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 Libros silenciados: ¿Qué pasa en el Opus Dei región México?.- Al_Chile

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¿Qué pasa en el Opus Dei región México?

Al Chile, 21 de marzo de 2011

 

 

Nada. Es la respuesta de directores regionales y de delegaciones en este país mientras que con beatífica expresión buscan calmar al alarmado miembro-fiel de la prelatura que conversa con ellos en ocasiones con lágrimas en los ojos por lo que ven que sucede en su región en éstos años. Jerifaltes sabelotodos, ilusos y mentirosos con sus hermanos sentencian: “han sido años magníficos para la región, nuestro padre se ha lucido”.

 

El 15 de enero de 2010 escribí, motivado por el incesante abandono en los últimos años de miembros en la región, que pronosticaba para ese año la salida de 10 miembros de la labor de San Miguel (agregados y numerarios). Me equivoqué, salieron 17 y murieron cinco: Carlos Llano C. a los 75 años; P. Ramón Salas C. a los 57; Ignacio Canals Navarrete (hermano de Salvador) a los 86; P. Julio Baduí D. estaba por cumplir 75 y el P. Francisco Flores M. a los 72 años. Hay tres sacerdotes numerarios muy enfermos además de muchos miembros de San Miguel en condiciones lamentables, paré de contarlos cuando llegué a treinta, se encuentran en calidad de bulto por las fuertes depresiones y enfermedades que tienen.

 

En resumen, entre enero de 2010 y febrero de 2011 dejaron de estar en la prelatura en la región mexicana 22 miembros. 17 de ellos salieron por su voluntad o los corrieron y cinco de ellos pasaron al otro barrio. Sin embargo siguen enviando al colegio romano, dos en septiembre pasado, muy por debajo de los pronósticos hechos en la década de los noventa del siglo pasado en que decían que enviarían cada año a ese colegio a 10 numerarios a partir de 1998. Enviaron un sacerdote a una región de América del Sur. Además pidieron a alguno que abandonara el centro donde vivía después de décadas en la cosa por razones de dinero, hacen ver que tantos años de trabajo en labores corporativas para el opus no sirven de nada. Con éste sé de cuatro numerarios de más de treinta años dentro de la institución que viven por su cuenta verdaderamente hartos y sumamente decepcionados de su “familia”. De los 17 san miguelenses hay de todo: directores, estudiantes universitarios o de posgrado, desde el que llevaba 35 años dentro, otro con más de veinte años, dos con más de quince, ocho con más de diez años dentro de la cosa y el resto al menos con el centro de estudios terminado. Me enteré de 17 a los que conocí y traté personalmente, viví en la misma casa con varios de ellos. Posiblemente las salidas en este período de tiempo que menciono son más que los 17 que menciono pero me consta la cifra anterior. También conozco algunos casos patéticos de mujeres de la obra de San Miguel que salieron en ese período pero ese tema no es mi terreno. Hay un caso terrible de una muchacha totalmente entregada que por una trastada que le hizo la obra pasó de ser incondicional a pedir su salida en semanas...



Una salida que llama la atención es la de un miembro numerario con más de diez años en la obra, formaba parte de un consejo local. El desea hacerse sacerdote pero como los directores de la comisión no lo ven se empeñan en ignorarlo a pesar de su insistencia, por lo que decide buscar a un arzobispo que fue miembro de la obra pues al menos salió de la cosa al nombrarlo el Papa Obispo y como se va haciendo costumbre entre los mexicanos le piden ayuda y él se la prest,a por lo que el muchacho deja la obra y se va a su seminario donde ha recibido ya las primeras órdenes. Este Arzobispo al que no se le ve asistir a los medios de formación de la obra ni tratar a Dios con las normas del opus, comentaba a un familiar: “me vienen a visitar los directores de la delegación de Texas y los tengo que recibir. Me conviene estar bien con los del opus”. También comentaba: “en Estados Unidos el opus no tiene futuro pues los católicos aquí tienen una vida parroquial muy fuerte y no entienden eso de ir a una casa de la obra. La prelatura en Estados Unidos está formada por muy pocos oriundos de éste país y muchos miembros raros que vienen de otros países”. Sin embargo el opus se empeña en decir lo que él no dice: ser de la obra. Pueden ver algo sobre éste Obispo en el siguiente enlace. Y en el opus tan tranquilos.

 

Así como van las cosas para la prelatura en México, en menos de diez magníficos años en los que su santo fundador continúe luciéndose, la obra de San Miguel de varones en éste país estará extinguida. Para darnos una idea, los 22 que dejaron la prelatura en México son más que los que viven en los centros de la obra en las ciudades de Torreón, San Luis Potosí, Chihuahua y el nuevo Almenar en la zona Esmeralda de la ciudad de México o cantidad parecida de miembros que viven en los centros de las ciudades de Hermosillo, Puebla y Culiacán.

 

Si en los años futuros las salidas son en cantidades parecidas y las muertes que inevitablemente vendrán siguen el ritmo que se presentaron en el período de tiempo mencionado (entre 2005 y 2009 murieron cinco, ahora en 10 meses también mueren cinco), la obra de San Miguel en México será historia pronto aunque lamentablemente no será así, la obra cumplirá puntualmente su misión: machacar gente porque los 17 hombres que han dejado la cosa en las cuatro delegaciones que hay en México que comento más la mujer no salieron frescos, salieron machacados.

 

Desplomes como éste en la obra hacen recordar el año en que la extinta línea aérea Pan Am inauguró su majestuoso edificio en New York, al poco tiempo, quiebra. La compañía petrolera mexicana PEMEX, el mismo año que inauguran su gran Torre comienza la crisis petrolera. El opus en México en estos años de abundantes bajas entre sus filas inaugura el templo dedicado a su santo fundador (2009) con su casa de numerarios anexa que reconocen costó treinta millones de dólares. También comienzan a vivir (2010) en la nueva casa de la comisión regional que es una mentada de madre a sus miembros. He sabido de varias rebeldías como la de aquel miembro célibe al que le decían que debía buscar otro alojamiento con una renta más barata para ahorrar y dar más dinero de su trabajo a la obra, sus labores y apostolados a lo que ese miembro responde a su “prelatureitor” director: si quiere el opus ahorrar, mejor vendan ese nuevo edificio de la comisión. Sin palabras. Y es que ese nuevo edificio de la obra en México además de ser una ofensa a la situación económica del país y a la inmensa mayoría de sus miembros en todas sus obras: Rafael, Miguel y Gabriel, por su tamaño pero sin razón tiene varios sótanos “para no escandalizar por poner más pisos” me decía un director de la comisión regodeándose del exquisito cuidado que tiene el opus por el bien de las almas. Un edificio de varios pisos y sótanos para albergar comisión, asesoría y el centro de auxiliares para que traten como reyes a los manda más en México, un modesto gimnasio propio para no perder el tiempo al ejercitarse porque, aseguran, están a tope de trabajo y la ventaja de estar la asesoría y comisión juntas para ahorrarse el tránsito diario de la ciudad.

 

Ante datos de abandonos así ¿por qué dicen esos directores que han sido años maravillosos? Posiblemente porque cada día el opus tiene más edificios, centros más lujosos dónde dar círculos y meditaciones. La casa de San Rafael de la calle de Asturias se pasó a la desocupada comisión y así los estudiantes ya podrán recibir sus medios de formación y rezar pisando los mármoles que Pedro Casciaro mandó colocar imitando las excéntricos gustos de su padre espiritual. Para el opus el recurso humano no tiene ningún valor, importa el recurso económico: que se vean las escuelas, a poner más y más colegios como el que están poniendo en la ciudad de Puebla o el que no lograron arrancar en el primer intento en la ciudad de León pero que seguro seguirán insistiendo para tenerlo funcionando. No hay numerarios para atender esos colegios, no importa, mientras esos centros de enseñanza den dinero es suficiente, para eso están.

 

Pero una situación de este tipo en la que todos ven como el opus se desmorona y los directores dicen que no pasa nada, tiene a muchos confundidos, incluso directores. Los miembros de la prelatura ya no saben qué son o qué no son y no solo por el aspecto jurídico, también en el aspecto personal. Hay muchos miembros de la labor de San Miguel poniendo sus afectos y su corazón en amores terrenales. No importa si son agregados o numerarios rasos o si son directores de la delegación o la comisión donde presumen que trabajan a tope. Ante tanta confusión en el orden vocacional de sus vidas que no son lo que les prometieron, hay que buscar un amor humano que compense ese vacío. Esas actitudes me recuerdan aquel numerario ya difunto que frecuentaba una amiga en un hotel del centro de la ciudad de México donde comían y se divertían. Esa vida era conocida por los de su centro y el director de la delegación le pedía que no lo hiciera, que pensara en que su salud no era buena y podía morir en el acto. El respondía que podía tener malos gustos pero no malos momentos y comentaba a los de su confianza que hacía eso porque la obra le había fastidiado la vida, y la convivencia con su amiga era una forma de obtener algo bueno de la vida que el opus le quitó. Menos mal que era un miembro inscrito.

 

Pero esos directores que, para dentro de la cosa, dicen que son años maravillosos y hacia fuera reconocen la crisis. No la pueden manifestar hacia sus superiores pues saldrían inmediatamente despedidos y como tienen una profesión ya de décadas que consiste en ser director del opus, pues tienen que conservar su trabajo en una época en que escasea. ¿De qué van a vivir? Dicen que nadie le da patadas al pesebre y entonces a predicar que todo va bien en la prelatura. Como se ha comentado en Opuslibros en la obra sucede lo que en el cuento del príncipe al que tima un sastre charlatán que le hace creer que está vestido con ropas regias cuando en realidad está en calzones. Pero como le ha dicho el sastre que los idiotas no ven el traje pues todos simulan verlo, comenzando por el que va casi desnudo haciendo el ridículo. En la obra cualquier duda o comentario no propicio a la prelatura y superiores es tomado como una falta de confianza en Dios, los directores, el Padre y sobre todo en su fundador que prometió que en la obra no habría crisis como en la Iglesia, como si la obra de Escrivá fuera más que la Iglesia de Cristo.

 

Estos directores al platicar con los que ya no estamos dentro, reconocen que hay crisis como en todas las instituciones del mundo: la iglesia, familia, matrimonio, empresas, gobiernos y así se justifican. Un sacerdote numerario muy antiguo comentaba que si el opus continúa así, desaparecerá. Otro director de la casa donde viven los más mayores en una de las zonas residenciales más acomodadas de México, comenta a una persona que no es de la cosa que “la obra está en crisis y que no aguanta (soporta) a los directores de la delegación pero que es lo que Dios le pide” Parece que ahora la vocación a la prelatura es la de mártir. También los mismos directores causan pesar entre sus hermanos como la de aquel que comenté en un escrito del 11 de noviembre de 2009. Un sacerdote que fue muy muy importante en la obra dice que el comportamiento de ese alto director fue muy doloroso especialmente para quienes han entregado su vida en la cosa durante décadas, pues cometió un escándalo público y lo mantienen en el círculo del poder de la obra en la región mexicana. Por eso los numerarios no tienen confianza en sus directores y buscan a los que dejamos ya la cosa con quienes verdaderamente pueden charlar, abrir su corazón, sobre sus vidas en la opus y que sí los entendemos y sabemos escuchar, pues vivimos engañados como ellos también.

 

Lo mejor para un miembro de la obra es hacer como el consiliaro mexicano comentaba a uno de sus colegas directores ante las quejas de éste: “no hagas caso a tus directores, haz lo que quieras pero no te vayas de la obra”.

 

Por eso cuando comentan algunos en opuslibros que un posible candidato a suceder al actual prelado es el conciliarlo de México, en lo personal, lo dudo, porque claramente no es un consentido en Roma, no va cada mes como lo hacía Carlos Llano, el consentido del prelado, y tiene que hacer el juego que el recomienda jugar: no les hagas caso a tus directores y el único director que tiene arriba es a su obispo prelado al que no tiene buenas cuentas que presentar. No lo veo cambiando su cómoda y suave vida en su nuevo palacio de Santa Fé por una habitación en Villa Tevere aunque a la entrada de ésta se señale: “EL PADRE”.

 

Si hiciéramos un levantamiento topográfico o una radiografía de la Prelatura del opus dei en México de los miembros de la obra de San Miguel, ¿cómo se vería?

 

Miembros de 14 años y medio a 25, posiblemente unos 70. La gran mayoría estudiantes o empleados en labores del opus como profesores, directores, ayudantes en clubes, casi ninguno en consejo local, para no desemplear a los mayores. Predomina la clase media a la que la prelatura les ofrece una vida que no tienen en sus familias: viajes a Tierra Santa, Roma, Madrid, para seguir los pasos del Santo Padre, y también a Disneylandia o camp de inglés a Canadá en actividades de San Rafael, pues como ahora hay inseguridad para las labores sociales mejor llevarlos a esos sitios seguros. A todos conseguirles el costo del pasaje y alojamiento y al que esté desprevenido hablarle para pitar junto a una figura de Dumbo en Epcot Center. Todo el año actividades como excursiones, convenciones de centros, de clubes y montajes para universitarios que van por las residencias para tenerlos ocupados. A los más posibles enviarlos al Colegio Romano antes de que pasen al siguiente grupo y se puedan perder para la opus.

 

Miembros entre los 26 y 45 años: aproximadamente 60. Comienzan a tener contacto con un trabajo profesional y ganar dinero. De ese grupo alrededor de treinta trabajan lejos de la férula de la obra porque a ésta no le agradaron para sus tareas. El resto son jóvenes directores de centros, colegios, universidades, comisión, delegaciones, oficiales, sacerdotes o una nueva figura mundial: los “nini” porque ni son sacerdotes ni son laicos, estos ninis son los que fueron al Colegio Romano y regresaron a México después de seis años sin ordenarse pero que volverán a Roma para recibir las sagradas órdenes; y mientras tampoco pueden trabajar, su profesión es estar en algún consejo local dando círculos, recibiendo charlas pero no trabajando. Como le preguntaban a uno: ¿en qué trabajas? y contesta: “conociendo gente en el colegio para llevar al centro”. Esa profesión se ve que es compatible con el desprendimiento que deben tener para que después de tres o cuatro años de ninis sean enviados a la ciudad eterna a ordenarse. En este grupo también están los que se han dado cuenta del fraude que es el opus y están pensando cómo salir, de hecho, es el colectivo de donde más gente sale de la cosa. Quién no se atreve a dar el paso, tiene grave riesgo de entrar al siguiente grupo. Pero también hay muchos que se cuentan a sí mismo una historia para autoconvencerse de que no desperdician su vida y seguir dentro de la cosa.

 

Miembros entre 46 y 90 años (el decano de la obra en México los cumple el próximo año), unos 110. Convencidos de que la prelatura es un fiasco pero no tienen dónde ir pues están sin familia, sin dinero, sin trabajo independiente a la opus y sin fuerzas para hacerlo aunque lo deseen a diario. Son magníficos actores de una triste vida sin sentido que tratan de hacer ver como alegre sino es que heroica. En este grupo están los que creyeron que había futuro en la obra y fueron engañados como inocentes niños. No tuvieron el ejemplo, como ahora los tienen los dos grupos anteriores, para enseñarles que la vida en la obra es un absurdo sin sentido. Muchos están esperando que la muerte les alivie la vida y hay quienes me han dicho que a los sesenta años ya se sienten viejos.

 

De este grupo, unos treinta tienen un trabajo casi independiente de la obra pero que a la vez su trabajo depende de ella. Recuerdo un médico con funciones de psiquiatra que comentaba en confianza a un grupo de personas que fuimos de la obra: “yo no me salgo de la obra porque me quedo sin mis dos trabajos, uno es en una prestigiosa escuela de negocios, ese lo pierdo inmediatamente al salir de la obra, el otro es mi gabinete de consulta pero resulta que más de la mitad de mis pacientes me vienen por la obra, por lo que al abandonarla al opus perdería mi clientela”. Esas son algunas de las sobrenaturales razones que tienen algunos para permanecer en ella. Hay otro que es el notario oficioso de la prelatura y si se sale, ¿qué pasará?, pues mejor ni pensarlo.

 

Muchos de estos mayores el “leif motiv” de su vida es morir en el opus. Lejos quedaron esos deseos de amar a Dios, a su Iglesia, la caridad hacia el prójimo, llevar a Cristo a la cumbre de las actividades humanas pues ni trabajan fuera de la obra. Están centrados en ellos, en morir en casa y formar el grupo de elegidos de Dios a como dé lugar y pasando sobre lo que sea necesario o sobre quién se necesite.

 

A pesar de todo siguen ingresando miembros a las filas del opus. Desde luego no en las mismas cantidades pero de repente, en una ciudad donde no pitaba nadie hace veinte años, ahora tienen cuatro adscritos o en un centro pitó uno y otro por allá en un centro de otra delegación. Pitan para repetir estas tristes historias hasta el absurdo.

 

Las salidas de miembros superan alarmantemente a las entradas de estos al grado que el año pasado, cambió completamente la delegación de México en reprimenda a esos directores negligentes que entregaron muy malos resultados. El centro de estudios de esa delegación que llegó a tener generaciones de casi cuarenta alumnos, ahora tiene menos de diez incluido el consejo local. Viven ahí alumnos venidos de otras ciudades. Tienen un subdirector de más de 60 años que cree poder transmitir el espíritu de forma pura. En el centro de estudios de Guadalajara viven casi veinte y el de Monterrey que se construyó para 100 alumnos, ahora está cerrado y los directores para mantener ese palacio, están invitando supernumerarios solteros a que vivan ahí y tratando que los sacerdotes agregados dejen de rentar casas y se vayan a ese palacio que se ha quedado vacío y así costear su mantenimiento.

 

También han convertido la casa de mayores de Buenavista al norte de la ciudad de México donde llegaron a vivir 12 numerarios mayores en residencias para alumnos del IPADE y mantener económicamente esa casa donde también residen cuatro numerarias auxiliares.

 

Para concluir, parece que las afirmaciones optimistas de los directores de la prelatura en México son ciertos en cuanto a dinero se refiere, pero en cuanto a sus miembros es un desastre: bajas, enfermos, amargados, desilusionados y confundidos en su vida que no compensa para nada el supuesto bien que dicen hacer en la obra. No me atrevo a hacer un nuevo pronóstico sobre el número de miembros que dejen la prelatura en el futuro. Espero que el 19 de marzo muchos supernumerarios hayan pensado por el bien de su vida, alma y bolsillo, pues éste colectivo es el que menos se entera del desastre en que se ha convertido el opus y a estos les enseñan las obras materiales como signo de progreso prelaticio, pues quieren cada vez más supernumerarios que sirven como caja chica de dinero rápido y fácil. Tal vez por eso la urgencia de la obra por tener y acumular dinero y propiedades, es su manera de demostrar su exitoso progreso.

 

Lo digo al chile

alchilemexico@gmail.com




Publicado el Lunes, 21 marzo 2011



 
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