La identificación Opus-Iglesia, argumento falaz.- Patton
Fecha Lunes, 09 marzo 2009
Tema 010. Testimonios


La identificación de la Obra con la Iglesia es completamente falaz. En primer lugar, el Papa tiene asegurada la infalibilidad en materia de fe y moral, no jurídicamente. Por éso se puede dudar de que la Prelatura del Opus Dei sea beneficiosa para la propia Iglesia y para las almas de quienes concurren en dicha prelatura, aún estando aprobada por el Vaticano. De hecho, hay decisiones jurídicas de Roma que, aunque siempre merezcan respeto, no tienen porqué ser acertadas, pues no tienen garantizada la asistencia del Espíritu Santo. Así, algún que otro santo, como San Atanasio, estuvo previamente excomulgado. Desde hace tiempo, por ejemplo, se discute sobre la validez legal de las excomuniones a los obispos lefebvrianos por parte de Juan Pablo II (aunque Benedicto XVI ahora no las ha anulado, sino levantado, diciendo claramente que sí eran válidas en su día). Los responsables del Opus, huelga decirlo, no están excomulgados, pero éso no significa que el gobierno que realizan en la Prelatura sea correcto, ni mucho menos que represente a la Iglesia.

En este aspecto se da una contradicción importante en la Obra. Pues si bien se dice que cada miembro del Opus actúa a título individual y no debe tener "soluciones católicas" a los problemas temporales, para no manchar el buen nombre de la Iglesia, ellos, en cambio, no tienen empacho en afirmar que criticar a la Obra es criticar a la Iglesia, de modo que emplean de manera sucia a la Santa Iglesia para defenderse de sus propios errores. Es repugnante, pero muy común entre numerarios y supernumerarios.

Pero, además de ésto, la Obra presenta hacia el exterior una cara muy diferente a la que conocen aquellos que han estado, más o menos tiempo, formando parte de ella. El gran problema de la Obra, el inmenso cáncer que padece es la mentira institucionalizada, organizada y planificada, no sólo hacia los que se acercan con curiosidad a esta institución, sino que es una mentira incluso dirigida hacia la propia Roma. Mientras el Papa no haya sido un numerario, sólo recibirá una información oficial que es la misma que se presenta a Obispos y Cardenales. 

Al actual Papa nunca le ha entusiasmado el Opus Dei. En su día afirmó que le extrañaba que una estructura semejante no derivara en una Iglesia paralela. Benedicto XVI, racional y riguroso intelectualmente como el que más, no siente aprecio por una institución como la Obra, con tantas incoherencias inherentes a su esencia. Pero, claro, poner el cascabel a este gato no es precisamente fácil, pues si algo sabe hacer la Opus es moverse eficazmente entre los resortes del poder.

Sin embargo, el problema de fondo es más profundo. Es un aspecto propio de la Obra que, en mi opinión, puede muy fácilmente convertir al Opus en una nueva herejía en un tiempo no muy lejano. Si en el Opus se considera que criticar a dicha institución es, nada menos, que criticar a la Iglesia, se debe a la cuasi idolatría que practican hacia su fundador. El argumento oficialmente esgrimido, según el cual esta identificación entre la Iglesia y el Opus es real porque la Obra ha sido aprobada por el Papa, cae por sí solo, porque también otras instituciones, como el Lumen Dei han estado aprobadas por Roma y luego han sido intervenidas al comprobar desviaciones graves en su interior. No, en realidad, por lo que los miembros de la Prelatura creen en esa identificación Iglesia-Opus es por la certeza que albergan de que su fundador era infalible.

El culto de latría que sienten hacia Escrivá llega al punto de considerar infalibles hasta sus errores más patentes, como sus ataques de cólera. Esto es totalmente ajeno al catolicismo. Infalible sólo es el Papa y cuando habla ex cathedra sobre fe y moral. Pero para los del Opus, Escrivá fue el fundador infalible de una institución que perduraría hasta el final de los tiempos. ¿No recuerda ésto nada menos que a la fundación de la Iglesia por parte de Nuestro Señor Jesucristo? ¡Pero si hasta Escrivá se permitía asegurar el Cielo para quienes cumplían el plan de vida! Nadie, absolutamente NADIE en la Historia de la Iglesia se ha creído en posesión de un método que llevara directamente al Cielo. Eso de sustituir la caridad por normas es puro fariseísmo. Pero así se ve en la Obra: si lo dijo el Padre es poco menos que Palabra de Dios. Es seguro, es una garantía; todo lo que dijo el señor Marqués viene del Cielo... Aberrante.

 Y es que en el Opus a menudo se roza la blasfemia y la irreverencia. Eso sí, con mucha "delicadeza" y "buen espíritu".

Patton









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