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 Tus escritos: Una oscura prelatura.- Rómulo

125. Iglesia y Opus Dei
romulo :

UNA OSCURA PRELATURA 

Queridos amigos,

Quedando al Prelado, por ley natural, no muchos años para dar cuenta a Dios de sus obras buenas y malas y de aquellas obras buenas que por el cargo y posición ocupados en este mundo debía haber consumado y finalmente quedaron en nada, me ha parecido oportuno recordar de nuevo algunos de esos aspectos doctrinales y pastorales gravemente desviados que han convertido al Opus Dei, de facto, en una iglesia paralela.

Unos modos de pensar y funcionar enunciados hace tiempo por Oráculo y que siguen suscitando gran preocupación en la Santa Sede. Qué lista fue Agustina al percatarse desde el principio de la importancia del artículo “La libertad de las conciencias en el Opus Dei” y decidir plantarlo permanentemente en la cabecera de Opuslibros. Aprovecho de paso, animo yo, a traducirlo con fidelidad y cuanto antes al inglés, para ahorrar el trabajo a los mass media anglosajones y darlo más a conocer...



Nuestro querido Oráculo recordaba, Dios se lo pague, algunos de los principales tics totalitarios del Opus Dei y ciertas manifestaciones de sus estrategias de control de las personas y de presión y opresión de sus conciencias y, con frecuencia también, de su ciencia, su influencia y su herencia. Traigamos de nuevo a colación el esquema general de “La libertad de las conciencias en el Opus Dei”:

1. El cáncer del Opus Dei.

2. La opacidad de la institución.

3. Los abusos en la dirección espiritual:

a) La confusión entre gobierno y dirección espiritual.

b) El gobierno de la dirección espiritual sobre los súbditos inmediatos.

c) La burocratización institucional de la dirección espiritual.

d) La prohibición expresa de comunicación de la intimidad.

e) Las manifestaciones de conciencia obligatorias.

4. El gobierno como dominio de las conciencias.

5. Una ruptura real de la comunicación eclesial.

6. La necesaria intervención de la Santa Sede.

7. Apéndice: el Decreto Quemadmodum de 17-XII-1890:

a) La traducción española del Decreto “Quemadmodum”.

b) El texto latino de ASS 23 (1890-1891) 505-508.

En dicho artículo, Oráculo quiso limitarse a describir algunas de las graves desviaciones doctrinales del Opus Dei, institución que funciona de facto como una iglesia paralela, con una doctrina propia en temas fundamentales del cristianismo y unas particulares prácticas espirituales emanadas del costado abierto de Escrivá.

Raíz y a la vez fruto de todo ello ha sido la divinización de la institución y de sus gobernantes a costa de las demás personas y, por ende, la comisión de graves abusos por los que el Prelado y los Directores del Opus Dei habrán de dar cuenta a Dios. Triturada la caridad, por el camino quedan muchas personas engañadas, humilladas, injuriadas, destrozadas, arruinadas, deprimidas, marginadas, escandalizadas, ninguneadas en definitiva y, tantas veces también, inhabilitadas para desenvolverse con normalidad en esa vida ordinaria que al entrar en la Prelatura querían santificar.

Desde que existe no han faltado en el Opus Dei los frutos pastorales, que solo Dios puede valorar en su justa medida. Al fin y al cabo, son muchos los miembros del Opus Dei que procuran hacer el bien y que desconocen ―aunque algunos lo imaginen― la gran cantidad de basura institucional que circula por las anchas y largas cloacas de la Prelatura. Esos cristianos son ―como cientos de miembros de la congregación de los Legionarios de Cristo y decenas de miles del movimiento de apostolado Regnum Christi― un tesoro al servicio de Dios y de la Iglesia, tan necesitada en estos tiempos de prueba de bálsamos para suavizar el dolor causado por tantas heridas.

Mucho nos tememos sin embargo que, de facto, el proceso de canonización del fundador del Opus Dei no cumpliera con todos los requisitos necesarios y que en nada se tuvieran en cuenta los copiosos frutos amargos de su Obra. De ser así, como en los sacramentos, la canonización sería nula. Mucho nos tememos que igual ocurra con el actual proceso de Álvaro del Portillo. Y mucho nos tememos también que otro tanto acontezca con el tercer proceso estrella de canonización ―otros iniciados por ellos no despertarán tal expectación― que, en poco más de un telediario, probablemente ponga en marcha la Prelatura: el de Javier Echevarría.

Las autoridades eclesiásticas están al corriente de los abusos. A estas alturas hay innumerables cartas, documentos, instrucciones y escritos de la Prelatura filtrados, además de múltiples artículos de fondo sobre los desvaríos y testimonios de víctimas del Opus Dei difundidos por internet en formatos muy variados. Muchos otros textos esperan el momento oportuno para salir a la luz pública. Y son de sobra conocidos, por ejemplo, el secretismo organizativo, la adulteración de la historia interna y la continuada falsificación de la cifra de miembros.

Entre otras fuentes para conocer las aberraciones institucionales de la Prelatura contamos con Opuslibros. ¡Felicidades, Agustina, porque son millones, sí, millones, las lecturas de artículos publicados gracias a tu loable iniciativa! En esos escritos, muchos de gran altura teológica y muchos con la frescura y la emoción que emana de quien ha vivido intensamente cuanto narra, puede verse cómo se las gastan el Prelado y los Directores del Opus Dei. Ahora algunas cosas van cambiando porque hay miedo a la jerarquía, a la multiplicación de denuncias de antiguos miembros y a la opinión pública, pero siguen produciéndose graves desmanes. Confío, Agustina, que tendrás previsto el futuro de esta web antes de marchar a la morada eterna, Dios quiera que aún falte mucho tiempo, dicho sea de paso.

Una información variada y enjundiosa cada vez más divulgada y leída entre otros muchos por miembros del Opus Dei, que esperan conocer con verdadero interés ―también tú, “innombrable” Vicario General de la Prelatura― las sorpresas que encontrarán difundidas por Opuslibros al mundo entero cada lunes, miércoles y viernes. Unas sorpresas que muchos leen con mayor complacencia y fruición ―dolidos también al conocer tantos abusos― que los artículos de sus noticias y crónicas internas.

La situación actual de la Prelatura no es por tanto consecuencia de la falta de información, sino de cómo actuar para evitar un nuevo escándalo público. Quienes cargan en la Iglesia con la responsabilidad de decidir sobre la Prelatura saben bien que la cada vez más descascarillada fachada del Opus Dei enmascara una realidad interna que, de prolongarse, exigirá más pronto que tarde una intervención de calado. También conocen los principales desvaríos cardenales, obispos y sacerdotes del mundo entero ―me consta que también “de dentro”― que, en corrillos y tras lo acontecido con la obra de Maciel, se preguntan cuándo se intervendrá la obra de Escrivá.

Impelidos por Dios mismo, los jerarcas de la Iglesia saben que no pueden ―que no deben― seguir tragando la praxis interna de la Prelatura como ruedas de molino y como si nada de lo que en ella ocurre fuera con ellos. Los abusos llevan tiempo difundiéndose en internet y en los medios de comunicación de muchos países. Pero, por el momento, se ha optado por actuar con discreción.

Muy bien “observada” por Guillaume, la Carta pastoral del Prelado del Opus Dei de 2-X-2011, dirigida fundamentalmente a la jerarquía de la Iglesia, ha enervado a muchos “de dentro”, entre otras razones, por estas palabras javierechevarrianas ―al menos llevan su firma― que no tienen desperdicio:

«En la Obra, la separación entre el ejercicio de la jurisdicción y la dirección espiritual se asegura en la práctica, entre otras cosas, por el hecho de que precisamente quienes reciben charlas de dirección espirituallos Directores locales y algunos otros fieles especialmente preparados, y los sacerdotes al celebrar el sacramento de la Penitencia— no tienen ninguna potestad de gobierno sobre las personas que atienden

Siendo lo anterior falso a más no poder, como saben de sobra tanto la Santa Sede como todos los fieles de la Prelatura, la cita de la Carta pastoral del actual Prelado muestra además otro de los tumores malignos del Opus Dei, a saber, «que la Dirección espiritual personal es competencia de los Directores locales y no algo que cada miembro pueda ejercer en libertad» (Guillaume dixit).

Otra perla javierechevarriana en la misma dirección que la anteriormente citada, otra variación con repetición, es afirmar que «el Régimen local, en lo que comporta de capacidad de gobierno, no se refiere a las personas, sino sólo a la organización de los Centros y de las actividades apostólicas». ¿Para qué seguir con tanta falsedad? Como no podía ser de otra manera, el fin principal que motivó la publicación de la Carta del Prelado, justificarse ante la Santa Sede, no se ha conseguido. Deo gratias!

Parece que una vez más la institución y sus Directores/dirigentes, con el Prelado a la cabeza y el “innombrable” Vicario general de oreja y pareja, presuntamente han pretendido continuar subsumiendo a los fieles de la Prelatura en un totum revolutum para seguir manipulándolos, instrumentalizándolos y sojuzgándolos en función de sus “divinos” intereses.

Todo ello, además, mientras los miembros más crédulos ―cada vez menos, eso sí― piensan que los mandamases del Opus Dei encarnan para ellos nada más y nada menos que la Voluntad divina (!) y que la Prelatura cuenta con todas las bendiciones de la Iglesia para actuar como actúa. Y todo ello, también, mientras los dirigentes siguen sin cuidar de verdad a sus propios fieles ―sin tratarles con el respeto debido― y, en concreto, aumentan las numerarias y los numerarios que no entienden cuanto está pasando y no se encuentran a gusto con la falsa verborrea y tanta tomadura de pelo.

Por contrario a la naturaleza humana, provoca un cansancio galopante eso que más importune que opportune se adiestra y predica como “espíritu del Opus Dei”: un conjunto de “normas” y un sinfín de agobiantes “criterios” insoportables que enrarecen el carácter, deforman las conciencias y, especialmente, asfixian y enlatan la frescura y naturalidad del trato con Dios y con los demás.

La “atención” de los Directores a los demás miembros se entiende fundamentalmente como una persecución continua para conocer sus intimidades, saber si cumplen o no las normas, exprimir sus bolsillos y, sobre todo, atosigarles para captar nuevos adeptos. Los resultados de esta peculiar “atención” están a la vista: numerosos abandonos, muchos empastillamientos, creciente pesimismo y tristeza por doquier. Falta amor a Dios y a los demás.

El acosamiento puede llegar a ser insoportable cuando las “campañas” o “movidas” proselitistas alcanzan su punto culminante y cuando crece la ansiedad porque no se consiguen las metas previstas. Como si Dios funcionara a golpe de reunión y de agenda.

El paroxismo proselitista genera mayor zozobra en quienes, por permanecer atrapados desde hace años en las redes de la prelatura, no tienen otras ocupaciones y preocupaciones en la cabeza, carecen de medios económicos y de trabajo para vivir con independencia y sólo les queda el triste consuelo de ejercer unos rancios cargos de gobierno que la gran mayoría no quiere para nada. Al menos podrán emocionarse diciendo la jaculatoria final.

Así es hoy por hoy la vida de muchos miembros de la Obra, así es la vida en bastantes centros. Quien afirme otra cosa desconoce de lo que habla o, sencillamente, miente.

Rómulo




Publicado el Miércoles, 11 abril 2012



 
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