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CORRESPONDENCIA

 

Miércoles, 04 de Noviembre de 2020



Sobre la última carta del Innombrable.- Carmen Charo

Qué profunda satisfacción siento cuando constato que los ex opus tenemos toda la información antes que muchos socios de la obra. Imagino al venerable “Innombrable” y a la lideresa feminista rojos de rabia, porque su casa tiene amplias y profundas goteras, y realmente lo tienen crudo para seguir controlando como hacía años.

La impresión primera que me ha quedado tras leer la larga carta es la de pensar que este señor se cree que los socios del Opus Dei son tontos y no tienen ojos en la cara.

Realmente no pillo el fin o la intención de la carta y a quien va dirigida de verdad, porque a poco que conozcamos la organización sabemos de sobra que jamás van de frente, con sinceridad y honestidad. Lo cierto es que no dice en cuanto al espíritu ni una sola verdad. ¡¡¡Nada de lo que dice se cumple, pero nada!!!

No es verdad que exista libertad para ver y seguir la vocación.

No es verdad que haya libre discernimiento. ¿Alguien ha elegido libremente el celibato, o le han encasquetado el paquete completo y le han amenazado con condenaciones eternas?

No es verdad en el Opus Dei que todas las labores humanas se puedan divinizar cuando hay numerarias a las que les han prohibido ejercer muchos trabajos como azafatas y cantantes líricas, y seguro que muchos más. Muy de en medio del mundo no parecen.

No es verdad que en el Opus Dei se compartan los afanes, preocupaciones y sufrimientos de la Iglesia. Mas bien pasan de ella y la usan a su interés.

No es verdad la fraternidad. “¿Quién desfallece que no desfallezca yo con él?”¡¡¡Pues mire, cualquiera!!! Porque yo he visto numerarias morir solas, enfermas a las que en enfermedades pasajeras ni se les llevan las comidas a su habitación, he visto numerarias auxiliares desquiciadas, explotadas, locas, dejadas y abandonas cuando se han roto del todo, supernumerarias ancianas a las que jamás se las va a visitar y se les niegan los “medios de deformación”… y a día de hoy no existe la vida de familia, ¡¡y usted y la feminista lo saben!!

No es verdad que el Opus Dei beba del Evangelio. Su vida está a años luz del Evangelio. Tiene los ojos pegados al fundador y sus sucesores. Al Papa lo usan miserablemente.

Bueno, lo de la espontaneidad apostólica es ya como para que se te caigan los ojos al suelo. Que alguien por favor cuente algo en esa línea: informes, listas de asistentes a charlas… listas de socias que se confiesan con sacerdotes diocesanos, control exhaustivo en la charla sobre los planes, rellenar miles de cuadriculas. ¿Quién elige encargo apostólico? Basta que algo te guste para que te manden a la punta contraria, o que te digan tras muchos años de servicio abnegado y eficaz que no sirves para nada y que no van a contar contigo. Y por eso al sacerdote numerario que ha creado Hakuna le han dicho que se fuera de la prelatura, porque era demasiado espontaneo y creativo. Cuántos hombres que querían ser sacerdotes han tenido que abandonar la obra para ordenarse fuera, y cuántos se han ordenado porque el anterior en la lista se puso enfermo…

“Un mínimo reglamento para que la letra no mate el espíritu” . ¿Nos reímos un rato? Creo que no necesita comentarios.

Si los numerarios y numerarias no se levantan en cólera al leer todas estas provocaciones es que ya están muertos como personas.

Sigue el “Innombrable” describiendo las distintas formas de estar en el Opus Dei, y al decir que los numerarios pueden vivir fuera de los centros no hace sino constatar una realidad que se da hace tiempo entre quienes tienen posibilidades económicas, porque las numerarias auxiliares tienen que aguantarse y soportar la asfixia de los centros o marcharse.

¡Mira! Aquí reconoce como trabajo profesional la tarea de gobierno y la administración. Aquella numeraria que les reclamó judicialmente sus años de trabajo en un país de África no consiguió nada porque el juez le dijo que había sido una triste voluntaria, como yo en mis 10 años dedicados a la administración. ¡¡Una sinvergonzonería más!!

Mil cosas más se podrían comentar, pero creo que el intríngulis de la carta está al final, cuando empieza a hablar de lo jurídico y lo mete en el apartado de los sacerdotes. Y dice bien porque los laicos no tienen ningún vínculo ni compromiso jurídico. El caso es que no termino de comprender por qué el Vaticano no les pone en su sitio y libera a los miles de laicos numerarios, agregados y auxiliares de unas obligaciones que nadie tiene derecho a imponer, como el celibato, el dejar tu casa, tu familia, testar a su favor, entregar todos tus ingresos profesionales…

Si nos han podido exigir de forma tan brutal, y se lo exigen hoy a los que aun militan en sus filas, ¿por qué no disponemos todos de un certificado de pertenencia a dicha organización? ¿La Sagrada Congregación de los Obispos, a la que actualmente pertenece la prelatura tiene constancia de todos los que hemos pasado por ahí?

El tiempo nos dirá la intención última de esta carta. Yo soy de las que espero y confío que con el centenario sólo les quede mucho dinero y cuatro viejos demenciados.

Un saludo

Carmen Charo





De fundadores... y otros animales.- Guillermez

Queridos amigos,

Imagino que muchos habrán leído un simpático libro del naturalista Gerald Durrell, sobre sus años de infancia. Se titula "Mi familia y otros animales", y es realmente divertido. En él presenta a los suyos como una galería de personajes estrafalarios, con ideas curiosísimas, siempre envueltos en problemas y aventuras. Prácticamente, su casa con ellos era como estar en un zoo en miniatura. Pues bien, en la historia de la Iglesia en el siglo XX encontramos a un grupo de fundadores a los que también habría que echar de comer aparte.

Forman esta panda un conjunto de iluminados para los que todo valió con tal de sacar adelante "su" concepción de lo que debía ser la Iglesia. Si había que pasarse por lo alto normas canónicas, se hacía; si era necesario engañar a los suyos, ningún problema. Y ya no hablemos de respeto o privacidad a la conciencia de otros, eso no estaba contemplado. Sólo por citar a algunos de estos especímenes, nombraría al trío más conocido hasta el momento: José María Escrivá, Marcial Maciel  y Luis Figari, a los que probablemente haya que añadir pronto a José Kenternich.

Este último caso es el más reciente que sale a la luz. En las últimas semanas, la Santa Sede ha confirmado la investigación en marcha contra el Padre Kenternich, fundador del movimiento apostólico de Schoenstatt. No hay todavía nada probado, está en fase de estudio, pero da bastante que pensar sobre los "nuevos vientos" que azotaron a la Iglesia en el siglo pasado.

Estuve leyendo por curiosidad las acusaciones que hay contra este señor y no pude menos que sonreír. ¡Qué cercanas me parecían muchas de sus polémicas frases! Si analizamos por encima muchas de las quejas de sus víctimas (monjas de Schoenstatt) contra él, pienso que a todo ex miembro de la Obra le resultarán familiares. Veamos tan sólo algunas:

- "En una conferencia dijo algo así: ’El Padre puede hacerlo. El Padre es todo. La hija no es nada. El padre es, para la hija, Dios. El padre sabe todo. El padre puede y debe saber todo. Cuidado con esconderle algo al Padre. Desde la puerta del Cielo la hace dar marcha atrás’".

- “Me decía que apoyara mi rostro en su regazo”.

- "Nos está permitido hablar con él estando solo de rodillas. Nos agarra ambas manos y nos atrae hacia él. Lo ha hecho en reiteradas ocasiones conmigo. Así tocamos su cuerpo. Cuando estuve de nuevo con él, le pregunté si eso no era contrario a nuestro espíritus de castidad. Me tranquilizó diciendo: el ‘Padre’ puede hacerlo".

- "Me decía que si quería aprender a depender totalmente de él a nivel espiritual, debía ejercitarme preguntándole todo lo que debía hacer".

- “Con un corazón tan herido y sangrante pretendió el examen de filiación. Me preguntó: ’¿A quién pertenece la hija?’. Mi respuesta fue: ‘A Dios’. Entonces dijo, de manera tan violenta que tuve miedo: ’¡Al Padre!’".

- “Una de nosotras vivió esto: tenía que arrodillarse ante él y tenía que llamarlo ‘Padre’. Cuando dudó y él repitió lo que quería, ella siguió sin responder porque se sentía contraria a sus sentimientos, por lo que le dio codazos hasta que ella –aunque reacia– hizo lo que él le había ordenado".

Queridos amigos, toca rezar -y mucho- por la Iglesia. No sé qué opinaréis vosotros, pero a mí después de esto sólo me dan confianza las parroquias de toda la vida. Quizás menos "glamurosas", menos dinámicas, seguramente llenas de viejas, … pero ya me harté de iluminados y falsos profetas.

Guillermez




 

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