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CORRESPONDENCIA

 

Lunes, 28 de Diciembre de 2020



Próxima actualización.- Agustina

 

PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN

LUNES, 4 DE ENERO DE 2021

 

¡FELIZ AÑO NUEVO!





Un socialista en Fomento,- Guillermez

Queridos amigos,

Antes que nada, quisiera desearos una muy feliz Navidad y Año Nuevo. Deseo de todo corazón que estas fechas tan bonitas sean para todos tiempo de paz y de alegría, rodeados de familia y de gente que de verdad nos quiere, y que el 2021 llegue cargado de buenas noticias.

Leyendo el otro día a Profeattendis, me asombró bastante lo que contaba. Que en plena crisis-pandemia, con niveles de desempleo altísimos, rodeados de inseguridad, haya profesores que decidan perder su empleo y largarse del colegio en el que trabajan... habla mucho (y mal) de esos mismos centros educativos. ¿Qué debe pasar allí para que esos docentes peguen un salto al vacío?

Como buen hijo de padres supernumerarios y abuelos supernumerarios, estudié mis 12 años escolares en Fomento. Y no solo yo, sino mis hermanos y todos mis primos. Fueron años inocentes, donde nos hacían creer que éramos especiales, lo más "selecto" de la ciudad, prácticamente bilingües... Hasta que llegamos a la Universidad (pública) y todo cambió. Resulta que chicos de pueblo, de institutos normales y corrientes, sacaban notas apabullantes mientras nosotros no dejábamos de ser "talentos medios". Y no solo eso, sino que nuestro nivel de inglés era realmente básico, y no digamos ya de francés. ¿Resultado?: ni uno solo de mis muchos sobrinos estudia hoy en un colegio relacionado con el Opus Dei. Es más, ni siquiera uno solo de mis compañeros de promoción ha metido allí a sus hijos, y eso que éramos un grupo de 90. Hoy en día tenemos un chat de Whatsapp, y el tema ha salido varias veces.

Siendo ya numerario, trabajé 2 años en un colegio de Fomento de otra capital de provincias española. Entré lleno de ilusión y alegría, con unas ganas de hacer apostolado increíbles, y salí con una depresión (diagnosticada), solicitando a los 2 meses mi salida de la Obra. ¿Qué había pasado? ¿era por el estrés de ser profesor? ¿fueron los chicos, que eran difíciles? Qué va. Acabé así por el ambiente tan tóxico que se respiraba allí.

Recuerdo mil historias de aquellos tiempos. Yo disfrutaba como un enano dando clases, quería mucho a los chavales, y siento que ellos a mí también. Pero el colegio era un hervidero de malas prácticas. Para empezar, teníamos a un director hiper-afeminado (padre de 5 hijos), que se vengaba sin piedad cuando algún profesor lo hacía quedar mal. Su gran pasión era irse de gintonics con los padres más pudientes, les pedía donaciones para el cole, y luego nos obligaba a aprobar a los inútiles de sus hijos. El primer subdirector era un buenazo, recién pitado, y no se enteraba de mucho. Aún recuerdo el día en que tuvimos un problema con otro padre supernumerario y me dijo que le iba a hacer "una corrección fraterna que se va a cagar"... Y del otro subdirector, qué decir. Era un numerario del club de bachilleres que iba al colegio únicamente para pescar chicos para el centro. Típico.

El resto de los profesores se dividían en 3 grupos: los "pata negra" (miembros de la Obra), los indiferentes y los que sabían navegar por aguas turbulentas. Es curioso, pero los únicos que tenían realmente calidad y conocimientos eran los de los dos últimos grupos. Eran los tipos que sacaban adelante el colegio. Los pata-negra estaban en ese puesto por indicación de la Delegación, y punto. Aún recuerdo a un muy buen profesor al que le animaban a pitar de supernumerario "porque así podría llegar a ser subdirector"... o a otro que dejó de ser de la Obra y misteriosamente fue despedido tras 30 años. Sólo conocí a un super realmente profesional y amante de su trabajo. El pobre estaba a punto de jubilarse, había dedicado su vida a la institución, y miraba apenado al suelo cada vez que se enteraba de las malas prácticas del director y sus amigos. Era la persona en quien todos confiábamos para contarle nuestras inquietudes. Un verdadero santo.

Pero la situación más entretenida que viví tuvo lugar en mi último año. Parte el curso en septiembre, los alumnos empiezan con el ritmo habitual... y de pronto se anuncia que el profesor encargado de 1º Bachillerato se va del Colegio. Asombro general. El tipo era muy querido, buen profe de Mates, del grupo de los indiferentes a la Obra. El Director reúne a los alumnos, y les informa que la mujer de D. Guillermo se había quedado embarazada, que era un proceso de mucho riesgo, y se habían tenido que marchar a su ciudad de origen. Que mejor no lo llamáramos, que lo estaban pasando regular. Ok, todos lo aceptamos y rezamos por ellos. Pero hete aquí, que de pronto empiezan a llegar padres enfadados al colegio, quejándose. ¿Echaban de menos al maestro? Qué va. Resulta que los alumnos habían encontrado carteles de ese profesor presentándose a alcalde de su pueblo... ¡por el Partido Socialista (PSOE)! Aún les recuerdo, preguntándonos que en qué manos habían estado sus hijos, que a saber las ideas subversivas que aquél señor podía haberles metido en la cabeza... Tengo grabadas las risas en la sala de profesores y la cara pálida del capellán del colegio.

Qué especiales son los colegios del Opus. Todos los que hemos pasado por ellos podríamos contar historias para llenar un libro. No me extraña lo que cuenta Profeattendis. Lo raro es raro, y hay barcos de los que mejor saltar antes de que se hundan.

Guillermez





Feliz Navidad.- Satur

De Satur, feliz Navidad y felices fiestas para todos:

 




 

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