Bienvenido a Opuslibros
Inicio - Buscar - Envíos - Temas - Enlaces - Tu cuenta - Libros silenciados - Documentos Internos

     Opuslibros
¡Gracias a Dios, nos fuimos
Ir a la web 'clásica'

· FAQ
· Quienes somos
· La trampa de la vocación
· Contacta con nosotros si...
· Si quieres ayudar económicamente...

     Ayuda a Opuslibros

Si quieres colaborar económicamente para el mantenimiento de Opuslibros, puedes hacerlo

desde aquí


     Principal
· Home
· Archivo por fecha
· Buscar
· Enlaces Web
· Envíos (para publicar)
· Login/Logout
· Reportar problemas técnicos
· Ver por Temas

     Gente Online
Están conectados 118 usuarios anónimos y 2 usuarios registrados.

Eres un usuario anónimo. Puedes registrarte aquí

     Login
Nickname

Password

Registrate aquí. De forma anónima puedes leerlo todo. Para enviar escritos o correos para publicar, debes registrarte con un apodo, con tus iniciales o con tu nombre.

     Webs amigas

Opus-Info

Desde el Opus Dei al mundo real

ODAN (USA)

Blog de Ana Azanza

Blog de Maripaz

OpusLibre-Français

OpusFrei-Deutsch


     Sindicar contenido
RSS
direcci?n RSS

A?adir a Mi Yahoo!

A?adir a Google

¿Qué es RSS?


 Tus escritos: La Obra y los fármacos.- Pechina

060. Libertad, coacción, control
pechina :

Comentario para todos los lectores, especialmente para activo, balearia, label, y sebas

Apreciados lectores y colaboradores de esta página: en muchas ocasiones se ha tratado aquí el tema de la ingesta de fármacos por parte de los/las numerarios/as del opus dei. Eso no descarta que a otros “fieles” de la prelatura también se les suministre algún tipo de fármacos. Así pues, me consta que muchos agregados/as, numerarias auxiliares y bastantes supernumerarios, toman algunos fármacos por indicación de sus directores. Si de fármacos para determinadas enfermedades se tratara, jamás me atrevería a escribir estas líneas para alertar de algunos posibles peligros. Cualquier persona puede y debe tomar los fármacos que le prescribe su facultativo para paliar o para anular los efectos de una enfermedad y, si es posible, curarla. Otra cosa es que algunos directores indiquen a los fieles la conveniencia de tomar ciertos fármacos para evitar algunos de los efectos que la naturaleza obra en las personas y que nada tienen de malo ni de obsceno. La persona se compone de muchas realidades: alma y cuerpo, sentimientos, emociones, pensamiento, voluntad, razonamiento…



Una de estas realidades es el carácter y otra la sexualidad. En el primero cabe destacar la necesidad de que cualquier humano, en razón de llevar a cabo una buena convivencia con sus semejantes, amolde y configure su carácter de forma que sea y se haga agradable a los demás, no siendo para ello necesario la ingesta de fármacos. Se trata de un ejercicio de la voluntad que cualquier humano puede hacer por si sólo o como mucho, con ayuda de sus padres, educadores o de sus amistades. Son raros los casos en que es indicado el suministro de ciertos fármacos relajantes o llamémosles adormecedores de la irritabilidad (ansiolíticos).  Si además consideramos que el mensaje central de la obra es “santificarse” no sería muy cristiano llevar a cabo esta santificación de forma artificial, sin que para llegar a ella hiciera falta ejercitar la voluntad, dejando todo esfuerzo a merced de la acción de un principio activo farmacológico.

En la segunda, eje vertebrador de las charlas en la obra y tema maximizado por los fieles y sus directores, amén de la frecuencia con que lo tratan los sacerdotes,  cabe decir que lejos de ser tema tabú es una realidad personal que lleva y debe llevar al equilibrio de la persona. Si para perseverar o para santificarse hace falta inhibir ciertos sentimientos, me atrevo a decir que poco tiene de cristiana esta inhibición. Los inhibidores de la líbido (muy ligados a los inhibidores de la irritabilidad) desvirtúan a la persona dejándola sin uno de sus componentes esenciales. Por otro lado cabe decir que la sexualidad para nada es pecaminosa. En todo caso sería el mal uso de ella lo que podría constituir ocasión para ponerse en peligro de pecar. Pero aún así, no es adecuada la dormición de estos sentidos pues sin ellos, la persona deja de comportarse tal cual sería. Leyendo el evangelio, observo varias cosas relacionadas con estos aspectos. Jesús, cuando habla de deseo, advierte del peligro de desear a una mujer  con el corazón. Advierte de los males de la fornicación. Habla de la fidelidad en el matrimonio, pero no recuerdo que hable de dejar de tener sexualidad o de dejar de sentir. Nos habla mejor de amor y de amar.  Por otra parte, Jesús habla en un 45% de los versículos evangélicos, de sanación física y espiritual (habla de sacar demonios o curar endemoniados), y sólo en un 5% de los versículos habla de temas de sexualidad.  Por otra parte cabe decir que en la obra ningún sacerdote practica jamás un exorcismo ni habla de endemoniados (quizá sea que para ellos no existen o ¿quizá siguen un evangelio distinto en el que Jesús cura de otras enfermedades...?). En la obra, curiosamente, se admite contemplar películas en las que se mata, asesina, se cortan cuellos y ruedan cabezas o explotan los cuerpos, pero jamás es admitida una escena de amor si en ella se contemplan algunos centímetros cuadrados más de epidermis de los que “se considera normal”. Tampoco deben conocer aquel evangelio que reza: “Porque del corazón salen los malos pensamientos: muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, maledicencias.” (Mt 15,19)

Volviendo al tema que nos ocupa, desearía aportar unes claras ideas sobre el uso de dos fármacos que en la obra parecen estar muy extendidos y que suelen ser suministrados por los directores. La gravedad de este hecho viene dada por diversos parámetros: el director no tiene porqué conocer los efectos del fármaco y lo indica por una simple repetición de hechos que ha oído de sus superiores o que a él mismo le han sido aplicados. (y en este punto me permito recordar una frase de Leo C. Harris: “el hombre es capaz de historia, no es un simple repetidor de actos propios de una especie”)

El director no sabe los efectos adversos (secundarios), ni las incompatibilidades, intolerancias, alergias, contraindicaciones, interacciones, etc que ciertos fármacos pueden producir.

El director, si no es médico y además psiquiatra, no puede saber la conveniencia de la ingesta de un fármaco en determinadas personas que quizá tengan otras enfermedades (algunas puede que ocultas)

Pasada la época del Rohipnol (flunitrazepam) (aunque en ciertos centros de la obra se sigue dando, sobre todo entre mujeres) y que dejaba a la persona sin casi recuerdos de los actos realizados en el tiempo de efecto del fármaco, parece que uno de los fármacos más suministrado actualmente es la Sertralina (inhibidor de la captación de serotonina), antidepresivo, (comercializado bajo denominaciones como Besitran, Zoloft, Altruline o Sertex).

No concibo cómo se da a los numerarios/as este fármaco que está indicado para la depresión, estados de ansiedad, Trastorno obsesivo compulsivo, trastorno por estrés postraumático, trastorno esquizoide. Aún conociendo como se manipula al indivíduo y a su conciencia en la obra, no creo que haya en ella tantos numerarios/as afectados de las enfermedades recién citadas.  En otro orden de cosas, la sertralina se metaboliza en el hígado, por lo cual no está indicada en pacientes con patologías hepáticas por leves que sean éstas.

Otro fármaco empleado es el ácido valproico (Valcote) que se solia suministrar como anticonvulsivo epiléptico, pero que ahora ha quedado obsoleto y muy superado por otros anticonvulsivos. En la obra se suministra como potenciador de la Sertralina. El Valcote se suministra a los numerarios/as para reducir la ansiedad y controlar la depresión que, según los directores, tienen muchos numerarios como consecuencia de ser bipolares. Vaya, ¿será que la “vocación” induce la bipolaridad? ¿O quizá es que la mayoría de bipolares se concentran en la obra? ¡Dios mio!

El ácido valproico, que también se metaboliza en el hígado, induce y aumenta los efectos de la sertralina, inhibiendo aún más algunos aspectos del carácter: disminuye la ansiedad, reduce la líbido. Pero los efectos secundarios y las contraindicaciones de este fármaco son tan abundantes e importantes que se desaconseja su uso. Es un fármaco altamente hepatotóxico. Puede producir intoxicación hepática grave o fatal, llegando a producir la muerte. En pacientes con la función hepática alterada debe evitarse su uso, sobre todo porque altera la bilirrubina hepática, ya de por si elevada en pacientes con patologías del hígado.

Pechina




Publicado el Lunes, 05 agosto 2013



 
     Enlaces Relacionados
· Más Acerca de 060. Libertad, coacción, control


Noticia más leída sobre 060. Libertad, coacción, control:
La libertad de comunicación en el Opus Dei.- Oráculo


     Opciones

 Versión imprimible  Versión imprimible

 Enviar a un amigo  Enviar a un amigo

 Respuestas y referencias a este artículo






Web site powered by PHP-Nuke

All logos and trademarks in this site are property of their respective owner. The comments are property of their posters, all the rest by me

Web site engine code is Copyright © 2003 by PHP-Nuke. All Rights Reserved. PHP-Nuke is Free Software released under the GNU/GPL license.
Página Generada en: 0.126 Segundos