Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?

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CORRESPONDENCIA

Del 1 al 7 de marzo 2003

1-3-2003

Título: Así conocí el Opus
Un exnumerario programado para volver

Hace dos años tuve que romper una buena relación sentimental de un año y medio con un ex_numerario del Opus y convencido de que la obra era la mejor manera de llegar a Dios, quizás la única, convencido de que la obra no “había sido tan mala” para él.

La obra no fue un tema entre nosotros, al menos no al principio. Conocí a L. en el trabajo y enseguida congeniamos humanamente. Esto quiere decir que teníamos gustos y una forma de ver la vida muy parecidos. No tardamos mucho en empezar a salir y yo asumía su pasada pertenencia al opus como algo superado, incluso admiraba en él su respeto aunque me extrañaba su falta de crítica en algunas cosas evidentes para mí, cristiana de “a pie”. Él tenía, debo decir, a pesar de haberse salido, una buena relación con la obra que le facilitaba una cierta “tranquilidad de conciencia”, ciertos contactos laborales y la sensación de “no haber perdido el tiempo”. Había abandonado la obra porque “no se sentía tan bueno como para estar en ella”.

Pero con el paso de los meses me iba dando cuenta de grandes carencias afectivas derivadas de los larguísimos años en la obra, por un lado, y de su ámbito familiar, también de la obra, por otro. L. se consideraba siempre incapaz de querer, se consideraba malo y mal trabajador a pesar de su inteligencia y su reconocimiento en el trabajo y otros círculos de amistades compartidas. Y desde el principio me di cuenta de que a pesar de su historia como numerario, había tenido experiencias sexuales incluso estando en la obra, lo cual me extrañó, aunque lo desagradable fue tener que aceptar que habían sido, además, con prostitutas. Pero el amor lo puede todo, o casi todo, y continuamos hasta que me di cuenta de que su familia y una amiga suya relacionada con ella estaban haciendo presión para que nuestra relación no siguiera. Y así fue.

Yo me he ido alegrando día a día de haberme alejado de alguien tan dominado y programado como él, a pesar de ser tan buena persona. Me daba cuenta de que en él seguía viviendo un numerario amargado, que renunciaba a ser ayudado, que seguía poniendo su mira en la obra a través de su familia y ciertos amigos como algo admirable.

Lo que más pena me da es pensar que L. se considerara tan “poca cosa” valiendo tanto, que pensara que era mala gente y que no podía creer en Dios porque ya no estaba en la obra; que su familia y los amigos tuvieran tanto poder como para romper algo que funcionaba y le estaba liberando como ser humano, como hombre. Quizás así los dos seamos más felices, él dentro, a punto ya de casarse con alguien de la obra, y yo ya a años luz de aquella historia.

Pero me pregunto, ¿dónde nos tenemos que situar los cristianos, los católicos de “a pie” para seguir viviendo la fe y no caer en la tentación de esta secta que domina ahora la Iglesia católica? ¿Qué tiempos son estos en los que un grupo como el de Escrivá trata de controlarnos, como hace con sus súbditos? ¿Dónde está la libertad en este grupo? ¿Quién le ha dado derecho a Escrivá para maltratar psicológicamente a buenos hombres y mujeres que ponen su confianza en algo mejor?

Gracias por abrir este foro valiente y crítico hacia este grupo, esta secta, que tuve la desgracia de conocer a través de una persona buena, pero demasiado dañada ya por años crueles de negación de sí mismo y negación de su persona.

Enhorabuena por haber salido de ahí. Por haberos enfrentado a lo que supone la obra y ayudar a otros a salir de ella.

A.G.


Saludos.

Yo no encajo en ninguna de las descripciones q numerais en vuestra pagina para contactar con vosotros... pero queria felicitaros por vuestra web, esta realmente muy bien. Y el q posibiliteis adquirir libros como "Tras el umbral" me parece magnifico (yo me recorri todas las librerias de mi ciudad para adquirir una copia) :S

Tras ese libro fui adquiriendo muchos mas del estilo, siendo magnificamente clarificadores...

Asi sin mas, recibid mis mas cordial saludo y apoyo... y una vez mas insistir en q estais creando la web q se necesitaba ya en internet sobre el Opus.

David.


3-3-2003

Queridos Orejas:

Pongo en vuestra consideración la triste situación del Foro sobre el Opus Dei que tras la debacle de Folosoft ha pasado a Ezboard. El foro ha sido ya tomado completamente por los pro-Opus con mensajes sin sentido, insultos, falsos relatos de ex-miembros con el fin de descreditar a los que se han ido...

El webmaster del Foro parece hacer oidos sordos a la necesidad de un moderador, dejando, por el momento, que el foro naufrague.

Entiendo que dicho foro ha dejado de tener utilidad como fuente de información fidedigna, por lo que os recomiendo que de momento suspendáis la información sobre su existencia hasta que por el webmaster se actúe como es debido.

Por el contrario, aunque tiene muy pocos mensajes originales nuevos, Alvaro Valdenebro conservó los antiguos mensajes del Foro de Folosoft en el Foro de opusdeilibre@yahoogroups.com.

Un saludo.

Santiago.


Hola! yo he sido del Opus Dei durante 4 años, actualmente no soy y es que me di cuenta que no era lo mio lo de ser numeraria. Por suerte no le guardo ningun rencor (en cambio vosotros si) me da la impresion al leer la pagina de internet que no vivieron bien su vocación, no entiendo como pueden acusarlo, yo en cambio puedo decir que es lo mejor que me ha pasado: el conocer el Opus Dei. Pido a Dios todos los días para que me de vocación y vea claramente mi camino.

Creo que hay cosas que dicen que no son verdad. Parece que no lo conocen bien a pesar de haber pertenecido.

Espero rectifiquen
Un cordial saludo
Alicia M.

(vas a volver locos a los del Opus, tanto entrando y saliendo. ¿Cuántas vocaciones quieres tener?)


Estimados señores:

Me llamo Juan Fran. y el próximo curso ingreso en el Seminario Mayor de Mérida - Badajoz (España). Nunca me ha gustado que dentro de la Iglesia se formasen subgrupos, que funcionasen independientemente o siguiendo una doctrina propia.

Actualmente dentro de la Iglesia Católica hay diferentes grupos (Renovación Carismática, Camino Neocatecumenal, Opus Dei ...), que se guían, dentro de los márgenes de la Iglesia, por unos cánones propios. No hay nada de malo en ello, san Pablo habla de la diversidad de carismas, aunque siempre debemos recordar que hay una sola fe, un solo bautismo y un solo Dios.

Yo siempre he sido crítico, aunque desde el más profundo respeto, de todo aquello que podía suponer un motivo de desunión y falta de comunión dentro de la Iglesia. Actualmente sigo pensando así.

Centrándonos en el tema por el cual les escribo, desde siempre he tratado de ver con objetividad las cosas; conozco como funciona la Iglesia y conozco, según vds. parace que no, cómo funciona el Opus Dei, no porque nunca haya estado dentro, ni siquiera se me ha pasado por la cabeza esta opción, sino porque he sabido informarme a través de personas que, no perteneciendo al Opus (para que todo sea más objetivo), conocen muy bien la realidad de esta asociación, organización o como queramos llamarla.

Es cierto que los miembros del Opus, al igual que cualquier miembro de la Iglesia, puede tener fallos. Desconozco si vds. forman parte activa de la Iglesia Católica, y si fuese así sólo recordarles que José María Escrivá ha sido canonizado, y que según la doctrina católica el hablar mal de Dios, la Virgen o los santos es blasfemia, por eso espero reconsideren su postura de descalificaciones, de lo contrario, estarían faltando a la comunión con el Papa, cabeza visible de la Iglesia, vicario de Cristo y sucesor de Pedro, y por tanto, pasarían a estar fuera de la comunión con la Iglesia (lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo...). Creer que la canonización de Escrivá ha sido provocada por el Opus, deja mucho de desear de la persona que piense esto, pues está reconociendo que la Iglesia, santa y perfecta, aunque formada por hombres pecadores, no funciona y todo queda relegado a que cada cual formule su propia doctrina teológica. Todavía no sé si el Opus Dei se ha separado de la doctrina de la Iglesia, pero desde luego, quien lo ha criticado destructivamente sí.

En España hay tanto recelo por el Opus Dei debido, creo yo, a la ignorancia y a la envidia, quizás. En tiempos de la dictadura de Franco algunos ministros eran del Opus, hoy, con el PP, Isabel Tocino o Federico Trillo han sido o son supernumerarios del Opus. Digo envidia, porque el Opus Dei ha tenido una gran aceptación a nivel mundial, sus miembros han sabido controlar muy bien algo muy importante en la actualidad, por desgracia, el dinero. El Opus tiene muy buenos economistas, pruba de ello es que gracias al Opus se han solucionado los escándalos financieros y las pérdidas económicas del Banco del Vaticano. Además, en España todo el mundo critica al Opus y la mayoría de la gente no sabe ni lo que es, yo, personalmente no puedo estar a favor de quien critica algo aceptado por la Iglesia, por miles de personas en el mundo, que ha hecho más bien que mal y que no ha respondido a las feroces críticas que constantemente se le han hecho.

Sobre los autores de ciertas publicaciones que muestran en su web, se podrían decir muchas cosas, no buenas precisamente, pero prefiero no ser yo quien las desvele, es algo que conoce mucha gente y que otros, como vds., ignoran. Prefiero no caer en las descalificaciones.

Otra cosa muy fea es tener al Opus Dei como una secta; secta significa segmento, sección. Como ya sabrán el Opus es una prelatura personal, la única en la Iglesia, pues el fundador del Opus se adelantó a modernizar las obsoletas y anticuadas estructuras con las que contaba la Iglesia hace más de medio siglo. Calificar de costumbristas y "carcas" a los miembros del Opus, también me parece exagerado, pues no veo yo que esta gente sean como los del Palmar de Troya o los Lefevristas, y llegar a desconfiar y poner en duda de antemano el argumento de algún miembros del Opus me parece una falta de cordura, se está llegando al fanatismo y fundamentalismo de desconfiar de todo el mundo, de creer que cada uno es dueño y señor de la verdad absoluta...

En fin, yo no espero ni que recapaciten ni que cambien su postura, aunque no estará mal, y pasen a ver las cosas con un poco más de objetividad, también se podría desconfiar a la buena fe de ustedes y pensar que son ustedes quienes quieren dividir a la Iglesia, pero yo, desde luego, no seré quien haga ese juicio.

Les felicito por el trabajo que conlleva hacer una web como la suya, aunque la crítica destructiva no debe ser propia del cristiano, y que nadie se escude en que otros hacen cosas peores para justificar su mala fe o sencillamente su ignorancia.

Saludos y que Dios os bendiga.


Fdo.: Juan Francisco Dávila
P.D.: ¿Cómo creer que la Iglesia ha desfigurado el mensaje de Jesús si ha sido a través de ella como lo hemos conocido? Si de verdad hubiese sido desfigurado este mensaje, ¿de verdad hubiésemos conocido su verdadero contenido? -- El colmo del absurdo --, deja que pensar.

(Amigo: - si no eres del opus ¿cómo estás tan seguro de que nosotros somos los equivocados? - Si no eres del opus ¿cómo puedes utilizar sus mismos métodos al escribir textualmente "sobre los autores de ciertas publicaciones que muestran en su web, se podrían decir muchas cosas, no buenas precisamente, pero prefiero no ser yo quien las desvele, es algo que conoce mucha gente y que otros, como vds., ignoran. Prefiero no caer en las descalificaciones"? O sea, que de los autores de los testimonios "¿se podrían decir muchas cosas, no buenas precisamente?". Aquí valoramos y nos SOLIDARIZAMOS de la misma manera con quien ha publicado un libro que con quien nos envía un email contándonos su experiencia en el opus. ¿No sabes que muchos de nosotros, por haber tenido labores de gobierno, -que incluye entre otras cosas recibir confidencias- y en el caso de los sacerdotes, conocer la conciencia de muchos de los que aún siguen dentro, jamás se nos pasaría por la cabeza utilizar esa información para "decir muchas cosas, no buenas precisamente" de ellos? He aquí una diferencia importante en el comportamiento ético -que no ya sólo cristiano- entre ellos y nosotros.
- Si no eres del opus ¿cómo puedes encontrar razonable el proceso de canonización de Escrivá donde el opus fue juez, testigo y parte?
-Si no eres del opus ¿cómo puedes creer que hablar "mal" del opus (decir la verdad que hemos visto y vivido los que sí hemos sido del opus) es una blasfemia equiparable a hablar mal de Dios o de la Virgen María? ¿Quién puede hacer semejante acto de soberbia y de prepotencia si no es del opus?
-Si no eres del opus y quieres ser sacerdote, ¿cómo puedes tener esa restricción mental de creer y juzgar que lo bueno es el opus y lo malo quien hemos pasado por él? ¿Tú serás el buen sacerdote y los sacerdote que se fueron del opus son los malos?
Se acabó la época de la omnipotencia del opus. Tú estás empezando, nosotros ya hemos vivido lo que te queda a ti por vivir en el opus. Intenta ser buen sacerdote, abre los brazos a todos, no te empequeñezcas mental y humanamente y sobre todo, no desveles el sigilo sacramental y sé honrado.
Un saludo)


4-3-2003

DIOS nos libre de los futuros "curas" de Badajoz !!!
Joder!
MLB


Hola

Me llama poderosamente la atención la exposición nada clara, yo diría que hipócrita cuando se felicita de la web, de Juan Francisco Dávila. Yo no hablo de la iglesia, que no me importa, sino de mi y el daño que se me ha hecho. Y lo que más me interesa es que eso no le pase a muchachos de la edad a la que yo fui captado, sin conocimiento de mis padres, sin madurez mía de ningún tipo, sin consentimiento informado de ninguna clase. Eso, aparte de delictivo, puede destrozar la vida de una persona inmadura como son los adolescentes a los 14, 15 ó 16 años. Y para que lo vea, le voy a narrar como "pité", aunque sea largo. Y sobre todo quiero poner sobre aviso a los padres que llevan a sus niños a centros del Opus Dei.

Yo entré en la obra a los 14 años y 8 meses de edad. Lo hice atraido por el ambiente de un club juvenil donde tenían una bonita sala de estudio que yo no tenía en mi casa. Olía bien, era silencioso. Algunos compañeros de mi clase empezaron a ir por allí animados por sus padres que eran supernumerarios. Entonces yo no tenía ni idea de lo que era el Opus Dei (OD). Esto fue en octubre de 1975. Acababa de morir "el Padre" y ya decían que se le llamara "nuestro padre".

Allí me sentí especial. Me gustaba tener tiempo para estudiar en un ambiente tranquilo. Entonces, antes de ir al club, mi espiritualidad era sencilla. Oía misa los domingos, me confesaba semanalmente, hablaba con Dios con la naturalidad que teníamos los niños en aquella época. Mis pecados eran los de los niños de esa edad, la pureza, las mentirijillas... Cosas veniales. No había odio en mi corazón. Empezaba a descubrir el mundo, un mundo por cierto velozmente cambiante en España recién muerto el dictador Franco.

Y en ese estado me topé con el OD. Me sorprendía que hubiera sirvientas, la administración, que eran como hadas que solo se oían andar o golpear durante la limpieza, y dejaban un rastro de olor a limón y cera en el suelo que me recordaba a las casas de las familias bien de entonces. Aquello me cautivó. Uno de los estudiantes que vivía en aquél club empezó a hacerse amigo mio, a preguntarme por mis estudios, mi familia. Era muy agradable, valenciano, con bigote, muy fino. A la semana de empezar a ir, me dijeron que pronto habría una película de Mons. Escrivá. La ví y no me gustó aquél cura tan remilgado. Pero todos, en la película y fuera de ella, le hablaban o le miraban como si viesen al mismo Dios. Se reían emocionados de las cosas que decía en la película, algunas muy chocantes, como que si la iglesia había eliminado el índice de libros de lectura prohibida él usaría el suyo para señalarlos. Me dejó frío. Pero cuando mi nuevo amigo me preguntó qué me había parecido la película le dije que bien por no hacerle un feo, pues había tenido la deferencia de acompañarme hasta el portal de mi casa.

Pasaron pocas semanas, cuando me propusieron ir a un curso de esquí. Vivía en una ciudad con una estación de esquí cercana. Yo no esquiaba entonces porque era caro, y solo lo hacían los que podían permitírselo sus padres. Por eso me hizo tanta ilusión ir allí. Convencí a mis padres para que pagaran el curso y me compraran ropa y botas para la sierra. Mientras tanto mi amigo me acompañaba frecuentemente y me hablaba de oir misa todos los días en el oratorio del club, que al principio era en latín, o de acudir a la meditación de los viernes, a oscuras, con un cura elocuente que hablaba en una mesa camilla cuadrada, con todo el centro a oscuras salvo un flexo pequeño que proyectaba sombras alargadas por las cejas y los pómulos. También me preguntaban si tenía algún amigo que pudiera llevar por el club a estudiar. Y yo les hablé de mi primo. Y me pidieron que se lo presentara. Pero mi primo no quería ir allí porque decía que los del OD eran una secta y que si me descuidaba acabarían pillándome. Así que como yo me dedicaba cada día más al club, donde empezaba a pasar la mayor parte de mi tiempo libre, mi relación con mi primo se debilitó tanto que dejamos de vernos. Incluso el director del centro, cuando escuchó lo que me decía mi primo, me recomendó que dejara de verlo. Y así lo hice. Y no le veo desde entonces.

Por fin llegó el curso en la sierra. Fuimos tres de mi clase del colegio (de religiosos).Subimos en autobús. Era el puente de la Inmaculada. Llegamos a un albergue que estaba a casi 2500 mt de altitud. Todo cubierto de nieve y un frío que pelaba. Las paredes del albergue podían tener un metro de grosor, y estaba asomado a un cortado de varias decenas de metros. Al entrar me inundó el cálor de la chimenea y el olor de los troncos ardiendo y los suelos de madera. Todo limpio y ordenado. Dios mio, pensé, nunca había estado en un sitio igual.

Pero aunque era un curso de esquí allí no se hablaba de esquiar. Nos repartieron las habitaciones. Cenamos juntos y después nos reunieron en la sala junto a la chimenea. Se estaba la mar de bien con la lumbre. Pero no había venido mi amigo del club, ni ninguno de los otros inscritos del centro. Solo vino el elocuente cura, que había sido físico y había estudiado en Roma.Yo pensaba por eso que era una eminencia. Un señor con acento castellano empezó a hablar de cuando se hizo del OD. Cómo se lo propusieron, cómo "suspendió el juicio" porque no quería ni pensar que tuviera vocación, y cómo irremediablemente dijo que sí. Y se hizo numerario. Era la primera vez que oía lo de numerario. Aunque no entendía porqué nos contaba aquello aquél hombre castellano, que se veía educado y simpático.Yo lo que quería era esquiar. Pero al día siguiente no hubo clase de esquí. Nada de eso. Un compañero de mi colegio que también estaba en el "curso de esquí" y yo, nos fuimos como pudimos a las pistas, alquilamos unos esquís de madera con ataduras de goma, nos colamos en el telesilla, y nos tiramos por una pista azul, como dios nos dió a entender. Yo perdí un esquí que fue a parar a un arroyo al final de la pista. Y eso era el cursillo de esquiar. Luego, estudiar en una sala fría del albergue.

Algo que me picaba la curiosidad era que la gente era llamada para hablar con uno de los hombres que no conocía en una habitación contígua a la improvisada sala de estudio.Permanecían un cuarto de hora o veinte minutos allí y luego salían nuevamente a estudiar. Algunos de ellos llevaban una agenda que dejaban abierta encima de las mesas con una foto de la Virgen María o una estampita amarilla con la foto de Mons. Escrivá de Balaguer. Me hacía ilusión que me llamaran a mi también y sentirme así tan importante como aquellos elegidos. Y me llamó aquél hombre que no conocía, de ojos claros, muy atractivo, con gafas y que hablaba muy bajito. Me inundó con su mirada y me hizo sentir como si fuera mi padre. Hablamos de los estudios, si me sentía bien allí... y si me gustaría ser de la obra.., que me lo pensara un poco. Y salí otra vez a estudiar. Me puse un poco nervioso porque en realidad no sabía exactamente lo que me estaba proponiendo. Sólo sabía que el club estaba muy bien, muy limpio, que se estudiaba a gusto y que la gente era muy simpática conmigo. Aquél hombre de mirada paternal me llamó varias veces más a lo largo del "curso de esquí" y yo le dije, sin pensar nada, porque no había nada que pensar, lo que veía era estupendo, que sí quería ser numerario. Luego, cuando bajábamos de la sierra en autobús, me enteré que a mi amigo de clase le habían dicho lo mismo y que él también había dicho que sí.

Dos semanas después yo escribía una carta al padre solicitando mi admisión como numerario del OD.

Para entonces se me pidió que no le dijera nada a nadie de mi decisión. A mis padres no, porque no lo iban a entender pues ya empezaban a cansarse de que a mi casa fuera sólo a comer y a dormir. A los curas de mi colegio tampoco porque no aceptaban a la obra. A mi primo ya no le veía y a los demás amigos, ya se vería cómo hacerlo. Lo fundamental para entrar en el OD fue el aspecto lujoso del centro, pertenecer a la élite. Yo no tenía madurez ninguna para juzgar críticamente, no había tenido ninguna experiencia sexual aún, no podía valerme de mí mismo porque era un niño. Y se me llevó al OD poniendo un caramelito rico delante mía para que pasara al interior de la obra sin tener ni idea de dónde entraba. Esto fue sólo el comienzo.

F.H.


Título: Un "ejemplo" de caridad

Yo fui agregado del Opus Dei, durante diez años. Desde mi infancia, estudie en un colegio de la Obra, con el que estuve vinculado casi veinte años. Si se pudieran contar las horas que uno pasa en cada lugar, creo que más de la mitad las dejé en aquel colegio, del que guardo los mejores recuerdos.

Al llegar a primero de BUP, muchos de mis compañeros, entre ellos yo, ingresamos en la Obra. La gran mayoría, como agregados. De los veinte que engrosaron sus filas, hoy, dos décadas años más tarde, más o menos, quedan sólo dos, que yo sepa.

Desde el principio, entre todos los agregaditos, yo mantenía una amistad muy especial con uno de ellos, al que llamaré Emilio, aunque, por supuesto, no sea éste su nombre. No se pueden tener amistades particulares entre los miembros de la Obra. Pero Emilio y yo éramos uña y carne. No teníamos aficiones comunes, ni estudiábamos la misma carrera, pero después de toda una vida juntos, yo sabía exactamente lo que pensaba Emilio con sólo mirarla a la cara, o escuchar lo que me decía. Y lo mismo le pasaba a él conmigo. Juntos fuimos a todas las convivencias, a todos los retiros, a todos los campamentos. Incluso creo que juntos fuimos a mirar su anillo de la fidelidad, con una piedra verde a lo Obispo sudamericano.

El caso es que, pasados diez años, yo no puede soportar más la frialdad de la gran mayoría de las personas que formaban el centro en el que me movía, y me marché. Había pedido, un año atrás, que me cambiaran de centro, porque me ahogaba. Pero no es eso lo que quería contar.

Al año de marcharme, después de sufrir una depresión de caballo, conocí a una chica. Ella también había sido agregada. Casualmente, era vecina de toda la vida de Emilio, hasta el punto de que las familias habían crecido juntas. Pasado otro año, nos casamos. Yo invité a Emilio, y al resto de los agregados de mi centro, que, por supuesto, ni vinieron a la boda, ni se excusaron de ninguna forma. Lo entendí, y por otro lado, me dio igual. Había encontrado a la mujer de mi vida, y ningún desprecio me podía afectar, en aquel momento. Pero no era ese el único desprecio que debía padecer.

Pasados unos meses desde la boda, mi esposa se quedó embarazada de nuestra hija mayor. Una vez nacida, también al año, diagnosticaron a mi esposa un cáncer de ovario. La madrugada en la que le descubrieron esta terrible enfermedad, miércoles de Ceniza de 1996, yo no la acompañé al Hospital. Me quedé en nuestra casa, con nuestra hija. Por otro lado, ni siquiera sospechábamos que podría ser ése el resultado de la radiografía. Nos cogió totalmente por sorpresa.

Por una curiosa coincidencia, la madre de Emilio también había ido a hacerse una radiografía al mismo centro médico, y la acompañaba él mismo. La casualidad, o quizá la Providencia, hizo que la primera persona que supo del diagnóstico gravísimo de mi esposa fuera mi amigo de la infancia, la persona con la que había pasado toda mi niñez, con la que había pitado, con la que había estado a punto de matarme en la Molina, con la que había aprendido latín, metafísica, el Catecismo de la Obra, a afeitarme...

Sí. Ya sabes lo que pasó: NO ME LLAMÓ NUNCA. Yo pasé unos meses tremendos, hasta que se supo que mi querida esposa no se iba a morir. En algunos momentos llegué a pensar que me volvería loco. Olvidaba las cosas que habían hecho pocas horas antes. Algunas noches, estando mi mujer ingresada, mi hija, de apenas un año y medio, lloraba de forma desconsolada. No se lo he dicho a nadie, pero yo pensaba, en aquellas noches de agonía, que lloraba de forma adelantada la muerte de una madre a la que nunca conocería.

En ese tiempo, a pesar de que llamé a muchas personas de la Obra, a las que pedí oraciones para que mi mujer se salvara, NADIE ME LLAMO. Preguntaban a otras personas por la evolución de mi mujer, y esas personas, de buena fe, pensando que me hacían un bien, me lo decían a mí. Pero ni Emilio, ni ninguno de esos señores, que van a Misa todos los días, que rezan diariamente el Rosario, y hacen tantas prácticas piadosas, se le ocurrió llamarme. Ninguno se acordó de que una de las obras de misericordia es consolar al triste.

Ese es el trato de la Obra para con los que se fueron. Si estás pensando en marcharte, no lo dudes. Es duro, pero Dios te ayudará, como me ha ayudado a mí.

Angel R.


Vuelvo a escribiros tras haber mandado un e-mail y haber visto vuestro comentario: amigos, no quiero tener multiples vocaciones, tan solo una y quiero saber cual es. Si es pertenecer a la Obra perfecto y sino pues también. Cada uno en su sitio. Me gustaria aclarar que el Opus Dei no es ningún fin, sino un medio más (como tantos).

Un saludo

Alicia M.


5-3-2003

Querida Alicia:

Me da gracia tu dureza de caracter.

Mujer, coincido contigo cuando afirmas que " el Opus Dei no es ningún fin, sino un medio más ". Pues díselo pronto a los del opus. Porque durante mis dos lustros dentro todas las que vivimos alli teniamos claro que el opus dei era un fin en si mismo. Cuántas veces me repitieron que " sólo alli hay salvacion".

Mis bendiciones,
Luisa.


6-3-2003

Querida Luisa:

así es: el Opus Dei no es un fin sino un MEDIO. Quizás sea una pena que algunos piensen lo contrario. Por suerte siempre lo he tenido muy claro y la gente con la que me he rodeado también. Lo repito y me lo dicen, lo pregunto y me lo aclaran: ES UN MEDIO. No sé porque os obsesionais en afirmar lo contrario los que estáis en contra, quízás porque queréis autoconvenceros. ¿acaso crees que te vas a condenar por haber dejado la Obra? pues no. Tu tranquila mujer, y es una pena que alguna "estúpida" te hiciera creer cosas erróneas.

Creo que el Opus Dei es algo bueno, muy bueno, pero por desgracia algunas personas que están ahí se lo cargan. No entiendo porque os empeñais en destruirlo y manchar su nombre ¿acaso no hay un mandato cristiano que dice:"no dirás falso testimonio ni mentirás"?...

Entiendo que no todo es de color de rosa pero insisto una vez mas: son las personas. Eso es como todo ¿o es que de la Parroquia de cada uno no se pueden decir cosas, o incluso crear una pagina en internet en su contra?pues sí que se podría hacer pero no tiene ningún sentido porque es un fallo de esa Parroquia o de ese sacerdote o de cualquier laico, NO DE LA IGLESIA. Y ahí vosotros os empeñáis en romper algo Divino cuando por desgracia son determinadas personas las que tienen los fallos.

Por último daros las gracias por dejar que me exprese aunque sea para vosotros una pro-opus

Un saludo
Alicia

(Aquí no damos falsos testimonios ni mentimos. ¿Cómo se podrían poner de acuerdo tantas personas para mentir? Te respetamos hasta el punto de que estamos colocando tus emails -cosa que nunca harán las webs del opus con nosotros ni con nadie que les cuente que ha estado 4 años de numeraria como tú y que se fue, o si no, inténtalo- y tú debes respetarnos a nosotros. Ya sabes la pereza que nos da colocar los emails "pro-opus" porque es como la ley de eterno retorno: debatir lo obvio cansa y no merece la pena hacerlo. Cuando te diriges así a Luisa. te diriges a todos nosotros y ¿cómo podrías llegar a entender que el opus no tiene, para nosotros, segunda lectura, ni un lado bueno que desconocemos? Pregúntate si no es el opus quien levanta falsos testimonios contra los que se van y si no es quien mienten rodeándose de un toque divino a lo que no es más que una manipulación de las conciencias en nombre de un falso dios que no es más que su poder, su dinero y su falta de escrúpulos? Con el otro Dios, ese en el que nosotros creíamos cuando entramos, no tienen nada que ver. ¿Opus Dei? Dejémoslo simplemente en Opus. Un saludo)



Para "Alicia", que se denomina "pro opus" y que defiende que la obra es "medio y no fin".

Hola Alicia. Disculpa que no me identifique, pero no es en "balde" que uno como ex-miembro tenga miedo de que "misteriosamente" se cierren las puertas -o pierda a sus amigos-. En realidad la explicación es simple: a uno lo ven como "potencial" enemigo, haya salido bien, mal, agradecido o no. Y el motivo vuelve a ser sencillo: uno HA VIVIDO cosas que la gente de fuera ignora. Cosas buenas y cosas no tanto -de las que Dios finalmente saca algo-... pero cosas de las que si se habla "fuera de contexto", es decir, del "contexto de la Obra", pueden llegar a causar duda o asombro. Te pongo un ejemplo (y no más, ya que el objetivo de mi mensaje es otro). Decir que la obra tiene un "lenguaje interno", se piensa increíble. A mis amigos les asombra cuando les digo "pitar", "pitable", "los de casa", "los de antes", "pax", "farolito" "los de san MIguel" "las auxiliares". Y sí, son pocos los términos raros, pero tienen toda una connotación detrás de ellos (sobre todo proselitista y de identificación de grupo). ¿Qué decir si uno tuviera que comenzar a hablar, no sólo de palabras raras, sino de VIVENCIAS, de estructuras, de comportamientos, de normas? En fin.

Bueno, a lo que voy es a que he seguido tu argumentación en cuanto a que la obra es MEDIO y no FIN. Me parece que tienes muy buena intención, y te felicito por sostener tus convicciones.

Tienes razón, la obra es medio y no fin. El problema no es ese. El problema es que tú, y tus interlocutores, están hablando de cosas distintas, y así no se puede concluir correctamente.

Tú planteas a la obra como un medio -y no me meto con la bronca de que es de la "Iglesia" porque este no es el tema que nos ocupa, pero vaya que es complejo-; como un medio (camino) para encontrarse con Dios.

Tus interlocutores (que muchos han ya "recorrido" ese "camino"), lo que plantean es que a la obra se le presenta como "fin en sí misma"... y eso, te lo confirmo por mi propia experiencia de 10 años ahí, es real en muchos casos. Es decir, hay muchos curas, directores y miembros que ven en la obra un fin. Hay otras personas, no "institucionalizadas" como les digo, que son concientes de que la obra es medio. Y que como "medio", no absoluto, puede recorrerse o dejarse.

Me parece (y esto es totalmente opinable), que ya la "santidad" depende de muchos otros factores relacionados sobre "cómo" se recorre ese "camino", se mantenga uno ahí o se marche a buscar otras sendas.

El problema viene -de nuevo-, cuando quienes por motivos de conciencia personal, hemos decidido alejarnos, y con mucho dolor comprobamos en varias ocasiones -en otras no-, que para muchos ahí dentro, la obra es un fin. Lo malo viene cuando te quieren hacer creer eso -y lo peor se da cuando se lo creen- y viven muchas cosas que me parece no pueden ser de Dios.

Espero te sirva mi testimonio.

Saludos. C.


7-3-2003

Amigos Orejas:

Personalmente les digo que me siento agraviada por Alicia cuando dice que al contar nuestras experiencias estamos "levantando falso testimonio y mentimos". Sinceramente si de algo estoy harta es de tener que escuchar estupideces a esta altura de mi vida.

Me parece bien y democratico que de vez en cuando publiqueis los mensajes zonzos de esta gente pero darles espacio en forma reiterada me parece ingenuo. Personalmente os digo que no encuentro nada constructivo discutir estas obviedades como que "el opus es un FIN para el opus y lo es por que asi lo quiso SU fundador".

Afectuosos saludos.
Luisa.

(Tienes razón. Alicia no puede entender que hay un opus que desconoce o que se esconde detrás del que ella cree conocer. Léete el comentario a su email que hemos hecho desde aquí y que se debió colgar a la vez que colgamos su comentario pero que si se nos pasó por alto ayer, hemos colocado hoy. Un saludo)


ME GUSTARÍA TENER CONTACTO CON VOSOTROS.
ESTABA NUMERARIA ALGUNOS ANOS ANTES DURANTE 11 AÑOS. VIVO EN ALEMANIA. ME GUSTARÍA CONOCER O VER OTRAS ALEMANAS O TAMBIEN ESPAÑOLAS QUE HABÍAN VIVIDO EN LA OBRA. SI TENÉIS PODÉIS MANDARME DIRECCIONES DE E-MAIL.

MUCHAS GRACIAS
SIN NOMBRE (NOMBRE EN LA E-MAIL-DIRECCIÓN)

 


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Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?