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 Tus escritos: Los fallos de la Obra son estructurales.- Desconcertado

070. Costumbres y Praxis
desconcertado :

LOS FALLOS DE LA OBRA SON ESTRUCTURALES
Desconcertado, 5/12/2012

 

Hace unos meses, por motivos profesionales, coincidí con un buen “amigo” que en la actualidad ocupa un cargo directivo en el Opus Dei. Tuvimos una conversación leal. Durante nuestro diálogo, entre otros asuntos, expuso su perplejidad por la deriva de la prelatura, y lanzó una afirmación que se me quedó grabada en la memoria: “algo hemos hecho mal en la Obra cuando tantísima gente valiosa se nos está yendo”.

Esa es la realidad del Opus Dei en el siglo XXI: son muchos los que salen, muy pocos los que entran y, entre los que se quedan, abundan los dañados psicológicamente...



Es muy difícil, diría que casi imposible, argumentar que haya una relación causa-efecto entre la exigente/absurda vida de entrega, cargada de reglamentos, criterios, praxis, etc..., que los directores imponen a los numerarios y los daños psíquicos que les provocan (en cualquier caso, esto sería tema de estudio para los científicos de la psiquiatría). Lo que sí es constatable como una evidencia que no admite discusión es el altísimo número de personas con trastornos mentales, que están bajo tratamiento psiquiátrico (o enganchados a los ansiolíticos o a otras sustancias de naturaleza y efectos parecidos), entre los miembros célibes de la Obra (numerarios y agregados).

Las deficiencias erráticas de la institución no son funcionales (“algo hemos hecho mal en la Obra…”), atribuibles a defectos de personas concretas (es verdad que muchos directores de centros tienen un curriculum profesional bastante mediocre, o sencillamente no lo tienen, porque exclusivamente han hecho "carrera interna", promocionándose desde oficial, hasta llegar a director de delegación, pasando por todas las vocalías -de San Rafael, de San Miguel, de San Pedro, de San Nicolás...-; cierto es también que vivir en un centro se hace insoportable para un tipo "normal"; o que, por falta de personal, la comida de las casas de la Obra en ocasiones está mal preparada y hay que desayunar “picha de elefante”), sino estructurales.

Indudablemente, parte de la responsabilidad de lo que ocurre en la Obra con las personas la tienen los directores, que transmiten los mandatos de la cúpula dirigente (el Prelado y sus consejeros). Los directores de la Obra son una rara avis, desencajados de este mundo; defensores de una secularidad de la que carecen (casi ninguno tiene un trabajo profesional civil y secular que santificar y que lo defina y sitúe en la sociedad como ciudadano corriente); “habitan” en medio del mundo (como también “habitan” los religiosos) pero viven “en su mundo”; predican una caridad que no practican; moran, cuan Marquesas de Onteiro o Marqueses de Peralta, en sus torres de marfil, dedicados a la administración de lo que entienden como “su patrimonio” (las conciencias ajenas); hablan de Dios, del demonio, del cielo y del infierno, como si hubieran recibido el poder de las llaves; imponen una obediencia que es sumisión. La Iglesia católica ha promulgado recientemente “el año de la fe”, en el Opus Dei (con la colaboración de sus directores) desde 1928 se vive “el eng-año de la fe”.

Los vicios (ese “algo” que se hace “mal”, que da lugar a desquiciamientos) están en la entraña de la organización misma. Se cuentan por cientos los testimonios de ex-miembros con altos cargos en esa institución que las han descrito (Novaliolapena). Nunca olvidaremos la trágica muerte (anunciada privadamente a Agustina hace más de un año) y conocida por todos en fechas recientes.

Esas “cosas que se han hecho mal” tienen nombre y apellidos: Ocultación de las verdaderas intenciones fundacionales de Escrivá (los Estatutos de 1941); métodos de control de las almas contrarios a la disciplina de la Iglesia (informes personales, dirección espiritual que no respeta la libertad de conciencia, imposición de la charla fraterna y la confesión con determinados sujetos); trabajos clandestinos de personas que han estado sin Seguridad Social (numerarias auxiliares y administradoras); la falsificación de la misma historia de la institución (las cartas fundacionales tienen fechas inventadas); la ocultación de documentos (los decretos-secretos del Prelado); la terquedad para persistir en los errores corregidos por el mismo Papa (Carta del Prelado de octubre de 2011); el empleo de tácticas de persecución propias de las mafias (con Carmen Tapia, con D. Antonio Petit, etc…); el proselitismo coactivo con menores de edad (aspirantes). Y tantas otras que se han denunciado en diversos foros y ante la justicia (el reciente caso de pederastia denunciado a la policía), con el resultado de alguna que otra condena al Opus Dei por violar derechos fundamentales (como en el caso del Tribunal Supremo español, como ejemplo).

Las "cosas que se han hecho mal" somos todas y cada una de las personas que escribimos aquí y todas y cada una de las personas que nos leen.

Para el común de los mortales, gentes que no hayan pasado por el calvario de sufrir/vivir “la vocación al Opus Dei”, resultará imposible imaginar la realidad cotidiana en la Obra, esa que no pueden exponer en su página web, ni en sus "publicaciones internas".

Nosotros, por muchas explicaciones que oyéramos a un astronauta, jamás entenderíamos qué es vivir en el espacio si no tenemos ocasión de subir a un trasbordador, experimentar la ingravedad en nuestro propio cuerpo y observar el firmamento a miles de kilómetros de distancia de la Tierra. Algo parecido sucederá a quienes oyen o leen experiencias vitales en el Opus Dei sin haber estado en la órbita de esta “prelatura”. Se pueden saborear mentalmente los huevos del ex-centro de Gervasio que preparaba Doña Manolita, pero hay que comerlos para experimentar lo indigestos que son. Es posible leer tristemente en esta web algunos de los informes de conciencia que se redactan en el Opus Dei, pero es inimaginable el daño que producen en quienes los elaboran y en quienes los leen.

Organizarán Semanas de Trabajo, Convivencias de Consejos Locales, Convivencias especiales en Roma, Congresos Ordinarios y Extraordinarios, Simposiums sobre San Josemaría, pero difícilmente el Opus Dei encontrará acomodo en el mundo y en la sociedad. Con el panorama tan oscuro que el Opus Dei tiene por delante, resulta natural que haya desánimo, descontento y crítica interna silenciada en sus filas. Después de unos años de crecimiento espectacular (eran la envidia de las órdenes religiosas), se encuentran en descomposición. La Obra caerá por su propio peso: el de los cadáveres físicos y espirituales que, lamentablemente, ha ido dejando por el camino.

A ese amigo director le recuerdo lo escrito al principio: los males de la Obra no son funcionales, son estructurales. Muchos como él ya se han dado cuenta; ponen en duda el "carácter sobrenatural" de la organización; comienzan a barruntar “el eng-año de la fe” en el que viven.

Desconcertado




Publicado el Miércoles, 05 diciembre 2012



 
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