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 Tus escritos: No más hacer el Opus Dei siendo uno mismo Opus Dei.- Newman

040. Después de marcharse
Newman :

Con mucha frecuencia, excesiva sin duda, nos repetían en la Obra aquello de “hacer el Opus Dei, siendo tú mismo Opus Dei”. Ahora se entiende la machacona insistencia, que tenía como finalidad inculcar el “espíritu de la Obra” –inocular, diría yo– de forma que ante distintas situaciones, ordinarias o imprevistas, los miembros de la institución supieran actuar sin pensar, es decir, poner en práctica los estereotipos que le han sido inculcados y de este modo se consigue una actuación uniforme...



Quienes hemos conseguido liberarnos de esa “inoculación” hemos tenido que aprender a decidir por nosotros mismos, a ejercitarnos en comprometernos sin consultar, y llevándonos, de vez en cuando, alguna que otra bofetada que lejos de desanimarnos, nos han enseñado a seguir adelante y siempre mejor. Y todo ello dentro del respeto a la libertad personal: el bien más preciado que hemos conseguido recuperar.

Todos aquellos que han conseguido “ser ellos mismos Opus Dei” piensan que todo lo que dice la Obra –lo que hay que hacer y cómo se debe hacer– es infalible, no se puede discutir, porque quien ose hacerlo, dejará de ser fiel para ser un traidor. Da igual que se trate de comprar ropa interior sin consultar al/la director/a que un pecado contra el 6º mandamiento, porque todo, en el espíritu de la Obra se pone al mismo nivel de modo que la conciencia ya no sabe actuar por sí sola, está perpleja y necesita el beneplácito del/la directora/a para estar tranquila. Todavía resuena en muchos oídos aquella famosa frase de maldición D. Álvaro, a quien osara “desvirtuar” el espíritu del Opus Dei. De tal forma que todos los miembros de la Obra –salvo los mentalmente liberados– están convencidos de encontrarse en posesión de la verdad y no dudan en descalificar a quien piense y manifieste lo contrario.

Una vez liberados de todo eso, tenemos una visión distinta de la vida: muy pocas cosas son inmutables, no opinables, y en lo demás que cada uno piense y haga lo que quiera. Por supuesto, que cada uno manifieste lo que quiera, pero siempre, siempre, con un límite infranqueable: jamás se puede descalificar a quien piense o actúe de forma distinta.

Como muy bien se ha dicho en esta página, es unánime el apoyo que Antonio ha recibido respecto a su solicitud o reivindicación pues se trata de algo muy justo. Pero en lo que todos, sin excepción, podemos discrepar o disentir de Antonio –y de hecho lo hacemos– es en el modo de hacerlo: esto es opinable, porque cada uno de nosotros puede tener una idea distinta, respetabilísima, y nadie tiene derecho a desautorizarlo por discrepar.

Personalmente y como prácticamente todos han hecho, entiendo tu reivindicación pues yo he estado más de 30 años en la institución, en similares condiciones, y he padecido el mismo trato o peor y el mismo desprecio o peor a la hora de irme. Pero no me da ningún derecho a juzgar a los demás que se han ido con las manos vacías, o con dinero, o con seguros sociales o sin ellos, cada uno somos una historia y tenemos el sacrosanto derecho a reclamarlo cómo y cuando queramos, y a que se nos respete, mucho más, si cabe, por aquellos que como nosotros han pasado por el mismo trance. Lo que nunca tendremos es el derecho ni a reclamar que nos apoyen en aquello que reivindicamos, ni a juzgar a los demás por cómo y cuando lo hagan, ni si lo hacen o no, porque somos libres y sabemos respetar la libertad de los demás y asumir la propia responsabilidad; una persona libre, verdaderamente libre, jamás echará sobre otros ni la sombra de la propia responsabilidad. Podemos manifestar, insisto, nuestra opinión, y en ese proceso se mejora y nos perfeccionamos, pero lo que nunca, NUNCA podemos hacer es discrepar DESCALIFICANDO al que discrepa, porque ni hacemos el Opus Dei, ni somos Opus Dei.

Newman




Publicado el Viernes, 31 octubre 2014



 
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