Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Correspondencia
Inicio
Quiénes somos
Correspondencia
Libros silenciados
Documentos internos del Opus Dei
Tus escritos
Recursos para seguir adelante
La trampa de la vocación
Recortes de prensa
Sobre esta web (FAQs)
Contacta con nosotros si...
Homenaje
Links
Si quieres ayudar económicamente...

Google

en opuslibros

Si quieres ayudar económicamente al sostenimiento de Opuslibros puedes hacerlo desde aquí.


CORRESPONDENCIA

 

Viernes, 22 de Mayo de 2020



Los tres numerarios del Mystic River.- Pinsapo


LOS TRES NUMERARIOS DEL MYSTIC RIVER

Pinsapo

 

Historia que refunde varios hechos reales.

1.- Tres numerarios hermanos se llevaban un año de diferencia, e iban pitando al cumplir catorce años y medio. Pertenecían a una familia numerosa con padres supernumerarios, integrados en colegios y clubs de la obra. Todas sus vacaciones las pasaban en actividades del club juvenil. A los tres les decían que no dijeran a sus padres nada del pitaje, ni hablaran nada de vocación con sus hermanos, siendo ellos de la obra. Se inculca desde jóvenes el ocultamiento, la doblez, el engaño...



(Leer artículo completo...)




La labor divina del Opus Dei.- JasonJonas

Después de casi 8 años que fui numerario (en mi plena adolescencia y juventud) y un par de décadas de no serlo, me doy cuenta que muchos momentos denotaban la poca Fe en Dios que profesaba bajo la instrucción del Opus Dei. El mayor mandato era ¡hacer, hacer, hacer! El lenguaje fundamental era ¡cuantos, cuantos, cuantos!, no importando en primera instancia cómo se llamaran.

Cada momento planteaba, en mi labor apostólica en el Opus Dei, una correlación numérica/estado del alma: si llevaba a un buen número de “amigos” a la meditación de los sábados, me hacía muy cerca de Dios, me sentía como “pavo real”, muy completo (más allá de la rectitud de intención que procuraba, no dejaba de sentir cumplir con mi encomienda divina). Por el contrario, cada vez que ninguno de mis “amigos” acudía a la meditación de los sábados, había cierto desánimo y tristeza en mí.

Muchas ocasiones, de estar en compañía de amigos (que verdaderamente lo eran), departiendo y disfrutando mutuamente de reciproca compañía y sana convivencia (en franca paz y haciendo apostolado), me retiraba precisamente para acudir al centro donde vivía para estar meramente presente y puntual a la meditación de los sábados, sin ningún amigo (en desolación disfrazada de buen ánimo).

Hoy me pregunto: “De las 100 almas nos interesan las 100”, pero, ¿los números son la solución? ¿La infinidad de “labor” e invitaciones hacia fulanitos y zutanitos reflejaban mi eficacia en la obra? En una labor divina, en una empresa que se dice “divina”, ¿será en esencia lo mismo que cualquier otra empresa?

Hoy me doy cuenta que lo que realmente importaba era el impacto de las conciencias, pero no de las masas, sino solamente del que tenía enfrente, no importando ningún criterio de selectividad a las personas como el que me infundían en el Opus Dei, y de esta selección: Que si cuantos “amigos” llevas a “casa”, que si cuantos “amigos” toman el circulo, que si cuantos “amigos” se acercaron a la confesión por ti… nada de eso vale.

Recuerdo que en todo medio de formación nos instruían lo siguiente: “haz labor, llega a infinidad de gentes en tu apostolado, todo será para bien, no importa que hoy no vengan a nuestros medios, algo les quedará a esas personas que no se acercan a Dios o a la obra, si no ´vale la pena´ ve por más y más…” Y, aunado a eso, no dejaban de exigirme ¿cuántos “amigos” llevaras a la meditación del sábado? (entre más repleto esté el oratorio, más eficaces somos).

La recomendación para ti que eres hoy numerario o numeraria (si me lo permites) es que no te agobie, no te mortifique, no te desanime que en tu estadía y tu labor en el Opus Dei no se refleje en número… Cambia de perspectiva, empieza a cuestionar lo que “Dios te transmite a través de tus ´directores´”: Vale más que te “pierdas” con un amigo “perdido” (dedicándole tiempo genuino, de amigo, en conciencia) a que “lleves” a 10 personas a la meditación, que, bajo el método opusino, carecen verdaderamente del impacto trascendental a las conciencias (el tiempo no apremia, apremia el que sea genuino, el numero no apremia, apremia esa única persona). En este sentido desearía haber dedicado mayor tiempo a aquellas personas que no tenían absolutamente ningún indicio de reunir las “características” de pertenencia al Opus Dei o incluso de tratar a Dios. El bien a una sola alma de la forma correcta tal vez habría valido toda mi entrega.

Tres vocaciones auténticas de numerarios o numerarias -o lo que sea- en razón de la hacerle consciente y comunicarle con toda la claridad posible su entrega (sin ocultarle nada) son infinitamente mejores que 100 “vocaciones” superfluas obtenidas del proceso de captación opusino. Amigo numerario/numeraria, podrás decir: “Es que si les hablo de todo lo que esto significa nadie se va a entregar, si les decimos a sus papás, por supuesto que lo impedirán…” ¿Será así? Si es así, que sea, lo demás dejémoselo a Dios (los números no son la medida de la Fe).

Siendo Dios inconmensurable e Infinito, el evangelizar va más allá del número: “Vayan a todos los confines de la tierra”… Evangelizar, sí, pero en el respeto impecable a sus conciencias, cada quien y su conciencia. Esto no es ni mucho menos indiferencia por las almas, al contrario.

Sería mejor hoy (me parece), después de 90 años, un Opus Dei autentico, con solo 100 miembros confiando plenamente en Dios, en sus obras y en lo que Dios es a las conciencias, que los 90,000 mil miembros que dicen tener en estos 90 años cuantificando: habría hecho mucho mayor bien el Opus Dei así, con millones y millones de personas realmente impactadas en conciencia, que 90 años de labor cuantificando, acarreando un enorme daño a millares de almas y siendo el Opus Dei lo que es hoy: una gran obra poderosa, mundana, con todo un desprestigio difícil de reparar, y que, a juicio de millones, ni mejor acercarse: No es que la gente no quiera acercarse a Cristo, eso no, lo que no quiere es acercarse a Cristo a través del Opus Dei (y por su mal ejemplo, tal vez ni acercarse a Cristo). Qué pena.

100 vs 90,000… humanamente no da, dista de ser algo equiparable… pero sería mucho mejor lo primero que lo segundo… es más, ni siquiera fijemos el número, como decíamos, el número no importa, sean los que fueren en el primero caso contra sean los que fueren en el segundo caso.

Al paso de los años, después de no pertenecer al Opus Dei, siendo literalmente una persona “común y corriente” (que no lo era en el Opus), me doy cuenta que pensar en números es pensar sin Fe. Dios lo puede todo ¿no es así? Si bien somos coparticipes de la redención divina y hay que siempre buscar cambiar lo que haya que cambiar en el mundo a fin de buscar ser mejores y encaminar almas en la paz y felicidad de Dios, si pensamos que el número es tan siquiera en algo el reflejo y eficacia divina de una labor, entonces que poca Fe se tiene en Dios, y si esto no significa nada para el Opus Dei institucional, entonces, que poca Fe tiene el Opus Dei.

Cada momento plantea, para ti y para mí, el que ahora pueda ser diferente.

JasonJonas


 

Correos Anteriores

Ir a la correspondencia del día

Ir a la página principal

 

Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?