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CORRESPONDENCIA

 

Viernes, 03 de Abril de 2020



Libertad para elaborar nuestras vivencias.- Aquilina

Hola Raimon,
Escribo para (intentar) contestar a tus preguntas.

Quiero aclarar desde ya que no puedo dar contestaciones ciertas, sólo hablarte desde mi experiencia, que por ser distinta de la tuya -por época en el Opus Dei, circustancias familiares, circustancias geográficas, etc.,- no se puede sobreponer exactamente con tu situación, pero quizá pueda ofrecerte material sobre el que reflexionar.

Yo me topé, de forma totalmente casual, con esta web en su primera semana de existencia, en 2002. Coincidió esa semana con la beatificación del fundador, y aunque no lo recuerde exactamente, quizá esa circustancia desencadenó la necesidad de averiguar noticias acerca del la Obra después de alrededor de 15 años de haberme alejado, me puse a buscar en internet y... encontré Opuslibros.

Soy una persona bastante extrovertida, e inmediatamente experimenté la necesidad de contactar con la web, y al cabo de unos pocos intercambios con Agustina compartí con ella, personalmente, un escrito mío de algún tiempo antes, a lo que me había dedicado porque me daba cuenta de que empezaba a olvidarme de unas cuantas cosas de mi vida en la obra. En esa época ya lo había compartido privadamente con personas interesadas en profundizar en el tema, lo había ampliado a raíz de un consejo recibido por otra ex, y al final lo había entregado a mi hija, aún muy joven, para que lo leyera más tarde y sirviera para reconstruir el pasado de una mamá bastante mayor y que no se entendía qué había hecho de su vida en los 39 años anteriores a su nacimiento. Si yo me hubiera muerto antes de podérselo contar, se hubiera quedado con un gran vacío en el conocimiento de mi vida (si me hubiera imaginado que ella, ya mayor, me iba a tomar el pelo cada vez que se da cuenta de que desconozco músicas, peliculas, etc.. de mis 18 años en la obra, quizá no me hubiera atrevido a entregárselo...)

Agustina me sugirió publicarlo en la página, dejándome toda libertad de hacerlo porque entendía que quizá no me encontraba lista... y efectivamente yo tambén experimenté miedo para dar este paso: cualquiera podía reconocerme por lo que contaba, y además de cierto temor por las consecuencias, experimentaba resistencia interior a contar cosas tan íntimas. Además de eso, aún no había acabado mi proceso de toma de distancia crítica hacia el Opus Dei, dentro de mí seguía muy arraigado el “criterio” que nos inculcaban de no criticar a la “madre guapa”, de no discutir las indicaciones, los criterios, que hacerlo significaba “no entender la obra” por falta de sentido sobrenatural... en fin, después de 15 años de dejarlo no acababa de erradicar de mi interior tantos criterios y tantas indicaciones que, no obstante el camino ya recorrido, seguían influyéndome.

Después de una breve temporada acabé autorizando la publicación de mi “Reconstrucción”. Me hizo muy bien a mí y sé que ayudó a muchas personas más en esa temporada en la que Opuslibros era aún muy joven y contaba con un número reducido de testimonios.

Después de otra temporada salí de mi anonimado y me animé a publicar con mi nombre y a entregar mi foto para “quienes somos” (una etapa que no es obligatoria, cada cual conoce sus circustancias...), y seguí publicando y participando intensamente, hasta cuando, poco a poco, como es natural, empecé a encontrar más interés en leer las aportaciones de los nuevos que entraban en la web que en seguir escribiendo consideraciones y experiencias ya repetidamente publicadas en ocasiones anteriores. Actualmente sigo leyendo Opuslibros con cariño e interés en cada actualización, e interviniendo sólo en pocas ocasiones.

Desde el Opus Dei me han llegado, de vez en cuando, observaciones (más que criticas explícitas) por mi participación, sé que cuando tengo oportunidad de intercambiar con alguna persona de dentro (muy raramente, pero pasa alguna vez) ella muy probablemente sabe que se encuentra frente a una “ex crítica”, hasta creo que unos cuantos intentos de volver a encontrarme, en los últimos años, pueden derivar de mi participación en la página y al intento de neutralizarme demostrándome que las cosas no están en la forma como las pintamos. Por amor de verdad tengo que decir que no sufrí ningun intento explícito de pararme o de hacerme daño –quizá también porque no tengo mucho que perder...- y creo muy posible que esto tenga como razón el hecho de que, aquí en Italia, somos un “pueblo de matices” como afirmaba el fundador, no tan extremista como a veces nos parecen los ibéricos (con perdón por esta generalización que puede ser muy desacertada en casos singulares, pero que en general me parece bastante cierta).

Con pocas personas de dentro tengo una relación quizá no muy intensa, pero sinceramente amistosa, y mi participación en la web es sobreentendida y no discutida.Y todo esto que describo no obstante de que yo no pertenezca a un medio social interesante.

A mis 65 años, como muchos más, pero quizá peor que muchos otros por mi años en el Opus Dei, sufro las consecuencias de la crisis económica y laboral de nuestra época: tengo pocos años de cotización, porque empecé a cotizar sólo después de mi salida, tengo un recorrido laboral duro por empezar mi vida profesional a mis 35 años y sin saberme orientar en la vida normal, por haber siempre trabajado en labores internas. Me quedé sin trabajo estructurado desde hace 12 años... quizá si hubiera trabajado en la enseñanza desde el final de mis estudios como era, por cierto, mi vocación profesional, la crisis no me hubiera pillado con tan escasos recursos...

No puedo garantizarte que tu participación en Opuslibros no tenga consecuencias desagradables: sé de otros casos, y aunque no sea mi experiencia personal me los creo, porque reconozco la manera de actuar del Opus Dei y, como dije, el extremismo con el que se vive por muchos de “buen espiritu”. Pero creo poderte decir que te va a ayudar mucho escribir, explicar a los demás y al mismo tiempo aclarar y tomar conciencia tú mismo de tu recorrido, llevarlo a la zona de conciencia de tu personalidad y no dejarlo removiéndose en tu subcosciente, haciendote daño y haciendote seguir sufriendo.

En nuestra vida después del Opus Dei tenemos que hacer una honda labor “destruens” (más bien, creo que todos, salidos de los acondicionamentos familiares y educativos de la primera fase de nuestras vidas, tenemos que hacer esta labor) para después poder construir nuestras vidas sobre cimientos libremente buscados y escogidos como autenticamente nuestros. Si te comprometes en esta labor, con la ayuda que puedes encontrar en estas páginas para elaborar tu experiencia personal, y logras reconstruir una vida autenticamente tuya, yo creo que vas a tener muchos menos riesgos de que te encuentres con oposiciones, o si las encuentras no te van a hacer daño. Es como con los perros: si encuentras uno y tienes miedo, es muy posible que él lo perciba y te ataque. Si en cambio te quedas tranquilo, el perro se da cuenta de tu seguridad y te deja en paz.

Participar o no depende de tu capacidad de saber que todos somos dueños de nuestra vida, de las experiencias que maduramos, de las conclusiones que sacamos. No existen épocas de tu vida que pertenecen a otros, que pertenezcan al Opus Dei y que tú no puedas atreverte a analizar, con los medios que sean. Tienes, como todos, el derecho a desahogarte, a llorar, a analizar, a criticar, y los demás tienen que respetar estos derechos tuyos. Tienes que emanciparte de tu pertenencia al Opus Dei: ya no le perteneces, y no pueden impedirte elaborar tus vivencias.

Hacerlo con respeto de las personas singulares, con veracidad, al mismo tiempo que con el dramatismo que las vives, te puede poner al amparo de criticas y de recriminaciones. Llegar a no dar importancia a críticas y recriminaciones, aún más, va a dejarte tranquilo en el caso de que no logres evitarlas.

Te deseo de corazón que puedas encontrar tu camino acertado y progresar en él, llegando a tener paz en tu corazón.

Elena




 

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