BERGER, Peter; LUCKMANN, Thomas

La construcción social de la realidad

Amorrortu editores, 255 pp.

CONTENIDO

A. INTRODUCCIÓN: EL PROBLEMA DE LA SOCIOLOGÍA DEL CONOCIMIENTO

Los autores comienzan la introducción poniendo de manifiesto la necesidad de una sociología del conocimiento, exponiendo los antecedentes intelectuales de esta disciplina y planteando una serie de interrogantes a los que intentan responder.

Los autores definen:

        — realidad: cualidad propia de los fenómenos que reconocemos como independientes de nuestra propia volición.

        — conocimiento: certidumbre de que los fenómenos son reales y de que poseen características específicas.

        La necesidad de una sociología del conocimiento está dada por las diferencias observables entre sociedades en razón de lo que en ellas se da por establecido como "conocimiento". Esta sociología deberá tratar no sólo las variaciones empíricas del conocimiento en las sociedades humanas, sino también los procesos por los que cualquier cuerpo de "conocimiento" llega a quedar establecido como realidad. Por tanto, la sociología del conocimiento se ocupa del análisis de la construcción social de la realidad.

El problema general consistió en establecer hasta qué punto el pensamiento refleja los factores determinantes propuestos o es independiente de ellos.

Los antecedentes intelectuales de esta especialidad son:

— Pensamiento marxista: derivó de Marx la proposición básica de la sociología del conocimiento: la conciencia del hombre está determinada por su ser social y también, conceptos claves como "ideología" (ideas que sirven como arma a intereses sociales), "falsa conciencia" (pensamiento alejado del verdadero ser social del que piensa), "superestructura" (relaciones provocadas por la actividad humana) e "infraestructura" (actividad humana).

— Nietzsche: la sociología del conocimiento es una aplicación específica de "el arte de la desconfianza".

— Historicismo: acentuado interés por la historia y empleo de un método esencialmente histórico.

Para Scheller la sociología del conocimiento es el procedimiento mediante el cual ha de estudiarse la selección histórico-social de lo contenidos ideacionales, sobreentendiéndose que los contenidos mismos son independientes de la causalidad histórico-social, y, por ende, inaccesibles al análisis sociológico. Destacó que el conocimiento humano se da en la sociedad como un a priori de la experiencia individual, proporcionando a esta última su ordenación de significado.

Para K. Manheim la sociedad determina el aspecto y el contenido de la ideación humana, con excepción de las matemáticas y de algunas partes de las ciencias naturales. Acuñó el término "Relacionismo" para indicar que el conocimiento sólo puede darse desde una posición determinada.

Para Stark la tarea de la sociología del conocimiento consiste en el estudio sistemático de las condiciones sociales del conocimiento en cuanto tal; el problema fundamental es la sociología de la verdad.

La sociología del conocimiento debe ocuparse de todo lo que se considera "conocimiento" en la sociedad.

La tarea de la sociología del conocimiento para Berger y Luckmann es responder a las siguientes preguntas: ¿Cómo es posible que los significados subjetivos se vuelvan facticidades objetivas?, ¿cómo es posible que la actividad humana produzca un mundo de cosas?

B. LA VIDA COTIDIANA

Los fundamentos de la vida cotidiana:

1. La realidad de la vida cotidiana.

La vida cotidiana se presenta como una realidad interpretada por los hombres y que para ellos tiene el significado subjetivo de un mundo coherente.

El mundo de la vida cotidiana se origina en los pensamientos y acciones de los miembros ordinarios de una sociedad y está sustentado como real por éstos.

El mundo consiste en realidades múltiples y la vida cotidiana es la realidad por excelencia.

La realidad de la vida cotidiana es aprehendida como ordenada, se presenta ya objetivada, o sea, constituida por un orden de objetos que han sido designados como objetos antes que yo apareciera en escena. El lenguaje es el que marca las coordenadas de la vida en sociedad y llena esa vida de objetos significativos.

La realidad de la vida cotidiana es un mundo intersubjetivo. La actitud natural es la de la conciencia del sentido común, precisamente porque se refiere a un mundo que es común a muchos hombres.

La realidad de la vida cotidiana abarca dos tipos de sectores:

        — unos se aprehenden por rutina,

        — otros se presentan problemáticos.

Las otras realidades aparecen como zonas limitadas de significado, enclavadas dentro de la suprema realidad caracterizada por significados y modos de experiencias circunscritos.

El mundo de la vida cotidiana se estructura en:

        a) el espacio

        b) el tiempo: propiedad intrínseca de la conciencia.

2. Interacción social en la vida cotidiana

La experiencia de los otros puede ser: directa o indirecta. Aprehendo al otro por medio de esquemas tipificadores.

La experiencia más importante de los otros es la situación "cara a cara": la subjetividad del otro se encuentra próxima, el otro es completamente real. Los esquemas tipificadores de las situación "cara a cara" son recíprocos.

La realidad social de la vida cotidiana es aprehendida en un continuum de tipificaciones que se vuelven progresivamente anónimas a medida que se alejan del "aquí y ahora" de la situación "cara a cara".

La estructura social es suma de esas tipificaciones y de las partes recurrentes de interacción establecidas por intermedio de ellas.

3. El lenguaje y el conocimiento de la vida cotidiana.

La expresividad humana es capaz de objetivarse, o sea, se manifiesta en productos de la actividad humana. Un caso especial de la objetivación es la significación: producción humana de signos y sirve como índice de significados subjetivos.

Los signos se agrupan en una cantidad de sistemas y los signos y los sistemas se caracterizan por su separatividad y pueden significarse según el grado en que pueda separárselas de las situaciones "cara a cara".

El lenguaje (sistema de signos vocales) es el sistema de signos de más importancia en la sociedad humana.

Las objetivaciones comunes de la vida cotidiana se sustentan primariamente por la significación lingüística. Por tanto, la comprensión del lenguaje es esencial para cualquier comprensión de la realidad de la vida cotidiana.

El lenguaje es capaz de transformarse en depósito objetivo de vastas acumulaciones de significado y experiencia, que puede preservar y transmitir a las generaciones futuras.

Debido a su capacidad de trascender del "aquí y ahora" el lenguaje tiende puentes entre diferentes zonas dentro de la realidad de la vida cotidiana y la integra en un todo significativo. Por medio del lenguaje puedo trascender el espacio que separa mi zona manipulatoria de la del otro; puedo sincronizar mi secuencia de tiempo biográfico con la suya y dialogar con él sobre individuos y colectividades con los que en ese momento no se está en interacción "cara a cara".

Denominamos símbolo a cualquier tema significativo que cruza de una esfera de la realidad a otra.

El simbolismo y el lenguaje simbólico son constituyentes esenciales de la realidad de la vida cotidiana y de la aprehensión de ésta.

La realidad de la vida cotidiana siempre parece ser una zona de claridad detrás de la cual hay un trasfondo de sombras.

El conocimiento aparece distribuido socialmente, es decir, que diferentes individuos y tipos de individuos lo poseen en grados diferentes.

C. LA SOCIEDAD COMO REALIDAD OBJETIVA

I. Institucionalización.

1. Organismo y actividad.

Los animales no humanos viven en mundos cerrados cuyas estructuras están predeterminadas por el capital biológico. Las relaciones del hombre con su ambiente se caracterizan por su apertura al mundo.

La peculiaridad biológica del hombre radica en que la organización de sus instintos está subdesarrollada por lo que el organismo humano es capaz de aplicar el equipo de que está dotado a un campo de actividades muy amplio que varía y se diversifica constantemente.

El proceso por el cual se llega a ser hombre se produce en una interrelación con el ambiente: las maneras de ser y llegar a ser hombre son tan numerosas como las culturas del hombre. Por tanto, sólo hay naturaleza humana en el sentido de ciertas constantes antropológicas (apertura al mundo, plasticidad de la estructura de los instintos) que delimitan y permiten sus formaciones socio-culturales: el hombre se produce a sí mismo.

La auto-producción del hombre es siempre una empresa social. El homo sapiens es siempre y, en la misma medida, homo socius.

Todo desarrollo individual está precedido por un orden social dado: la apertura al mundo es siempre transformada por el orden social en una relativa clausura del mundo.

¿De qué manera surge el orden social? El orden social es una producción humana constante realizada por el hombre en el curso de su continua externalización. Existe sólo como producto de la actividad humana.

2. Orígenes de la institucionalización.

Toda actividad humana está sujeta a la habituación. Todo acto que se repite con frecuencia crea una pauta que luego puede reproducirse y que ipso facto es aprehendida como pauta por el que la ejecuta. Estos procesos de habituación anteceden a toda institucionalización.

¿Cómo surgen las instituciones? La institución aparece cada vez que se da una tipificación recíproca de acciones habitualizadas por tipos de actores. La institución establece que las acciones del tipo X sean realizadas por actores del tipo X.

Las instituciones implican historicidad (se construyen en el curso de una historia compartida) y control (establecen pautas definidas de antemano que canalizan el comportamiento humano). Se manifiestan generalmente en colectividades que abarcan grandes cantidades de gentes. Todas aparecen como dadas, inalterables y evidentes por sí mismas.

Un mundo institucional se experimenta como realidad objetiva, tiene una historia que antecede al nacimiento del individuo y no es accesible a su memoria biográfica. El individuo debe salir a conocerlas al existir como realidad externa.

Se llama objetivación al proceso por el que los productos externalizados de la actividad humana alcanzan el carácter de objetividad.

Se llama internalización al proceso por el que el mundo social objetivado vuelve a proyectarse en la conciencia durante la socialización.

La sociedad es un producto humano. La sociedad es una realidad objetiva. El hombre es un producto social. El mundo institucional requiere legitimarse, esto es, explicarse y justificarse.

La institucionalización puede producirse en cualquier zona de comportamiento de relevancia colectiva.

Las instituciones tienden a la cohesión:

        a) algunas serán comunes a todos los integrantes de una colectividad;

        b) muchas áreas serán relevantes solo para ciertos tipos.

El instrumento principal de legitimación es el lenguaje.

A nivel pre-teórico toda institución posee un conocimiento que provee las reglas de comportamiento institucionalmente apropiadas. El conocimiento define y construye los roles que han de desempeñarse en el contexto de las instituciones mencionadas e, ipso facto, controla y prevé todos esos comportamientos.

El conocimiento relativo a la sociedad es, pues, una realización en el doble sentido de la palabra: como aprehensión de la realidad social objetiva y como producción continua de esta realidad.

3. Sedimentación y tradición.

La conciencia retiene solamente una pequeña parte de la totalidad de las experiencias humanas, una vez retenida es sedimentada, esas experiencias quedan estereotipadas en el recuerdo como entitades reconocibles y memorables.

Se puede producir una sedimentación intersubjetiva cuando varios individuos comparten una biografía común, cuyas experiencias se incorporan a un depósito común de conocimientos. La sedimentación intersubjetiva se llama social cuando se ha objetivado en cualquier sistema de signos.

El sistema de signos decisivos es el lingüístico.

La designación lingüística abstrae la experiencia de sus incidentes biográficos individuales, para convertirla en una posibilidad objetiva al alcance de todos.

El lenguaje se convierte en depositario de una gran cantidad de sedimentaciones colectivas.

La transmisión del significado de una institución se basa en el reconocimiento social de aquella como solución "permanente" de una colectividad dada.

Los significados institucionales deben grabarse poderosa y indeleblemente en la conciencia del individuo.

Los significados objetivados de la actividad humana institucional se conciben como un "conocimiento" y se transmiten como tales: tanto el "saber" como el "no saber" se refieren a lo que es definido socialmente como realidad.

Toda transmisión de significados institucionales entraña procedimientos de control y legitimación anexos a las instituciones mismas.

4. Roles.

Los roles son tipos de actores en el contexto de un cúmulo de conocimientos objetivados común a una colectividad de actores.

Las instituciones se encarnan en la experiencia individual por medio de dos roles: todo comportamiento institucional involucra roles.

Los roles representan el mundo institucional a dos niveles:

        1) el desempeño del rol representa el rol mismo

        2) el rol representa un nexo institucional de comportamiento.

Los roles representan la integración de las instituciones en un mundo significativo. Cada rol brinda acceso a un sector específico del acopio total de conocimiento que posee la sociedad: hay una distribución social del conocimiento. El conocimiento de roles específicos aumentará en una proporción más rápida que el conocimiento de lo que es relevante y accesible en general.

El orden institucional es real solo en cuanto se realice en roles desempeñados; los roles representan un orden institucional que define su carácter y del cual se deriva su sentido objetivo.

El análisis de los roles tiene particular importancia para la sociología del conocimiento porque revela las mediaciones entre los universos macroscópicos de significado y de la manera en que estos toman realidad subjetiva en los individuos.

5. Alcance y modos de la institucionalización depende de la generalidad de las estructuras de relevancia.

Los factores que disparan la institucionalización son la división del trabajo y el disponer del superávit económico.

La cohesión de las instituciones existe en la realidad debido a la conciencia reflexiva de individuos que imponen cierta lógica a su experiencia de las diversas instituciones.

A consecuencia de la segmentación institucional pueden existir subuniversos de significado que resulten del grado de la especialización en roles hasta el punto de que el conocimiento del rol se vuelve completamente esotérico en oposición al acopio común del conocimiento. Una comunidad social será portadora de dicho subuniverso.

En las sociedades industriales la competencia pluralista entre los subuniversos de significado de cualquier tipo es el estado de cosas normales.

Además este subuniverso tiene la capacidad de actuar sobre la colectividad que le produjo.

La relación entre el conocimiento y su base social es dialéctica, el conocimiento es un producto social y una factor de cambio social.

El concepto marxista de reificación social: la reificación es la aprehensión de fenómenos humanos como si fueran cosas supra-humanas. Es la aprehensión de los productos de la actividad humana como si fueran algo distinto de los productos humanos, como hechos de la naturaleza, resultados de leyes cósmicas o manifestaciones de la voluntad divina.

El mundo objetivado pierde su comprehensibilidad como empresa humana y queda fijado como facticidad inerte, no humana y no humanizable.

El orden institucional puede entenderse en términos de reificados: la receta básica es concederles un status ontológico independiente de la actividad y significación humanas; los roles pueden reificarse.

Problemas importantes de la sociología del conocimiento es descubrir las relaciones entre la desreificación, el colapso de órdenes institucionales, las sociedades segregadas y la marginación social.

II. Legitimación. Orígenes de los universos simbólicos.

La función de la legitimación consiste en lograr que las objetivaciones de primer orden ya institucionalizadas lleguen a ser objetivamente disponibles y subjetivamente plausibles.

Los legitimadores buscan la "integración": a) la totalidad del orden institucional deberá tener sentido para los participantes en diferentes procesos institucionales; b) la totalidad de la vida del individuo debe cobrar significado subjetivo.

La legitimación indica al individuo por qué debe realizar una acción y también por qué las cosas son lo que son.

Podemos distinguir niveles de legitimación:

        — Incipiente: se transmite un sistema de objetivaciones lingüísticas de la experiencia humana.

        — 2º nivel: se transmiten proposiciones en forma rudimentaria: proverbios, máximas morales, sentencias, cuentos.

        — 3º nivel: se transmiten teorías explícitas por las que un sector institucional se legitima en términos de un cuerpo de conocimientos diferenciados.

        — 4º nivel: se transmiten los universos simbólicos: cuerpos de tradición teórica que integran zonas de significados diferentes y abarcan el orden institucional en una totalidad simbólica.

Los procesos simbólicos son procesos de significación que se refieren a realidades que no son de la experiencia cotidiana. El universo simbólico se concibe como la matriz de todos los significados objetivados socialmente y subjetivamente reales. Se construye mediante objetivaciones sociales.

El universo simbólico "pone cada cosa en su lugar": proporciona la legitimación definitiva del orden institucional concediéndole la primacía en la jerarquía de la experiencia humana. Ordena y legitima los roles cotidianos, las prioridades y los procedimientos operativos colocándoles en el contexto del marco de referencia más general que puede concebirse. Posibilita el ordenamiento de las diferentes fases de la biografía.

Todas las legitimaciones de la muerte deben cumplir la misma tarea esencial: capacitar al individuo para seguir viviendo dentro de la sociedad después de la muerte de otros significantes y anticipar su propia muerte con un terror que, al menos, se halla suficientemente mitigado como para no paralizar la realización continua de las rutinas de la vida cotidiana.

Los universos simbólicos proveen la delimitación de la realidad social. Ordena la historia y ubica todos los acontecimientos colectivos. Establece con el pasado una memoria que comparten todos los individuos socializados y cara al futuro establece un marco de referencia común para la proyección de las acciones individuales.

D. LA SOCIEDAD COMO REALIDAD SUBJETIVA

1. Internalización de la realidad.

a) Socialización primaria

        — Internalización: aprehensión o interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significado. Constituye la base para la comprensión de los propios semejantes y del mundo en cuanto realidad significativa y social.

        — Socialización: Inducción amplia y coherente de un individuo en el mundo objetivo de una sociedad o en un sector de él.

La socialización primaria es la primera por la que el individuo atraviesa en su niñez.

La internalización se produce solo cuando se produce la identificación.

El Yo es una entidad reflejada, porque refleja las actitudes que primeramente adoptaron para con él los otros significantes.

La socialización primaria crea en la conciencia del niño una abstracción progresiva de roles y actitudes de otros específicos, que va hasta la de los roles y actitudes en general.

La sociedad, la identidad, la realidad se cristalizan subjetivamente en el mismo proceso de internalización. Este proceso se corresponde con la internalización del lenguaje.

Con el otro generalizado se establece una relación simétrica entre la realidad objetiva y la subjetiva. Las dos se corresponden: la relación entre el individuo y el mundo social objetivo es como un acto de equilibrio continuo.

Los contenidos específicos que se internalizan en la socialización primaria varían de una sociedad a otra, algunos se encuentran en todas partes. Es, sobre todo, el lenguaje lo que debe internalizarse y los rudimentos del aparato legitimador.

En la socialización primaria se construye el primer mundo del individuo.

Los requerimientos del orden institucional general afectan a la socialización primaria.

La socialización primaria finaliza cuando el concepto del otro generalizado se ha establecido en la conciencia del individuo: es miembro de la sociedad efectivamente, tiene un Yo y un mundo.

b) Socialización secundaria

Es la internalización de submundos institucionales. Su alcance y su carácter se determinan por la complejidad de la división del trabajo y la distribución social concomitante del conocimiento. Es la adquisición del conocimiento específico de roles, estando éstos directa o indirectamente arraigados en la división del trabajo.

El carácter de una socialización secundaria depende del status del cuerpo de conocimiento de que se trate dentro del universo simbólico en conjunto.

Establecer y mantener la coherencia dentro de la socialización secundaria presupone ciertos procedimientos conceptuales para integrar loss diferentes cuerpos de conocimiento.

El acento de realidad del conocimiento internalizado en la sociedad de un modo secundario se descarta más fácilmente.

Existen sistemas sumamente diferenciados de socialización secundaria en las instituciones complejas, en ocasiones muy ajustados a los requerimientos diferenciales de las diversas categorías de elencos institucionalizados.

El desenvolvimiento de la educación constituye un ejemplo de la socialización secundaria que se efectúa bajo el auspicio de organismos especializados.

c) Mantenimiento y transformación de la realidad subjetiva

Hay dos tipos generales de mantenimiento: de rutina y de crisis.

Los otros significantes constituyen los agentes principales para el mantenimiento de la realidad subjetiva en la vida del individuo. El vehículo más importante es el diálogo que recorre los diversos elementos de la experiencia y le adjudica un lugar definitivo en la sociedad.

La realidad subjetiva puede transformarse y a las transformaciones cuasi totales se las denomina alternaciones.

Para lograr la alternación se tienen que dar unas condiciones sociales y conceptuales. La más importante de las sociales es disponer de una estructura de plausibilidad eficaz, o sea, una base social que sirva de "laboratorio" de transformación.

La alternación comporta una reorganización del aparato conversacional.

El elemento conceptual más importante es disponer de un aparato legitimador para toda serie de transformaciones.

La base de la realidad de la re-socialización es el presente y la de la socialización secundaria el pasado.

2. Internalización y estructura social.

La socialización siempre se efectúa en el contexto de una estructura social específica.

Se llama socialización éxitos a la que lleva al establecimiento de un alto grado de simetría entre la realidad objetiva y la subjetiva.

El éxito máximo de la socialización se obtiene probablemente en las sociedades que poseen una división del trabajo más sencilla y una mínima distribución del conocimiento.

La socialización deficiente dentro de un mundo social puede ir acompañada de un éxito en otro. Ello puede ser resultado de una heterogeneidad de los elencos socializadores, mediatización de mundos agudamente discrepantes realizada por otros significantes durante la socialización primaria, discrepancias entre la socialización primaria y la secundaria. La posibilidad de "individualismo" se vincula directamente con la socialización deficiente.

3. Teorías de identidad.

La identidad es elemento clave en la realidad subjetiva. Se forma por procesos sociales. Las estructuras sociales históricas específicas engendran tipos de identidad reconocibles en casos individuales. La identidad es un fenómeno que surge de la dialéctica entre el individuo y la sociedad. Las teorías sobre la identidad se hallan siempre dentro de una interpretación más general de la realidad.

La situación psicológica está relacionada con las definiciones de la realidad en general y, de por sí, se define socialmente.

Las teorías psicológicas sirven para legitimar los procedimientos establecidos en la sociedad para el mantenimiento y reparación de la identidad, proporcionando el eslabonamiento teórico entre la identidad y el mundo, ya que estos se definen socialmente y se asumen subjetivamente.

Las teorías psicológicas son adecuadas si reflejan la realidad psicológica que pretender explicar.

4. Organismo e identidad.

Existe una dialéctica entre el substrato biológico del individuo y su identidad producida socialmente. Esta dialéctica se manifiesta en la limitación mutua del organismo y la sociedad.

VALORACIÓN DOCTRINAL

A. El problema de la sociología del conocimiento

Los autores parten de la no existencia de una naturaleza humana inalterable y común a todos los hombres. Para ellos el hombre no es más que un producto del medio (la sociedad) en que vive. El postulado fundamental de la sociología del conocimiento es la afirmación marxista: la conciencia del hombre está determinada por su ser social.

Al no existir una esencia humana, el ser del hombre es modificado y es resultado del medio en el que se mueve y ese medio es la sociedad en que le ha tocado vivir.

El título del libro La construcción social de la realidad fija las intenciones de los autores; para ellos la realidad es el cuerpo de conocimiento que la sociedad establece como tal. La realidad no es algo al margen de la voluntad y decisión humana sino aquello que un grupo de individuos ha decidido que sea aceptado como real: la sociedad construye aquello que los miembros deben aceptar como real. Se aprecia claramente la influencia marxista al estar por encima la sociedad del individuo.

La realidad no puede ser "construida" por el hombre. El hombre puede conocerla, modificarla e incluso negarla y vivir al margen de ella pero esa realidad es independiente del propio pensar y establecer humano, ya sea a nivel de individuo o a nivel colectivo.

La sociedad no determina al hombre. La sociedad debe proporcionar a éste las condiciones necesarias para posibilitar su propio desarrollo y, aunque ejerce influencia sobre el individuo no le condiciona totalmente, pues este es capaz de trascenderla. Además, por otra parte, la sociedad no es ni más ni menos que un conjunto de individuos.

B. La vida cotidiana

El lenguaje no es un índice de significados subjetivos, como señalan los autores del libro sino un reflejo de realidades objetivas que yo conozco y reflejo expresándolo en palabras que sirven como vehículo de comunicación. Conozco y nombro la realidad objetiva y la asumo; en ese sentido el lenguaje es subjetivo. Las cosas son, yo las aprehendo y para mí las cosas significan, pues conozco su ser y soy capaz de transmitir ese conocimiento expresado en palabras a otros, pero yo no doy el ser a la realidad, sino que soy capaz de conocerlo y utilizarlo: yo interpreto la realidad.

C. La sociedad como realidad objetiva

"Todo desarrollo individual está precedido por un orden social dado: la apertura al mundo es siempre transformada por el orden social en una relativa clausura al mundo".

El hombre es capaz de conocer el mundo tal cual es al margen de lo que la sociedad le da como realidad. El hecho de que el hombre nazca en una determinada sociedad no implica que esté determinado por ella.

Berger y Luckmann asumen el concepto marxista de "reificación" con lo que ponen de manifiesto su negación de la trascendencia del hombre y de la existencia de Dios. Dios no existiría, sería una mera proyección de lo humano fuera del hombre y con las características humanas elevadas a la enésima potencia.

D. La sociedad como realidad subjetiva

El yo para estos autores es una entidad reflejada, no tiene "esencia" propia sino que depende del ambiente en que ese hombre nazca. El yo no es un espejo de otros yos que han influido sobre él; la personalidad de cada ser humano es directamente querida por Dios y dada por El con la creación de su alma y su unión al cuerpo. El niño cuando nace tiene ya un yo que no le es dado por otros seres humanos sino por Dios y que sólo requiere de tiempo para desarrollarse.

La posibilidad de "ser diferente" es vinculada por Berger y Luckmann a la socialización deficiente: la sociedad no tiene por misión "estandarizar" al individuo e impedir que éste sea el mismo sino, a la inversa, darles las posibilidades de que se desarrolle tal cual es, de ser él mismo y no como otros. La sociedad en la educación del individuo no debe anularle sino fomentar su individualidad (siempre teniendo en cuenta los intereses de los demás) para que con ella pueda servir a ésta. El desarrollo de una sociedad no se mide por el grado de homogeneidad alcanzada por sus miembros sino por la capacidad de convivencia entre esos individuos diferentes unos de otros.

"La identidad se forma por procesos sociales". Mi identidad se da en sociedad pues vivo en ella pero la sociedad no me la da; la tengo, la descubro y si quiero la transformo.

"La sociedad interviene directamente en el funcionamiento del organismo: sexualidad y nutrición".

La nutrición y la sexualidad son procesos fisiológicos que yo regulo con mi libertad personal si es eso lo quiero y en la medida en que puedo.

La obra plantea posturas inaceptables para un cristiano al negar la trascendencia del hombre, su naturaleza y la existencia de un Ser Superior; además, reduce al hombre a un eslabón en la cadena social, sin identidad propia al venirle dada ésta por el medio en que vive.

E. Bibliografía positiva

Es recomendable la lectura de Sobre el hombre y la sociedad de A. Millán Puelles, Ed. Rialp.

 

                                                                                                             M.H.G. (1988)

 

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