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 Tus escritos: A propósito de María del Carmen Tapia (1): Agresión al nombre.- Simplicio

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simplicio :

A propósito de María del Carmen Tapia (1): Agresión al nombre

Simplicio, 12/10/2016

 

Me ha hecho pensar el escrito de Jiménez, del pasado 14 de septiembre de 2016, donde con humor y desenfado dice "… iba a escribir sólo “Carmen Tapia”, pero recuerdo que el fundador le dijo: «yo no te voy a llamar María del Carmen, como a ti te gusta»; por tanto, yo sí le llamo María del Carmen. Por joder, fundamentalmente. Fin de la digresión".

Yo lo aplaudo. Pero discrepo en una cosa fundamental. El que actúa "por j…" no es Jiménez, sino Escrivá y además lo hace con crueldad.

 

Maria del Carmen Tapia ha sido llamada con engaño, diciéndole que va pasar unos días de descanso en Roma, y allí queda sometida a un proceso inquisitorial.

Poco a poco va descubriendo que han decidido retirarla definitivamente de la dirección de Venezuela y de cualquier futuro contacto con el país al que se ha dedicado con total entrega los últimos años de su vida (incluso había adquirido la nacionalidad). Y, lo que es peor, es acusada genéricamente de haber tenido una conducta gravemente dañosa para la Obra y para las almas, pero no se le indica ningún hecho concreto. Finalmente se le exige que abdique de toda racionalidad y que en cambio tenga un total sometimiento a la voluntad de los directores. Todo un proceso de despersonalización; un lavado de cerebro.

Es en este contexto cuando Escrivá le espeta: “yo no te voy a llamar María del Carmen, como a ti te gusta” ("Tras el Umbral", página 314).

 

Podría parecer una cuestión de menor importancia en comparación con su confinamiento en una sola habitación de la casa, la prohibición de salir a la calle, la imposibilidad de comunicarse por teléfono y de enviar y recibir correspondencia, etc., incluso en comparación con aquellos desagradables insultos: "¡¡¡puta!!! ¡¡¡puerca!!!" (página 351).

Pero en mi opinión la falta de respeto al nombre de la persona es algo particularmente significativo y además muy grave (Si Escrivá hubiera sido un simple directivo de empresa y María del Carmen su empleada, este solo hecho ya sería constitutivo de acoso laboral). Aquí la víctima ha sido desposeída de su propio nombre, como un paso más para su total aniquilación psicológica, porque el nombre propio es el símbolo de la propia identidad y de la personalidad del sujeto.

Desde luego no vemos en este proceder a un Escrivá paternal, por mucho que él presumiera de ser padre.

Tampoco vemos aquí al "buen pastor", que da la vida por sus ovejas; o al que va en busca de la oveja descarriada y "la pone sobre sus hombros" para traerla de nuevo al redil, con suavidad, con amor y con solicitud.

Ni siquiera se cumplen las mínimas exigencias que demanda la Caridad a cualquier cristiano.

La actitud de Escrivá es prepotente, intolerante, avasalladora…

 

Por último, hay en todo esto otro aspecto paradójico y muy curioso. Todos sabemos que Escrivá en un momento dado de su vida decidió unir en una sola palabra su nombre de pila José María y pasó a firmar como "Josemaría"; aunque este cambio de nombre no lo formalizó civilmente (a diferencia de lo que hizo con su apellido), como puede verse en la declaración judicial de haber fallecido sin testamento (donde es nombrado como José María). Todos los biógrafos oficiales recogen su alegación de que lo hizo por devoción a la Santísima Virgen.

Pues bien, es precisamente este "María", que según él añadió a su nombre propio por devoción, el que luego le quita a María del Carmen cuando la trata con tanta severidad. Es una lástima que en este caso prevaleciera su afán de reprensión sobre su devoción mariana.

 

simplicio

 

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Publicado el Miércoles, 12 octubre 2016



 
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