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 Libros silenciados: ¿Cooperación al suicidio?.- Agustina

060. Libertad, coacción, control
Agustina :

Don Juan José Martí quiso desvincularse del Opus Dei desde, al menos, el 31 de Marzo del 2009 cuando escribió a Javier Echevarría pidiéndole consejo. Y volvió a escribirle el 10 de enero de 2012, donde –entre otras cosas que se podrán leer a continuación en esta carta que adjunto-, le escribe: “ya no puedo seguir así, Padre, ¡no puedo más! ¿Qué hubiese pasado si se le hubiese concedido la dispensa del Opus Dei? Nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es que falleció el 17 de marzo de 2013 en Alicante precipitándose al vacío por la ventana… 



 

Recomiendo la lectura sobre la excardinación de sacerdotes de Rampsall.

Este documento prueba las dificultades que durante cuatro años la prelatura puso a don Juanjo para excardinarse y obtener la dispensa, violando el derecho que tienen todos los clérigos a excardinarse definitivamente (cf. Canon 270) o, al menos, temporalmente (cf. Canon 271).

 

 

 

Valencia, 10 de enero de 2012

            Querido Padre:

            Ante todo, quiero agradecerle los sufragios que ha ofrecido por mi madre, fallecida santamente el pasado 20 de diciembre: el Señor quiso llevársela plácidamente, sin ningún rictus de dolor. Ha sido un gran consuelo para la familia.

            Le agradezco también la bendición y las palabras que (…) me trasmitió de su parte el 26 de diciembre en la Lloma, cuando vino a hablar conmigo mientras hacía mi retiro espiritual. Como ya le habrá contado, el 1 de diciembre le envié un memorándum parecido al que le adjunto. En éste he añadido algún detalle que salió a relucir en la conversación con Ramón.

            El 31 de diciembre, al terminar el curso de retiro, fui a hablar con (…). Me comentó que, teniendo en cuenta mi situación, y que en pocos días iba a enviarle esta carta, era preferible que a partir del 1 de enero ya no tuviese ninguna tarea pastoral y que acudiese a Misa en alguna iglesia, de un modo discreto, cosa que estoy haciendo. Me dijo también que llegado el momento, cuando deje de vivir en un Centro, se me facilitarían los medios económicos necesarios para vivir hasta que encuentre un trabajo. Le agradecí mucho la delicadeza con que se me está tratando en estas circunstancias, así como el aliviarme el peso que me estaba suponiendo seguir con el trabajo pastoral.

            Teniendo en cuenta lo señalado en el memorandum que le envío ahora y lo que le escribí en mi carta del 31 de marzo de 2009 con los 3 Anexos que adjuntaba,

            LE SUPLICO de todo corazón que me conceda la dispensa de los compromisos adquiridos con el Opus Dei y que se inicie lo antes posible los trámites para la concesión de la pérdida del estado clerical según uno de los siguientes procedimientos:

            1) Reconocimiento de la invalidez de mi ordenación sacerdotal por decreto administrativo (c. 290, 1º del CIC 19839, teniendo en cuenta el plazo de 3 meses indicado en el c. 57, 1 del CIC 1983) por las siguientes causas:

                        a) miedo grave a contrariar a mis padres y a mis directores cfr. C. 214, 1 del CIC 1917, vigente en el momento de mi ordenación sacerdotal (15 de agosto de 1983); se trata del miedo reverencial contemplado en el párrafo o capítulo 1º de la Instrucción “Quam [ilegible]” (27-XII-1930) de la S. Congregación de Sacramentos, acerca del escrutinio de ordenandos (AAS 23 [1931] 120). Desde el momento en que me di cuenta, gracias a las luces recibidas entre el 20-IX y el 15.X-2011 (cfr. memorandum adjunto), que mi ordenación fue inválida, no la he ratificado;

                        b) falta de rectitud de intención por buscar en el sacerdocio un modo de subsistencia, según lo indicado en el párrafo o capítulo 1º de la instrucción “Quam [ilegible]” antes citad: cfr. Anexo 3, n.7, de mi carta del 31-XII-2009. Aún recuerdo la violencia interior que tuve que hacerme para escribir a D. Alvaro, respondiendo a la llamada al sacerdocio, que lo hacía sólo por servir a los demás;

                        c) por otra parte, aunque no afecta a la validez, quiero señalar que en la parroquia en la que fui bautizado, no consta que se publicase mi nombre antes de la ordenación diaconal y presbiteral, como indicaba el c. 998, 1 del IC 1917.

            Al parecer (no soy experto en Derecho Canónico), en el supuesto de que haya duda alguna de la gravedad del miedo, Usted podría concederme el decreto de reconocimiento de la invalidez de mi ordenación, según el comentario de Adrián González Martín, en su estudio “La nulidad en la Sagrada Ordenación”, publicado en Ius Canonicum, Vol. XXIII, Num 46, 1983, pp. 595-596.

            2) Si no fuese posible el procedimiento anterior, solicito la dispensa de la promesa del celibato sacerdotal, según lo indicado en la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del 14 de octubre de 1980, n. 5:

                        a) por falta de la necesaria libertad (cfr 1), a) de esta carta;

                        b) por falta de un juicio profundo de mis superiores sobre mi capacidad para llevar una vida consagrada al Señor con el celibato perpetuo: cfr. Anexo 3, nm. 5, 6 y 10 de mi carta del 31-III-2009; quizá mis superiores no pudieron emitir con profundidad un juicio acerca de mi capacidad porque yo no sabía lo que me pasaba y no pude manifestarlo adecuadamente; también pudo influir en la falta de ese juicio profundo el hecho de que durante los tres años de estancia en el Colegio Romano de la Santa Cruz mi dirección espiritual fue llevada por cuatro personas distintas, dificultando un seguimiento adecuado.

            Comprendo de antemano que Usted quizá no comparte mi punto de vista. Sólo pido que siga manifestándome la misma confianza que ha depositado en mí hasta ahora comprendiendo lo que he visto que debo hacer en conciencia, pues, como le comenté a (…) el pasado 26 de diciembre, ya no puedo seguir así, Padre, ¡no puedo más!

            Como comenté también a (…) al fallecer mi madre he vuelto a recordar la pregunta que ella me hacía siempre cuando hablábamos por teléfono una vez por semana desde mi ordenación sacerdotal: ¿puedes con todo, estás contento? Se ve que el modo en que le respondía cada vez  no acababa de convencerle, y su intuición de madre le llevaba a darse cuenta de que en el fondo me pasaba algo y a repetirme siempre la misma pregunta.

            Cuando le escribí el 31 de marzo de 2009 pidiéndole consejo, me respondió al cabo de dos meses diciéndome que viajase a Roma para hablar con Usted. Le pido, por favor, que de una vez se dé curso a mi petición lo antes posible.

            En cuanto a mi futuro profesional, gracias a Dios podrá solucionarse más fácilmente de lo que pensaba. Teniendo en cuenta la fecha de mi título de licenciado en Medicina, podré seguir un curso de actualización que me capacitaría para trabajar como médico de atención primaria (el antiguo médico de cabecera) en pocos meses. Ya he hablado con un amigo y compañero de estudios que está dispuesto a facilitarme las cosas y a pasar consulta con él cuando me inscriba en el colegio de médicos, cosa que pido hacer en breve.

            Le pide la bendición quien le quiere y le querrá siempre como a un padre.

Juanjo Martí




Publicado el Viernes, 08 mayo 2015



 
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