, baste pensar cada uno de nosotros cuántas personas conoce en la condición de EX y si son 80.000 IN basta con que cada uno de esos conozca a dos o tres EX para hacer un cálculo somero de cuantos somos. Otra posibilidad, para que Agus no de números, sería que la misma prelatura diese el total de fichas que tiene sobre todos y todas los que hemos pasado al olvido después de hacer la fidelidad. Hemos pasado al olvido pero seguimos constando en un fichero especialmente reservado para nosotros y que se conserva en la sede central de la prelatura (aunque sigan diciendo que no hay tal lista). ¿Quién sabe? En una de esas aparece miss Palangana y nos cuenta que no existe tal fichero porque en un escrito que acaba de descubrir … pero no, no dirán nada. Seguirán representando el papel de perseguidos por el amor de Dios. Es que, eso de ser víctima, da para mucho. Viste. Da caché.

Bueno, como sea, que tenemos Opuslibros para rato. Desgraciadamente la necesidad continúa y no por culpa de Agustina.

Cambiando de tercio ¿a alguno de vosotros os han pedido carta laudatoria para la prelatura? Para mí que eso es un mito urbano. Y no lo creeré hasta que alguien aquí lo cuente en primera persona. Además, pensad si serían necesarias teniendo en cuenta la de cartas solicitando la famosa dispensa de las que disponen. Dos o tres mil las pueden presentar en cuanto les de la gana sabiendo que -según contáis, que yo no escribí nada- os las hicieron repetir hasta que el tono era el previsto en el punto no se cuantos del reglamento sobre cartas de “váyanse a freír espárragos”.

Muy serio he estado hoy, que con eso del ébola no tengo mucha gana de juerga. Por eso os pido perdón y penitencia.

Pero que conste que se os quiere.

Zartan, desde la Selva.




Publicado el Viernes, 10 octubre 2014



 
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