Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Correspondencia
Inicio
Quiénes somos
Correspondencia
Libros silenciados
Documentos internos del Opus Dei
Tus escritos
Recursos para seguir adelante
La trampa de la vocación
Recortes de prensa
Sobre esta web (FAQs)
Contacta con nosotros si...
Homenaje
Links
Si quieres ayudar económicamente...

Google

en opuslibros

Si quieres ayudar económicamente al sostenimiento de Opuslibros puedes hacerlo desde aquí.


CORRESPONDENCIA

 

Viernes, 06 de Marzo de 2020



Compartiendo recuerdos.- Antonia

Buenas tardes a todos,

Sigo compartiendo con vosotros algunos recuerdos, preferiría ya no acordarme de nada, pero es al contrario, se me van avivando los recuerdos de una forma clara y dura. Entonces no sabía dar razón de porqué lo hacía todo y es que obedecía ciegamente a una persona, igual que si fuera un mandamiento.

Seguimos en los años 80.

Vivía una tía enferma con mis padres, principio de Alzheimer. Un mal día salió y no regresó, no hicieron mucho por buscarla y mi madre cayó enferma de pena. Al mes y medio un pastor la encontró, imaginaros en qué situación. Por una parte la paz de poder enterrarla pero mi madre empeoró y ya nunca estuvo bien del todo. ¿Y qué pasó? Lo que me temía. No podía ir, era una falta de pobreza, haría más si rezaba, fue muy muy duro. Me entra una pena tremenda recordar esto. Si hubiera sido ahora les digo: mañana me voy y ahí os quedáis. Pero no sabía entonces ni opinar, estúpida de mí. Y todavía tardé un año y medio en ir, y vi a mi madre muy deteriorada en un estado lamentable. Pero nada, usted a lo suyo, me dijeron, rezando y siendo fiel, sus padres serán felices… ¡alucinante!

A los pocos meses se casaba una hermana. Una numeraria oyó mi conversación y me dijo como con miedo: debería ir a la boda de su hermana  después de lo que he oído. Pero yo no he comunicado nada, le dije. Pues allá que me fui a dirección a decir  que se casaba mi hermana y creo que sería muy conveniente ir. Me contestó: sabe que no vamos a las bodas, de todas formas lo vemos y mañana le respondo.

Sobra decir que ni dormí y lo que me temía sucedió: que era mejor rezar por ellos, que les escribiera una carta cariñosa. Solo recuerdo que ya ni oía. Ya no oí más porque casi me mareo de impotencia, de pena, y rabia.

Me puse a llorar y me dijo: vaya al oratorio y pídale luces al Señor, tenemos que estar desprendidos de todo, además somos pobres no podemos ir a las bodas de todos, y así fue.

Luego me fui dando cuenta de que todos éramos casi iguales pero unos más iguales que otros como dicen ahora con un poco de sorna. Entonces fui empezando a espabilar por tantas incoherencias. Como os he dicho en otra carta, cambié de táctica y comentaba que tal día me tenía que ir, y ponía una razón de peso. Y acto seguido me iba a comprar el billete para que no hubiese que ver ni un punto de debilidad. Si acaso una mala cara pero ya no se hablaba  más del asunto,.  

Un buen día me dijeron que eso no era docilidad, que había que consultar las cosas sobre todos los viajes y que luego había que estar abierto a lo que nos dijeran. Por un oído me entraba y por el otro me salía,  seguí con mi costumbre de que cuando lo veía necesario me iba a verlos  y hacerles un poco de compañía, que para eso fueron muy buenos padres, y muy sacrificados.

Y con todo esto os quería también comentar un pensamiento que tenía entonces. El separarte de la familia de esa manera, el que no pudieras participar de los eventos familiares que no digo de todos pero si de algunos, muchas veces me llevaba a la tristeza, a una angustia infinita, (qué amás de 3 les ha llevado o les ha costado una enfermedad). Yo pensaba, Dios mío dónde he venido a caer. Porque cuando pitas no sabes ni el 99% de las cosas y todo te lo ponen tan bonito que luego ya cuando estás dentro es cuando te vas dando los batacazos, los disgustos las desilusiones y todo lo que cada uno le quiera añadir.

Bueno por hoy ya os dejo, me he podido desahogar un poco con vosotros, gracias a todos.

Seguiremos

Antonia





Cada uno que asuma sus responsabilidades.- Aquilina

Hola CSA,

como pides consejos yo me atrevo a darte uno: como decimos aquí en Italia, “rivolta la frittata”, dale vuelta a la tortilla que él puso en la mesa.

Dile a tu novio que tú, de momento, le dejas, y que SI ÉL, POR SU CUENTA, decide dejar el Opus Dei, puede volver a buscarte dentro de un tiempo razonable y tú, como le quieres tanto, estarás feliz de volver a reanudar vuestra relación.

Para decidir si dar este paso de dejar la obra tiene que reflexionar sobre el modo en el que se mete en su vida y en su intimidad; la forma en la que trata como si fuera un negocio –analizando ventajas y desventajas- una relación afectiva, y trata otro humano como tú con tanta falta de respeto y consideración; etc.

Si él, por su cuenta, decidiera que en su vida tú eres más importante que el Opus Dei (que no de Dios, porque el OD no tiene el monopolio de Dios) y vuelve a buscarte dentro de un tiempo razonable –por ejemplo, unos 3 meses- bien, tú estás dispuesta a ofrecerle otra oportunidad. Pero, pasado este tiempo, tú, por responsabilidad y respeto hacia ti misma –que es tu responsabilidad principal en tu vida- volverás a reconstruir tu vida sin él.

Es él que tiene que tomar una decisión, no tú: no te dejes engañar! No dejes que ponga en tu espalda una decisión que es suya, sobre todo porque te vas a encerrar en una jaula de la que ya no saldrás en tu futura vida matrimonial!

Dices que no quieres ponerle a escoger. Pero no es eso: todos en la vida tenemos que escoger, y él tiene que escoger entre ti y el Opus Dei. Y que conste que no eres tú la que has empezado con este juego peligroso. No me da confianza la forma con la que, obstentando sinceridad, descarga sobre tus espaldas la responsabilidad de decisiones que son tuyas. Y la verdad –te lo digo con todo cariño, desde mi experiencia personal- tampoco me gusta la forma en la que tú te dejas enrollar en este mecanismo. Tienes que distinguir entre tus responsabilidades y las suyas, asumir la tuyas y dejar que él asumas las suyas, sin darle posibilidad de que, en el futuro, él vaya a reprocharte sus decisiones.

El problema no está en que llamara o no llamara la chica que le propusieron; el problema está en que no cortó tajantemente al cura que le propuso la alternativa. Si le deja meterse en eso, después los dejará meterse en vuestra cama, en el número de vuestros hijos, en tu libertad de conciencia acerca de como vas a vivir tu fe, en la relación con tus padres, etc.

Dices que no entiendes por qué reaccionaste de esta manera: yo creo que es la parte sana de tu interior que intenta salvarte de una situación de vida que va a hacerte infeliz y de la que, más tarde, es muy posible que tengas que salir de forma más dramatica. Me parece que tu hermano te dio el consejo mejor, siguelo!

Un abrazo con todo cariño y simpatía,

Elena





Para CSA: mi novio supernumerario.- Novaliolapena

Querida CSA:

Voy a intentar ir al grano. Tu novio (o ex-novio) no te quiere. O mejor: tu novio te quiere en cuanto le puedas servir para ser un buen supernumerario. Es posible que él no sea consciente de ello, pero simplemente te está utilizando para un fin suyo personal o corporativo. O le están usando, que es más de lo mismo.

Cásate y vive con alguien que te quiera: seas musulmana, cristiana, tengas fe, hagas yoga, reces con los brazos en cruz o cumplas con el ramadán. Cuando hay amor de verdad, se comprende y se quiere a la otra persona como es, sin pretender cambiarla en nada. Una vez alguien me dijo: nunca te pediré que hagas algo que no quieras hacer. Y espero que puedas también hacer lo mismo por mí.

Lo más triste de esto es que el supernumerario no se de cuenta de que a él le "quieren" por lo que les pueda aportar como supernumerario: su vida personal, su persona con nombres y apellidos no les importa nada. Importa que pueda aportar futuras vocaciones de numerarios y dinero. Nada más. Y si no lo ha visto hasta ahora, difícil que lo vea.

No nos sorprendamos: en la obra siempre se ha utilizado a las personas para su propio interés corporativo: todo por la obra. Que ese supernumerario sea o no feliz con la otra nueva supernumeraria tampoco importa. Que sus hijos sean infelices tampoco. Lo que importa es que cumplan las normas, tengan muchos hijos, den mucho dinero y salgan muchas vocaciones. Pues que las disfruten.

Un abrazo, y si quieres comentar cualquier cosa, aquí me tienes: novaliolapena@gmail.com

Novaliolapena





¡Somos libres!.- casiopea

Por si a alguno se le está olvidando disfrutarlo, os lo recuerdo: ¡somos libres! Nos lo hemos ganado. Ahora, brindemos por la libertad. Shalom!

casiopea 




 

Correos Anteriores

Ir a la correspondencia del día

Ir a la página principal

 

Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?