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OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?

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DIECISIETE AÑOS EN EL OPUS DEI

Testimonio de un ex numerario de Estados Unidos

(Traducido por Hormiguita, Dionisio y Galileo)
versión original en inglés

 

Credibilidad frente a una audiencia diversa

Parte de la dificultad para discutir sobre el Opus Dei estriba en la complejidad de su naturaleza. Otra dificultad es que estoy escribiendo para una audiencia diversa de lectores desconocidos. He vivido una compleja experiencia como miembro del Opus Dei. Me he encontrado con personas muy diferentes y con circunstancias muy diversas. El mundo está compuesto por muchos tipos diferentes de personalidad procedentes de la inmensa diversidad creativa de Dios, por eso habrá gente que pueda dedicarse a los trabajos más ordinarios que requiere la sociedad, igual que habrá idealistas y pensadores que dirigirán e inspirarán la sociedad para hacer el bien y solucionar problemas sociales. Hay gente pobre para los cuales el precio de una botella de leche para bebés tiene una enorme importancia; y hay gente poderosa que sabe cuánto se desperdicia en la vida pública y no tienen empacho de gastar miles de dólares en gastos intranscendentes. Ya se ha hablado mucho de quiénes son objetivo del Opus Dei. El Opus Dei apunta a todos, pero sabe que el método más eficiente para llegar a todos es atraer primero a la élite de la sociedad. Los demás seguirán fácilmente a la élite. Yo trato de escribir para todos.

Mucha gente que tiene una posición influyente en el mundo no tendrá objeción alguna al marketing suave, estrechamente controlado, que practica el Opus Dei. El escenario mundial donde intenta jugar el Opus Dei son las clases altas. Muchos líderes empresariales, políticos y militares conocen las reglas de este juego y las usan para controlar la sociedad. El Opus Dei no se queda atrás y es un ejemplo de una gran organización de ventas con todo lo bueno y lo malo que ello implica. Es un mundo en el que siempre hay que intentar hacer las cosas lo mejor posible, hasta el extremo de intentar ganarle la partida al contrario; un mundo en el que se juega con la imagen del prestigio, y en el que no se duda en cruzar la barrera de la integridad cuando aparece una oportunidad apetitosa. Aplican todas las técnicas de presión usadas por los vendedores estrella, sus rituales y ventas piramidales para arrastrarte adentro.

Hoy, en muchas partes del mundo, los individuos tienen la oportunidad de jugar arriesgadamente con su carrera, sus finanzas o su prestigio. La gente necesita desarrollar su propio instinto y decidir cuánto quieren arriesgar. Si una persona se empieza a involucrar en algo, se da cuenta que se le empuja a meterse más de lo que esperaba y quiere salirse del juego, el mundo tiene sus propios métodos para tratar con una persona así. Algunos de estos métodos son honestos y algunos no. El problema con el Opus Dei es que ellos vienen a buscarte, te atrapan bajo el falso pretexto de que lo hacen en nombre de la Iglesia y entonces te presionan usando el nombre de Dios para que aceptes unas responsabilidades muy definidas bajo sus propias condiciones. Cuando intentas frenar y reducir la velocidad, haces ciertas preguntas y ejercitas tu libertad como cualquier ser humano, entonces reprimen tus quejas en nombre de la Iglesia y te amenazan con terribles consecuencias morales y eternas.

 

 

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