Así trabaja Roma.- Ramón
Fecha Viernes, 21 abril 2017
Tema 900. Sin clasificar


Acabo de leer una entrevista en Religión Digital a Celso Alcaina, sacerdote (no ejerció nunca, y luego renunció) que fue funcionario del Santo Oficio (bueno, Congregación para la Doctrina de la Fe) y que os recomiendo vivamente. El trabajó allí durante los diez años más o menos del post Concilio de Pablo VI, y perdió gran parte de la Fe en la Iglesia. No en Cristo, ojo.

 

El motivo fundamental fue la actitud negativista y represiva de la Curia, que niega cualquier tipo de iniciativa intelectual que no le cuadre a los funcionarios de turno. Os dejo algunas perlas por si os suenan de algo:

 

Los casos más sangrantes que pasaron por mis manos y que más me afectaron fueron los de Lemercier, monseñor Méndez Arceo y monseñor Ivan Illich. Lemercier, cuando yo llegué, estaba muy avanzado. Lo único que él quería era purificar las vocaciones a la religiosidad, a los religiosos. Había abierto una casa de benedictinos en México y se vio con muchos ingresos de personas de zonas rurales deprimidas. Quiso saber si había una cierta autenticidad en las vocaciones, para lo que hizo llamar a un par de psiquiatras que examinasen esas vocaciones.El resultado fue que la mayor parte de ellos no tenían una vocación auténtica. Lo que iban buscando era una seguridad económica. Eso alarmó al Vaticano y entonces comenzaron a prohibir el psicoanálisis, que era lo que él quería para alimentar las vocaciones y purificarlas.

Fue un adelantado, porque si eso se hubiera hecho, muchos de los casos de pedofilia que han venido después provocados por gente que se acaba colando en seminarios, no se hubieran dado[...]como él estaba convencido de que eso no iba en contra de la fe ni tenía nada que ver con el Santo Oficio, desobedeció y terminó saliendo de la Iglesia romana, como una especie de Lutero en pequeño.

Luego hubo el caso de Méndez Arceo, el obispo de Cuernavaca. Era una mente privilegiada y un obispo formidable. Pero él avalaba los procedimientos de Lemercier, que era una de las cosas que le echaban en cara y la de avalar muchas de las iniciativas de Ivan Illich. Era sobretodo por esta razón, por la que se le juzgaba. También tenía hijos secretos o algo así, una vida paralela.

¿Quién, Méndez Arceo? Sí. De eso se le acusó, pero falsamente. Al menos en el Santo Oficio había una acusación de una señorita que se apellidaba Leñero, que venía de un sacerdote que había sido reprimido por él, pero nunca se probó. Al contrario, fue archivado como una acusación sin ningún fundamento. A ese obispo quisieron deponerlo porque avalaba a estos dos personajes. Pero el papa Pablo VI se opuso. Tuvo que luchar porque se le insistía.

 

Sería de las pocas veces que el Papa ganó al Santo Oficio en este tipo de cosas. Pues sí, aquí Pablo VI fue muy valiente. Y no tuvieron suficiente fuerza para ir en contra del Papa, aun queriendo, después de que dijo que no se le condenase, que se le dejase estar en la diócesis, porque querían deponerlo. Él logró que esto no ocurriera.

Otra perla que os puede interesar, recordando el interrogatorio a Carmen Tapia:

Defines estos procesos contra teólogos como casi propios de la Gestapo. Interrogatorios muy duros con poca capacidad de defensa por parte del encausado. ¿Cómo se vivía por dentro ese tipo de situaciones? El hecho de que yo haya relatado ahí el proceso de Ivan Illch, es precisamente como un paradigma de lo que sucedía allí. Eso es lo que se hacía entonces. Los procesos iban a pillarte.

 

La presunción de culpabilidad. Si ves el interrogatorio que reproduzco en el libro, muchas preguntas no tienen nada que ver con lo que se le juzgaba, sino que era para ver si se le pillaba. Por dónde podían condenarlo. Se le preguntaban cosas en las que él decía que nunca se había metido.

 

Habla mucho Camilo Torres Restrepo. Es un interrogatorio largo, 86 preguntas. Tengo documentación sobre las 86 preguntas [...] contestó con una carta a todo ello diciendo que era injusto, inmoral, anticanónico, etc. Por tanto, que no se sometía a eso.

 

En fin, que la entrevista no tiene desperdicio si alguien quiere ver cómo funciona la "Santa Madre iglesia" por dentro de verdad, y cómo puede ser cierto eso de "Roma veduta, Fede perduta"

Que Dios os guarde.

Ramón









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