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 Tus escritos: Uno tenía que realizar esa parodia con buena cara.- Entregado

070. Costumbres y Praxis
Entregado :

Si no es el amor de Dios no sirve de nada y lo único que queda es el esfuerzo de cada uno por salir adelante. En el opus se co-medían en el éxito (eres el que más gente ha traído al centro), pero sin saber ni tener ni idea de qué frutos se iban a conseguir con sus prácticas (supuestamente reveladas por su dios a monseñor) en las que lo único importante era no hablar mal de la institución (mal espíritu) y seguir a rajatabla sus preceptos absurdos (mantequilla, mortificar la comida, mortificar la carne, ducha fría, disciplinas, cilicio, y todo ello con una “supuesta alegría” de poder sufrir algo por Dios. Ni el tato podía sufrir por ti lo que allí se prescribía, por no decir esa falsa adoración de la “mediadora de todas las gracias”, que lo único que hacía era esclavizar al personal con rosarios interminablemente secos y jaculatorias eternamente compulsivas…

Y lo peor era que uno tenía que realizar esa parodia con buena cara como si estuviera haciendo algo bueno en medio de la sequedad y el hastío. Para qué hablar de los cantos en latín que nadie entendía, y las canciones de la gente que habían compuesto “on-the-go” para crear un supuesto buen ambiente en medio de toda la debacle… El sopor que allí se respiraba era insoportable, las mil quinientas horas en la sala de estudio en las que agonizaba entre blasfemias de mi adolescente, angustia y nervios por ellas, para encima no acabar sacando ni la más mediana nota… Lo cual no es de extrañar, ya que mi encerramiento y mi “ímpetu apostólico” sólo me llevaba a la quiebra (el ímpetu apostólico era una forma compulsiva de salir de mi angustia en aras de la supuesta obediencia).

Todavía recuerdo una confesión en la que el sacerdote me decía “¿y nada más?” con cara inquisitiva y reprochadora, como si no bastara con levantarse a las seis de la mañana para oír sus sermones sobre yo qué sé qué virtud que faltaba -y así alimentar un poco más los escrúpulos-, irse después a la universidad a “predicar” desde la misma aridez que uno tenía sobre un dios al que desconocía (dada su ausencia general y su silencio constante) y no hacer otra cosa que obedecer como una máquina tras haberse dado la duchita fría de las narices, que yo qué sé qué ayuda a “mantener la lucha lejos de la carne”, según predican… A lo mejor si te das una ducha caliente acabas teniendo problemas sexuales, está claro, no sé cómo no había pensado en ello, qué lógico, de cajón… No sé cómo no me había dado cuenta de que los efectos relajantes de una ducha caliente no hacen sino potenciar la libido… Vamos, que ni Freud en sus peores fantasías había llegado tan lejos…

Pero eso sí, aquí tenemos la doctrina correcta (ser santos, por supuesto), el sistema perfecto para que al menos al llegar a la muerte tú te vayas directo al cielo. Garantizado, “marca opus”, en el cielo tendrás una etiqueta con la marca opus de forma que todos te verán como el gran asceta que has sido, el gran cosechador de virtudes humanas (que tú has ido midiendo paso a paso, como hitos espirituales en los que supuestamente Dios te ha ayudado), porque te has tomado en serio lo de ser perfecto (pero solo humanamente) y se te ha olvidado que lo perfecto para Dios está en el corazón y no en tus obras externas (farisaicas).

La desorientación teológica se hace aún más palpable cuando se ve que prelado tras prelado lo único que se hace es repetir las mismas ideas: fiel al Papa, confesión semanal y proselitismo…”hijos míos, tenemos que mantener el nivel de exigencia” (ni por asomo aparece la idea de que sea Dios quien pida cosas en base a lo que te toca cada día en tu trabajo, con tus amigos, con la ayuda del discernimiento… o en base a un amor sentido o en base a un corazón sanado). No, lo que Dios pide es lo que el prelado pide, y lo que el prelado pide es lo que monseñor pide, y lo que monseñor pide es siempre, siempre, siempre, lo mismo… Que te machaques como él se machacó y así vayas al cielito lindo directamente -y si esto pasa a tus 23 años fruto de una depresión de caballo en la que simplemente has acabado con tu vida y te has ahogado, no importa. Lo importante es tu “fidelidad”- (a quién es la fidelidad en realidad no importa tanto, tú se fiel a la institución –identificable plenamente con el Reino de los cielos-) y verás cómo acabas bien (bien enterrado en vida, bien reprimido, bien falto de conexión contigo mismo… bien jodido).

Nada, si en el fondo todo lo que pasa “en casa” queda entre nosotros, con lo cual, para qué vas a preocuparte de otra cosa que no sea obedecer como un borrego sin tener en cuenta tus gustos, aficiones y deseos (tus sueños!!), que en el fondo siempre pueden dejarse de lado por un bien mayor ascético? Lucha chaval, lucha, que en el fondo eres poco generoso (eso salta a la vista), no hay más que ver las mil y una virtudes que te faltan para llegar a “la meta”. Anda, confiésate de que no luchas lo suficiente, que es la única respuesta que aquí te vamos a dar a tus preocupaciones y dudas… Joer, qué fácil!! Ser santo es lo más fácil del mundo!! Sólo tienes que machacarte!! Si es que vamos, con esa receta única no hay por qué hacer nada más!! Ni preguntarse por qué hay que hacer las cosas!! Si ya tienes la respuesta, que leches! A tirar millas!! Machácate y verás qué lejos llegas en la vida!!

Que se queden con su parodia, pero que no llamen a mi puerta; que se queden con su reino de los cielos infernal y sus “suaves en la forma pero duros en el contenido”, para decirte que has gastado demasiada agua en tu duchita o que has cometido un grave error al tirar a la papelera un rollo de papel higiénico terminado… Que se queden con su culpabilizar a la gente constantemente y su pasar por encima (arrollar) a todos en nombre de su dios. “Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55,9)

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Publicado el Lunes, 01 mayo 2017



 
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