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C.F., Argentina, 4 de agosto de 2003

Realmente encontrar esta Web ha sido un descubrimiento. A pesar de haber dejado la Obra hace más de 15 años he comprobado que no es para mi un capítulo cerrado. Pasé 16 años como numerario. Más adelante mandaré algunas anécdotas de esos años. Pero lo que me gustaría compartir inicialmente, es la serie de cosas positivas que me produjo leer los testimonios, los correos, etc.

1. Que no soy el único: es evidente que en los años que pasé en la Obra conocí muchísima gente que se fue. Pero el "cassette" o "programación" que me habían vendido es que siempre que un numerario se iba era "por una cuestión de faldas" o por "pérdida de visión sobrenatural". Hasta que descubrí vuestra página creía que esto era verdad, por lo que me sentía único en el sentido de que mi salida no respondía a ninguno de ambos factores, sino a ver como "la teoría" y "la práctica" no tenían absolutamente nada que ver.

2. Que nunca intercambié mi experiencia con nadie: a pesar de conocer mucha gente que se fue, nunca hablé con ellos del tema. Ahora también me cuestiono qué hubiera sucedido si mientras estaba en la Obra hubiera hablado estos temas con aquellos que uno detectaba que eran más "normales" (entendiendo por normales los que querían ser realmente "cristianos en medio del mundo").

3. Que el "fenómeno" no es típicamente argentino: yo le echaba la culpa de muchas incoherencias e incongruencias a nuestra querida idiosincracia nacional. Es más, una de mis últimos intentos para permanecer en la Obra fue pedir que me cambiaran de país, pensando que en otras latitudes serían menos cerriles que por estos pagos. Gracias a la web he visto que menos mal que no "me mudaron" pues hubiera perdido el tiempo.

4. Que, si bien da la sensación de que algunos textos están escritos con cierto entendible resentimiento, producto de un inmenso dolor, la inmensa mayoría de la gente que escribe está llena de buena voluntad, que lo único que busca es que se conozca la verdad (o por lo menos nuestra óptica de ella), y hacerle un bien a la Iglesia.

5. Que muchas de las cosas que he leído me han ayudado a entender cosas mías.

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