Para Isidro: familias numerosas y liberalismo en el opus.- Ramón
Fecha Lunes, 10 abril 2017
Tema 100. Aspectos sociológicos


Hola,

 

Quería responder a tu amable nota del otro día, respondiendo a tu vez a mi escrito previo sobre las familias numerosas en el Opus Dei.

 

En primer lugar, agradecer la amabilidad con que me respondes en un tema que te toca personalmente y con el que no estás de acuerdo. Te pido disculpas si te he podido molestar. Creo que en mi escrito no me expliqué bien e intentaré hacerlo ahora.

 

No tengo nada en contra de las familias numerosas, como tampoco tengo nada contra la gente que tiene pocos hijos (como yo) o la que ni siquiera los tiene. No soy quién para decirle a nadie los hijos que tiene que tener, ni OpusLibros es el lugar para ello. En este sentido, quería decir, a la vista de una familia con 18 hijos que se ha quedado sin el padre, que no me parece de recibo que en el Opus se siga presionando o poniendo de modelo (que es casi lo mismo) a las parejas para que tengan familias ultranumerosas (para mí, las que tienen más de 7 hijos).

 

Las circunstancias de cada uno son las que son, y cada quien en conciencia decide los hijos que puede y debe tener. Seguro que estamos de acuerdo en eso. Seguro que tu experiencia vital, Isidro, ha sido sensacional, y me alegro por ti. Lo que digo es que estoy bastante cansado de que en el ambiente Opus y organizaciones conservadoras afines se haga la categoría "familia numerosa = familia feliz", igual que me niego al discurso contrario "pocos o ningún hijo = feliz". Seguro que en eso también estamos de acuerdo.

 

Porque no todo el mundo es igual, no todos están preparados personalmente para tener todos esos hijos, ni siquiera los que provienen de esas familias: sólo conozco un hijo de 10 hermanos (él sólo tiene un hijo) y otro de 7 (tres) y varios hermanos de una familia de 8 (una hermana 5 hijos, el resto solteros).... Cada uno tiene su historia y forma de ver la vida, pero al menos en mi alrededor la gente que proviene de ese tipo de familias no reproduce el modelo, por el motivo que sea. Como te digo, conozco familias numerosas que son felices, como tú cuentas, pero también tengo conocidos que enseñan a hijos esas familias y me hablan de chavales desorientados porque no saben cuál es su lugar en esos familiones y desde luego sus padres no están ahí para señalárselo.

 

E insisto en el tema económico: para mantener esos familiones hay que tener un estatus potente. No valen medias tintas, yo con mi sueldo de médico de la seguridad social desde luego no podría mantener a 18 hijos, ni a 10. Por eso me joroba que se ponga como ejemplo a familias que tienen 18 hijos y un salón de casa donde se puede jugar a los bolos, dos minibuses... Pues no. Yo no puedo, y en caso de que pudiera tampoco tendría dos trabajos para mantenerlos, porque entonces no los vería nunca. 

 

Estoy de acuerdo contigo en que las personas son un fin en sí mismas, no un medio. Claro que estoy de acuerdo que todos aportamos a la humanidad, y todos somos hijos de Dios. Pero también estoy seguro de que no se trata de tener cuanto más hijos, mejor. Esto no es un problema de espacio sino de recursos. Mira lo que está sucediendo ahora: el deterioro medioambiental para dar de comer a tanta gente es imparable. Si el mundo aplicara esa misma fórmula, arrasaríamos todas las tierras cultivables destruyendo sus ecosistemas, causaríamos el colapso planetario. Incluso con el sistema distributivo más justo el planeta no podría soportarlo, y eso que habría que aplicar el racionamiento y un régimen pseudocomunista. 

 

Repito por tanto, que lo que veo mal es la insistencia en meterse en la vida reproductiva de las familias. Me merecen todo el respeto esas personas y sus opciones, pero igualmente pido respeto para el resto de la gente que no puede o no quiere seguir ese camino. No es cristiano, nada en el Evangelio habla de la necesidad de tener muchos o pocos hijos, pero creo que humanamente ni siquiera es deseable más que para una minoría. 

 

Y eso me lleva a las posturas económicas del Opus Dei. Ahí creo que estando de acuerdo en lo fundamental, debo hacer una aclaración que es fundamental. No estamos hablando de liberalismo político, doctrina que proclama la autonomía moral de los individuos y protagonizó el siglo XIX. No estamos hablando de libertad de conciencia, expresión, etc. Eso el Opus no lo quiere y por tanto no lo practica, como tantas veces denuncian los testimonios de OpusLibros.

 

El neo liberalismo es una doctrina económica que salta a la palestra con la elección de Tatcher y Reagan y que defiende la desaparición del estado en la vida económica y social hasta el límite imprescindible, y que a la vez proclama que la única medida de las relaciones humanas debe ser la libre empresa. En ese sentido, se debe abolir la intervención del estado vía legislación en materia de salarios, relaciones laborales, ayudas sociales... y todo aquello que pueda impedir o estorbar el funcionamiento de las empresas. El ejemplo más cercano es Trump que ha permitido la minería en los parques nacionales, vertidos mineros a los ríos, abole las normativas de limpieza del aire, etc etc... Otro ejemplo claro era la estulticia de los asesores norteamericanos de Pinochet que propusieron abaratar los costes de la vivienda quitando la obligación de la defensa frente a terremotos. Lo que sea con tal de hacer ricos a los amigos capitalistas. 

 

Esto es lo que el Opus, de manera más o menos velada propone en sus facultades de económicas, y palmariamente a través de su escuela de negocios IESE. Evidentemente, yo presento aquí una caricatura, pero los tiros van por ahí: nada para el trabador, todo para la empresa. Evidentemente también, todo esto es contrario a la doctrina social de la iglesia, pero además es mentira, como vemos por los continuos escándalos financieros, cracks, paraísos fiscales, evasión de impuestos, capitalismo de amiguetes (Trump, Putin...) y el bajo crecimiento económico, desigualdad creciente y el deterioro medioambiental galopante desde la "revolución conservadora". A eso me refería. Al Opus Dei no le gusta la libertad individual, pero le gusta el capitalismo duro. No el liberalismo, sino el neoliberalismo.

 

Que Dios os guarde

 

Ramón









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