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 Recortes de prensa: 117 minutos de catequesis.- Brian

100. Aspectos sociológicos
Brian :

117 minutos de catequesis

 

- Lo más parecido al filme sobre Escrivá son las viejas películas de izquierdas

- La factura es rutinaria y correcta, pero siempre al servicio del mensaje

 

El Mundo.es. Luis Martínez | Madrid

 

Cuando, en 1985, Jean Luc Godard estrenó 'Je vous salue Marie', se armó. El desnudo frontal de una mujer embarazada llamada María era poco menos que una llamada a la insurgencia. Y así fue. Se armó con esa virulencia tan nuestra, tan de 'homo sapiens'. El propio Juan Pablo II hizo explícito su desagrado: "La película hiere profundamente la sensibilidad de los cristianos y los creyentes". Y, como tocaba, los cristianos y los creyentes se sintieron heridos en su sensibilidad.

El mismo Godard, ante la presión, intentó retirar la película de Italia; en el festival de Cannes, el director fue también saludado con un tartazo en mitad del rostro y, en Madrid, los cines Alphaville (ahora Golem) fueron permanentemente escoltados por penitentes en actitud, como toca, penitente. Y así. Lo de menos era el cine, la película. De poco valió que el director suizo explicara que la cinta no trataba de María, el personaje bíblico, sino de otra María, "una joven que en un momento de su vida se ve sorprendida por unos hechos extraordinarios que ella misma no ha buscado". Sonaba mal, sonaba a una de Godard. Y, probablemente, así era...



Todo esto para hablar de 'Encontrarás dragones', la película de Roland Joffé que se entretiene en contar (y fabular) la vida de José María Escrivá de Balaguer, antes sólo fundador del Opus Dei, ahora santo, además de fundador del Opus Dei. En plena Guerra Civil, un joven sacerdote descubre que, pese a todo, la vida tiene sentido. Eso por decirlo en términos laicos. Si se quiere una trascripción religiosa del guión, lo que encuentra Josemaría (en adelante, todo junto) es al propio Dios en cada instante de vida, por ordinaria o desagradable que sea. Que lo puede ser mucho. Quizá el momento más protestante que haya vivido el catolicismo recientemente.

Dice el director, y repite machaconamente el aparato (que lo hay) promocional de la película, que se trata de hablar de la reconciliación y el perdón. Y, en efecto, no se habla de otra cosa. Es decir, para disfrutar de la película, se recomienda la quema urgente de las obras completas de Samuel Beckett. Es más, arden solas a poco que se acerquen los libros a un cine donde se proyecte la película.

Como el cine de catequesis que hace algún tiempo proyectaban las parroquias los sábados por la mañana, lo que importa es el mensaje. Como en 'Molokai', de Luis Lucía, lo relevante es instruir, dejar claro que los buenos sentimientos son mejores que los malos. Lo que dicho así puede parecer una tautología, por definición, de cajón, poco tarda en transformarse en algo más triste, en casi una agresión para el que muestre el menor indicio de desacuerdo. ¿Es que acaso puede ser mejor lo peor?

Si se quiere, 'Encontrarás dragones' funciona como las añejas (quizá rancias) películas 'de izquierdas' o simplemente 'progres' y con 'mucho mensaje' que poco menos que exigían el fervor inflamado del espectador. ¿Nos acordamos? Lógicamente, desde el polo opuesto. Es tan evidente que el protagonista es bueno, tiene razón y se maneja por la vida de forma tan recta que cualquier lectura alternativa al 'prietas-las-filas' es considerada casi una impertinencia. El cine, en definitiva, no es más que la última de las excusas, el más olvidado de los motivos. Sólo importa el mensaje.

Desde un punto de vista cinematográfico, si es que esto existe, la película avanza con gesto rutinario (tal vez, incluso efectivo) por un drama entre el protocolo y la evidencia. Básicamente, se trata de narrar la redención del malo iluminado (en sentido riguroso) por el bueno. No estamos ni de lejos delante ni de 'La misión' ni de 'Los gritos del silencio', las dos películas que forjaron la imagen idealizada del director Roland Joffé. Eso sí, allá en los años 80. Joffé hace tiempo que dilapidó su fortuna en trabajos tan olvidables como 'Creadores de sombra', 'La letra escarlata' o 'Captivity'.

La producción es efectiva mientras pasa desapercibida, cuando no chirrían las catedrales góticas en el Madrid asediado o cuando la mezcla de acentos no traslada a los momentos más duros del 'euro-pudding'. La dirección de actores, el ritmo narrativo y el resto de los accidentes de la puesta de escena hacen rodar los planos con la efectividad debida. Pero nada más.

El esquematismo de los personajes (cuando son malos, lo son de verdad; y cuando son buenos, dan ganas de pedirlos en matrimonio) y la obvia construcción en bucle de toda la historia hasta la redención final ayudan, y son condición necesaria, del mensaje, pero no hacen grande a la película. El director, en todo momento, tiene claro que lo que importa es lo que importa, el catecismo, y, por ello, no deja que en ningún momento se vea otra cosa. No hay espacio para la duda, el pensamiento o la reflexión. Atributos todos ellos de la excelencia. Se diría, por insistir, que el mensaje finalmente no deja ver el drama, la película.

La cinta de Godard en su momento fue saludada por algunos críticos como una provocadora reflexión sobre "las exigencias de la fe en tiempos de nihilismo". Pero, a quién le importó. Lo relevante fue poseer un arma con la que atizar en la cabeza al contrario. Lo importante siempre es poseer algo con lo que podamos reafirmarnos en el error del otro, del bando que sea. La iglesia atizaba a los incrédulos, los incrédulos jugaban a escandalizar al clero, y así. Una actitud tan de 'homo sapiens', tan de español en tiempos de memoria histórica con comentarios anónimos en internet. Y algo de esto ocurre en 'Encontrarás dragones', hasta cierto punto concebida como la contestación pía a 'Camino', de Javier Fesser. Cuenta el saberse plenamente conscientes de que se tiene razón, cuenta la certidumbre de que es imposible no estar de acuerdo con el mensaje de "reconciliación" (lo dice el director y el márketing) de la cinta. Cuenta la adhesión al grupo. Lo de menos es el cine.




Publicado el Viernes, 25 marzo 2011



 
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