Confesiones de un cardenal.- Ana Azanza
Fecha Lunes, 06 marzo 2017
Tema 125. Iglesia y Opus Dei


Estimados amigos:

Me ha alegrado que al fin un periodista de un medio con audiencia haya osado ponerse en contacto con algunos de nosotros y dar curso a nuestros propósitos. Después de tanto tiempo y tantas y tan interesantes cosas que contar. Así que felicidades a todos por este logro, vamos saliendo del anonimato.

Me han indicado estas páginas de un libro que tiene ya una decena de años pero que estimo altamente interesantes para la página por lo cual las he traducido y las envío para su publicación en opuslibros.

Hay muchos comentarios posibles a las palabras del cardenal anónimo en relación al Opus Dei, confirma que existen altos dignatarios eclesiásticos conscientes de las "derivas" de esta institución y otras similares. Y confirma que fue muy difícil que Juan Pablo II prestara oídos a nuestras quejas. Más bien no hizo ni caso. Yo sigo manteniendo que creo poder asegurar, quizás en Italia más cerca del Vaticano lo tienen claro, que JPII fue la opción del Opus Dei en el Cónclave de 1978, lo llevaban preparando desde tiempo atrás. Y no fue casualidad que saliera elegido un Papa tan joven que ha durado más de 25 años.

El cardenal no se moja dando los nombres de obispos y cardenales que sin ser del Opus Dei apoyan al Opus Dei, y eso sería lo interesante. Tampoco da los nombres de los que han prohibido algunas de estas instituciones controvertidas en sus diócesis. 

Me parecen fundamentales las comparaciones que realiza al final entre las grandes Órdenes religiosas del pasado a las que Opus Dei quiere emular y sustituir. Las acusaciones de que en Opus Dei y "movimientos" asimilados la autoridad se ejerce de modo indiscriminado son graves y muy certeras. 

De hecho si nos fijamos bien todo lo que nos decían se reducía a una sola virtud: obediencia ciega. La fe se confundía con la obediencia, la "visión sobrenatural" significaba obedecer, la disponibilidad total era obediencia, la "pobreza" modus operis dei consistía en un modo más de sometimiento así como el celibato. Y no digamos la salvaje sinceridad. Obediencia, Obediencia, Obediencia y serás santo, cuanto más ciegamente mejor. Una renuncia total al hecho de ser persona.

Después de tantos favores como JP II dispensó al Opus Dei es normal que organizaran la campaña de "santidad exprés" para él. Lo han conseguido, es como la tuerca y contratuerca que buscaban para su asentamiento en la iglesia, el Papa que nos lo dio todo es santo. Bueno, ya si eso... somos muchos los testigos que tenemos serios motivos para dudar bastante de dicha canonización exprés que revela inseguridad y además no es justa. 

Me encantaría leer el resto del libro para aprender más de las revelaciones de este anónimo cardenal.

Saludos

Ana Azanza

 Confesiones de un cardenal  









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