El deseo y la Ley.- El Cid Campeador
Fecha Friday, 06 September 2019
Tema 090. Espiritualidad y ascética


Si a todo alcanzara el poder de los hombres mortales

Yo primero elegiría el regreso del padre querido.

Homero, Odisea, XVI

 

todos llegan decididos a ser santos, con el mismo tipo de férrea resolución

 con que uno decide no armar un alboroto en el dentista

Bertrand Russell, En busca de la felicidad

 

 

El deseo y la Ley

El Cid Campeador, 6/09/2019

 

Estos días pensaba que los miembros de la Obra van como pollos descabezados. Nunca ha sido tan actual la pregunta que encabeza una entrada de Satur: ¿Alguien sabe qué es el Opus Dei? 

Vaticino que, cuando se erija una nueva prelatura personal, será únicamente de sacerdotes y causará un mayor desconcierto todavía. Aunque si en casi cuarenta años nadie ha tenido necesidad de esta figura jurídica, probablemente no lo veamos.  

Los versos que encabezan este artículo son palabras de Telémaco esperando a su padre, que partió a la guerra de Troya y al que nunca conoció. Hasta su llegada pululaban en el palacio de Ítaca los pretendientes de su madre (y sobre todo del trono).

Estos versos me recuerdan que en el Opus Dei no hay padre, nunca hubo padre, y hay muchos miembros que lo desean; hay muchos pretendientes en forma de directores. Un director es lo más parecido a un cabo chusquero, de los que se toman un carajillo para desayunar y se pasan el día chillando a los soldaditos. Es lo menos parecido a un general con visión estratégica, capaz de centrarse en las cosas importantes. Colar un mosquito y tragarse un camello es otra forma de expresarlo.

La herencia espiritual, que debía haber sido su legado, es inexistente. Se reduce a una multitud de normas, en ocasiones contradictorias, imposibles de cumplir y complementadas con la arbitrariedad de esos directores. Las consecuencias son patentes en el equilibrio psicológico de los miembros y exmiembros.

El Padre nos ha dejado como herencia una figura jurídica confusa y que no se adapta al carisma fundacional. Tenemos un continente agujereado y además falta el contenido. Esta figura jurídica deforme no es el faro que debe iluminar la conducta de los miembros, eso no es posible. El espíritu que infunde el deseo y la Ley: la pasión por actuar y la autonomía en la actuación. Este espíritu se perdió en algún recoveco del camino. Cada numerario se tiene que inventar el suyo.

El espíritu y la Ley, el deseo y las normas autónomas de actuación, es lo que falta en el Opus Dei. Todo lo que debe informar y empapar, dar sentido a la vida de sus miembros. Los miembros están desmotivados, parece que haya “simulacros de vida espiritual”, en la predicación se usa un vocabulario espiritual en el que las palabras han dejado de tener sentido porque carecen de contexto. No se transmite ningún espíritu porque no existe nada que pueda transmitirse. Se regula a golpe de capricho siguiendo el ambiente: ahora se puede hacer esto, ahora todo lo contrario.

Lo expresó mejor que yo Raimundo Panikkar en una carta a Alberto Montcada:


Puedo empezar con algunos recuerdos personales. Los podría destilar, y describir lo que podría llamarse la atmósfera de la Institución. Empezó por ser un pequeño grupo más o menos carismático con un ideal evangélico muy puro y elemental que lentamente, a raíz de las circunstancias por una parte, y de lo que estaba latente en el espíritu del fundador, se fue convirtiendo en lo que sociológicamente se llama una secta, sin que ello signifique un juicio negativo.

Incluso san Pablo afirma que es conveniente que haya sectas. Poco a poco, lo jurídico, la prudencia del espíritu o de la carne, la necesidad de pensar en uno mismo para sobrevivir como grupo diferenciado, y la ideología que casi inconscientemente se iba formando, hizo que la Obra se convirtiera en el patrón absoluto para juzgar sobre la moralidad de toda actividad personal o colectiva. Se hace lo que conviene al Opus Dei, puesto que tiene los mismos intereses que la Iglesia y que Dios mismo.

El Cid Campeador









Este artículo proviene de Opuslibros
http://www.opuslibros.org/nuevaweb

La dirección de esta noticia es:
http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=25935