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CORRESPONDENCIA

 

Viernes, 18 de Octubre de 2019



Cambio de párroco.- André

Boicot infantil' al polémico obispo Munilla: abandonan la catequesis tras cambiar a su cura por uno del Opus.

Así empieza el éxodo de católicos practicantes: por parroquias. Poco a poco. Sacan a un sacerdote diocesano (diocesano de verdad, verdad). Llega el párroco del Opus a hacer proselitismo para la cosa. Y aquellos parroquianos que no sean pitables, no interesan, no merecen la pena gastarles tiempo. Solo las ovejas (borregos) pitables tendrán acceso a la pastoral parroquial. Uno a uno, parroquia por parroquia...

Adiós catequesis de niños, adiós Legión de María, adiós grupos pastorales, adiós Niñas de María. "Solo atendemos pitables, gústeles o no". "O pasan por el aro o lo saltan". Dijo uno. 

Se hacen nombrar en cargos que requieren de horarios de oficina y, para más tristeza, ganan sueldos generosos en esos otros cargos que les permiten llevar una vida relajada y tranquila. Serenos ellos. ¿Qué les preocupa? Nada. Poco trabajo y buen sueldo.

Mejor para el cura opusino si los niños se fueron para otra parroquia: menos qué hacer. Estos curas opusinos no es que se distingan por ser buenos y sacrificados pastores en una parroquia. Llevan vida de solteros ricos.  Tendrán más tiempo para hacer nada, más tiempo para sus cursos de retiro, para sus viajes, para sus círculos, para hacer deporte, para fumar y "tomarse unas copas", para ver películas y para ir a nadar, si hay playa, o de excursión al campo. Estos curas del opus, no es que se distingan precisamente por ser buenos párrocos.

Adiós Iglesia. Preguntad en un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, (algún dato: una diócesis venezolana) cuál fue el caos creado por la cosa. Hasta tener que intervenir el Vaticano y no más obispos de la cosa. Caos, tragedia, casi un cisma. Si alguien le envía al obispo Munilla esa experiencia, seguro lo piensa dos veces. A no ser que él también pertenezca a la cosa.

André





La mala fama que el propio Opus se ha ido labrando.- Orange

El miércoles pasado se ha publicado en esta página una noticia de prensa que tiene también relación con el obispo Munilla. Por un lado, he oído muchos programas suyos en Radio María, en los que él personalmente explica catequesis, analizando a fondo y por su orden los puntos del Catecismo de la Iglesia Católica. La verdad es que en ningún momento le he oído nada chirriante o dudoso. Todos sus comentarios están dentro de la más ortodoxa doctrina clásica de la Iglesia.

Otra cosa es que a ese tipo de comentarios algunos los tachen de «conservadores». Eso a mí me trae al fresco, pues también se podría sacar a colación aquello de «....dura es esta doctrina.... ¿quién puede oírla?....».

Otro tema es que en el artículo de Eldiario.es que se cita, se vierten acusaciones económicas contra Munilla, sin presentar ni una sola prueba. Yo no sé si las hay o no, pero el deber de un periodista es presentarlas. Ruego que si alguien las tiene, que las diga.

Lo sumamente espectacular de este asunto es la estampida de feligreses, catequistas y catecúmenos, de la parroquia donde el obispo ha sustituido al sacerdote titular por otro que es del Opus.... ¡tal pareciera que hubiera nombrado al mismo demonio! Este hecho me parece lo más interesante y llamativo del caso, ya que coincide con la experiencia que muchos tenemos, en muy diversos ámbitos, consistente en que basta con nombrar la palabra Opus, para que la gente normal y corriente se ponga en guardia defensiva con cara de haber metido los dedos en un enchufe y huya despavorida. Sin ir más lejos, mi párroco, que es un bendito de Dios, permite a un cura del Opus usar su Iglesia para dar retiros a señoras y me dice que, aparte de que van muy pocas, todos sus compañeros párrocos se ponen de uñas con él cuando sale el tema. Tal es la mala fama que el propio Opus se ha ido labrando concienzudamente durante muchas décadas por doquier. Alguien dijo acertadamente: «Por sus frutos los conoceréis».

Orange




 

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