Del dulcísimo precepto de Escrivá.- Nicanor
Fecha Monday, 25 May 2015
Tema 010. Testimonios


El dulcísimo precepto llamaba Escrivá al cuarto mandamiento: Honrarás a tu madre y a tu padre.

Anoto algunas praxis que los biógrafos oficiales y libros explicativos del Opus Dei no recogen al respecto de las relaciones que han de establecer numerarios y agregados con su familia de sangre. Algunas anécdotas:

1. Escrivá y su hermana Carmen. Comentaba Mons. Ignacio Orbegozo que, cuando Escrivá regresaba de viaje, pasaba de largo, sin saludarla. Ella, expectante por el arribo de su hermano, lloraba desconsolada sin entender y, Mons. Orbegozo nos comentaba: y teníamos que hacer de payasos para consolarla.

2. Era un numerario que recibió llamada de su hermana: "papá ha tenido un infarto, ven de inmediato". El numerario, obedeciendo los protocolos, consultó al Director para viajar. Obtuvo por respuesta: estás atendiendo un curso de retiro de San Rafael y no hay quién te releve porque yo estoy muy ocupado. Medita cómo Nuestro Padre tuvo que sufrir no estar al lado de su madre al morir, reza y ofrécelo. Obviamente la familia no entendió porqué el hijo no viajó a ver a su padre.

3. Era un agregado. Su madre estaba agonizante ¿Puedo sacar dinero para cubrir algunos gastos?, preguntó al secretario. Por respuesta obtuvo: arréglalo con tus hermanos ya que eres padre de familia numerosa y pobre como decía nuestro Padre. El chico se amargó y decidió cuidar a su madre. Lo llamaban con insistencia para que acuda a sus medios de formación (adoctrinamiento). El agregado respondió: mi situación ha cambiado. Ya no puedo estar en el centro hasta las 10pm. Lo lamento. La madre se puso peor. Pidió a uno de sus hermanos numerarios médico del hospital velara por ella. No tengo tiempo, le respondió. Su vecina, médico también, se ofreció complacida. La mamá falleció al poco y la familia no podía retirar el cuerpo por la deuda contraída con el hospital. Necesitaban un garante. Nuevamente acudió a su familia sobrenatural, de lazos más fuertes que los de la sangre. Le dijeron que nada podían hacer. Se lo pidieron a la vecina como último recurso y no dudó en ofrecerse. Le pudieron dar cristiana sepultura al cuerpo de la madre de un agregado.

4. Era la madre de un numerario atendiendo labores en otra ciudad. ¿Qué sabe de su hijo? Le pregunté. Me miró molesta ¡Es un ingrato! A veces me llama y casi no me visita. Si no lo llamo, no me entero ¿Pero alguien de la Obra viene a visitarla? No. Fue su respuesta. Ni me llaman. Eso que gané una gran familia es un mal chiste. El único que ha venido eres tú y eso que ya no eres de la Obra. Hay otro que tampoco es ya del Opus que también me llama.

5. Era la madre de un supernumerario que no comulgaba para nada con el Opus ¿Puedes traer a mi nieta a visitarme? No mamá, porque eres un mal ejemplo para ella.

Nicanor Wong Ortiz
nicanor.wong@outlook.com









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